sábado, 22 de agosto de 2026

Canal Ferias y Fiestas : Fiesta de la almeja roja de Illa de Arousa

 CanalFeriasyFiestas

Fiesta de la almeja roja de Illa de Arousa 1

Una celebración con raíces en la Ría de Arousa

La Fiesta Gastronómica de Exaltación de la Almeja Roja de Illa de Arousa es una celebración que invita a sumergirse en el espíritu festivo y la tradición culinaria de Galicia. Enclavada en el encantador Puerto do Xufre, esta fiesta ofrece un paisaje lleno de vida marina y colorido que refleja la riqueza del entorno costero. La Ría de Arousa, con sus aguas cristalinas y su diversidad de flora y fauna, proporciona el telón de fondo perfecto para una celebración que honra a uno de sus tesoros más preciados: la almeja roja.

A Illa de Arousa es un pequeño municipio en la provincia de Pontevedra que se ha ganado fama por la calidad y sabor distintivos de su almeja roja. Esta fiesta no solo es una celebración del marisco, sino también una oportunidad para que los lugareños y los visitantes se reúnan en un ambiente de camaradería y diversión. El puerto, con sus barcas a punto de salir a la pesca, y el bullicio de la gente que llega y se va, crean un escenario festivo que es inigualable.

La celebración de esta almeja en Illa de Arousa tiene una historia tan rica como el sabor del marisco. No es solo una cuestión de gastronomía, sino también de identidad cultural y comunitaria. La fiesta evoca recuerdos de generaciones pasadas que se han dedicado a la pesca en estas aguas, transmitiendo un legado culinario que ha perdurado por siglos. Cada año, cuando llega el último fin de semana de julio, la comunidad se une para honrar este manjar delicioso y conmemorar la rica herencia marina de Galicia.

Historia y origen de la Fiesta Gastronómica de Exaltación de la Almeja Roja

La historia de la almeja roja en Illa de Arousa se remonta a tiempos antiguos, cuando los pescadores locales comenzaron a explotar las ricas aguas de la Ría de Arousa. Este bivalvo se convirtió rápidamente en un símbolo de la región debido a su sabor único y su condición de recurso natural abundante. La fiesta de exaltación de la almeja roja es una evolución natural de esta tradición, que busca no solo rendir homenaje a este marisco, sino también promover el patrimonio culinario de Galicia.

En sus orígenes, la celebración era más modesta, con lugareños y pescadores compartiendo recetas y experiencias en torno a la almeja roja. Con el tiempo, esta festividad ganó notoriedad y comenzó a atrapar la atención de visitantes de fuera del municipio. Esto llevó a la organización de eventos más elaborados, incluyendo concursos culinarios, degustaciones y actuaciones folclóricas que reflejan la rica herencia cultural gallega.

La fiesta también tiene un fuerte componente comunitario. El evento es impulsado y organizado por los propios residentes de Illa de Arousa, quienes se sienten orgullosos de promover su marisco en todo el país. Este sentimiento de comunidad se extiende a través de actividades que fomentan la participación local y las conexiones entre vecinos.

Programa y actividades

La Fiesta Gastronómica de Exaltación de la Almeja Roja comienza el viernes por la tarde, cuando el puerto se llena de coloridas barracas y tenderetes donde se pueden degustar los diferentes platos preparados con almeja roja. La jornada comienza con una ceremonia oficial que incluye la lectura de un manifiesto en honor a este marisco emblemático.

El sábado se destaca por el Concurso de Mejor Receta con Almeja Roja, donde chefs locales e invitados compiten preparando platos innovadores. Los visitantes pueden participar en catas de vino y degustaciones de pescados locales. Por la noche, el ambiente se vuelve más festivo con actuaciones musicales en directo y bailes tradicionales gallegos.

El domingo es el día culminante, cuando se realiza la degustación general de almeja roja en todas sus formas posibles. Además, hay concursos de pesca con caña desde la orilla, donde los participantes intentan capturar el mayor número de almejas del mar. Este día también incluye una muestra de artesanía local y una feria de productos típicos gallegos.

Gastronomía: sabores de Illa de Arousa

El plato estrella de la fiesta es, sin duda, la almeja roja cocida o en ajoarriero. La preparación tradicional consiste en cocerlas ligeramente con un toque de azafrán y luego servirlas acompañadas de pan crujiente para mojar en el caldo resultante. También se pueden encontrar elaboraciones más sofisticadas como la almeja roja rellena con setas y queso, un plato que combina la sencillez del marisco con ingredientes premium.

Además de las preparaciones de almeja roja, es común disfrutar de otros productos típicos gallegos durante la fiesta. Los pimientos del padrón, los mejillones a la marinera y el pulpo a la gallega son algunos de los platos que no pueden faltar en esta celebración. La degustación incluye también preparaciones saladas como las empanadas y las croquetas, así como opciones dulces como el arroz con leche y el filloas.

Para acompañar la gran variedad de platos, los visitantes pueden probar vinos tintos de Ribeira Sacra y Albariño de Rías Baixas. Además, las sidrerías locales ofrecen una amplia selección de sidras naturales y espumosas, una bebida tradicional gallega que complementa a la perfección los sabores marinos.

El entorno: qué ver en Illa de Arousa

A Illa de Arousa es un destino turístico lleno de encanto, donde la belleza natural se funde con la cultura local. Los visitantes pueden disfrutar de paseos a orillas del río Umia, que atraviesa el municipio y ofrece vistas panorámicas del marisco en sus aguas. La Ermita de San Simón, un monumento histórico con una larga historia de devoción, es otro punto destacado para los turistas.

Para aquellos interesados en la naturaleza, el Parque Natural de las Rías Baixas ofrece oportunidades únicas para observar aves y disfrutar del paisaje costero. Las rutas de senderismo a través de este parque natural son ideales para explorar la biodiversidad de la región, incluyendo especies endémicas de plantas y animales.

Información práctica para visitantes

La Fiesta Gastronómica de Exaltación de la Almeja Roja se celebra el último fin de semana de julio. Para llegar a Illa de Arousa, los visitantes pueden tomar la carretera N-550 desde Pontevedra, que se conecta directamente con el municipio. Si viajan en transporte público, el autobús interurbano es una opción conveniente para llegar a Illa de Arousa desde la ciudad.

El aparcamiento está disponible en varios puntos del puerto y en las cercanías del municipio. Además, hay alojamientos disponibles en Illa de Arousa, incluyendo hoteles, hostales y casas rurales que ofrecen una experiencia más auténtica y cercana a la naturaleza.

Además, es recomendable reservar con antelación ya que las fechas de celebración son muy populares. Los visitantes también deben considerar llevar ropa cómoda para disfrutar al máximo del ambiente festivo y participar en todas las actividades propuestas durante la fiesta.

La Fiesta Gastronómica de Exaltación de la Almeja Roja en Illa de Arousa es mucho más que una celebración culinaria; es una experiencia única que permite vivir y saborear la cultura y la tradición gallegas al máximo. No te pierdas esta oportunidad para sumergirte en el encanto de Illa de Arousa y descubrir por qué este marisco es tan apreciado en Galicia.


Canal Noticias : De no poder pagar el alquiler a la calle: la vivienda, una de las principales puertas de entrada al sinhogarismo en Barcelona

 NoticiasMetropoli

Barcelona no solo tiene cada vez más personas durmiendo en la calle. También tiene más personas que llevan poco tiempo haciéndolo. El último informe de Arrels sitúa en un 36,6% el porcentaje de personas que llevan menos de seis meses en situación de calle, siete puntos más que en 2023, cuando representaban el 29,5%.

El dato apunta a un aumento de las nuevas entradas al sinhogarismo en una ciudad donde acceder a una vivienda y, sobre todo, mantenerla, resulta cada vez más difícil.

La pérdida de vivienda aparece como una de las principales vías de entrada a la calle. Según el informe Vivir en la calle en Barcelona. Radiografía de una ciudad sin hogar, el 35,3% de las personas encuestadas afirma que la última vivienda en la que residió era de alquiler (26,8%) o de propiedad (8,5%).

No siempre se trata de un proceso inmediato: antes de acabar durmiendo al raso, muchas personas han pasado por distintas situaciones de exclusión residencial.

Para Sara Girón, responsable del equipo de calle de Arrels, la pérdida de alojamiento es actualmente uno de los principales elementos que explican la llegada de nuevas personas a la calle. "La pérdida de alojamiento es el gran indicador", explica en conversación con Metrópoli. A ello se suman los procesos migratorios de personas que llegan a Barcelona sin encontrar una respuesta habitacional.

Perder la vivienda no siempre significa perderla de golpe

Girón insiste en que no existe una única causa detrás del sinhogarismo. "Causas hay muchas y diversas. Es verdad que la problemática no está cerrada en una sola", señala. Sin embargo, desde el equipo de calle detectan que existe una problemática general de acceso y mantenimiento de la vivienda que acaba dejando a algunas personas sin una alternativa.

"Hay una problemática de vivienda general que está afectando", explica Girón. En algunos casos, el problema surge cuando un alquiler se renueva y el nuevo precio deja de ser asumible para quien lo ocupa. "Hablamos de alquiler que se renueva y el precio ya no es convertible para la persona que lo consume", apunta.

Tal y como indica Sara, no necesariamente existe una pérdida de empleo detrás. La precariedad económica puede formar parte del proceso, pero la pérdida de alojamiento responde a "situaciones diversas".

Los datos del informe muestran precisamente que el camino hacia la calle puede comenzar antes de perder definitivamente una vivienda. Un 23,3% de las personas encuestadas se encontraba previamente en una situación de vivienda insegura. Entre ellas, un 17,7% vivía con familiares o amistades sin contrato y un 5,6% en una vivienda ocupada.

Es decir, la calle puede ser el último eslabón de un proceso que empieza mucho antes: pasar de una vivienda estable a compartirla sin contrato, ocupar un espacio o no poder asumir las condiciones de un alquiler hasta quedarse finalmente sin alternativa.

Nuevas entradas y riesgo de cronificación

El aumento de las personas que llevan menos de seis meses en la calle convive con otra realidad: quienes ya llevan años en ella continúan teniendo dificultades para salir. Arrels señala que el descenso del tiempo medio de estancia registrado entre 2023 y 2025 se explica precisamente por la incorporación de muchas personas nuevas al tramo de menos de seis meses, no porque hayan desaparecido las situaciones de cronificación.

Girón advierte de que esta combinación puede convertirse en un problema mayor si no se actúa a tiempo. Desde el equipo de calle observan que las políticas actuales “no tienen capacidad de respuestas para el gran volumen de personas que hay en situación de calle”.

La preocupación está en qué ocurrirá con quienes acaban de llegar a la calle si no encuentran una salida estable. “Si no hay una respuesta de aquí a uno o dos años todas estas personas van a estar cronificadas”, advierte.

El propio informe apunta en esa dirección: las personas que entran en una situación de sinhogarismo en la calle difícilmente consiguen salir de ella. Además, un 24,3% de las personas encuestadas ha pasado por recursos residenciales temporales y posteriormente ha terminado o vuelto a una situación de calle.

Cuando la solución es temporal

El problema, por tanto, no termina cuando una persona consigue entrar temporalmente en un recurso. Albergues, hostales, pensiones o viviendas con apoyo pueden ofrecer una respuesta inmediata, pero no siempre garantizan una salida estable.

Según Arrels, un 24,3% de las personas encuestadas ha pasado por recursos residenciales temporales y ha terminado volviendo a la calle. Y entre quienes están esperando acceder a un alojamiento o vivienda, más de la mitad, el 51%, espera una solución temporal o precaria, como un albergue, una pensión o una habitación.

La situación también se refleja en las expectativas de las propias personas que viven en la calle: el 72% no está en espera para acceder a una vivienda y solo una de cada cuatro tiene una salida prevista.

Para Girón, mientras no aumenten las alternativas habitacionales, la respuesta seguirá siendo "insuficiente".

Una mayoría llega a la calle por primera vez

El aumento de las entradas recientes también obliga a mirar quién está llegando a la calle y no únicamente a quienes llevan años en ella. Según el informe de Arrels, el 62,7% de las personas encuestadas no había vivido episodios previos de calle, lo que significa que para la mayoría se trata de la primera vez que se encuentra en esta situación.

La cifra ayuda a desmontar la idea de que vivir en la calle es necesariamente una situación que se arrastra durante toda la vida. Hay personas que llegan por primera vez después de un proceso de pérdida de vivienda y exclusión residencial.

Dos realidades que avanzan simultáneamente

Desde el equipo de calle, el objetivo es precisamente intentar establecer un vínculo con estas personas y acompañarlas en función de sus necesidades. “Nuestro funcionamiento básicamente es vincular con las personas y generar relaciones y establecer relaciones de confianza”, explica Girón.

El acompañamiento, añade, se realiza respetando las decisiones de cada persona y coordinándose con los servicios sociales: “Acompañamos a la persona en lo que la persona decida y quiera”.

El reto está en que ese acompañamiento llegue a tiempo. Porque los datos muestran dos realidades que avanzan simultáneamente: personas que están entrando por primera vez en la calle y otras que llevan años sin encontrar una salida estable.

Y en medio de ambas está la vivienda. No como única explicación del sinhogarismo, pero sí como uno de los principales puntos en los que puede empezar el proceso que termina llevando a una persona a dormir al raso.



Canal Viajar : El Egipto oculto en las profundidades: siete días buceando por el sur del mar Rojo

 CanalViajar



Casi 20 millones de turistas alzan cada año la mirada al cielo de Egipto para contemplar sus pirámides. Se asombran ante el legado histórico de las joyas arquitectónicas erigidas por faraones hace casi cinco milenios. En cambio, muy pocos se sumergen unos cuantos metros para descubrir que su patrimonio más antiguo nunca estuvo en tierra firme. Antes de faraones, piedras talladas y construcciones imposibles, este poliédrico país albergaba ya uno de los monumentos más suntuosos del mundo: las aguas del mar Rojo. Bajo la superficie turquesa de este mar entre desiertos se extiende un abismo de templos rebosantes de vida: jardines de corales milenarios que humillan a la clásica paleta de colores y desafían la galopante destrucción alimentada por el cambio climático.

Biólogos y ecologistas buscan el secreto en el ADN de estos ecosistemas coralinos, que permanecen inalterables a los efectos del estrés térmico, que en apenas tres décadas ha fulminado la mitad de los arrecifes de coral del planeta. La capacidad de adaptación a una nueva era que parece irrevocable acodera a los arrecifes del mar Rojo como un reducto de resistencia único en el océano.

La zona norte es la más conocida. Sus fondos aguardan cápsulas del tiempo como el SS Thistlegorm, un buque británico hundido por bombarderos nazis durante la Segunda Guerra Mundial que aún conserva su cargamento intacto: motocicletas, munición y camiones que yacen dormidos desde hace casi un siglo a unos 20 metros de profundidad. Esta y otras reliquias se encuentran, además, en el entorno del parque nacional Ras Muhammad, una reserva marina a orillas de la bella y turística Sharm el-Sheij con infinidad de colonias de corales accesibles para cualquier curioso, incluso para aquellos que nunca han vivido la experiencia de respirar bajo el agua.

En el sur del mar Rojo, mucho más feroz y exigente, la naturaleza impone sus normas. La mayoría de los puntos de inmersión distan decenas de kilómetros de la costa, las corrientes son habituales y explorar sus fondos se convierte en una travesía que solo pueden transitar buceadores experimentados. La fórmula para hacerlo es conocida como un “vida a bordo”, un viaje diseñado para apasionados de las profundidades.

Alrededor de una veintena de desconocidos y una tripulación entrenada para cohabitar con esta explosión de vida marina comparten su fervor, conviviendo en un barco con el que se recorren los puntos de inmersión más inhóspitos. Todo está medido al milímetro. Antes de partir de la ciudad sureña de Marsa Alam, se comprueban equipos, provisiones de comida y el botiquín para siete días sin pisar tierra, en los que el azul será el protagonista de todos los puntos cardinales.

Allí, donde casi nadie llega, empieza el verdadero reino salvaje de Egipto. Tiburones martillo, tigre, zorro e incluso los casi extintos longimanus —tiburones oceánicos de puntas blancas— encuentran en estas aguas uno de sus últimos grandes refugios. Los delfines ponen la banda sonora y las mantas bailan, con anémonas y gorgonias de fondo. Meros, pargos, napoleones y tortugas completan el escenario.

Con el amanecer suena la primera campana del día. Antes de zambullirse en el agua, los guías desvelan el mapa submarino y detallan cómo actuar para que todo el recorrido sea seguro. El olor a neopreno impregna la popa, donde las botellas de aire comprimido descansan y los buzos empiezan a prepararse para romper la superficie. Es la primera de las tres o cuatro inmersiones que se proponen al día, alguna incluso caída la noche.

Cada punto de buceo reúne características que lo diferencian del resto, aunque la naturaleza escoge cuándo sorprender: la media luna de Sataya suele ser hogar de delfines; Marsa Shona, de dugongos —las denominadas vaquitas marinas—; gambas, cangrejos y estrellas de mar asoman entre linternas en las inmersiones nocturnas en Abu Dabbab, y Claudia Reef se postula como uno de los enclaves favoritos de los submarinistas, por ser de los pocos en el que el espectáculo está garantizado: en este arrecife agrietado, los buzos aletean entre cuevas, cañones y pináculos que escurren los rayos del sol hacia aguas cristalinas y evocan a los cenotes mayas.

Para dar con los grandes del océano, los arrecifes Elphinstone y Daedalus son los enclaves estrella. El segundo es, quizás, el más extremo. Hasta allí esperan ocho horas de navegación, en las que la cobertura se va disipando hasta desaparecer por completo. A los pies de su faro, a 90 kilómetros de la costa egipcia, una inmensa montaña submarina emerge desde una profundidad de más de 500 metros, atrayendo grandes depredadores y pequeños supervivientes que habitan un azul que no avisa. A unos 30 metros de profundidad, de espaldas a una pared tapizada por vibrantes corales amarillos, rosas y lilas, los buceadores fijan la mirada en el infinito y esperan lo extraordinario: que un banco de barracudas, un enorme atún o, si hay suerte, la silueta de algún tiburón irrumpa de pronto en el vacío.

Maldivas, Galápagos, Azores, Filipinas y la remota roca de Revillagigedo en el Pacífico —perteneciente al Estado mexicano de Colima— completan el mapa marcado por los buceadores para disfrutar de los mejores “vida a bordo” del planeta. Todos ellos comparten un rasgo esencial: la naturaleza lleva el timón. Recuerda a quienes se empapan de ella una forma de viajar casi olvidada, en la que el ser humano no es creador, sino visitante, y lo extraordinario consiste en aceptar que casi nada estará allí cuando desee volver. Cada imagen será única, y cada encuentro un regalo a la paciencia.


Canal Ferias y Fiestas España : Ceuta: Una Ciudad muy Bonita

 CanalFeriasyFiestas

Su esencia

Ceuta es la única ciudad española en el continente africano, y donde cuatro culturas llevan siglos celebrando juntas sin que nadie lo encuentre extraño. En sus calles conviven una catedral cristiana, una mezquita, una sinagoga y un templo hindú, cada uno con sus fiestas, sus calendarios y sus formas de celebrar. No es un dato turístico: es la vida cotidiana de los caballas, como se llaman a sí mismos los ceutíes, en honor a la pesca del caballo que durante siglos fue el motor económico de la ciudad.

Esa mezcla se nota en cada fiesta. La Semana Santa procesiona por las mismas calles donde días después el Ramadán llena de vida los barrios musulmanes, y donde la comunidad hebrea celebra sus festividades con la misma naturalidad. El Estrecho de Gibraltar no es aquí una frontera: es el escenario de una ciudad que ha aprendido durante siglos a celebrar con cuatro voces distintas.

Para entender Ceuta del todo hay que conocer su lenguaje de calle. Aquí no hay gaviotas: hay pavanas, inmortalizadas en una escultura de bronce de Pepe Caballa y la Pavana en el Muelle de España. A un amigo de confianza se le llama wito o wita. Darle a la mojarra es cotillear, comparando la lengua afilada con la punta de una lanza árabe. Y cruzar al otro lado es cruzar la frontera a Marruecos para ir de compras o comer, algo tan integrado en la rutina semanal que nadie lo explica si no te lo preguntan.

La ciudad también tiene sus propios rituales invisibles para el visitante. Cada mediodía, exactamente a las 12:00h, un cañonazo disparado desde las Murallas Reales retumba por toda la ciudad. Los locales ni se inmutan. Los de fuera pegan un salto. Cada jueves por la tarde, en la Plaza de África, la Comandancia Militar realiza el arriado de bandera ante decenas de ceutíes que lo siguen como parte de su rutina semanal.

Y si vas a un bar ceutí, pide un campero de corazones de pollo: bocadillo de corazones aliñados con especias de pincho moruno, limones encurtidos y aceitunas. Es el bocadillo más ceutí que existe y no lo encontrarás en ningún otro lugar. Del caldero del Mar Menor al pastel de carne, de los salazones de volaó a las trenzas de Agustina fritas en miel: la gastronomía que rodea cada fiesta merece su propia guía.

Las fiestas imprescindibles de Ceuta

Carnaval de Ceuta (4-22 de febrero)

Ceuta tiene su propio Concurso de Agrupaciones de Carnaval (COAC), con coplas, chirigotas y comparsas que durante semanas llenan el Teatro del Revellín de ingenio y sátira local. El carnaval arranca el 4 de febrero con la coronación del Rey Momo y la Reina, y se extiende hasta el 22 de febrero con el tradicional Entierro de la Caballa, el cierre más ceutí posible: enterrar al pez que da nombre a sus habitantes entre lágrimas de risa. La Mejilloná del 8 de febrero en el Auditorio de la Marina, con mejillones y agrupaciones en directo, es uno de los momentos más populares y genuinamente locales del calendario festivo ceutí.

Semana Santa (29 de marzo - 5 de abril)

Las cofradías ceutíes llevan desde el 27 de marzo preparando el ambiente con el Vía Crucis en la Parroquia de Santa María de África. Del Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección, las procesiones recorren las calles de una ciudad donde el incienso, los tambores y las cornetas conviven con los minaretes del barrio musulmán a pocas manzanas de distancia.

Romería de San Antonio (1-13 de junio)

Desde el 1 de junio y durante casi dos semanas, la cofradía de San Antonio prepara el ambiente con el triduo y los cultos en la Ermita del Monte Hacho, el promontorio que domina la ciudad y el Estrecho. El día grande es el 13 de junio, festivo local en Ceuta: los romeros parten desde el Parque de San Amaro en peregrinación hasta la ermita, donde la misa solemne y la procesión alrededor del pinar del Monte Hacho culminan con el reparto de los tradicionales panecillos bendecidos, uno de los símbolos más queridos de la identidad ceutí.

Fiestas Patronales Virgen de África (1-8 agosto)

La patrona de Ceuta sale en procesión desde su santuario y recorre las avenidas principales de la ciudad en una de las celebraciones más multitudinarias del año. La Feria de la Virgen de África combina los actos religiosos con una feria popular que durante días llena la ciudad de música, verbenas y el orgullo de los caballas por su patrona. El 5 de agosto es el día central, con la ofrenda floral a la imagen como momento más emotivo de las fiestas.

Día de la Mochila (1 de noviembre)

Cada 1 de noviembre, mientras el resto de España celebra el Día de Todos los Santos entre cementerios y flores, los caballas se echan al monte. Miles de ceutíes suben con sus mochilas cargadas de castañas, nueces, avellanas, almendras y frutas de temporada a los montes de García Aldave y el Monte Hacho para pasar el día al aire libre en familia. Muchos jóvenes acampan la noche anterior para coger sitio. El origen está en el siglo XIX, cuando los ceutíes cruzaban la ciudad a pie para llevar flores al cementerio de Santa Catalina y llevaban comida para pasar el día. Con las generaciones, la visita fúnebre derivó en una alegre jornada de convivencia en la naturaleza. Hoy los ceutíes defienden el Día de la Mochila con orgullo frente al avance de Halloween: es su fiesta, la que no existe en ningún otro lugar del mundo.

Calendario anual 2026

  • 1 de enero: Año Nuevo.
  • 6 de enero: Cabalgata de Reyes y Epifanía del Señor.
  • 4-22 de febrero: Carnaval de Ceuta (con la Mejilloná el 8 de febrero, el COAC del 11 al 15 y el Entierro de la Caballa el 22).
  • 20 de marzo: Eid al-Fitr, Culminación del Ramadán. Festivo oficial.
  • 27 de marzo - 5 de abrilSemana Santa (con el Vía Crucis desde el 27 de marzo).
  • 27 de mayo: Eid al-Adha, Fiesta del Sacrificio. Festivo oficial.
  • 4 de junio: Corpus Christi (se traslada al domingo 7 con actividades previas desde el día 1).
  • 13 de junio: Romería de San Antonio (día grande el 13 de junio, festivo local).
  • Del 1 al 8 de agosto: Fiestas Patronales de la Virgen de África (festivo local).
  • 15 de agosto: Asunción de la Virgen.
  • 2 de septiembre: Día de Ceuta
  • 8 de septiembre: Virgen de la Victoria.
  • 12 de octubre: Fiesta Nacional.
  • 1 de noviembre: Día de la Mochila.
  • 8 de diciembre: Inmaculada Concepción.
  • 25 de diciembre: Navidad.


Canal Gastronomia De España : Gastronomía andaluza

 CanalGastronomia


Andalucía tiene ocho provincias, dos océanos a sus pies y siglos de culturas cruzadas en la cocina. Del gazpacho que refrescaba a los jornaleros al tocino de cielo que nació en un convento de Jerez, cada plato cuenta historia que merece ser descubierta.

Platos

Gazpacho

La sopa más viajera de Andalucía. Nació en los campos de la región como sustento de jornaleros que aprovechaban el pan seco del día anterior, y hoy se sirve en medio mundo. Tomate, pepino, pimiento, ajo, aceite de oliva virgen extra y vinagre: la huerta andaluza en un vaso. Se toma frío, antes de comer o como plato en sí, y cada pueblo tiene su versión.

Salmorejo

El primo cordobés del gazpacho, más espeso, más contundente y más serio. Se corona con jamón serrano picado y huevo duro, y se come en cuenco. Donde el gazpacho refresca, el salmorejo alimenta. Córdoba lo defiende como propio con razón sobrada.

Pescaíto frito

La fritura andaluza es una técnica, no un plato. En Málaga y Cádiz, boquerones, chopitos, gambas y acedías pasan por una masa ligera y aceite de oliva muy caliente para salir dorados, crujientes y sin rastro de grasa. El mejor "pescaíto" del mundo se come en un cucurucho de papel mirando al mar.

Espetos de sardinas

Sardinas ensartadas en cañas de bambú y asadas a la brasa sobre un barco de madera clavado en la arena. Es la imagen más malagueña que existe. El fuego, la sal del mar y la sardina fresca hacen el resto. Declarados Bien de Interés Cultural de Andalucía en 2021.

Rabo de toro

Un guiso de paciencia y sabor profundo. La cola del toro se cuece lentamente con vino, verduras y especias hasta que la carne se desprende sola del hueso. Córdoba lo reivindica como suyo, aunque se prepara en toda Andalucía. Plato de fiesta, de domingo y de los que no se olvidan.

Flamenquín

Filete de lomo de cerdo extendido, relleno de jamón serrano, enrollado, empanado y frito. Crujiente por fuera, jugoso por dentro. Córdoba lo adoptó como bandera gastronómica y lo pone en la carta de casi todos sus bares. Su origen exacto se disputa entre Bujalance y Andújar, pero su sabor no admite discusión.

Tortillitas de camarones

El bocado más gaditano que existe. Masa fina de harina de garbanzo con camarones pequeños, frita hasta quedar casi transparente y crujiente. En Cádiz se comen de pie, en el mostrador, antes de que se enfríen. Fuera de Cádiz nunca saben igual.

Ajoblanco

El gazpacho blanco que muy pocos conocen fuera de Andalucía. Almendras crudas, ajo, pan, aceite de oliva, vinagre y agua. Sin tomate, sin pimiento, sin color. Se sirve frío con uvas o melón por encima y sorprende siempre. Málaga y Granada lo reclaman como herencia árabe, y no les falta razón.

Postres

Tocino de cielo. Nació en el Convento del Espíritu Santo de Jerez de la Frontera en el siglo XIV, y su historia es tan buena como su sabor. Las bodegas jerezanas usaban claras de huevo para clarificar el vino, y las yemas sobrantes acababan en manos de las monjas. Ellas las convirtieron en este postre de tres ingredientes: yema de huevo, azúcar y agua, cocido al baño maría hasta conseguir una textura densa y brillante. El caramelo lo cubre por arriba. Sencillo en apariencia, extraordinario en cada cucharada.

Piononos de Santa Fe. En 1897, el pastelero Ceferino Isla González creó en Santa Fe, Granada, un pastel para rendir homenaje al Papa Pío IX, conocido en italiano como "Pío Nono". El resultado fue este pequeño cilindro de bizcocho humedecido en almíbar, coronado con una crema tostada que representa el solideo papal. Un bocado que cabe en dos dedos y que no se olvida. Solo se elaboran artesanalmente en Santa Fe, y en Casa Isla llevan haciéndolos igual desde el primer día.

Bienmesabe antequerano. Desde 1635, las monjas clarisas del Convento de Belén en Antequera, Málaga, elaboran este postre con la misma receta original y lo venden a través de un torno de madera en la puerta del convento. Capas de bizcocho de soletilla, cabello de ángel, almendras tostadas molidas, huevo, azúcar y canela. De probable origen árabe, su nombre lo dice todo: bien me sabe. Uno de esos postres que solo existen de verdad en su lugar de origen.

Dulces

Pestiños. El dulce más antiguo de Andalucía y el que mejor resume su historia: romano en el origen, árabe en las especias, cristiano en las celebraciones. Masa de harina, aceite de oliva, vino blanco y matalahúva, frita y bañada en miel o azúcar. Se hacen en Semana Santa, en Carnaval y en Navidad, aunque quien los conoce bien los busca todo el año. Crujientes por fuera, con ese aroma a anís que impregna la cocina entera.

Yemas de San Leandro. Las monjas agustinas del Convento de San Leandro en Sevilla llevan siglos elaborando este dulce y su receta nunca ha salido de sus muros. Yema de huevo y azúcar, forma troncocónica, textura que se deshace. Se venden en la propia puerta del convento, envueltas en papel y en cajitas de madera. Muchos lo han intentado imitar. Nadie lo ha conseguido.

Tortas de aceite de Castilleja de la Cuesta. Finas, crujientes y con ese aroma inconfundible a matalahúva y sésamo. Se elaboran artesanalmente desde 1910 en Castilleja de la Cuesta, Sevilla, con harina, aceite de oliva virgen extra, azúcar y semillas aromáticas. Cada torta se moldea a mano antes de hornear. Sin conservantes, sin aditivos. Las popularizó Inés Rosales y hoy se exportan a medio mundo.

Polvorones y mantecados de Estepa. Estepa, en Sevilla, es la capital mundial del polvorón. Harina, manteca de cerdo y azúcar: la base. A partir de ahí, cada obrador añade su firma: almendra, canela, limón, chocolate. Los polvorones se deshacen en la boca en cuanto los muerdes, los mantecados son más firmes y compactos. Navidad en Andalucía huele a esto.

Pan de Cádiz. La respuesta gaditana al turrón. Mazapán de almendra moldeado con forma rectangular, relleno de crema de yema, batata y frutas escarchadas, pintado con yema de huevo para darle ese brillo dorado. Nació como dulce navideño pero en Cádiz lo defienden como seña de identidad todo el año. Cada confitería tiene su versión, pero la esencia es siempre la misma: almendra, azúcar y mucho cariño.

Alfajores de Medina Sidonia. El alfajor andaluz no tiene nada que ver con el argentino. El nuestro es de origen andalusí, su nombre viene del árabe "al-hasú" que significa relleno, y es un dulce compacto de almendras, miel, avellanas y especias: cilantro, clavo, matalahúva, ajonjolí y canela. Medina Sidonia, en Cádiz, tiene Indicación Geográfica Protegida y es su capital indiscutible. Se come en Navidad pero los que saben no esperan tanto.

Bebidas

Vino Fino

Jerez

Manzanilla

Sanlúcar

Rebujito

Común

Brandy

Jerez

Vino de Jerez. El más universal de los vinos andaluces. Bajo el paraguas del Marco de Jerez conviven estilos radicalmente distintos: el Fino, seco y delicado; el Oloroso, profundo y oscuro; el Amontillado, a caballo entre ambos; y el Palo Cortado, el más misterioso de todos. Todos envejecen mediante el sistema de criaderas y soleras, una técnica única en el mundo que mezcla vinos de distintas añadas para conseguir una personalidad constante.

Manzanilla de Sanlúcar. Prima hermana del Fino pero con alma propia. El viento de poniente y la humedad del estuario del Guadalquivir crían este vino con una finura y una salinidad que no se consiguen en ningún otro lugar del mundo. La diferencia con el Fino de Jerez está en ese mar que se huele en cada copa.

Rebujito. La bebida de las ferias andaluzas. Vino fino o manzanilla mezclado con refresco de limón, hielo abundante y hierbabuena fresca. Nació en la Feria de Abril de Sevilla y hoy se bebe en todas las ferias de Andalucía de abril a octubre. Refrescante, festivo y difícil de tomar solo uno.

Anís de Rute. Rute, en la provincia de Córdoba, es la capital anisera de España. Sus destilerías producen desde el siglo XIX un anís seco y limpio, con ese aroma inconfundible a matalahúva, que se bebe solo, con agua o como base de pestiños y roscos navideños. Declarado Indicación Geográfica Protegida.

Brandy de Jerez. El único brandy del mundo con Denominación de Origen. Se envejece en botas de roble americano que antes contenían vino de Jerez, lo que le da ese color caoba y ese sabor acaramelado que lo distingue de cualquier otro. Las grandes marcas envejecen en Jerez, El Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda.

La despensa de Andalucía

Aceite de oliva virgen extra — Andalucía produce casi el 80% del aceite de oliva de España y en torno al 30% del mundial. El olivar cubre más de 1,5 millones de hectáreas desde Jaén hasta Cádiz. No es un condimento, es la base de toda la cocina andaluza.

Jamón ibérico de bellota Jabugo, en la Sierra de Aracena, y Los Pedroches, en el norte de Córdoba, producen algunos de los jamones ibéricos más valorados del mundo. El cerdo ibérico, la dehesa y la bellota hacen el resto.

Atún rojo de almadraba — Cada primavera, los atunes rojos cruzan el Estrecho de Gibraltar camino del Mediterráneo y las almadrabas de Barbate, Zahara de los Atunes, Conil y Tarifa los esperan con una técnica de más de 3.000 años de antigüedad. El momento del levantá es uno de los rituales gastronómicos más antiguos de Europa.

Gamba blanca de Huelva — Las aguas frías y limpias del Golfo de Cádiz crían la gamba blanca más apreciada de España. Se come cocida o a la plancha, con sal gorda, y no necesita nada más.


Canal Ferias y Fiestas : Fiesta de la almeja roja de Illa de Arousa

 CanalFeriasyFiestas Una celebración con raíces en la Ría de Arousa La Fiesta Gastronómica de Exaltación de la Almeja Roja de Illa d...