domingo, 10 de julio de 2022

Rubén Sáez Abad: «El fracaso de la Contraarmada en 1589 es similar al provocado por Blas de Lezo en Cartagena de Indias»

 

Rubén Sáez Abad: «El fracaso de la Contraarmada en 1589 es similar al provocado por Blas de Lezo en Cartagena de Indias»

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En «La guerra anglo-española (1585-1604)» (Almena) se analizan los principales episodios del conflicto entre la Inglaterra de Isabel I y la España de Felipe II

Solo un año después de que la llamada Armada Invencible de Felipe II se estrellara en las costas británicas tuvo lugar un contraataque inglés, la Contraarmada, con una cifra de bajas y barcos movilizados similar al caso español. ¿Por qué casi nadie conoce este fracaso inglés y si la Gran Armada española? ¿Y por qué el tratado que puso fin a la guerra fue favorable a España si lo único que trascendió al paso de los siglos fueron los éxitos ingleses? En el libro «La guerra anglo-española (1585-1604)» (Almena), Rubén Sáez Abad responde a muchas de estas preguntas y analiza los principales episodios de este conflicto tan recurrente en el imaginario popular. Este autor especializado en historia militar y en asedios firma un nuevo monográfico de la espectacular serie de Guerreros y batallas con la que esta pequeña editorial trata de recuperar episodios olvidados de nuestro pasado.

¿Cuáles son las razones que llevaron a Inglaterra y al Imperio español a iniciar una guerra abierta?

La guerra se había hecho inevitable desde hace mucho tiempo. Eran muchos y variados los motivos del enfrentamiento, desde económicos a religiosos…. La lucha entre el catolicismo y el protestantismo tuvo a ambos países de protagonistas y rivales desde que la muerte de la segunda esposa de Felipe II, María Tudor, devolvió el protestantismo a las Islas británicas con el ascenso al poder de su hermanastra Isabel. Además, la guerra de corso en el Caribe español llevaba activa desde hace décadas con graves consecuencias para España.

Al fin y al cabo Inglaterra estaba desafiando a la potencia hegemónica, ¿fue un error de Isabel I de Inglaterra el estirar hasta tal punto la hostilidad entre ambos países?

No hay que considerarlo un error. Inglaterra apoyaba a los enemigos de España, con tropas y dinero desde hace décadas, y anhelaba las riquezas de América. Ellos trataron de aprovechar con sus maniobras la coyuntura del momento, donde la guerra de Flandes entre España y las provincias rebeldes estaba completamente estancada. No es que desafiaran a la potencia hegemónica; es que se aprovecharon de sus debilidades para sacar tajada.

La guerra duró casi veinte años pero hoy en día solo es recordada por el episodio de la Armada Invencible, esto es, la flota que Felipe II envió para trasladar al Ejército de Flandes a Inglaterra y tratar de derrocar a Isabel.

Es el episodio más conocido porque no hemos sabido vender nuestras victorias y la propaganda inglesa ha ocupado este vacío. La mal llamada Armada Invencible es el episodio principal en cuanto a España, pero al año siguiente de este fracaso Inglaterra envió a la península también una armada con consecuencias nefastas, la Contraarmada. Lo que pasa es que ese episodio se trató de ocultar durante siglos. Las consecuencias de este fracaso y de otros posteriores se dejaron ver en la paz que puso final al conflicto, el Tratado de Londres. La guerra no la debió perder España si luego el tratado le favorecía…

En cualquier caso, ¿cuáles fueron las causas de que esta llamada Armada Invencible fracasara en sus objetivos?

Lo primero que hay que saber es que fueron muy pocos los barcos hundidos en los combates. Las causas del fracaso son múltiples, si bien la principal es que era una flota muy heterogénea, con barcos de distinto tonelaje y prestaciones. Por un lado estaban los galeones portugueses de la carrera de Indias, que eran muy poderosos pero lentos; luego había galeras y galeazas muy valiosas en el Mediterráneo pero inadecuadas para estas otras aguas. A nivel táctico el error es que España planteó una guerra de abordaje y por eso embarcó a un número tan alto de arcabuceros en la expedición; no obstante, luego tenían poca capacidad de luchar a larga distancia.

Por último, el elemento que más condicionó la empresa es que combatían muy lejos de las bases logísticas españolas, mientras que los ingleses podían disparar toda su pólvora y recargar luego en la costa.

¿El plan español era factible en alguno de los escenarios planteados?

La cuestión nunca resuelta es cómo se iba a producir el enlace entre las tropas terrestres del Ejército de Flandes y la armada procedente de España a cargo de Medina-Sidonia. El Imperio español no contaba con ningún puerto en ese momento en los Países Bajos tan grande cómo para albergar una flota así y eso obligaba a que las tropas terrestres tuvieran que embarcar en barcazas casi en mar adentro. Para que tuviera éxito la empresa de Felipe II lo primero hubiera sido que las tropas españolas en Flandes hubieran conquistado un puerto y desde allí embarcado en la escuadra. En este sentido, la línea de comunicación resultó un obstáculo. La flota no sabía en qué situación se encontraban las tropas de Alejandro Farnesio, mientras que él tampoco conocía de la posición de la Armada. Así era imposible coordinarse.

Recuerda usted en el libro que los ingleses mantuvieron pocos combates realmente con los españoles en este intento de desembarco de 1588, ¿plantearon una buena defensa los hombres de Isabel I?

Se ha tendido a minimizar la potencia naval inglesa para dar más dimensión al fracaso español. Los ingleses alinearon en la defensa de las islas 197 embarcaciones frente a las 130 españolas. No había una superioridad numérica española, pero sí tal vez una mayor potencia de fuego español. Ellos han vendido que con unas pocas embarcaciones y mucho ingenio lograron detener a la gran flota enviada por Felipe II. Evidentemente eso es falso.

Si hubiera fallado la defensa naval inglesa y los españoles hubieran desembarcado, ¿cómo hubiera sido un enfrentamiento terrestre entre ingleses y españoles?

Hay que tener en cuenta que el Ejército de Flandes era en ese momento el mejor del mundo y, de hecho, los holandeses se atrincheraban detrás de las fortalezas porque eran incapaces de plantarles cara en campo abierto. Nadie en el mundo se atrevía a combatir a esta maquinaria bélica, mientras que Inglaterra era bastante débil en el campo terrestre. No sabemos lo que hubiera ocurrido.

Rubén Sáez Abad posa junto al escorpión romano de su colección, en Albarracín (Teruel) -
Rubén Sáez Abad posa junto al escorpión romano de su colección, en Albarracín (Teruel) –

En el libro recuerda usted que el ganador de la guerra fue España, ¿qué decía el Tratado de londres tan beneficioso para la Monarquía hispánica?

El tratado supuso que Inglaterra dejara de prestar ayuda a las Provincias Unidas y a los rebeldes de Flandes a cambio de que España renunciara a nombrar un monarca católico para Inglaterra y facilitara el comercio inglés en las Indias. Asimismo, el canal de la Mancha quedaba abierto para los barcos españoles a cambio de que Inglaterra suspendiera toda ayuda a los piratas en el Atlántico. Como vemos, las concesiones españolas son menores que los beneficios obtenidos.

¿El fracaso de la Contraarmada es comparable al de la Armada Invencible?

La Contraarmada estaba compuesta por entre 170 y 200 embarcaciones, entre ellas 6 galeones reales, 70 buques mercantes armados y 70 urcas holandesas. Llevaban a bordo a 4.000 marineros, 1.500 oficiales y 20.800 soldados para el desembarco. El balance final fue que 12 navíos fueron hundidos o derrotados en combate, otra docena fue hundida por las tempestades y 13.000 soldados murieron. Hablamos de unas cifras similares no a la Armada Invencible, sino a lo que supuso la defensa de Cartagena de Indias por parte de Blas de Lezo. España sabe vender muy mal sus victorias e Inglaterra minimiza muy bien sus derrotas. Este es un buen ejemplo de ello.

Francis Drake fue uno de los oficiales más activos en las guerra, ¿qué balance haces de su trayectoria?

Francis Drake era un buen capitán de navío, pero un mal comandante de grandes escuadras porque le podía el ansia de conseguir botín. De hecho, en los combates con la Gran Armada estuvo a punto de meter a toda la flota inglesa en la media luna española por su afán de perseguir un botín. Casi causa un descalabro porque anteponía sus intereses personales a los de la escuadra.

En su juventud Drake tuvo mucho éxito en el Caribe, pero en su madurez perdió allí su vida, ¿qué hizo España diferente para defenderse de la piratería entre esos años?

El problema de la piratería es que nunca es fácil saber dónde van a atacar. El territorio español era demasiado grande cómo para poder defenderse más allá de las grandes plazas. Eso sin olvidar que no todas las fortalezas en América estaban en estado óptimo, ni abastecidas con las suficientes tropas. Las grandes plazas las evitaban los piratas, pero las pequeñas guarniciones eran más asequibles. Siempre había, además, un factor de suerte. En su juventud Drake tuvo la fortuna que no tuvo en su vejez cuando murió en uno de estos ataques. Tal vez es porque sus objetivos cada vez eran mayores y más difíciles de abordar.

Por parte española, al Duque de Medina Sidonia, comandante en jefe de la Armada Española, se le suele hacer responsable del fracaso de la Gran Armada en 1588, ¿crees que está justificado?

Medina-Sidonia fue capaz de regresar a la Península prácticamente todos los barcos de la Armada y siguió al detalle las instrucciones del Rey. Yo creo que cumplió bastante bien lo que le pidieron. En contra de lo que se piensa de toda la armada se perdieron solo 35 embarcaciones, 7 en combate y 28 por los temporales, siendo la mayoría de estos barcos de menor tamaño. Los de mayor tamaño lograron regresar a la península. No obstante, uno de los fallos que se le achacan es precisamente la falta de iniciativa, pues se limitó a cumplir con las órdenes reales, esto es: intentar contactar con el Ejército de Flandes para llevar las tropas a Inglaterra. Le faltó esa iniciativa que, por ejemplo, hubiera llevado a un marino más profesional a atacar a los ingleses en sus puertos en vez de seguir de largo.

Y tampoco pueden ser despreciadas las pérdidas inglesas en la defensa de las islas. Ellos perdieron 9.000 hombres, entre combates y enfermedades.

Cuando habla de alguien más experimentado, ¿se refiere a Don Álvaro de Bazán, que murió en los preparativos?osts

Bazán hubiera cambiado las cosas, no me cabe la menor duda. Medina-Sidonia era un hombre de tierra no de mar, mientras que Álvaro de Bazán era el mejor almirante que tenía España en ese momento. La diferencia es grande y es esa iniciativa de marinero experto lo que pudo cambiar las cosas.

Los barcos regresaron, pero los marinos no.

Las pérdidas humanas si fueron altas, entre 10.000 y 15.000 hombres. Algunos de los mejores marinos de España se perdieron, pero esta sola fue la primera de muchas más generaciones de grandes marinos. Siempre es más fácil recomponer los barcos que los marinos, pero también esto se logró en poco tiempo. Y tampoco pueden ser despreciadas las pérdidas inglesas en la defensa de las islas. Ellos perdieron 9.000 hombres, entre combates y enfermedades.

Inglaterra trató de dañar a España apoyando a los rebeldes en Flandes, España hizo lo mismo en Irlanda pero con peor suerte, ¿fue una idea acertada?

Intentar abrir un frente en Irlanda era un acierto, pero las tempestades volvieron a convertir la empresa en una mala idea. España mandó una expedición a apoyar a los rebeldes irlandeses a principios del siglo XVII pero la flota tuvo que regresar rápidamente y los soldados se dispersaron por un mal desembarco. No se pudo generar la masa combatiente que se necesitaba y crear una cabeza de puente que permitiera conquistar Irlanda. La idea era buena. Todo dependía de cuántos soldados se pudieran desembarcar

Origen: Rubén Sáez Abad: 

Evidencia de guerra química de 1700 años de antigüedad

 

Evidencia de guerra química de 1700 años de antigüedad









Una de las características distintivas de la Primera Guerra Mundial fue el uso generalizado de armas químicas. Se utilizaron gases químicos de diversa letalidad, incluidos gas mostaza, fosgeno y gas lacrimógeno, para inutilizar y matar a los defensores enemigos. Aunque las armas químicas desempeñaron un papel importante durante la Gran Guerra, su uso se remonta a un período histórico mucho más antiguo.

Una de las primeras referencias al uso de armas químicas en la literatura occidental se encuentra en el mito griego de Heracles , en el que el héroe sumerge sus flechas en la sangre de la Hidra para convertirlas en tóxicas. También se ha afirmado que Homero mencionó flechas envenenadas en sus dos epopeyas, la Ilíada y la Odisea .

Hércules matando a los pájaros de Stymphalian con flechas tóxicas.  Detalle del mosaico romano de Los Doce Trabajos procedente de Llíria

Hércules matando a los pájaros de Stymphalian con flechas tóxicas. Detalle del mosaico romano de Los Doce Trabajos procedente de Llíria (Valencia, España). ( Wikimedia Commons )

Armas venenosas y vapores

Los registros del uso de armas químicas también aparecen en las antiguas civilizaciones de Oriente. En India, por ejemplo, el uso de venenos durante la guerra se puede encontrar tanto en el Mahabharata como en el Ramayana . Además, se pueden encontrar recetas para armas venenosas en el Arthashastra de Kautilya , que data del período Maurya de la India. En China existen escritos que describen el uso de gases tóxicos por parte de los defensores de una ciudad desde el año 1000 a.C. Los humos tóxicos, producidos por la quema de bolas de mostaza u otros vegetales tóxicos, son bombeados a túneles excavados por un ejército sitiador usando fuelles.

Volviendo al mundo occidental, el uso de humos venenosos se remonta a la Guerra del Peloponeso , que tuvo lugar durante el siglo V a. C. Durante una de las batallas entre los espartanos y los atenienses, los primeros quemaron una mezcla de madera, brea y azufre debajo de los muros de este último, con la esperanza de que los vapores incapacitaran a los defensores y, por lo tanto, inhabilitaran su capacidad para resistir el asalto espartano.


os registros históricos revelan que en 189 a. C., los griegos quemaron plumas de pollo en la entrada de los túneles de asedio utilizados por los invasores romanos y usaron fuelles para enviar el humo venenoso a los escondites subterráneos. 

En el Medio Oriente, el uso de fuegos petroquímicos era común en las guerras antiguas. 

Los ejemplos provistos hasta ahora se han obtenido a través de la evidencia literaria sobreviviente. Sin embargo, para obtener la evidencia arqueológica disponible más antigua del uso de armas químicas, habría que mirar el sitio de Dura-Europos, que se encuentra en la orilla del río Éufrates en Siria. Dura-Europos fue una ciudad romana que cayó en manos de los sasánidas a mediados del siglo III d.C.

El sitio antiguo de Dura-Europos en el río Éufrates en Siria

El antiguo sitio de Dura-Europos en el río Éufrates en Siria. Crédito: Erik Hermans / flickr

El asedio de Dura-Europos

Aunque no hay registros literarios sobre el asedio final, la arqueología proporciona una pista sobre lo que sucedió. Dura-Europos fue excavado durante las décadas de 1920 y 1930 por arqueólogos franceses y estadounidenses. Entre las características encontradas por los arqueólogos había minas, una excavada por los persas y otra excavada por los romanos como contador. Además, también se encontraron los cuerpos apilados de al menos 19 soldados romanos y un soldado sasánida solitario en el túnel. La interpretación inicial fue que se produjo una feroz batalla en el túnel, donde los sasánidas repelieron con éxito a los defensores romanos. Después de la batalla, los sasánidas destruyeron la contramina prendiendo fuego, como lo demuestra la presencia de cristales de azufre y betún en el túnel.

Fortificaciones en Dura-Europos, Siria

Fortificaciones en Dura-Europos, Siria . Crédito: Erik Hermans / flickr

Evidencia de guerra química

En 2009, un nuevo examen de las pruebas condujo a una reinterpretación de los hechos ocurridos durante el asedio. Como los túneles eran demasiado estrechos para un combate cuerpo a cuerpo efectivo, se pusieron en duda la interpretación establecida. Además, la posición de los cuerpos romanos, apilados deliberadamente en un montón, sugiere que este no fue el lugar donde cayeron.

La interpretación alternativa, sugerida por el profesor Simon James, arqueólogo de la Universidad de Leicester, fue que los sasánidas emplearon gases tóxicos para matar a los defensores romanos. Cuando se arrojó azufre y betún al fuego, se convirtió en un gas asfixiante y se convirtió en ácido sulfúrico cuando los defensores romanos lo inhalaron. En cuestión de minutos, los romanos que estaban en el túnel estaban muertos. Esto sucedió cuando los romanos irrumpieron en la mina de Sasánida, cuya contramina estaba justo encima de la de ellos. El solitario soldado sasánida pudo haber sido víctima de sus propias armas y también murió a causa de los gases venenosos. Una vez que se despejó el túnel, los sasánidas apilaron los cuerpos romanos en la boca de la contramina como un muro de escudo y procedieron a destruir esta mina para poder reanudar su trabajo de excavación.  

Ilustración que muestra el uso propuesto de gas tóxico en Dura-Europos

Ilustración que muestra el uso propuesto de gas tóxico en Dura-Europos. Crédito: Dr. Simon James, Universidad de Leicester.

Los hallazgos arqueológicos en Dura-Europos revelan que la guerra química ya estaba en uso durante la antigüedad y proporciona la primera evidencia física de la que carecen las fuentes literarias. La frecuencia con la que se usaron tales armas químicas es otra cuestión. ¿Es Dura-Europos un ejemplo único del uso de armas químicas, o esas armas se usaron más ampliamente? Quizás surjan más evidencias arqueológicas que proporcionen una respuesta.

Armas químicas medievales

La idea del uso de armas químicas siguió evolucionando con el tiempo. El historiador David Hume, en su Historia de Inglaterra, relata cómo en el reinado del rey Enrique III (r 1216 – 1272 d. C.), la armada inglesa derrotó a una flota invasora francesa mediante el uso de morteros de cal viva, que cegaron al enemigo y les impidieron defendiéndose. 

En el siglo XV, Leonardo da Vinci propuso el uso de una mezcla en polvo que combinaba sulfuro, arsénico y cardenillo, y que provocaba asfixia. No se sabe si esta arma se usó realmente en la guerra. 

En 1672 dC, el obispo de Munster empleó armas letales durante el asedio de la ciudad de Groningen en los Países Bajos. Uno de esos dispositivos era un explosivo lleno de Deadly Nightshade, una planta herbácea perenne tóxica que crearía humos tóxicos. 

Sin embargo, no fue hasta la era industrial en el siglo XIX que surgió la noción moderna de guerra química con el desarrollo del campo de la química. Fue a partir de este momento que se desarrollaron numerosas armas químicas que fueron diseñadas y utilizadas para infligir lesiones y muertes masivas. 

Imagen de Portada: uno de los esqueletos que se cree que murió durante un antiguo ataque con gas venenoso. (Galería de Arte de la Universidad de Yale/Colección Dura-Europos).



La perplejidad de la Villa de los Misterios en Pompeya

 

La perplejidad de la Villa de los Misterios en Pompeya










La Villa de los Misterios fue una de las villas más lujosas descubiertas durante las excavaciones de 1909-1911 de la antigua ciudad romana de Pompeya , que fue enterrada en cenizas volcánicas con la erupción del Monte Vesubio .en el 79 d.C. Milagrosamente, esta villa romana, cuando fue descubierta, reapareció casi exactamente como estaba hace más de 2000 años; incluso su obra de arte ha sobrevivido en condiciones sorprendentes. El misterio dentro de esta antigua villa se relaciona con una habitación en particular donde las paredes están completamente cubiertas con murales vívidos de numerosas mujeres que realizan interacciones enigmáticas. Las escenas de los frisos representan imágenes de hermosas mujeres, borrachos, faunos, ménades, figuras aladas y la flagelación ritual de una mujer joven. Los estudiosos han determinado que estas escenas pictóricas pueden ilustrar ceremonias secretas realizadas por un culto misterioso de mujeres. Esta serie continua de pinturas es importante para los eruditos religiosos, ya que se sabe poco sobre las acciones de culto secretas del pasado. Aún menos se sabe sobre los antiguos cultos formados por mujeres.

¿Cuál es el secreto detrás de estos rituales religiosos codificados dentro de los murales de la Villa de los Misterios? ¿Son obras de arte que representan rituales esotéricos que en realidad fueron realizados por mujeres en esta antigua propiedad romana? ¿Era este el sitio donde se entrevistaba a los nuevos miembros antes de la iniciación? ¿Se jactaba la propietaria de su propia iniciación? ¿Qué antiguos enigmas aún se esconden en estas paredes?

El último día de Pompeya de Karl Brullov (1830–1833) (Dominio público)

El último día de Pompeya de Karl Brullov (1830–1833) ( Dominio público )

El último día de Pompeya

La violenta erupción del Monte Vesubio el 24 de agosto del año 79 d. C. depositó una capa de ceniza volcánica y piedra pómez de 13 a 20 pies sobre Pompeya, atrapando evidencia directa de la vida romana y preservando todo exactamente como estaba, fijado permanentemente en su lugar. Estos restos enterrados fueron carbonizados y encapsulados dentro de las capas de ceniza que se endurecieron con el tiempo. Debido a que ni la humedad ni el aire podían penetrar en la ciudad enterrada debajo, muchas de las casas, artefactos y obras de arte han sobrevivido intactos. Los restos calcinados revelan detalles de edificios públicos, muebles, comiday evidencia de las actividades diarias. El descubrimiento de la ciudad antigua expuso una rica fuente de información sobre la vida romana antigua nunca antes disponible. El extraordinario estado de conservación, posibilitado por la erupción del Vesubio, permite ahora a los historiadores recrear la vida cotidiana de los habitantes de Pompeya.



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