domingo, 23 de agosto de 2026

Canal Noticias : El pueblo de Córdoba que podría tener origen en unos leñadores llegados desde el norte de España

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No todos los pueblos nacen de la misma manera. Algunos tienen un origen claro, documentado y sin demasiadas dudas. Otros, en cambio, se mueven entre la historia y la tradición oral, dejando espacio a relatos que, sin ser del todo seguros, resultan difíciles de ignorar. En el sur de Córdoba hay un municipio cuyo nombre podría esconder una de esas historias. Semánticamente, parece evidente la relación de Palenciana, el pueblo de Córdoba, con Palencia, ciudad de Castilla y León. Pero no lo es.

El origen de Palenciana y su etimología derivó en diversas hipótesis a lo largo de la historia. La versión más aceptada sitúa su nacimiento en torno a antiguos cortijos del siglo XVI, pequeñas explotaciones agrícolas que, con el tiempo, dieron lugar a un núcleo de población estable.

La hipótesis menos conocida

Sin embargo, hay otra explicación que sigue despertando curiosidad. Según esta teoría, el nombre del pueblo podría proceder de un grupo de hombres llegados desde Palencia durante la época de la Reconquista. No eran soldados ni nobles, sino leñadores. Su labor consistía en talar encinas y preparar el terreno en una zona que, por entonces, era frontera y necesitaba ser transformada para poder asentarse.

No hay pruebas definitivas que confirmen esta versión, y por eso no es la principal. Pero tampoco ha desaparecido con el tiempo. Como tantas historias locales, ha sobrevivido porque aporta sentido al nombre y porque encaja de alguna forma con un pasado turbulento en el que los movimientos de población eran más frecuentes.

Un pueblo, tres provincias

Además, el propio recorrido histórico del municipio refuerza esa idea de un lugar en constante cambio. Antes de consolidarse como parte de Córdoba, este territorio pasó por distintas manos: formó parte de la cora de Málaga en época andalusí, estuvo ligado al reino de Granada y durante siglos fue zona de frontera. Es decir, llegó a pertenecer a las dos provincias andaluzas antes de ser definitivamente de Córdoba.

Quizá por eso no resulta extraño que su origen tampoco sea del todo fijo. Hoy, Palenciana es un pueblo tranquilo, donde nada hace pensar en aquellas historias de desplazamientos y fronteras inestables. Pero su nombre sigue ahí, como una pista. Una palabra que, tal vez, no solo señala un lugar en el mapa, sino el rastro de una historia humana que cambia el origen de este lugar.

Canal Noticias : El cambio que vacía los restaurantes en Francia y amenaza con llegar a España

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La hostelería atraviesa un verano complicado en una de las zonas turísticas de Francia. Los restaurantes del Centro-Valle del Loira están detectando una reducción notable del número de clientes, una situación que se hace especialmente visible en ciudades como Tours, donde las terrazas presentan muchas más mesas libres de lo habitual.

El problema no se limita únicamente a la cantidad de personas que entran en los establecimientos. Los profesionales del sector también están observando que quienes mantienen el hábito de comer fuera de casa gastan menos y buscan alternativas más económicas.

Entre los turistas que siguen visitando la región, algunos reconocen que han modificado su comportamiento para contener el gasto. "Vamos menos a menudo, pero priorizamos los restaurantes gastronómicos para probar la especialidad del lugar. Al mediodía optamos por sándwiches y ensaladas en banquetas", explicaba una pareja de visitantes.

La situación preocupa especialmente a los empresarios de la restauración, que relacionan este cambio con un poder adquisitivo que, según aseguran, no se ha recuperado desde la pandemia del coronavirus. Pascal Blaszczyk, restaurador y presidente de la UMIH Centro-Valle del Loira, relataba hasta qué punto ha cambiado el comportamiento de algunos consumidores.

"Hace tres días tuve tres personas que llegaron y compartieron un único plato entre todos", explicaba el hostelero, poniendo como ejemplo una situación que refleja la necesidad de algunos clientes de reducir al máximo el importe de sus comidas fuera de casa.

Los restaurantes pierden clientes y también nivel de consumo

Los profesionales del sector aseguran que la transformación no consiste únicamente en acudir menos veces a un restaurante. También se está produciendo un descenso en la categoría de los establecimientos elegidos, ya que muchos consumidores buscan opciones más baratas que las que frecuentaban anteriormente.

Blaszczyk cita en este sentido una estadística del INSEE publicada en mayo. Según sus palabras, "el 61 % de la gente que va al restaurante ha degradado su tipo de restauración". El dato, tal y como lo interpreta el representante hostelero, refleja una cadena de cambios en los hábitos de consumo.

De esta manera, quienes anteriormente acudían a restaurantes convencionales optarían ahora por cadenas de restauración. Los clientes que acostumbraban a comer en estas últimas buscarían alternativas de comida rápida, mientras que parte de quienes consumían fast-food recurrirían directamente a bocadillos y establecimientos especializados en opciones más económicas.

El impacto tampoco es idéntico en todos los puntos de la región. En las zonas con mayor presencia turística, los profesionales calculan que la pérdida de clientela se sitúa aproximadamente entre el 20 % y el 30 %, mientras que en determinadas localidades el descenso habría alcanzado incluso la mitad de los clientes habituales.

La evolución preocupa porque se produce durante la temporada de verano, tradicionalmente uno de los momentos de mayor actividad para los establecimientos situados en zonas turísticas.

"El restaurante ahora es un poco más secundario"

Arlette Robineau, restauradora de Tours, considera que detrás de estos datos existe una transformación que va más allá de la situación económica puntual. A su juicio, se está produciendo un cambio profundo en las prioridades de los consumidores y en la manera en la que deciden gastar su dinero.

"Es un cambio de actitud, es un cambio de consumo, es un cambio de sociedad. Creo que el restaurante ahora es un poco más secundario. Se priorizan los viajes, es otra forma de sociedad", sostiene la restauradora.

Sus palabras reflejan la preocupación de un sector que observa cómo comer fuera de casa ha perdido peso frente a otras formas de ocio. Los viajes y otras actividades compiten ahora por una parte del presupuesto familiar que, según los hosteleros, resulta cada vez más limitada.

Así, los restaurantes del Centro-Valle del Loira afrontan el tramo final del verano con un escenario complicado. Menos visitas, clientes que reducen el importe de sus consumiciones y un desplazamiento hacia establecimientos de menor precio dibujan un cambio de hábitos que está obligando a la hostelería francesa a adaptarse.

Canal Viajar : Tres pueblos llenos de magia en Italia que pocos turistas conocen

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Cuando se piensa en un viaje a Italia, es habitual imaginar ciudades como Roma, Venecia o Florencia. Sin embargo, el país esconde decenas de pequeñas localidades que han sabido conservar intacto su patrimonio, sus tradiciones y una atmósfera que parece detenida en el tiempo. Lejos de las multitudes, estos pueblos ofrecen una experiencia auténtica para los viajeros que buscan descubrir otra cara del país. Así que si todavía no tienes planificadas tus vacaciones, te dejamos una lista de los tres pueblos llenos de magia en Italia que pocos turistas conocen.

Pueblos italianos lejos de las grandes y populares ciudades

Uno de los más sorprendentes es Civita di Bagnoregio, conocido como "el pueblo que muere". Construido sobre una colina de roca volcánica, solo se puede acceder a pie atravesando un largo puente elevado. Sus casas de piedra, las calles estrechas y las plazas silenciosas crean un escenario casi irreal. La erosión ha ido reduciendo el terreno que sostiene el pueblo, lo que le ha valido este sobrenombre, pero también lo ha convertido en uno de los lugares más singulares de Italia.

Otro tesoro es Dozza, una villa medieval situada entre Bolonia e Imola. Su principal atractivo es que las fachadas de las casas se han convertido en un gran museo al aire libre. Cada dos años, artistas de todo el mundo participan en la Bienal del Muro Pintado, dejando murales permanentes que transforman las calles en una auténtica galería artística. Además, el castillo de los Sforza acoge una importante enoteca con cientos de vinos de la región.

La tercera propuesta es Castelluccio di Norcia, un pequeño pueblo situado a casi 1.500 metros de altitud, en el corazón del Parque Nacional de los Montes Sibilinos. A pesar de los daños causados por los terremotos de los últimos años, sigue siendo un destino imprescindible gracias a uno de los espectáculos naturales más impresionantes de Europa. La Fiorita, la floración primaveral que cubre la llanura con una inmensa alfombra de amapolas, acianos, margaritas y decenas de otras flores silvestres que dibujan un mosaico de colores espectacular.

La apuesta por un turismo diferente

Estos tres pueblos comparten un mismo denominador común: la tranquilidad, la riqueza patrimonial y una forma de vivir que todavía conserva la esencia de la Italia más tradicional. Pasear por sus calles, degustar la gastronomía local o conversar con sus habitantes permite descubrir un ritmo muy diferente al de las grandes ciudades.

Para los viajeros que quieren huir de los itinerarios más habituales, estos destinos representan una oportunidad única para conocer una Italia más íntima y sorprendente. Son pueblos donde la historia, el paisaje y la cultura conviven en perfecta armonía, demostrando que, a menudo, los lugares más mágicos son también los menos conocidos.

Canal Viajar : Un viaje por los paisajes, pueblos y sabores de Lleida ¡Todavía queda verano!

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El Pirineo y las Tierras de Lleida ofrecen una propuesta turística llena de contrastes que invita a descubrir una naturaleza y un patrimonio tan vivos como únicos.
Els Encantats

Cuando el verano comienza a despedirse, el Pirineo y las Tierras de Lleida revelan una de sus versiones más auténticas: pueblos llenos de historia que invitan a detenerse, montañas, lagos y paisajes que recuperan la calma y una gastronomía ligada al territorio que convierte cada parada en una experiencia inolvidable.

Con temperaturas más suaves y la naturaleza todavía en todo su esplendor, este es el momento perfecto para descubrir las trece comarcas leridanas sin prisas. Desde las llanuras de las Tierras de Lleida hasta las cumbres del Pirineo, el viaje transcurre entre patrimonio, cultura, naturaleza y sabores que invitan a prolongar las vacaciones un poco más.

La ruta que proponemos comienza en la ciudad de Lleida, presidida por la inconfundible silueta de la Seu Vella. Erigida sobre la colina que domina la ciudad, esta antigua catedral es mucho más que un monumento: es un mirador privilegiado desde el que contemplar el mosaico de huertas, ríos y campos que se extiende hasta el horizonte, mientras sus muros narran siglos de historia marcados por el paso de diferentes culturas.

Desde allí, el camino conduce hacia La Noguera, donde el patrimonio monumental se funde con algunos de los paisajes más sorprendentes del interior. Castillos que vigilan antiguos caminos, monasterios cargados de espiritualidad y pueblos que conservan intactp su carácter jalonan un territorio que invita a descubrirlo despacio. Cuando cae la noche, el espectáculo continúa, basta con mirar hacia arriba: sus cielos, reconocidos con la certificación Starlight, ofrecen una de las mejores ventanas de Europa para contemplar el firmamento, lejos de cualquier contaminación lumínica.

Siguiendo hacia el Pirineo, la Vall de Boí recibe al viajero con un conjunto de iglesias románicas declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. En esta época del año, la luz realza la piedra centenaria de estos pequeños templos, que emergen entre prados y montañas como si el tiempo apenas hubiera pasado por ellos.

Iglesia de Sant Climent de Taüll

Muy diferente, aunque igualmente fascinante, es el paisaje de Les Garrigues, donde los olivos centenarios dibujan un horizonte de tonos plateados y la Roca dels Moros de El Cogul permite viajar miles de años atrás gracias a unas pinturas rupestres que siguen transmitiendo el legado de las primeras comunidades que habitaron estas tierras.

El camino continúa por El Solsonès, una comarca de bosques, santuarios y relief suave donde Solsona nos recibe con el encanto de su casco histórico, con calles estrechas, portales medievales y plazas que invitan a pasear sin rumbo. Más al sur, L'Urgell despliega un paisaje agrícola salpicado de monasterios, pequeños pueblos y caminos rurales que reflejan la estrecha relación entre el territorio y quienes lo trabajan desde hace generaciones. Muy cerca, La Segarra sorprende con una de las mayores concentraciones de castillos de Cataluña. Fortalezas, villas amuralladas y campos abiertos componen un escenario donde cada curva parece esconder una nueva historia, mientras un calendario de mercados, conciertos, fiestas populares y propuestas culturales mantiene viva la tradición durante todo el final del verano.

La mejor versión del Pirineo

Si existe una época especialmente atractiva para recorrer el Pirineo de Lleida, probablemente sea el final del verano. Los senderos recuperan la calma tras los meses de mayor afluencia, el aire comienza a refrescar y la luz adquiere una nitidez que acentúa el contraste entre los bosques, los lagos de alta montaña y las grandes cumbres.

Panorámica de l'Estany de Sant Maurici. Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici

En el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, el agua y la roca modelan uno de los paisajes más emblemáticos de Cataluña. Los reflejos de los estanys, los bosques de pino negro y las cimas graníticas crean un escenario de gran belleza donde cada recorrido ofrece una experiencia distinta.

Muy cerca, El Pallars Jussà exhibe su espectacular geografía de gargantas, embalses y formaciones geológicas esculpidas durante millones de años. Sus miradores permiten contemplar la inmensidad del paisaje, mientras pequeños pueblos de piedra mantienen viva la esencia rural del Prepirineo. Al adentrarse en El Pallars Sobirà, el protagonismo pasa a los grandes espacios naturales. Lagos glaciares, extensos bosques y valles de alta montaña anuncian además uno de los espectáculos naturales más esperados del año: el inicio de la berrea del ciervo, cuyo inconfundible sonido rompe el silencio de los bosques al amanecer y al atardecer.

La Val d'Aran seduce con una personalidad propia que se refleja en su arquitectura, su lengua y sus tradiciones. Sus pueblos, de casas de piedra y tejados de pizarra, parecen fundirse con el paisaje, mientras antiguos caminos comunican valles donde la naturaleza sigue marcando el ritmo cotidiano. En L'Alta Ribagorça y L'Alt Urgell, iglesias románicas, ermitas escondidas y senderos históricos permiten descubrir un patrimonio que convive en armonía con montañas y bosques. Más al este, La Cerdanya abre el paisaje en una amplia llanura rodeada de cumbres, un escenario ideal para recorrer a pie o en bicicleta mientras los primeros matices otoñales empiezan a teñir discretamente el horizonte.

Lago de Ivars i Vila-sana

También las comarcas de la plana muestran en estas fechas una belleza serena y poco conocida. El lago de Ivars i Vila-sana, en el Pla d’Urgell, se convierte en un refugio para numerosas especies de aves y en un espacio perfecto para disfrutar de la observación de la naturaleza entre carrizales y láminas de agua en calma. En El Segrià, los secanos de Mas de Melons o la confluencia de los ríos Segre y Cinca revelan ecosistemas singulares donde el paisaje cambia por completo y ofrece una perspectiva diferente del territorio leridano.

Quienes prefieran vivir el destino desde una perspectiva más activa encontrarán aquí un auténtico escenario al aire libre. Senderos para todos los niveles, rutas de BTT y gravel, paredes de escalada, vías ferratas y los reconocidos vuelos en parapente de Àger y Organyà permiten contemplar el paisaje desde el aire, mientras los ríos del Pirineo prolongan la temporada de rafting, barranquismo y otras actividades de aventura aprovechando las excelentes condiciones del final del verano.

Vuelo en parapente en la Vall d'Àger

Un territorio que también se saborea

Viajar por Lleida es también descubrir el territorio a través de su gastronomía. Y esta época del año es una de las más ricas del calendario agrícola: la vendimia entra en su recta final, los frutales alcanzan su máximo esplendor y comienzan a llegar los primeros productos que anuncian el cambio de estación.

Recorrer la Ruta del Vino de Lleida y las bodegas de la DO Costers del Segre permite pasear entre viñedos cargados de uva, conocer de cerca el trabajo de los viticultores y vivir el ambiente de una de las épocas más intensas del año en el campo. En Les Garrigues, el paisaje dominado por olivos centenarios encuentra su mejor expresión en el aceite de oliva virgen extra con DOP, protagonista de una cultura milenaria que puede descubrirse visitando almazaras y conversando con quienes han mantenido viva esta tradición generación tras generación.

Quesería en Adrall, Alt Urgell

La riqueza gastronómica continúa con los quesos y mantequillas con DOP de L'Alt Urgell y La Cerdanya, la reconocida pera de Lleida, los embutidos artesanos, las carnes de montaña y una cocina que hace del producto local su mejor carta de presentación. Más allá de los restaurantes, mercados, ferias y pequeños productores permiten conocer de primera mano el origen de cada alimento y entender cómo el paisaje termina reflejándose también en cada plato.

Este final de verano, cambiamos la costa por el interior para descubrir una Lleida que invita a bajar el ritmo, reconectar con la naturaleza y dejarse sorprender por un territorio que conserva su autenticidad. Un destino que demuestra que, a veces, las mejores vacaciones comienzan precisamente cuando el verano parece llegar a su fin.


Canal Noticias Terremotos : Un terremoto de magnitud 5,9 sacude Japón y deja más de una treintena de heridos

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Un terremoto de magnitud preliminar 5,9 en la escala de Richter ha sacudido durante la madrugada de este domingo el este de Japón, con especial incidencia en la región de Tokio y las prefecturas próximas, donde admás han resultado heridas más de 30 personas y se han registrado interrupciones en algunos servicios ferroviarios. La Agencia Meteorológica de Japón (JMA) ha descartado la posibilidad de tsunami.

En total, la cifra de heridos asciende por el momento a 37 en cinco prefecturas de la región: 15 en Tokio, nueve en Saitama, ocho en Kanagawa, cuatro en Chiba y una en Ibaraki, según datos de funcionarios prefecturales y de la Agencia de Gestión de Incendios y Desastres recogidos por el diario japonés Yomiuri.

La mayoría de las personas heridas resultaron afectadas al caer al suelo o chocar con muebles y puertas, pues el terremoto ocurrió mientras muchos dormían, lo que provocó que se levantaran rápidamente de la cama y, debido al miedo y la confusión, terminaran sufriendo accidentes.

El seísmo se produjo alrededor de las 02.00 horas del domingo (hora local, las 19.00 h del sábado, hora peninsular española) en el sur de la prefectura de Ibaraki y a unos 68 kilómetros de profundidad. El movimiento ha alcanzado una intensidad máxima de 5 débil en la escala sísmica japonesa, que cuenta con siete niveles, en distintos puntos de Ibaraki, Saitama y Chiba, además de algunos distritos de Tokio.

No obstante, algunos servicios ferroviarios se han visto afectados tras el temblor. Así, por ejemplo, JR East y otros operadores han comunicado retrasos en el comienzo de determinadas líneas mientras se realizaban las comprobaciones de seguridad pertinentes.

Los servicios de emergencia han informado asimismo de varios heridos. Entre ellos figuran un joven y una mujer de unos 70 años en la prefectura de Saitama, al norte de la capital, mientras que otras tres personas resultaron heridas en Kawasaki, al sur de Tokio, según los bomberos locales.

En el distrito tokiota de Koto, una tubería principal de agua ha sufrido una rotura. Las autoridades metropolitanas han abierto una investigación para determinar si el incidente guarda relación directa con el terremoto.

La intensidad máxima de 5 débil también fue observada en determinadas áreas de Saitama y Chiba. En Tokio, el distrito de Adachi registró igualmente ese nivel, mientras que en otros puntos de la capital las sacudidas fueron de menor intensidad.

Las autoridades han señalado que, por el momento, no se han detectado anomalías en las instalaciones nucleares situadas en la zona. Los operadores de la central de Tokai número 2, en Ibaraki, y de las plantas Fukushima Daiichi y Fukushima Daini, en el noreste del país, no han comunicado incidencias relacionadas con el seísmo.

En este contexto, la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, ha informado de que el Gobierno había activado mecanismos de coordinación para evaluar los posibles daños y trasladar información a la población.

En un comunicado difundido inmediatamente después del terremoto ha señalado: "Hoy, alrededor de las 02:00 (horas), se produjo un terremoto con epicentro en el sur de la prefectura de Ibaraki, y se observaron fuertes sacudidas de una intensidad máxima de 5 débil en los 23 distritos de Tokio, la prefectura de Ibaraki, la prefectura de Saitama y la prefectura de Chiba."

La primera ministra ha garantizado además que "no existe preocupación por tsunamis" y ha explicado que, en ese momento, no se disponía de información sobre daños personales o en viviendas, aunque los equipos de emergencia continuaban verificando la situación sobre el terreno.

En la misma línea, ha indicado que el Ejecutivo estableció inmediatamente después del seísmo una sala de contacto en el Centro de Gestión de Crisis de la residencia oficial y ha revelado que el Gobierno "instaló una sala de contacto en el Centro de Gestión de Crisis de la residencia oficial" inmediatamente después de la ocurrencia del terremoto y yo mismo he dado instrucciones para recopilar la situación de daños, proporcionar información oportuna y precisa a los ciudadanos y tomar las medidas correspondientes".

Ayuda estatal para reparar los daños

Así las cosas, el Gobierno japonés ha anunciado que destinará una partida de los fondos públicos para sufragar una parte de los costes derivados de la reparación de los pozos de agua privados que resultaron afectados por el terremoto registrado en la prefectura de Kumamoto, en el suroeste del país, según ha anunciado la primera ministra, Takaichi Sanae.

Esta medida pretende aliviar las dificultades que todavía afrontan numerosos residentes de la zona, más de tres semanas después del seísmo, ante los problemas persistentes para acceder al suministro de agua potable.

Takaichi ha presentado esta iniciativa el viernes durante una reunión del comité encargado de coordinar la respuesta a la catástrofe, en la que se abordaron las necesidades de las localidades afectadas.

Entre las solicitudes recibidas figuran las destinadas a reparar pozos situados en la ciudad de Yatsushiro, utilizados por la población tanto para el consumo de agua como para atender otras necesidades básicas de la vida cotidiana.

La primera ministra ha pedido también al ministro de Territorio, Infraestructura, Transporte y Turismo, Kaneko Yasushi, que asegure la disponibilidad de los equipos y trabajadores necesarios para acometer las reparaciones de las infraestructuras de abastecimiento y de los propios pozos.

Asimismo, Takaichi ha reclamado la preparación de un paquete específico de asistencia y ha garantizado que el Ejecutivo proporcionará el apoyo necesario para acelerar la recuperación de las condiciones de vida de los afectados y permitir que la población recupere cuanto antes la normalidad.

Ante la posibilidad de nuevas sacudidas, la Agencia Meteorológica de Japón ha pedido a la población que mantenga la precaución durante los próximos días. El organismo considera especialmente relevante el periodo de las próximas 48 a 72 horas y advierte de la posibilidad de que se produzca otro terremoto de intensidad similar.

El temblor fue percibido en una extensa zona del país, desde áreas del noreste hasta el centro de Japón. La agencia meteorológica activó además el sistema de alerta de emergencia por terremoto inmediatamente después de detectarse el movimiento.

Canal Curiosidades : India rompe una roca de hace 3.500 M de años y lo que encuentra obliga a replantear el origen de la vida

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Una roca del cratón de Singhbhum, en India, ha conservado durante miles de millones de años una combinación excepcional de carbono y minerales que permite mirar hacia una etapa casi inaccesible de la historia terrestre. Un equipo dirigido por la geóloga Trisrota Chaudhuri, del Servicio Geológico de India, ha analizado este material y publicado sus resultados en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). El trabajo se adentra en una de las grandes incógnitas de la ciencia: cuándo aparecieron las primeras formas de vida en la Tierra. La respuesta no procede únicamente de la edad de las rocas que rodean el hallazgo, sino de diminutos componentes atrapados en el mismo depósito.

El punto de partida fue una capa rica en carbono localizada dentro de un antiguo sílex carbonoso de Bhitardari. Chaudhuri no buscaba inicialmente restos de organismos, sino comprender de dónde procedía aquel carbono y mediante qué procesos geoquímicos había conseguido permanecer dentro de una formación sometida a una historia geológica tan prolongada. El problema era especialmente complejo porque el carbono antiguo no implica necesariamente actividad biológica: también puede generarse mediante volcanismo y otros mecanismos sin intervención de seres vivos. Por eso, los investigadores necesitaban reunir varias pruebas independientes antes de relacionarlo con una comunidad microbiana.

La primera pista surgió al estudiar la estructura del carbono mediante espectroscopía Raman, una técnica que emplea un láser para analizar las características del material y reconstruir parte de su evolución. Los resultados indicaron que el carbono de las láminas había soportado temperaturas máximas de entre 324 y 369 °C, considerablemente inferiores a las registradas en carbono presente dentro de vetas de cuarzo formadas posteriormente. Esa diferencia resultó clave porque sugería que el material carbonoso pertenecía a la roca desde su formación y no había llegado después transportado por fluidos calientes. La posibilidad de estar ante una huella realmente antigua empezaba así a ganar consistencia.

Una firma compatible con la vida

El siguiente paso consistió en observar los isótopos de carbono, capaces de aportar información sobre el posible origen de la materia analizada. Los microorganismos tienden a utilizar preferentemente el isótopo más ligero, el carbono-12, durante su metabolismo, de manera que la materia orgánica resultante queda relativamente empobrecida en carbono-13. Eso fue precisamente lo que encontraron los científicos en las muestras de Bhitardari: una señal isotópica característica del carbono biológico antiguo. Chaudhuri explicó que fue necesario recurrir a "varias líneas independientes de evidencia" para poder defender un origen biológico y evitar que una sola observación condujera a una interpretación excesiva.

La roca en la que se encontró la antigua forma de vida (EFE/Trisrota Chaudhuri)

La propia disposición del material reforzó todavía más esa hipótesis. El carbono aparecía organizado en capas extremadamente finas y repetidas, alternadas con materiales ricos en sílice, una arquitectura compatible con los restos de antiguas alfombras microbianas. Estas comunidades estaban formadas por microorganismos unicelulares que crecían agrupados en estructuras laminadas y podían quedar rápidamente sepultados bajo determinadas condiciones. Ninguna de estas señales (temperatura, isótopos o morfología) habría sido suficiente por separado para demostrar un origen biológico. Sin embargo, la coincidencia de las tres dentro de la misma roca ofreció a los investigadores un argumento mucho más sólido.

La sorpresa decisiva apareció cuando el equipo examinó con mayor detalle el depósito y encontró minúsculos cristales de circón mezclados con las capas carbonosas. Este mineral funciona como uno de los relojes naturales más precisos disponibles para reconstruir el pasado geológico porque, al formarse, incorpora uranio pero apenas acepta plomo. Con el paso del tiempo, los isótopos de uranio se desintegran a velocidades conocidas y producen plomo, de forma que la proporción entre ambos elementos permite calcular cuándo cristalizó el mineral. Los científicos analizaron ocho circones: cuatro habían sufrido alteraciones, pero otros cuatro ofrecieron edades prácticamente coincidentes.

Un reloj atrapado junto a los microbios

Los cristales mejor conservados situaron la formación del depósito hace aproximadamente 3.497 millones de años, con un margen de unos cinco millones de años. El equipo tuvo que descartar antes una posibilidad importante: que aquellos circones fueran fragmentos mucho más antiguos arrancados de otras rocas y depositados posteriormente junto al carbono. Su forma aportó una pista fundamental. En lugar de presentar el aspecto redondeado que suele producir la erosión, eran pequeños, alargados y similares a agujas, características que los investigadores interpretaron como propias de material volcánico recién cristalizado y atrapado mientras se estaba formando el sílex.

Un científico trabajando sobre muestras de una pizarra arcillosa procedente del cratón de Singhbhum (EFE/Michael L. Wong)

El hallazgo aporta una relación excepcionalmente directa entre una posible comunidad microbiana y su edad radiométrica. Los circones actuaron como un reloj incluido en el mismo depósito que conserva el carbono, evitando depender exclusivamente de la datación indirecta de las formaciones circundantes. El resultado dibuja una Tierra de hace unos 3.500 millones de años con poco oxígeno, volcanismo activo y océanos ricos en hierro y sílice, pero ya ocupada por ecosistemas capaces de adaptarse a condiciones extremas. Como señaló Chaudhuri, el estudio confirma que "la vida primitiva prosperó en un mundo químicamente extremo hace 3.500 millones de años", una evidencia que obliga a afinar las reconstrucciones sobre cuándo y bajo qué condiciones comenzó la vida en nuestro planeta.

Canal Noticias : Esta es la forma más barata para disfrutar de las mejores vistas de Barcelona desde el mar: cuesta menos de dos euros

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Uno de los barcos con la ciudad de Barcelona de fondo.

Los dos autobuses náuticos que se pusieron en marcha en 2024 en Barcelona no solo facilitan los desplazamientos de las personas que trabajan en la zona de Colón y de la Barceloneta, sino que son una oportunidad perfecta para poder contemplar la ciudad desde el mar. Además, son económicos y para todos los bolsillos. El viaje de ida y vuelta cuesta menos de tres euros.

Además, también son sostenible. Los dos barcos que navegan entre Colón y la Barcelona son cero emisiones, ya que son 100% eléctricas y funcionan con energía solar y conexión eléctrica. Esto permite que el trayecto sea lo más silencioso posible. Los dos catamaranes no solo están disponibles en verano, sino que ofrecen servicio durante todo el año.

Precio y recorrido 

El bus náutico funciona durante 12 horas al día, con un horario de 9.30 a 21.30 horas, con frecuencias de 35 minutos. El recorrido dura 10 minutos y tiene dos paradas: desde el muelle de Drassanes, junto a la plaza de Colom, hasta el de Llevant, donde se ubica la estación marítima que se encuentra en los antiguos tinglados. La terminal cuenta con un servicio de restauración en casetas hechas de madera.

Recorrido del bus náutico de Barcelona.

El trayecto tiene un precio de 1,90 euros, aunque también hay la posibilidad de comprar billete de ida y vuelta por 2,85 euros. Además, es posible adquirir abonos de 10 viajes, billetes de 2 y 30 días, y hay descuentos para niños, jóvenes y personas mayores.

Canal Gastronomia sants Fiestas : Dónde comer durante el Sants Festival 2026: clásicos que nunca fallan y cocinas de todo el mundo

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Cocina de mercado en el restaurante Carmen, tapas creativas en La Mundana, platos para compartir en El Muntal, cocina andaluza en el sur o no, gastronomía sudafricana y sudafricana en el Abarka

Del 22 al 30 de agosto, el barrio de Sants celebra su festival anual. Si eres residente de la zona, puede que no necesites esta guía, pero si vienes de otras partes de la ciudad, sin duda es bueno tener algunos bares y restaurantes en tu radar donde puedas probar algo restaurador. Puedes elegir entre la cocina tradicional y asequible del restaurante Carmen y las propuestas más creativas de El Muntal, La Mundana y Mulabar, las recetas de raíces andaluzas de Sur o no Sur y la gastronomía internacional de La Mama Acasa y Abarka.

Comenzamos la ruta en la Carrer de Valladolid, 44, con el restaurante Carmen, un clásico del barrio que acaba de celebrar 30 años de historia con Carmen Soto, incombustible, al mando. Cocina casera, con productos de mercado y a precios asequibles para los residentes de Sants que son clientes fieles. Buenos platos de arroz, carnes a la parrilla, tapas y menús para grupos hacen de este restaurante una obligación si visitas el barrio. Y un consejo: llega con hambre de postre para probar los pasteles artesanales.


Sin salir de Carrer de Vallespir pero más cerca del barrio vecino de Les Corts, encontrarás La Mundana (Vallespir, 93) con una carta de influencias japonesas, francesas y mediterráneas que busca innovar sin olvidar los sabores más tradicionales. A la parrilla, hornea y encurtidos para compartir y disfrutar con clásicos intocables como bravas, brioche de rabo de buey y capipota y arroz con anguila.

La cocina andaluza que se consume en las casas

La siguiente propuesta es El Sur o no el Sur, de Cristina Pitarque y Sebastián Afonso. Situado en la Calle del Tenor Masini, 20, es un restaurante donde puedes descubrir auténtica cocina tradicional andaluza. En el menú de verano, destacan la pimpirrana o la típica ensalada de Jaén con tomate, pepinillos, malas hierbas y caballa encurtida, y el ossobuco de atún rojo.

También elaboran greixons de Málaga, estofado de toro con una receta del siglo XIX y una selección de quesos andaluces y murcianos. Puedes comer a la carta o preparar el menú degustación de cinco platos con postre por 45  €.

Fusión de la cocina catalana e indonesia

La ruta gastronómica por Sants nos lleva ahora a la Calle de Riego, 43, donde la taberna El Bicxo lleva unos meses ubicada. Una taberna catalana-indonesia, donde la cocina combina la tradición catalana con toques indonesios. Una propuesta ideada por dos jordanos: Jordi Devesa, del restaurante La Clote del Clot, y Jordi Bernús, del antiguo Sants es Crema.

En el menú hay bocadillos como el pan rendang (ternera rendang cocinada lentamente con especias indonesia, salsa sambal, lechuga y un envoltorio de pan catalán). Pero también podemos comer platos xup-xup como fricando semur con arroz blanco (salsa de soja dulce, patatas y especias) y macarrones, que Bernús cocina inspirado en su suegra indonesia. Otro plato que combina con la mezcla gastronómica son las albóndigas con calamar y gulai (curry cremoso de leche de coco).

Un rincón de Rumanía en Sants

Y desde Indonesia vamos a Rumanía, con la cocina de abuelas y madres que puedes probar en La Mama Acasa (Guitard, 41). Cocina casera en la que sopas (callos, albóndigas y costillas ahumadas) son el primer plato esencial de cada mediodía, incluso si es en agosto.

Han pasado 10 años desde que La Mama Acasa se convirtió en un rincón de Rumanía en Barcelona. Aquí puedes degustar platos típicos como el sarmale (rollos de carne y arroz envueltos en col fermentada) y los mici (carne picada en forma de panecito, que puede ser ternera, cerdo o oveja cocinada a la parrilla) acompañados del complemento que es símbolo del país, la mamaliga (hecha de harina de maíz).

Los postres también son muy elaborados en Rumanía y en La Mama Acasa también los elaboran de forma artesanal. Los más populares son los papanași, que tienen forma de rosquilla y se elaboran con mucho queso fresco, un poco de harina y huevo. La masa se fríe y se sirve con nata agria y mermelada por encima. Se come caliente.

Una buena opción para cenar en grupo

Volvamos a la cocina catalana con El Muntal (Premià, 20) junto a la céntrica Plaza de Huesca. Un restaurante especialmente adecuado si vas a cenar con todo el grupo, porque hay opciones de menú y platos para compartir, como carpaccio de calabacín con requeson, rúcula, tomate seco, aceite y lima; canelones de cordero con bechamel trufado; la berenjena parmigiana o los huevos de corral con jamón trufado. Luego puedes continuar con un tartar de atún con salicicornia, y mejilla de ternera o friandó si quieres mojar pan.

Cocina tradicional griega y vinos naturales en Mulabar

En la frontera entre Sants y Hostafrancs, hace dos años, el chef Panos Koulentianos abrió Mulabar (Calle de l'Espanya Industrial, 22), un restaurante de cocina griega con platos para compartir y imprescindibles como calamar a la parrilla, mejillones saganaki, fricasé del día o katsikomakaronada (pasta tradicional griega con cría cocinada a fuego bajo). Los otros protagonistas del lugar son los vinos naturales elaborados por pequeños productores y mayormente griegos.

Descubre la cultura africana a través de la comida

Y desde Grecia hasta la costa oeste de África con la cocina del restaurante y cooperativa Abarka (Guadiana, 28), que se especializa en recetas de países como Senegal, Gambia, Malí y Costa de Marfil. Uno de los platos que no puedes perderte es la thieboudienne, el plato nacional de Senegal, con muchas verduras y pescado, y que ha sido declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco.

Tres sitios para tomar un bocado dulce y un café

Y cerraremos la ruta Sants con tres sitios donde puedes tomar un buen café y acompañarlo con un toque dulce o salado. En Forno Bomba (Vallespir, 24) Francesco Gottardo y Alberto Montobbio prepararán deliciosos brioches de mantequilla dulces o salados, focaccias, rollos de canela, una tarta con mermelada de albaricoque o una veneziana, un clásico del norte de Italia rellena de crema pastelera o avellanas.

En Sula Espai (Alcolea, 116) tienen café especial, dulces caseros y este verano ofrecen tres bebidas muy refrescantes. El Matcha de Naranja (macha, zumo de naranja y agua con gas), el Iced Banana Bread Latte (doble concentrado de café, leche y plátano con notas de canela y vainilla) y el Cold Brew Michelada (café infusionado con notas cítricas y un toque de suero).

Y si aún tienes un pequeño rincón para una dulce propuesta, dirígete al Cub Café (Espanya Industrial, 13). Una cafetería que acepta animales y donde preparan pasteles "con menos azúcar, menos harina y con fruta natural".

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