ElPeriodico
Los datos de recaudación del 2025 revelan incrementos en recibos medios del 212% en Viladecans o del 123% en Sant Cugat del Vallès
Los ayuntamientos argumentan estar obligados por ley a repercutir el 100% del coste del servicio y apelan a mejoras de las nuevas contratas

Empieza a despejarse la incógnita de cómo se concreta en las ciudades catalanas la polémica tasa de basuras que los ayuntamientos están obligados a cobrar por ley. EL PERIÓDICO ha accedido a los datos de recaudación del tributo en grandes municipios de la provincia de Barcelona del pasado 2025, el primer ejercicio de imposición obligatoria por mandato legal. En el segmento doméstico, los ayuntamientos han cobrado por primera vez a los hogares recibos que oscilan entre los 80 y los 200 euros de media en función de la localidad. Pero es el sector comercial el que ilustra los incrementos más pronunciados en relación al 2024, pues los consistorios ya cobraban ese año a los comercios una tasa más limitada por la recogida de residuos.
En una docena de ciudades de más de 50.000 habitantes del área de Barcelona, la tasa registra subidas que llegan hasta el triple y el doble por recibo medio comercial entre 2024 y 2025. De media, los comercios del área de Barcelona tuvieron que pagar en 2025 en torno a un 30% más por el gravamen que el año anterior. Los datos analizados, facilitados a este diario por el Organisme de Gestió Tributària de la Diputación de Barcelona (ORGT) y los grandes ayuntamientos de la provincia, son los primeros que reflejan la recaudación real de la nueva tasa y no una proyección a partir de las ordenanzas fiscales, como venía estimándose hasta ahora.
De las recaudaciones comerciales de los 20 ayuntamientos de más de 50.000 habitantes de la provincia solicitados, se han logrado datos homogéneos de 13 de ellos. La muestra del 2025 equivale a 121.000 recibos comerciales —cada comercio puede contemplar más de un recibo— por un importe total de 37,3 millones recaudados en concepto de tasa de residuos. Los recibos medios comerciales fluctúan entre los 200 y los 600 euros por actividad comercial en función del municipio. A cuya tributación cada comercio debe sumar la correspondiente tasa de reciclaje que recauda el Área Metropolitana de Barcelona (AMB), que arroja una media por recibo comercial de 392 euros al año y que pagan 154.000 locales en la conurbación.
Además de la crecida de un 26,5% en Barcelona —que el Ayuntamiento atribuye a la actualización del IPC más un "incremento progresivo de las cuotas por tal de que las tarifas no sean deficitarias"—, las subidas más flagrantes se consumaron en Viladecans y Sant Cugat del Vallès. En la ciudad del Baix Llobregat, si el recibo medio comercial del 2024 se situó en 254 euros, en 2025 se incrementó hasta los 794 euros, lo que se traduce en una crecida del 212%, el triple entre un año y otro. En la urbe vallesana, el aumento fue del 123%: los 192 euros de recibo medio comercial en 2024 se convirtieron en 428 euros, el doble. Los incrementos se corresponden con los que en 2024 ya auguraban fuentes tributarias consultadas. Entre ambos municipios suman 4.016 recibos girados por actividades comerciales. Los expertos coinciden en que no es justo comparar las recaudaciones de ayuntamientos distintos, ya que cada población tiene un servicio singular en función de sus características urbanas, pero sí cobra significación en el contexto de la nueva tasa la comparativa de recaudaciones en el histórico de cada municipio.
Los datos han sido confirmados con los ayuntamientos, que esgrimen sus propios motivos para explicarlos: al ser de competencia municipal, las casuísticas sobre la tasa son tan heterogéneas como ayuntamientos hay. Fuentes municipales de Viladecans argumentan la subida con dos razones: la obligación legal de repercutir el 100% del coste del servicio sobre los productores de los residuos —los hogares y los comercios— y la subida del coste del servicio por la puesta en marcha de una nueva contrata: "Nueva maquinaria, nuevos vehículos, renovación de los contenedores o incremento de los puntos de recogida", explica el consistorio.
Hasta ahora, muchos ayuntamientos tenían aprobadas tasas que no cubrían la totalidad del coste del servicio, que se financiaba con la 'bolsa común' de los consistorios protagonizada por los ingresos del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI). Viladecans era uno de esos casos: la tasa comercial de basuras financiaba el 73% del coste, apunta el consistorio. La subida de Barcelona tiene que ver también con este motivo. "No repercutir el total del coste a la tasa respondía a un criterio heredado de la crisis económica y la necesidad de ayudar al comercio local", agregan fuentes municipales de Viladecans. A eso se añade que la nueva contrata duplicó el coste del servicio: de 732.712 euros en 2024 pasó a costar 1,4 millones en 2025.
El malestar de los comerciantes
"La subida nos genera malestar, pero el sector comercial hemos establecido una mesa de negociación con el Ayuntamiento para trabajar conjuntamente", explica Mariano González, presidente de la Xarxa Comercial de Viladecans, que aglutina a unos 80 comercios de la ciudad. El consistorio ya ha anunciado una subvención comercial de 380.000 euros en concepto de fomento del reciclaje para compensar el incremento de la tasa. "Estamos analizando nuestra tasa para mejorar su equidad tributaria", aseguran fuentes municipales.
El caso de Sant Cugat es similar. Carles Brugarolas, teniente de Alcaldía de Economía, admite que hasta el 2025 la tasa comercial "no cubría ni de lejos el 100% del coste del servicio", como ahora sí exige la Ley, por lo que el Ayuntamiento ha tenido que empezar a repercutir la totalidad del coste. El responsable municipal asume que al menos hasta el 2028 el consistorio no podrá establecer un sistema real de 'pago por generación', como la mayoría de grandes municipios. "Quizás entonces podremos desplegar bonificaciones o ventajas potentes para los comercios que mejor reciclen, pero todavía estamos lejos de donde querríamos", apuntala el edil.
Sant Cugat aplicará finalmente este 2026 una congelación a su tasa tras haber anunciado previamente una nueva subida, hecho que los comerciantes valoran positivamente. "Nos han dicho que se mantendrán los recibos del 2025", comenta Adela Burgos, gerente de Sant Cugat Comerç, que representa a unos 200 comercios del municipio. Burgos admite, eso sí, que la subida del 2025 preocupó a los comercios: "Cuesta asumirla en un momento en que los márgenes comerciales son muy ajustados".
Incrementos más limitados en otras ciudades
El descontento de los empresarios es un factor determinante para el devenir de la tasa porque en el terreno comercial se va a jugar la conflictividad en los tribunales. Lo saben bien en El Prat de Llobregat, donde la asociación Prat Gran Comerç ha llevado ante el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) la ordenanza fiscal de la tasa aprobada por el Ayuntamiento de El Prat de cara a este 2026. Ello pese a que el consistorio rectificó al extender al sector comercial una bonificación del 40% de la tasa si se acredita un uso mínimo de los contenedores inteligentes del municipio.
Pese a que no es de las más impactantes, la subida del 26,5% en Barcelona es significativa por el gran número de recibos comerciales girados en la ciudad: 62.254. De media, los 237 euros por recibo del 2024 han pasado a los 300 del 2025. El incremento se explica por los 4,3 millones más que el Ayuntamiento ha recaudado para unos 1.500 recibos más. Con una salvedad: el caso de Barcelona es singular porque, en el caso de los comercios, el Ayuntamiento no cobra una tasa sino un precio público. La diferencia reside en que la tasa financia un servicio obligatorio pero el precio público se cobra por un servicio a solicitud del interesado y en un contexto de concurrencia con otras empresas. Es por eso que el consistorio explicita que "la cuota del precio público está vinculada estrictamente al coste del servicio, no tiene afán recaudatorio".
Consultado por este diario, Javier Cottet, vicepresidente de la patronal Barcelona Oberta, que incluye todos los grandes ejes comerciales céntricos y turísticos, muestra su disgusto con el incremento, especialmente con respecto a las pequeñas empresas: "Es una vergüenza". "Si un proveedor me sube el producto un 26,5%, tengo oportunidad de decirle que no, pero a la Administración no. Estaría bien que nos dieran más explicaciones", lamenta Cottet.
Si la recaudación del 2025 se compara con la del 2023, a las subidas mencionadas cabe añadir la de Mataró, de un 46%. El recibo medio de 437 euros en 2023 ha pasado en 2025 a los 637 euros. La diferencia está en unos 300 recibos menos y unos 800.000 euros más recaudados, con la salvedad de que, como en el caso de Barcelona, Mataró también tenía en 2023 un precio público y no una tasa. Entre 2024 y 2025, el recibo medio de la tasa de basuras se incrementó un 12% en L'Hospitalet de Llobregat y en Vic, y un 7% en Sant Boi de Llobregat. Hay tres ciudades donde incluso bajó: Terrassa, Rubí y El Prat de Llobregat. En este último caso, con un recibo medio de un significativo 51% más bajo que el año anterior, cuando tenía la tasa bonificada para el grueso de comercios.











