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Entre bateas, puertos pesqueros y marisquerías, esta localidad pontevedresa se ha convertido en uno de los viajes gastronómicos más famosos del norte de España.

Desde muchos puntos del paseo de O Grove se pueden ver bateas flotando sobre el agua, barcos entrando al puerto y terrazas donde el marisco es prácticamente imposible de evitar. Situado en la entrada de la ría de Arousa, este municipio pontevedrés lleva décadas convertido en uno de los grandes nombres de la gastronomía gallega gracias a productos como el mejillón, la nécora, las almejas o el centollo.

Pero además de restaurantes y marisquerías, aquí encontrarás playas abiertas al Atlántico, pequeñas carreteras costeras y lugares tan conocidos como Illa da Toxa, famosa por su pequeña ermita cubierta completamente de conchas marinas.

Un pueblo donde el marisco forma parte de la vida diaria
Buena parte de la economía local de O Grove sigue dependiendo directamente de la pesca, el marisqueo y las actividades vinculadas a la ría. Por eso es bastante habitual ver barcos entrando y saliendo continuamente del puerto, mariscadoras trabajando o bateas (una de las postales más típicas) repartidas por distintos puntos de la ría de Arousa donde se cultivan principalmente mejillones.
La fama culinaria de O Grove creció especialmente durante la segunda mitad del siglo XX y terminó consolidando al municipio como uno de los grandes referentes del marisco en España, por lo que buena parte de los restaurantes del pueblo siguen especializados en el producto fresco procedente de la propia ría.

Además de en los restaurantes, en muchas calles del centro verás marisquerías, pequeñas pescaderías y locales donde el pescado y el marisco ocupan prácticamente toda la carta. Además de marisco, el indiscutible protagonista, también encontrarás pescados de la ría, arroces marineros, empanadas gallegas y recetas tradicionales.
La Festa do Marisco, una de las grandes celebraciones gastronómicas de Galicia
Si tienes que elegir un momento para visitar O Grove y aún no has vivido esta experiencia, prueba a hacer una escapada durante la Festa do Marisco, celebrada cada año desde 1963. Como indican en su propia web, originalmente se creo "para atraer turistas a la región durante la temporada baja" y, hoy en día, "más que un evento culinario, es una ventana al modo de vida de O Grove".
La fiesta suele organizarse durante el mes de octubre y está considerada Fiesta de Interés Turístico Nacional. Durante varios días, el municipio se llena de puestos gastronómicos, conciertos y degustaciones centradas en productos de la ría. ¡Una delicia a la que uno podría fácilmente acostumbrarse!
Centollos, ostras, vieiras, navajas, mejillones o camarones forman parte habitual de una celebración que cada año atrae a miles de visitantes. Llegarás por la fiesta y te irás descubriendo después el resto del entorno que está a la altura de su comida.
La ría de Arousa y uno de los paisajes costeros más conocidos de Galicia

Buena parte del atractivo de O Grove tiene relación directa con la ría de Arousa, la más grande de Galicia y una de las zonas marisqueras más importantes del norte peninsular porque las corrientes atlánticas y las características naturales del estuario favorecen el cultivo de moluscos y mariscos.
Desde distintos puntos del municipio tienes acceso a algunas de las playas más conocidas de las Rías Baixas, la mayoría de arena fina. También muy cerca de O Grove se encuentra el área de San Vicente do Mar y la zona de A Lanzada, uno de los arenales más famosos del litoral gallego.
Uno de los elementos más curiosos del municipio está muy cerca del casco urbano, donde aparece Illa da Toxa (o isla de la Toja), conectada con O Grove mediante un puente construido a principios del siglo XX.

La isla ganó fama históricamente por sus aguas termales y por el desarrollo de balnearios frecuentados durante décadas por aristócratas, políticos y figuras conocidas de la sociedad española.

Pero si hay un punto que se lleva la palma y la atención de todos los viajeros es la pequeña ermita de San Caralampio, una ermita singular por estar recubierta exteriormente de conchas de vieira. Normal que sea uno de los lugares más fotografiados de la zona.
El revestimiento actual procede principalmente de reformas realizadas a comienzos del siglo XX y terminó convirtiendo la capilla en una de las imágenes más conocidas de las Rías Baixas.

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