miércoles, 15 de julio de 2026

CanalNoticias20M El equipo de psicólogos desplazado al lugar de los hechos está atendiendo al resto de menores. Un total de 22 personas, seis de ellas mayores de edad y el resto menores de entre 9 y 11 años, han resultado heridas este miércoles por la tarde tras caer un árbol sobre el tejado de una masía en Batet de la Serra, un municipio de Olot (Girona). Una de ellas está en estado grave y ha sido trasladada con un helicóptero medicalizado al Hospital Josep Trueta, en Girona. Según las primeras informaciones sería una de las monitoras. El Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM) ha informado que los médicos están atendiendo a otra persona, en este caso menor de edad, herida menos grave y que ha sido trasladada hasta el Hospital de Olot. Además, ha explicado que la caída ha herido levemente a 11 personas más, ocho de ellas menores, mientras que tres son adultos, aparentemente también monitores. Todos ellos han sido derivados al hospital de Olot. Asimismo, han atendido a nueve personas más -dos adultos y siete niños- que no han requerido ser trasladados a ningún centro médico. En un principio, el SEM ha informado de que el árbol se había caído sobre una casa de colonias, pero los Mossos d'Esquadra han precisado la información, explicando a la ACN que se ha caído sobre el tejado de una masía, concretamente en el porche. El grupo, formado por seis monitores y 16 niños, estaba comiendo debajo tras haber realizado una ruta por la zona. Los equipos de emergencia han recibido el aviso a las 14:59 hora y se han desplazado hasta el lugar con siete ambulancias, cuatro dotaciones de los Bombers, efectivos de los Mossos, el helicóptero medicalizado y el equipo de psicólogos, que está atendiendo a los menores evacuados al Centre Cívic de Santa Pau. Asimismo, los equipos de emergencia y las autoridades municipales han habilitado un espacio para que las familias de los niños puedan ir a buscarlos. Las primeras indagaciones apuntan que el árbol ha caído sobre el tejado como consecuencia del viento. Por su parte, Protecció Civil ha puesto en prealerta el plan Procicat.

 CanalNoticias20M


El equipo de psicólogos desplazado al lugar de los hechos está atendiendo al resto de menores.

Un total de 22 personas, seis de ellas mayores de edad y el resto menores de entre 9 y 11 años, han resultado heridas este miércoles por la tarde tras caer un árbol sobre el tejado de una masía en Batet de la Serra, un municipio de Olot (Girona). Una de ellas está en estado grave y ha sido trasladada con un helicóptero medicalizado al Hospital Josep Trueta, en Girona. Según las primeras informaciones sería una de las monitoras.

El Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM) ha informado que los médicos están atendiendo a otra persona, en este caso menor de edad, herida menos grave y que ha sido trasladada hasta el Hospital de Olot. Además, ha explicado que la caída ha herido levemente a 11 personas más, ocho de ellas menores, mientras que tres son adultos, aparentemente también monitores. Todos ellos han sido derivados al hospital de Olot. Asimismo, han atendido a nueve personas más -dos adultos y siete niños- que no han requerido ser trasladados a ningún centro médico. 

En un principio, el SEM ha informado de que el árbol se había caído sobre una casa de colonias, pero los Mossos d'Esquadra han precisado la información, explicando a la ACN que se ha caído sobre el tejado de una masía, concretamente en el porche. El grupo, formado por seis monitores y 16 niños, estaba comiendo debajo tras haber realizado una ruta por la zona. 

Los equipos de emergencia han recibido el aviso a las 14:59 hora y se han desplazado hasta el lugar con siete ambulancias, cuatro dotaciones de los  Bombers, efectivos de los Mossos, el helicóptero medicalizado y el equipo de psicólogos, que está atendiendo a los menores evacuados al Centre Cívic de Santa Pau. 

Asimismo, los equipos de emergencia y las autoridades municipales han habilitado un espacio para que las familias de los niños puedan ir a buscarlos. Las primeras indagaciones apuntan que el árbol ha caído sobre el tejado como consecuencia del viento. Por su parte, Protecció Civil ha puesto en prealerta el plan Procicat.

Canal Curiosidades : Ciudades convertidas en hornos: el efecto 'isla de calor' amenaza ya a las grandes urbes españolas... y a tu salud

  Canal Curiosidades


Ciudades convertidas en hornos: el efecto 'isla de calor' amenaza ya a las grandes urbes españolas... y a tu salud

El calor en una ciudad no se reparte igual. Basta cruzar de una calle sin sombra a un parque para notar cómo cambia el aire, el suelo y hasta la forma de caminar. En Madrid, ese salto tiene ya una cifra que impresiona, hasta 8,5 ºC de diferencia entre las zonas más urbanizadas y los entornos con más vegetación, según Urban Heat Snapshot de Arup.

El aviso no se queda en una anécdota madrileña. La isla de calor urbano enseña que el asfalto, el hormigón, el tráfico y la falta de árboles pueden convertir los barrios en hornos, sobre todo por la noche. La salida pasa por más sombra, más agua, suelos permeables y edificios pensados para el clima real que viene, no para el de hace 30 años.

El calor no cae igual

El efecto isla de calor urbano aparece cuando una ciudad se calienta más que su entorno cercano. Los materiales duros absorben radiación solar durante el día y la devuelven lentamente cuando cae la noche. Por eso a veces el termómetro baja poco, se duerme peor y el aire parece quedarse atrapado entre fachadas.

A ese calor acumulado se suman los coches, los aparatos de climatización y la falta de suelo vivo. Arup explica que su herramienta UHeat usa imágenes por satélite y datos climáticos para localizar edificios, materiales y estructuras que están empujando las temperaturas al alza. Dicho de forma sencilla, permite ver qué calles necesitan actuar primero.

Madrid enciende la alerta

La fotografía de Arup analizó el calor en los centros urbanos de nueve ciudades, entre ellas Madrid, Londres, Bombay, Nueva York y Singapur. El resultado dejó a Madrid como el caso más severo, con una isla de calor de 8,5 ºC sobre sus alrededores rurales. Además, los puntos más calientes tenían menos de un 6% de cubierta vegetal, mientras que los más frescos superaban el 70%.

En barrios como Malasaña, la diferencia frente a espacios como la Casa de Campo llegó a esos 8,5 ºC, con una vegetación que en este gran pulmón verde alcanzaba el 72%. Susana Saiz, directora de Diseño Integral para Europa de Arup, resume el problema con una frase clara, las ciudades españolas «son especialmente vulnerables». Y eso se nota.

No todos sufren igual

El dato más incómodo no está solo en el mapa térmico, sino en quién vive dentro de esas zonas. En el área estudiada de Madrid, Arup localizó a unas 500.000 personas mayores y menores expuestas a picos nocturnos de isla de calor de 7 ºC o más. La información trasladada por Saiz afina esa cifra en más de 313.000 personas mayores y 178.000 menores en áreas especialmente expuestas al calor extremo.

No conviene tratar esto como una simple incomodidad de verano. Un estudio de ISGlobal publicado en Nature Medicine estimó 62.775 muertes relacionadas con el calor en Europa durante el verano de 2024, y situó a España como el segundo país con más fallecimientos estimados, con más de 6.700. No es poca cosa.

La naturaleza no decora

La solución más rápida no siempre es construir más, sino dejar respirar a la ciudad. Árboles, agua, suelos permeables, corredores verdes y cubiertas vegetales reducen la temperatura, generan sombra y mejoran la calidad del aire. En el fondo, lo que se pide es mirar la naturaleza como una infraestructura básica, igual que una red de transporte o una tubería.

Un estudio liderado por ISGlobal y publicado en The Lancet calculó que elevar la cobertura arbórea al 30% en 93 ciudades europeas podría haber evitado 2.644 muertes prematuras asociadas al calor urbano. El matiz importa. No basta con plantar donde sobra espacio, también hay que repartir esa sombra en los barrios que más la necesitan.

Cambiar suelos y tejados

El asfalto y el hormigón no solo ocupan espacio, también guardan calor. Por eso Arup recomienda aumentar las superficies permeables, como suelos plantados o materiales que permitan infiltrar el agua, frente a pavimentos duros que se recalientan. Cuando el agua entra en el suelo, el entorno se refresca de una forma mucho más natural.

Los edificios también tienen trabajo pendiente. Cubiertas claras o reflectantes, fachadas verdes, ventilación bien pensada y rehabilitación bioclimática pueden reducir la necesidad de aire acondicionado. Y en una ciudad donde cada verano pesa más en la factura de la luz, ese detalle deja de ser pequeño.

Otra forma de vivir

Adaptarse al calor urbano también exige cambiar hábitos. Evitar las horas centrales del día, crear refugios climáticos, recuperar fuentes de agua potable y repensar horarios laborales o comerciales son medidas que ya forman parte del debate. Puede sonar incómodo, pero muchas ciudades cálidas llevan décadas viviendo así.

La clave está en no esperar a que llegue la ola de calor para improvisar. Un colegio, una residencia de mayores, una parada de autobús sin sombra o una plaza dura pueden convertirse en puntos críticos. Ahí es donde la planificación se vuelve salud pública.

Lo que deben mirar los ayuntamientos

La tecnología puede ayudar, pero no sustituye a la política urbana. Mapear el calor calle a calle permite decidir dónde plantar, dónde cambiar pavimentos, dónde abrir un refugio climático y dónde rehabilitar viviendas con más urgencia. Si además se cruzan esos mapas con edad, renta y calidad de la vivienda, la respuesta puede ser mucho más justa.

Canal Curiosidades : Mil millones de personas más sufren ya calor extremo que en los años 70: el estudio que revela por qué las noches son ahora más peligrosas que los días

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Un estudio revela que mil millones más de personas sufren calor extremo y que las noches ya son más peligrosas que los días.

Mil millones de personas más sufren ya calor extremo que en los años 70: el estudio que revela por qué las noches son ahora más peligrosas que los días

El calor extremo ya no es solo una tarde sofocante ni una ola de calor puntual que aparece en los informativos de verano. Un nuevo estudio internacional advierte de que el estrés térmico está aumentando en todo el planeta y que alrededor de mil millones de personas más sufren al menos un día annual de calor extremo en comparación con la década de 1970. No es poca cosa.

La clave está en algo que todos hemos notado alguna vez, ese calor pegajoso que no desaparece ni cuando cae el sol. La investigación, publicada en Nature Climate Change el 22 de junio de 2026, muestra que las noches más cálidas se están calentando más rápido que los días más extremos, lo que reduce el tiempo de recuperación del cuerpo y complica la protección de la salud.

Qué ha descubierto el estudio

El trabajo analiza cómo ha cambiado el calor que realmente siente el cuerpo humano, no solo la temperatura que marca el termómetro. Para ello, los investigadores utilizaron el Índice Climático Térmico Universal, conocido como UTCI, que tiene en cuenta la temperatura, la humedad, el viento y la radiación solar. En la práctica, es una forma más realista de medir el calor que soporta una persona.

El equipo estudió datos globales de 1950 a 2024 y comparó la situación actual, correspondiente al periodo 2015-2024, con la década de 1970. Rebecca Emerton, autora principal e investigadora del ECMWF, resumió el cambio con una frase clara al señalar que el estrés térmico es ahora "más severo, más frecuente y más duradero".

Las noches también queman

Uno de los datos más importantes está en las noches. Según el estudio, las diez noches más cálidas de cada año se han calentado a un ritmo medio global de 0,32 °C por década desde los años setenta, mientras que los diez días más cálidos lo han hecho a 0,27 °C por década. Parece poca diferencia, pero para el cuerpo importa mucho.

Cuando la noche no refresca, dormir cuesta más y el organismo no consigue liberar el calor acumulado durante el día. ¿Qué significa esto en la vida diaria? Más cansancio, más riesgo para personas vulnerables y más presión sobre hospitales, residencias y trabajadores que ya empiezan la jornada con el cuerpo agotado.

El mapa se está ampliando

Los autores indican que las temperaturas de "sensación térmica" extrema son ahora más frecuentes en todos los continentes. En zonas subtropicales, como el sur de Europa, el sur de América del Norte, amplias regiones de África y partes de América del Sur, hay lugares que registran hasta 50 días adicionales al año con estrés térmico fuerte o extremo respecto a los años setenta.

Europa aparece en una posición llamativa. Aunque el estrés térmico extremo sigue siendo menos habitual que en otras regiones, el estudio señala que ahora ocurre 2,5 veces más a menudo que en la década de 1970. En el sur de Europa, norte de África y la península arábiga, el UTCI máximo de los diez días más cálidos del año es hasta 4 °C superior al de entonces, y en partes del suroeste europeo llega a 5 °C.

La población expuesta también ha cambiado. En los años setenta, el 16 % de la población mundial sufría al menos un día anual de estrés térmico extremo. En la última década analizada, esa proporción subió al 22 %. Traducido a personas, son aproximadamente mil millones más.

Más que grados en el termómetro

El estudio insiste en que mirar solo la temperatura del aire puede quedarse corto. Claudia Di Napoli, científica del ECMWF y coautora del trabajo, explicó que el UTCI “puede diferir sustancialmente de la temperatura del aire”. Durante la ola de calor europea de mayo de 2026, ese índice llegó a situarse a menudo 4 °C por encima de la temperatura real en los picos diurnos.

La humedad y la falta de viento pueden convertir una jornada calurosa en una situación mucho más peligrosa. No es lo mismo caminar bajo 35 °C con algo de brisa que hacerlo con aire quieto, asfalto caliente y humedad elevada. Y eso se nota.

Qué significa para España

En España, el problema no es teórico. El Ministerio de Sanidad activó en 2026 el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud, con umbrales revisados y 182 zonas de meteosalud para ajustar mejor las alertas al riesgo local.

Sanidad también informó de que mayo de 2026 registró 101 defunciones atribuibles a las altas temperaturas, la cifra más alta para ese mes desde el inicio de la serie en 2015. Entre 2015 y 2025, el sistema MoMo estimó 27.564 defunciones atribuibles al calor en España. Son cifras que explican por qué el calor ya se trata como un riesgo sanitario de primer orden.

Los grupos más vulnerables son las personas mayores, los menores, las mujeres gestantes y quienes tienen enfermedades crónicas. Pero también hay otro frente importante, el trabajo. Quienes están en la agricultura, la construcción, la limpieza urbana o el reparto sienten el calor en la piel, en la respiración y en la concentración.

Qué se puede hacer ahora

Los autores del estudio apuntan a varias medidas claras. Hacen falta planes de salud frente al calor, sistemas de alerta temprana, refrigeración urbana e indicadores de estrés térmico dentro de las evaluaciones de riesgo climático. No basta con avisar de que hará calor. Hay que explicar cuánto puede afectar al cuerpo.

En las ciudades, eso significa más sombra, más árboles, refugios climáticos, viviendas mejor aisladas y barrios preparados para noches cada vez más cálidas. En casa, Sanidad recuerda medidas sencillas como beber agua con frecuencia, evitar alcohol y bebidas muy azucaradas, reducir la actividad física en las horas centrales y permanecer en lugares frescos cuando sea posible.

El reloj corre más deprisa que la adaptación. El calor extremo ya no está solo en los mapas meteorológicos, también está en la salud, en el trabajo, en el sueño y en la forma en que usamos nuestras ciudades. 



Canal Noticias Tiempo : El Mediterráneo arde: las aguas de Pollença, Mallorca, superan ya los 30ºC

 CanalNoticiasTiempo


El efecto de las olas de calor también llega al mar. En los últimos días, las estación de medida de Pollença, en Mallorca, ya ha registrado 30.9ºC en la superficie del mar.

El día 11 de julio fue el primer día de este verano que la estación superó los 30ºC. Con la situación actual y a falta de lo que resta de verano, todo indica que estas temperaturas se superarán.

El Mediterráneo arde: anomalías de 4ºC

En los últimos días, se han registrado temperaturas de la superficie del mar en puntos del Mediterráneo que han estado hasta 4-5ºC por encima de lo normal para estas fechas.

En general, toda la cuenca mediterránea se encuentra con temperaturas superficiales anormalmente cálidas. Las costas de la península ibérica, Baleares, sur de Francia e Italia presentan las anomalías más marcadas.

El día 13 de julio la anomalía diaria era de +2.45ºC en todo el mar balear, presentando además condiciones de ola de calor marina.

Las aguas de Mallorca ya superan los 30ºC

El día 11 de julio fue el primer día que una estación de medida en las aguas de Baleares, en concreto la de Pollença, registraba una temperatura superficial de 30ºC. A las 16:00 de la tarde registró 30.12ºC.

Era el primer día del verano de 2026 en superar la barrera de los 30ºC y, desde entonces, la temperatura ha seguido subiendo.

El día 12 de julio además, se registró la más alta hasta el momento: el termómetro marcó 30.9ºC.

La previsión apunta a que el calor en el mar continuará

Las previsiones no son muy esperanzadoras y es que el mar Mediterráneo continúa con su tendencia de calentamiento. Según el modelo europeo, la temperatura superficial del Mediterráneo subirá en los próximos días, aunque sobre todo lo hará en la parte oeste de la cuenca, especialmente en las costas de Francia.

Según el modelo, el viernes 17 la temperatura en aguas de Baleares estará hasta 5ºC por encima de lo normal. Así, no se descarta que en los próximos días los termómetros puedan rondar los 32ºC.

Además, hay que tener en cuenta que los picos de temperatura en la superficie del mar suelen registrarse a finales de verano.


Canal Viajar : Playas kilométricas (literalmente) y un castillo medieval: el pueblo a cinco minutos de España más tranquilo del Algarve

 CanalViajar


Cruzar el puente internacional sobre el Guadiana desde Ayamonte apenas lleva unos minutos, pero la sensación es la de haberse alejado muchos kilómetros. Mientras el bullicio turístico se concentra en otros rincones del Algarve, Castro Marim es una villas fronteriza de carácter pausado, casas blancas, calles silenciosas, salinas, marismas y un castillo medieval que corona el paisaje. Todo ello convierte a este pequeño municipio portugués en una de las mejores escapadas para hacer este verano.

Lo mejor es que, a pesar de que el perímetro urbano no tiene playa, el mar está muy cerca. En apenas diez minutos se llegan a los inmensos arenales de Monte Gordo, Altura o Praia Verde, algunas de las playas más amplias y tranquilas del sotavento algarvío. De este modo, Castro Marim permite combinar una escapada hirtórico-cultural con largas jornadas junto al Atlántico y en un entorno marcado por la Reserva Natural de las Marismas de Castro Marim y Vila Real de Santo António, la primera reserva natural creada en Portugal y uno de los mejores lugares del país para observar aves.

José Antonio Cardoso Lagares

Qué ver en Castro Marim

La visita comienza inevitablemente en el castillo de Castro Marim. Levantado en el siglo XIII por orden del rey Alfonso III tras la conquista cristiana del territorio, esta fortaleza fue durante siglos una pieza clave en la defensa de la frontera entre Portugal y Castilla. Desde sus murallas las vistas alcanzan las marismas del Guadiana, la costa atlántica e incluso la localidad española de Ayamonte en los días despejados. En su interior todavía pueden verse restos del antiguo castillo musulmán sobre el que se levantó la fortificación medieval.

Muy cerca se encuentra el Fuerte de São Sebastião, construido en el siglo XVII durante las guerras de restauración portuguesas para reforzar el sistema defensivo de la frontera. Aunque suele pasar más desapercibido que el castillo, ofrece otra magnífica panorámica sobre el valle del Guadiana.

Turismo Portugal

Paseando por el centro histórico merece la pena detenerse en la Iglesia Matriz de Nossa Senhora dos Mártires, recorrer las estrechas calles empedradas y acercarse a las antiguas salinas que rodean la localidad. La producción de sal sigue formando parte del paisaje y de la identidad local, mientras que las marismas cercanas se han convertido en uno de los grandes atractivos para quienes disfrutan del turismo de naturaleza y la observación de flamencos, espátulas y otras aves migratorias.

Dónde comer rico y barato en Castro Marim

Para una comida tradicional portuguesa con buena relación calidad-precio, una apuesta segura es A Tasca Medieval. Su carta reúne clásicos del Algarve como pescados frescos, carnes a la brasa y otras recetas regionales en un ambiente muy acogedor.

Turismo Portugal

Otra excelente opción es Velho Cavalinho Taberna Medieval, una pequeña taberna de ambientación medieval, muy apreciada por quienes buscan cocina casera portuguesa y tapas elaboradas con producto local, todo ello a precios contenidos y con decoración única.

Si lo que apetece es una propuesta algo más moderna, pero sin que se dispare el presupuesto, Middle Way: Caminho do Meio es un bar de jazz que combina platos para compartir, tapas y cocina creativa en un local que ha ganado muy buenas valoraciones entre viajeros y residentes.

Qué hacer en los alrededores de Castro Marim

Aunque el pueblo no tenga playa urbana, basta con conducir unos minutos para descubrir algunos de los arenales más agradables del este del Algarve. Monte Gordo ofrece una inmensa playa de arena fina y aguas generalmente tranquilas, perfecta para caminar durante kilómetros. Un poco más al oeste aparecen Praia Verde y Altura, rodeadas de pinares y dunas, ideales para quienes buscan un ambiente más relajado que el de otros grandes destinos turísticos de la región.

Lucidedits

Aunque el gran tesoro de Castro Marim está tierra adentro. La Reserva Natural de las Marismas permite recorrer senderos y caminos entre salinas, canales y humedales donde solo hay naturaleza. Es uno de esos lugares que cambian completamente según la estación del año: en invierno llegan miles de aves migratorias y en verano el paisaje adquiere los tonos blancos de las salinas tradicionales. 

Para los aficionados al senderismo o al cicloturismo existen varios recorridos que conectan las marismas con las colinas del interior algarvío, ofreciendo una cara mucho menos conocida de esta región portuguesa, normalmente asociada únicamente al turismo de playa.


Canal Noticias Incendio : El incendio de Rubió (Barcelona) afecta a unas 47 hectáreas mayoritariamente forestales

  CanalIncendios


También han detallado que, del total de superficie afectada por las llamas, el 47% corresponde al término municipal de Castellfollit de Baix (Girona) y el 53% al de Rubió.

Se trata de un incendio que ha comenzado sobre las 16.30 horas en la zona de la ermita de Can Massana, y en el que está trabajando unas 50 dotaciones de bomberos, 14 de las cuales aéreas, y más de 120 efectivos.

Los Bombers han detallado que actualmente el flanco derecho del incendio sigue quemando en sentido descendiente y "con menor intensidad".

Las dotaciones están trabajando para perimetrar el incendio con el objetivo de estabilizar este flanco derecho para evitar que se pueda abrir este miércoles con la previsible llegada de viento de ponente.


martes, 14 de julio de 2026

Canal Curiosidades : Así se formó el Etna, uno de los volcanes más enigmáticos de Europa

 CanalCuriosidades

El pasado 26 de junio, el volcán Etna de Sicilia (Italia) inició un nuevo episodio eruptivo marcado por la expulsión de lava, una situación que ha llevado a las autoridades italianas a reforzar las medidas de vigilancia sobre este macizo volcánico.

La actividad registrada, que finalizó a principios de julio según las autoridades italianas, obligó al cierre temporal del aeropuerto de Catania, lo que provocó la cancelación de más de 120 vuelos y el desvío de otros 60 hacia distintos aeropuertos de la región, como consecuencia de la columna de aproximadamente 1,5 kilómetros de altura que llegó a formarse.

Una española atrapada en Italia por la erupción del Etna: «El aeropuerto era un caos»

Aunque pueda parecer un episodio excepcional, este tipo de fenómenos forma parte de la dinámica habitual del Etna. El volcán puede registrar varios episodios de actividad magmática a lo largo de un mismo año y, de acuerdo con un estudio publicado el pasado mes de abril en The Journal of Geophysical Research, está considerado uno de los volcanes más activos de Europa.

Con una antigüedad superior a los 500.000 años y una altitud cercana a los 3.000 metros sobre el nivel del mar, el Etna continúa planteando numerosos interrogantes a la comunidad científica. Su proceso de formación sigue sin estar plenamente explicado debido a la ausencia de un modelo geológico capaz de describir de forma completa su origen.

Precisamente con el objetivo de esclarecer ese enigma, un equipo de investigadores de la Universidad de Lausana (Suiza) y del INGV ha presentado recientemente una nueva hipótesis que podría modificar la comprensión actual sobre el nacimiento del volcán. Los resultados de este trabajo ayudan a explicar la frecuencia de sus erupciones y, al mismo tiempo, abren la puerta a mejorar la evaluación de los riesgos asociados a su actividad.

En términos generales, los volcanes terrestres se originan cuando una parte del manto se funde, asciende hacia la superficie y finalmente se solidifica. Hasta ahora, los especialistas consideraban que este proceso solo podía producirse mediante tres mecanismos diferentes.

Sin embargo, el Etna no parece ajustarse a ninguno de ellos. A pesar de encontrarse próximo a una zona de subducción, su composición química guarda similitudes con la de los volcanes de punto caliente, aunque carece de las características físicas necesarias para ser clasificado dentro de esa categoría.

La investigación concluye que, a diferencia de lo que ocurre en los volcanes convencionales, donde el magma se genera poco antes de producirse una erupción, el Etna obtiene su suministro de pequeñas acumulaciones de magma ya existentes en el manto superior, situadas a unos 80 kilómetros de profundidad.

Esas reservas magmáticas ascienden de manera intermitente hacia la superficie debido a los movimientos tectónicos derivados de la colisión entre las placas africana y euroasiática. La lava encuentra entonces salida a través de las fracturas generadas cuando las placas se doblan en las proximidades de la zona de subducción, en un proceso que los investigadores comparan con la presión que se ejerce al exprimir una naranja.

A partir de estos resultados, los científicos plantean que el volcán siciliano podría integrarse en una cuarta categoría de volcanes, todavía poco conocida, denominada petit-spot, un concepto descrito por primera vez en 2006 por geólogos japoneses. Estos pequeños volcanes submarinos constituyen una evidencia de la existencia de bolsas de magma en la parte superior del manto terrestre y demuestran que, bajo determinadas condiciones, esas acumulaciones pueden acabar originando grandes estructuras volcánicas.

«Nuestra investigación sugiere que el Etna podría haberse formado mediante un mecanismo similar al que genera los volcanes submarinos de tipo petit – spot. Hasta ahora, estos procesos se habían observado en estructuras volcánicas muy pequeñas, que por lo general no superaban unos cientos metros de altura. En comparación el Etna es un gran estratovolcán», señala el catedrático de la Facultad de Geociencias y Medio Ambiente de la Universidad de Lausana y autor principal del estudio, Sébastien Pilet.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores recogieron muestras del monte Etna y reconstruyeron la evolución química de las lavas expulsadas desde sus primeras erupciones hasta la actualidad. El análisis experimental permitió comprobar que la composición del magma apenas ha variado con el paso del tiempo.

Este resultado refuerza la hipótesis de que el magma que alimenta al Etna ya estaba presente previamente en el manto superior y que el volumen de material expulsado durante las erupciones depende, en gran medida, de los movimientos que experimentan las placas tectónicas.



Canal Noticias Incendios : Incendio forestal fuera de control en Rubió (Anoia): quema todavía lejos de casas pero con un gran potencial

  CanalNoticias

Los Bombers de la Generalitat trabajan desde esta tarde, 14 de julio, en un incendio forestal declarado en el término municipal de Rubió, en la comarca de la Anoia (Barcelona), con un amplio dispositivo terrestre y aéreo para evitar que las llamas ganen extensión. El aviso del fuego se ha recibido a las cuatro y media de la tarde y el incendio afecta la zona de la ermita de Can Massana, junto al Mas d'en Boix, en dirección a Castellfollit del Boix, según han explicado los Bombers. Según las primeras informaciones, el fuego quema con intensidad en una zona despoblada, aunque presenta un gran potencial de afectación forestal. Por ahora, se estima que las llamas han afectado unas 25 hectáreas, según Agents Rurals, aunque todavía es pronto para determinar su evolución, ya que el incendio continúa activo.

Para combatir las llamas, se ha desplegado un dispositivo formado por 38 vehículos terrestres, una decena de medios aéreos y unos 90 efectivos de los Bombers. También se ha activado un hidroavión del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) para reforzar las tareas de extinción. Además de los Bombers, participan efectivos de las Agrupaciones de Defensa Forestal (ADF) y agricultores de la zona, que colaboran con tractores y maquinaria pesada para labrar campos y crear franjas de protección. El objetivo es hacer un ataque robusto para evitar que el incendio se pueda hacer grande y sea más complicado después ponerle el pie en el cuello. No hay que olvidar que Catalunya sufre, este martes, una ola de calor que se alargará durante varios días.

Detener el flanco derecho

La prioridad de los equipos de emergencia es estabilizar el flanco derecho del incendio, ya que es el que podría comportar un riesgo mayor en caso de que se cumpla la previsión de entrada de viento de poniente. En este sentido, los Bombers han explicado que concentran los esfuerzos, con descargas de los medios aéreos, para evitar que el fuego se abra en esta dirección, donde hay algunas edificaciones, como can Bleda o les Valls, en la zona de la cabeza, mientras mantienen bajo vigilancia un flanco izquierdo que continúa quemando con intensidad. En la zona de Sant Martí de Maçana ya se han desplegado efectivos del GRAF de los Bombers para hacer fuego técnico y poder detener las llamas si avanzan hacia esta posición. De momento, no se ha informado de confinamientos ni de afectaciones a núcleos habitados, y los trabajos para controlar el incendio continúan en marcha.

Canal Gastronomia Comunidad Valenciana : Gastronomía valenciana

 CanalGastronomia


Aquí el año no se mira en el calendario: se mide en humo. El humo de los buñuelos de Falla, que se fríen en la calle en marzo mientras arde la ciudad. El de la mona de Pascua, que se come de excursión al campo el lunes siguiente, estrellando el huevo en la frente de quien se deje. El de las hogueras de Sant Joan en junio, cuando Alicante entera huele a leña. Y el del putxero de invierno, que llena la casa de vapor antes de que la mesa se siente a comer.

Pero por encima de todo hay un fuego que manda sobre los demás: el del arroz. En esta tierra el domingo no empieza hasta que alguien enciende la leña bajo la paella, y nadie discute quién la hace porque eso ya está decidido desde hace generaciones. El arroz lo trajeron los árabes, lo domesticó la huerta y lo convirtió en religión un pueblo entero. Que nadie se llame a engaño: aquí hay cien arroces, y la paella es solo el más famoso.

Debajo de casi todo late una gramática humilde. El sofregit lento que arranca cualquier guiso. La picada de almendra que espesa el caldo del all i pebre. Y el all i oli de verdad —ajo, aceite y sal machacados en el mortero, sin huevo que valga—, que acompaña al arroz como la sombra al árbol.

Esto es lo que se come en la Comunidad Valenciana, plato a plato, contado desde dentro. Y sí, vamos a hablar de la paella como se debe: sin chorizo.

Platos

Paella valenciana. Empecemos por la verdad, que la llevan maltratando demasiados años. La paella nació pobre, en la marjal de l'Albufera, como comida de mediodía de los que trabajaban el arroz: un sofrito, lo que cazara o criara la huerta, y el arroz cociéndose al sol. La ortodoxa lleva pollo y conejo, garrofó (una alubia blanca y plana), ferradura o bajoqueta (judía verde), tomate, pimentón, azafrán, romero y, según la casa, caracoles o pato. Punto. Ni chorizo, ni guisantes, ni el batiburrillo de marisco que vende el turismo: eso, cuando lleva de todo, es otra cosa, y se llama de otra manera. Se cocina a leña —mejor de naranjo o de sarmiento—, se reparte en círculo desde el borde hacia el centro, se come con cuchara y directamente del recipiente, y se pelean con educación por lo único que de verdad importa: el socarrat, esa costra tostada del fondo que es el premio de toda la operación. Históricamente cabía hasta la rata de marjal; hoy mejor no lo cuente en la mesa, pero sucedió.

Arròs a banda. El arroz de los pescadores de la costa de Alicante, hecho "aparte" y por eso su nombre. La faena tenía truco: el pescado bueno se vendía en la lonja, y con el de morro feo y las morrallas se hacía un caldo poderoso en el que luego se cocía el arroz, solo, sin tropiezos. El pescado se sirve por un lado, el arroz por otro, y todo se moja en all i oli. Cocina de necesidad de Santa Pola y Tabarca convertida en uno de los grandes.

Arròs al forn. El arroz que rescata las sobras del puchero del día anterior, y de paso las dignifica. Garbanzos, botifarra negra, panceta, tomate, patata en rodajas y, clavada en el centro como una joya, la perla: una cabeza de ajos entera. Todo al horno en cazuela de barro hasta que se seca y se tuesta por arriba. Es el plato del lunes, del aprovechamiento, del que sabe que tirar comida es pecado.

All i pebre. El guiso de la anguila de l'Albufera, el que se come con los pies casi metidos en el agua, en El Palmar. Ajo, mucho ajo, pebre (pimentón), patata y una picada de almendra que ata el caldo y pica lo justo. Plato de barca y de barraca, espeso y humilde, que no aparece en ninguna postal pero que cuenta más de esta tierra que muchas.

Fideuà. La hermana de la paella que cambió el arroz por el fideo. La leyenda la sitúa en una barca de Gandía: cuentan que el cocinero, harto de que el patrón arrasara con el arroz, lo sustituyó por fideos a ver si así comía menos. No hay papel que lo certifique, así que queda en leyenda bonita. Lo cierto es que lleva pescado, sepia, un buen caldo y su all i oli para rematar, con los fideos puestos de pie y dorados por arriba.

Esgarraet. El aperitivo que abre cualquier mesa de verano. Esgarrar es desgarrar con las manos: el bacallà (bacalao en salazón) se deshace a tiras, sin pasar por el fuego, y se junta con pimiento rojo asado, ajo crudo y un aceite generoso. Salino, ahumado, crudo de secano. Tres ingredientes y ni un gramo de prisa.

Espencat. El primo asado del esgarraet. Pimiento, berenjena y a veces cebolla, asados enteros entre brasas hasta que la piel se arruga, pelados con paciencia y aliñados con aceite, sal y, según la zona, unas tiras de bacalao o atún. La hortaliza pierde el agua y se queda con el humo. Sencillo y serio.

Olla / Putxero amb pilotes. El cocido del invierno valenciano, el que da de comer dos días. En la olla hierven juntos garbanzos, cardo, botifarra, hueso y carnes, y en medio reina la pilota: una albóndiga grande de carne picada con pan, huevo, piñones y canela, a veces envuelta en una hoja de col. Del caldo sale la sopa de hoy; de las sobras, el arròs al forn de mañana. Nada se pierde.

Figatells. El bocado de la Safor que casi nadie de fuera conoce. Carne de cerdo e hígado, picados y especiados, envueltos en su propia telilla (la mantellina) y hechos a la brasa. Intenso, graso, de pueblo. De los que enganchan al primer mordisco.

Titaina. La tapa de los marineros del Cabanyal, el barrio de pescadores de València. Tonyina de sorra (la ventresca del atún) salteada con pimiento, tomate y piñones. Humilde, marina y olvidada en casi todas las guías. Justo por eso vale la pena buscarla.

Postres

Arnadí. El postre fantasma de Xàtiva, dulce de Cuaresma con siglos a la espalda. Calabaza (y a veces boniato) asada y machacada, almendra, azúcar, canela, piel de limón y piñones por encima, todo al horno hasta que cuaja en una pasta oscura y perfumada. Herencia directa de la cocina andalusí: comerlo a cucharadas es morder la Edad Media.

Llet merengada. La leche merengada de toda la vida, infusionada con canela y piel de limón, endulzada y casi helada. El refresco dulce del verano levantino, el que se toma medio cuajado cuando aprieta el calor. Compartido con vecinos del sur, sí, pero aquí se hace en cada casa.

Dulces

Turrón de Jijona y Turrón de Alicante. Dos turrones, dos texturas y —esto lo cuenta poca gente— dos sellos distintos. El de Jijona (el blando) es almendra molida hasta hacerse pasta untuosa, dorada y aceitosa, la que casi se deshace. El de Alicante (el duro) es la tableta de almendras enteras, miel y clara de huevo, esa que cruje y pone a prueba la dentadura. Los dos nacen en Xixona, los dos amparados por su Indicación Geográfica, y los dos llegan sin falta a la Navidad. No se confunden con ningún otro: tienen nombre, pueblo y carácter propios.

Peladillas de Casinos. La almendra vestida de fiesta: bañada en capas y capas de azúcar hasta quedar lisa y blanca. Casinos, en el Camp de Túria, las hace como nadie. Son las de las bodas, los bautizos y las bandejas que circulan cuando hay algo que celebrar.

Bunyols de carabassa. Los buñuelos de calabaza de las Fallas, fritos en plena calle, con su agujero en medio y rebozados en azúcar. Se mojan en chocolate espeso y se comen de pie, viendo arder el monumento. Saben a marzo, a pólvora y a primavera que llega.

Mona de Pascua. El dulce de Pascua con su huevo cocido incrustado, que se lleva de excursión el Lunes de Pascua para menjar la mona en el campo. La tradición manda romper el huevo de un golpe en la frente del de al lado, así que va con risas garantizadas. A su lado, la toña (o panquemao), el bollo esponjoso y dulce que la acompaña.

Pastissets de boniato. Las empanadillas dulces de la Navidad, sobre todo en Castelló y el Maestrat. Media luna de masa fina rellena de boniato o cabello de ángel, frita o al horno y nevada de azúcar. Se mojan en mistela cuando ya nadie tiene hambre y aun así se sigue picando.

Coca de llanda. El bizcocho humilde de la merienda, el que se hacía en la llanda (la bandeja del horno) y por eso se llama así. Limón, canela, un poco de aceite y nada de pretensiones. El más casero de todos, el del bocadillo de la infancia.

Piuleta i tronador. El detalle más bonito y más desconocido del calendario. Cada 9 d'Octubre, Día de la Comunidad Valenciana, los hombres regalan a sus mujeres la Mocadorà: un pañuelo (mocador) anudado que guarda figuritas de mazapán, entre ellas una piuleta y un tronador con forma de petardo y de traca. Es la pólvora de las fiestas convertida en dulce. No hay gesto más valenciano que regalar fuego hecho almendra.

Bebidas

Horchata y fartons. La orxata es de chufa, no de arroz, y quien diga lo contrario no ha pisado Alboraia. Es una bebida fría, dulce y vegetal, que se toma líquida o medio helada (granissada) y que pide a gritos un fartó: ese bollo alargado y glaseado que se moja dentro hasta empaparse. Ni en polvo ni de sobre: la buena se hace al día y se bebe al día.

Agua de València. Y ya que estamos con la honestidad: esto no es una receta ancestral. Se inventó en València a finales de los años cincuenta, en un café de la plaza de la Reina, y es cosa del siglo XX. Lleva cava, zumo de naranja, ginebra, vodka y azúcar, entra como un refresco y tumba como un boxeador. Tradición moderna, pero tradición ya.

Cava. El espumoso de método tradicional también late aquí: Requena entra en la zona de la DOP Cava, así que parte de estas burbujas son tan valencianas como catalanas. Sin exclusivas: el sello se comparte entre varias tierras, y esta es una de ellas.

Vinos. Tres denominaciones y una joya escondida. La DO Alicante guarda el Fondillón, un vino histórico y rarísimo: Monastrell sobremadurada en la cepa, dulce de forma natural, criado en madera durante años hasta volverse oscuro y solemne. Estuvo a punto de desaparecer y se rescató a tiempo; es uno de los grandes vinos dulces del mundo y casi nadie lo sabe. La DO Utiel-Requena es el reino de la Bobal, la uva que durante décadas se malvendió a granel y que hoy, mimada, da tintos serios y claretes con alma. Y la DO Valencia brilla con el Moscatel y su mistela, ese mosto dulce y aromático que cierra cualquier comida. Por encima, varios Vinos de Pago de bodega única.

Licores de monte y de fiesta. El Herbero de la Sierra de Mariola macera anís con las hierbas aromáticas de esa montaña, y sabe exactamente a eso: a monte. El Cantueso Alicantino se hace con la flor del cantueso, primo silvestre de la lavanda. El Anís Paloma de Monforte del Cid es seco y rotundo. Y el café licor de Alcoy (el Aperitivo Café de Alcoy) es el alma líquida de los Moros i Cristians: mezclado con limón es mentireta, con cola es plis-play, y en las fiestas de Alcoi corre como corre la pólvora.

Denominaciones de Origen e Indicaciones Geográficas Protegidas

La Comunidad Valenciana protege su despensa con un buen puñado de sellos europeos, y conviene tenerlos al día, porque algunos cambian.

La despensa de la Comunidad Valenciana

Hay productos que rara vez protagonizan un plato y, aun así, lo sostienen todo por debajo. Cuatro nombres levantan esta cocina desde la sombra.

El arroz de Valencia. El grano que lo empezó todo. Su DOP ampara las variedades de la huerta —bomba, senia, albufera—, las que aguantan el caldo sin deshacerse y dejan que cada arroz quede suelto y entero. Sin él no hay paella, ni arròs al forn, ni a banda, ni domingo que se precie. La base sobre la que se construyó una región entera.

La chufa de Valencia. El pequeño tubérculo dulce de l'Horta Nord, el de Alboraia, amparado por su DOP. De él sale la horchata y poco más, pero ese poco más es media identidad valenciana servida en un vaso frío. Tan singular que hubo que protegerlo de imitaciones venidas de fuera.

Los cítricos valencianos. La naranja que pintó el paisaje. Su IGP protege naranjas, mandarinas y limones de una huerta que durante un siglo fue el huerto de Europa. No suele ser el plato, pero está en el zumo del desayuno, en el postre, en el aliño y hasta en la leña que perfuma la paella. El color de fondo de toda la tierra.

La almendra. El fruto seco silencioso que sostiene la repostería entera. No tiene aquí una DOP propia, pero late dentro de lo que sí la tiene: el turrón de Jijona y de Alicante, las peladillas, el arnadí, el mazapán del 9 d'Octubre. Quítale la almendra a esta tierra y se queda sin Navidad.

Cada uno de estos sabores nace al calor de una fiesta. Y en la Comunidad Valenciana, las fiestas son muchas y arden con fuerza —a veces, literalmente.

CanalNoticias20M El equipo de psicólogos desplazado al lugar de los hechos está atendiendo al resto de menores. Un total de 22 personas, seis de ellas mayores de edad y el resto menores de entre 9 y 11 años, han resultado heridas este miércoles por la tarde tras caer un árbol sobre el tejado de una masía en Batet de la Serra, un municipio de Olot (Girona). Una de ellas está en estado grave y ha sido trasladada con un helicóptero medicalizado al Hospital Josep Trueta, en Girona. Según las primeras informaciones sería una de las monitoras. El Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM) ha informado que los médicos están atendiendo a otra persona, en este caso menor de edad, herida menos grave y que ha sido trasladada hasta el Hospital de Olot. Además, ha explicado que la caída ha herido levemente a 11 personas más, ocho de ellas menores, mientras que tres son adultos, aparentemente también monitores. Todos ellos han sido derivados al hospital de Olot. Asimismo, han atendido a nueve personas más -dos adultos y siete niños- que no han requerido ser trasladados a ningún centro médico. En un principio, el SEM ha informado de que el árbol se había caído sobre una casa de colonias, pero los Mossos d'Esquadra han precisado la información, explicando a la ACN que se ha caído sobre el tejado de una masía, concretamente en el porche. El grupo, formado por seis monitores y 16 niños, estaba comiendo debajo tras haber realizado una ruta por la zona. Los equipos de emergencia han recibido el aviso a las 14:59 hora y se han desplazado hasta el lugar con siete ambulancias, cuatro dotaciones de los Bombers, efectivos de los Mossos, el helicóptero medicalizado y el equipo de psicólogos, que está atendiendo a los menores evacuados al Centre Cívic de Santa Pau. Asimismo, los equipos de emergencia y las autoridades municipales han habilitado un espacio para que las familias de los niños puedan ir a buscarlos. Las primeras indagaciones apuntan que el árbol ha caído sobre el tejado como consecuencia del viento. Por su parte, Protecció Civil ha puesto en prealerta el plan Procicat.

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