miércoles, 30 de septiembre de 2026

Canal Viajar : Parece un castillo, pero es un antiguo bastión militar: el mirador más bonito del Mediterráneo está escondido en Murcia

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La costa de Cartagena esconde uno de esos lugares capaces de sorprender incluso a quienes creen conocer bien la Región de Murcia. En lo alto de Cabo Tiñoso, a unos 250 metros sobre el nivel del mar, se alza una imponente fortaleza militar que, pese a su aspecto de castillo medieval, es una construcción relativamente reciente. Hoy se ha convertido en uno de los miradores más espectaculares: ofrece unas vistas que alcanzan desde la Punta de los Aguilones, en Escombreras, hasta Cabo de Gata en los días de mayor visibilidad.

El mismo recorrido hasta la fortaleza ya forma parte de la experiencia. La carretera que une Cartagena con La Azohía serpentea entre montañas y acantilados antes de llegar a este enclave, situado en uno de los espacios naturales mejor conservados de la Región de Murcia. Desde aquí parten además varias rutas de senderismo que permiten descubrir una costa todavía salvaje con las calas escondidas. Pero inevitablemente, la mirada se desliza hasta esta joya histórica declarada Bien de Interés Cultural.

La historia de esta hermosa batería militar

Su historia comienza en 1926, en los últimos años de la dictadura de Miguel Primo de Rivera. Ante la importancia estratégica de la base naval de Cartagena, el Gobierno impulsó un ambicioso plan para reforzar la defensa de la bahía. De ese proyecto nació la Batería de Castillitos, construida entre 1933 y 1936 junto a otra gran fortificación situada en Cabo Negrete, la Batería de Cenizas. Ambas estaban concebidas para actuar de forma coordinada, cruzando sus disparos sobre el Mediterráneo e impidiendo el acceso de cualquier embarcación enemiga al Arsenal de Cartagena.

Eso sí, las vistas son inigualables: desde este balcón natural se contempla una panorámica espectacular del Mediterráneo y de algunos de los espacios naturales más valiosos de Murcia, como la Sierra de la Muela, Cabo Tiñoso y Roldán.

Levantar una obra de semejantes dimensiones requirió una importante infraestructura. Fue necesario construir un muelle en La Azohía para descargar las enormes piezas de artillería mediante la conocida Grúa Sansón, además de abrir una carretera de unos nueve kilómetros y habilitar un camino específico para transportar arena desde Cala Salitrona durante las obras. De este modo, la batería tuvo un papel destacado durante la Guerra Civil. Décadas después continuó operativa hasta que realizó su último ejercicio con fuego real en 1977. En 1990 pasó a situación de "taponada" y, finalmente, en 1994 dejó de prestar servicio.

La impresionante arquitectura de esta joya histórica

Lo primero que sorprende al llegar no son sus cañones, sino su arquitectura. Lejos de la imagen habitual de una instalación militar, el conjunto adopta una estética inspirada en los castillos medievales, con torres almenadas, arcos de piedra y una silueta que se integra con las rocas de Cabo Tiñoso. La fachada principal da acceso a los fosos y a los antiguos talleres. Ese diseño ayudaba a camuflar la fortaleza, dificultando que pudiera identificarse desde el mar. Bajo esa estética historicista, en su interior se escondía una infraestructura preparada para albergar dos enormes cañones Vickers de 381 milímetros, fabricados en Reino Unido.

Tras su declaración como Bien de Interés Cultural, el recinto fue restaurado y acondicionado para las visitas. Hoy es posible recorrer buena parte de sus instalaciones, adentrarse en los antiguos túneles, conocer las salas donde se almacenaba la munición o acceder a las zonas de vigilancia desde las que se dominaba todo el litoral. Los gigantescos cañones continúan ocupando su posición original y siguen impresionando por sus dimensiones.

Parece un castillo, pero es un antiguo bastión militar: el mirador más bonito del Mediterráneo está escondido en Murcia







Canal Gastronomia : Platos típicos de Ceuta: estos son los 10 que debes probar en la ciudad autónoma

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La gastronomía de Ceuta es el reflejo de una ciudad situada entre dos continentes y marcada por el encuentro de culturas. Su recetario combina productos del mar, tradición andaluza, influencias magrebíes y aportaciones de las comunidades cristiana, musulmana, judía e hindú que forman parte de su identidad. Descubre 10 platos típicos de Ceuta, una forma de acercarse a su historia. 

Corazones de pollo

Los corazones de pollo son una de las tapas más reconocibles de Ceuta. Se preparan normalmente a la plancha o sobre brasas, después de dejarlos en adobo con especias que pueden variar de un establecimiento a otro. El comino, el pimentón, la pimienta, el ajo o el cilantro suelen estar presentes en estas mezclas.

Es frecuente encontrarlos en bares, terrazas y bocaterías, servidos como ración, tapa o dentro de un bocadillo. Su popularidad explica que sean una de las elaboraciones que mejor representan las recetas típicas de Ceuta de calle.

Sopa de picadillo

La sopa de picadillo es una elaboración muy presente en los hogares ceutíes, especialmente durante los meses más frescos y en reuniones familiares. Parte de un caldo —habitualmente de pollo— al que se incorporan ingredientes cortados en trozos pequeños, como huevo cocido, carne y, según la receta, fideos finos.

Aunque tiene vínculos evidentes con la cocina andaluza, en Ceuta forma parte de ese recetario doméstico que se adapta a las costumbres de cada familia. Es un plato sencillo, reconfortante y habitual como primer pase en comidas tradicionales.

Pinchos morunos

Los pinchos morunos forman parte esencial de la gastronomía de Ceuta y de sus encuentros al aire libre, conocidos popularmente como pinchitadas. Se elaboran con dados de carne, principalmente de cordero, ternera o pollo, que se dejan reposar en una mezcla aromática antes de ensartarlos y cocinarlos a la brasa o a la plancha.

El resultado depende en gran medida del aliño, en el que pueden aparecer comino, cúrcuma, pimentón, ajo, cilantro, jengibre o mezclas de especias como el ras el hanout. Es un plato ligado a la convivencia y a la influencia del norte de África.

Pinchos morunos / fugzu from Pistoia, Italia, CC BY 2.0 Wikimedia commons

Chuparquía

La chuparquía, también conocida como chebakia, es un postre típico de Ceuta. De origen magrebí, se reconoce por su forma trenzada o floral y por su acabado brillante, conseguido al bañarla en miel tras la fritura.

Su receta incorpora habitualmente harina, almendras, sésamo, canela y agua de azahar, ingredientes que le aportan un aroma característico. Es especialmente habitual durante el Ramadán, cuando se sirve junto a otras elaboraciones dulces y al té verde con hierbabuena.


Otros platos típicos de Ceuta

La cocina ceutí va mucho más allá de sus tapas más conocidas. El pescado, los salazones, las especias y las recetas compartidas con Andalucía y Marruecos dan lugar a una oferta diversa.

  • Papas con choco. Este guiso combina patatas con sepia o choco, sofrito y caldo. Es una receta marinera de raíz andaluza muy integrada en la cocina de Ceuta.
  • Cuscús. La sémola de trigo se acompaña de verduras, carne —como pollo o cordero— o pescado, según la versión. Las especias y el caldo son decisivos para el resultado final.
  • Ensalada de volaor. Se prepara con volaor seco desmenuzado, un pescado que forma parte de la tradición de salazones local. Se mezcla con lechuga, tomate, cebolla y otros vegetales.
  • Pan de makla. Este pan plano se cocina tradicionalmente en una plancha o sartén y acompaña numerosos desayunos y comidas. Puede tomarse solo, con aceite, queso, embutidos o rellenos.
  • Pastel de bonito. El bonito, producto destacado en la despensa ceutí, se emplea en este pastel salado junto a otros ingredientes que varían según la receta. Es una forma habitual de aprovechar el pescado.
  • Caballas a la moruna. La caballa se cocina con un aliño de especias y otros ingredientes aromáticos, en una preparación que une el carácter marinero de Ceuta con técnicas y sabores del otro lado del Estrecho. 





Canal Viajar : El bar de Sevilla en el que las mujeres no pudieron entrar hasta los 80 y ahora lo regenta una de ellas: con tapas a 3,50 euros y su propio lagar

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Una taberna histórica de las que ya apenas quedan en Sevilla. Así definen sus clientes a la Taberna El Sargentillo de Sanlúcar la Mayor, un establecimiento con más de siglo y medio de vida que ha conseguido mantener su esencia, sabor y cercanía a pesar del paso de los años.

Fue en 1871 cuando este negocio abrió sus puertas como bodega en la que se servían vinos y mostos que se elaboraban en su propio lagar, una infraestructura que se mantiene en el local con sus barriles de madera y sus prensas, pero que ya no cumple su función al traer estos caldos desde el Condado.

Una bodega centenaria en Sanlúcar la Mayor

Su decoración y aspecto se ha mantenido casi inalterable con el paso de los años, así como la calidad de sus productos, pero lo que sí se ha transformado es la clientela que acude a este local, pues mientras que hasta los años 80 no entraban mujeres a la taberna por estar mal visto que frecuentaran este tipo de negocios, en la actualidad una mujer es la que regenta este bar.

Se trata de Carmen Romero que, junto a su hermano Manuel, son la quinta generación de esta familia que dirige este rincón sevillano en el que cada vez se sirven menos vinos y más cervezas heladas y tapas.

Historia, autenticidad y visitas ilustres en El Sargentillo

Este negocio que ha pasado de padres a hijos durante décadas se ha convertido en uno de los lugares imprescindibles para quienes buscan calidad, autenticidad e historia en un mismo enclave.

Así, por sus mesas han pasado toda clase de personalidades del ámbito cultural, deportivo, social y político, hasta el punto de que uno de los barriles que se encuentran en su lagar, firmados con la tradicional tiza blanca, ha sido rubricado por el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno.

La dedicatoria de Juanma Moreno y el paso por la televisión

En su dedicatoria, Moreno aseguró sobre esta taberna: "Por su sabor, por su color, por su gesto. El Sargentillo es el mejor rincón del mundo".

Además, en este lugar también se han grabado distintos programas de televisión y películas, como 'Operación Camarón'.

Vinos, mostos, cerveza helada y tapas a 3,50 euros en Sevilla

Pero si por algo destaca este negocio es por su amplia variedad de vinos y mostos, así como por su cerveza helada, sus chacinas vendidas al peso y sus tapas, disponibles por 3,50 euros.

Entre ellas destacan el salchichón ibérico, chorizo, chorizo picante, morcilla de hígado, morcilla ibérica, queso de oveja, chicharrones y chicharrones de Caí.

Montaditos y bocados clásicos en la calle Altozano

A esto se suman sus montaditos, como el Serranito, Mantecaíto, el Coronel, con lomo adobado, bacon, alioli y queso; el Sargentillo, con lomo de orza, chorizo picante y queso, así como el de pringá, de mejillones gigantes o de salmón con queso fresco, entre otros.

Una amplia variedad de bocados de primera calidad disponibles en esta taberna histórica situada en la calle Altozano número 14 de Sanlúcar la Mayor.








Canal Gastronomia : Garroticos de hojaldre y chocolate: cómo preparar este postre tradicional típico de Pamplona

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Este dulce, nacido a finales de los años 60 en la Pastelería Beatriz, en el corazón de Pamplona, se ha convertido en una atracción gastronómica más de la ciudad

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Deliciosos, encantadores y cargados de historia. Los garroticos de hojaldre y chocolate son una delicia típica de Pamplona, caracterizada por su exterior crujiente y su corazón de cremoso chocolate. Nuestro país es una fuente inagotable de dulces tradicionales: unas buenas torrijas humeantes, unas clásicas rosquillas de anís o un emblemático flan de huevo son algunos de los regalos que nos ha dado la repostería nacional. Tampoco pueden faltar unas deliciosas natillas, un cremoso arroz con leche o unas estacionales monas de Pascua.

Los garroticos son otro ejemplo fantástico, muy conocidos en Navarra, pero que se han mantenido relativamente anónimos en el resto de nuestra geografía. A diferencia de otros dulces típicos, cuya tradición e historia suelen perderse en los anales del tiempo, los orígenes de los garroticos son perfectamente rastreables. Se trata de un dulce relativamente moderno, nacido a finales de los años 60 en la Pastelería Beatriz, en el corazón de Pamplona. Desde su creación hasta día de hoy, se han convertido en una atracción gastronómica más de la ciudad.

Mucho se ha escrito desde entonces de esta invención pamplonesa, que recuerda estéticamente a la napolitana de chocolate, pero de pequeño tamaño y manejable, ideal para una buena merienda o para degustar paseando. Su filosofía —rellenar una masa de hojaldre con una crema— es compartida por multitud de entradas célebres del recetario español. Les une el hecho de que son dulces típicos de hojaldre rellenos, pero poseen un carácter muy distintivo y una historia única.

Es el caso de, por ejemplo, los miguelitos de La Roda, un dulce emblemático de Castilla-La Mancha. De forma similar a los garroticos de hojaldre y chocolate, tienen un origen geográfico identificable, que en este caso se sitúa en el municipio albaceteño de La Roda. Los miguelitos también son un postre relativamente moderno, que nació unos diez años después, en los 70 de la mano del rodense Manuel Blanco López. Tal y como detalla el portal de Turismo de Castilla La-Mancha, su nombre se debe a un amigo del pastelero, conocido como Miguelito y muy aficionado a este dulce.

Otro dulce de hojaldre relleno son los lazos de San Guillermo, conocidos en el grueso del territorio simplemente como lazos de hojaldre. Este dulce también surgió en los años 60, de la mano del pastelero Nemesio Montañés en Cistierna, en Castilla y León. Como con los garroticos y los miguelitos de La Roda, los lazos de San Guillermo nacieron de un deseo por innovar y de reinventar la repostería española. Su delicioso sabor provocaron que en poco tiempo tuvieran una adherencia en sus territorios y en el resto del país, y contribuyó a que sobrevivieran a nuestros días, convirtiéndose en tradición. En definitiva, se trata de dulces sencillos, con elementos identificables pero con un carácter y sabor inconfundible.

En el caso de los garroticos el corte de la masa, casi de bocado, lo desmarca del resto de postres de hojaldre, que se desmenuzan con facilidad. El garrotico, al poder comerse prácticamente de un bocado, nunca te manchará la ropa ni el mantel.

El tiempo ha hecho que surjan mútiples versiones de este postre tradicional, que ya se prepara con crema, con chocolate blanco o cabello de ángel, aunque el más popular siempre será la interpretación tradicional con chocolate negro. No es para menos: el chocolate, suave, pero de sabor intenso, rompe a la perfección con el perfil del hojaldre, crujiente y mantequilloso.

Cómo preparar garroticos de chocolate

A diferencia de otros dulces típicos, con un proceso complejo de elaboración o con ingredientes difíciles de localizar o de aprovechar en otras recetas, los garroticos de chocolate pueden prepararse en casa con elementos que posiblemente ya tengas en la despensa. Solo necesitarás tres ingredientes y 20 minutos de tu tiempo:

  • Una lámina de hojaldre rectangular
  • 200 gramos de chocolate negro para repostería: si lo prefieres, puedes decantarte por el chocolate con leche para obtener un sabor más dulce y suave
  • 50 mililitros de nata líquida
  • Un huevo batido

Posiblemente, los garroticos sean uno de los pocos postres susceptibles a la improvisación, gracias a sus tiempos de cocción cortos y, como hemos comentado, lo accesibles que son sus ingredientes. Con esta receta lograrás preparar entre seis y ocho, una proporción perfecta para numerosas circunstancias. Podrás prepararlos para tener siempre en la despensa un snack delicioso, o para impresionar a las visitas.

Por su intenso sabor a chocolate, se trata del mejor acompañante para un café con cuerpo, convirtiendo a los garroticos en los reyes de las meriendas y las sobremesas. Para prepararlos, deberás seguir estos pasos:

  1. Pica el chocolate en trozos pequeños para poder fundirlos más tarde. Para esta receta, no lo derretiremos al baño María, sino que nos valdremos del calor de la nata.
  2. En un cazo, calienta la nata hasta que empiece a hervir y retírala del fuego. Después, añade el chocolate, remueve y deja que repose durante un minuto, para que el calor de la nata impregne bien y se derrita.
  3. Pasado el tiempo verás que, al remover el conjunto con una varilla, el chocolate se derretirá sin ninguna dificultad. Sigue removiendo mientras se enfría y espesa para evitar que la mezcla haga una costra en la superficie.
  4. Mientras, precalienta el horno a 200 grados con calor arriba y abajo.
  5. En una bandeja con papel de horno, extiende la lámina de hojaldre y córtala en rectángulos.
  6. Coloca una cucharada generosa de chocolate en un lado del rectángulo. Tras esto, dóblalo y presiónalo para sellarlo.
  7. Tras formar el cilindro, córtalo a su vez para formar pequeños cuadrados de hojaldre y chocolate y píntalos con huevo batido.
  8. Hornea el conjunto durante unos 20 minutos y sirve.

Canal Curiosidades : Los arqueólogos creían que esta ciudad de la Ruta de la Seda había desaparecido para siempre. Llevaba 600 años bajo un lago

  CanalCuriosidades


Miles de comerciantes recorrían hace siglos la Ruta de la Seda transportando seda, especias, metales preciosos e ideas que transformaron medio mundo. Hoy, parte de aquella historia ha vuelto a salir a la luz gracias a un descubrimiento arqueológico extraordinario: una ciudad medieval que permanecía oculta bajo las aguas del lago Issyk-Kul, en Kirguistán.

No es una leyenda comparable a la Atlántida, sino de un asentamiento real cuya existencia está respaldada por edificios, calles, objetos cotidianos y hasta un enorme cementerio musulmán. Un auténtico viaje al pasado que puede cambiar lo que sabemos sobre uno de los grandes ejes comerciales de la historia.

Una ciudad próspera que desapareció tras un gran terremoto

La expedición, formada por investigadores de la Academia Rusa de las Ciencias, la Academia Nacional de Ciencias de Kirguistán y la Sociedad Geográfica Rusa, trabajó en el complejo sumergido de Toru-Aygyr, situado en la parte noroeste del lago Issyk-Kul. 

Allí, sólo entre uno y cuatro metros de profundidad, documentaron restos de edificios de ladrillo cocido, vigas de madera, muelas de molino, grandes recipientes cerámicos y un edificio público que pudo funcionar como mezquita, baño o madrasa.

Según explica el arqueólogo jefe Valery Kolchenko, todo apunta a que el enclave “era una importante ciudad comercial situada en uno de los tramos más transitados de la Ruta de la Seda”. La hipótesis de los investigadores es que un potente terremoto, ocurrido a comienzos del siglo XV, provocó el hundimiento del asentamiento. Curiosamente, creen que la población ya lo había abandonado antes de la catástrofe, lo que habría evitado una inmensa tragedia humana.

Mucho más que ruinas: una fotografía de la vida medieval

Uno de los descubrimientos más importantes de los arqueólogos ha sido una gran necrópolis musulmana de los siglos XIII y XIV, con enterramientos orientados hacia la qibla, siguiendo la tradición islámica. Los restos recuperados permitirán estudiar cómo vivían aquellas comunidades, qué comían, cuál era su estado de salud e incluso el origen de sus habitantes.

El hallazgo también confirma la enorme diversidad cultural de esta región: antes de que el islam se extendiera por Asia Central convivían creencias como el tengrianismo, el budismo o el cristianismo nestoriano, mientras que la Ruta de la Seda favorecía un intercambio constante de mercancías, conocimientos y religiones entre Oriente y Occidente. Era una inmensa red de ciudades conectadas entre sí, no sólo una ruta comercial crucial.

Para reconstruir la historia del yacimiento, los científicos recurrirán ahora a técnicas de datación por radiocarbono mediante espectrometría de masas con acelerador (AMS) y a estudios dendrocronológicos sobre las vigas de madera recuperadas.

Además, drones submarinos y sistemas de navegación de alta precisión ya están creando un mapa tridimensional del asentamiento para registrar cada estructura antes de que la erosión continúe deteriorándolo.

Este descubrimiento tiene un valor que va mucho más allá del impacto visual de encontrar una ciudad bajo el agua: el lago Issyk-Kul ha conservado por siglos una auténtica cápsula del tiempo medieval. Cada muro, cada molino y cada enterramiento ayudan a reconstruir ahora cómo era la vida cotidiana en uno de los grandes cruces de caminos de Eurasia.


Canal Viajar : 24 horas en Burgos: qué hacer y qué ver en un día en una de las ciudades más mágicas de España

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The Burgos gothic-style roman catholic cathedral

España está repleta de increíbles ciudades que son destinos inmejorables para hacer una escapada urbana. Más allá de Madrid, Barcelona, Sevilla y el resto de grandes metrópolis del territorio peninsular, en el país hay numerosas urbes que ofrecen un sinfín de maravillas a sus visitantes, y uno de los mejores ejemplos se encuentra en Castilla y León: se trata de la fascinante ciudad de Burgos.

La urbe burgalesa, conocida como 'la Cabeza de Castilla', es una ciudad incomparable con ninguna otra, tanto en España como en el resto de Europa, y por ello pasar un día descubriendo todos sus secretos es un plan apasionante para hacer una vez llegue el otoño; para no dejarse ninguno de sus principales lugares de interés sin visitar, el Portal Oficial de Turismo de España ha elaborado un itinerario de 24 horas por Burgos para que los turistas la conozcan a la perfección.

Cómo pasar un día entero en Burgos

Burgos, Spain - June 11, 2022:  Plaza Mayor in the old town of Burgos with the towers of gothic cathedral on horizon.
Plaza Mayor de Burgos

La mejor manera de comenzar la excursión en Burgos es subirse al mirador del Castillo, desde el que se tienen unas vistas espectaculares de toda la ciudad y que sirve de aperitivo para lo que se viene después; tras contemplar la urbe, siempre es posible acercarse a las ruinas del fortín del siglo IX que quedan a apenas unos pasos antes de llegar a la joya de la corona de la urbe, que no es otra que la catedral de Burgos.

Este imponente templo gótico del siglo XIII está declarado Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO y es el principal monumento de la ciudad, por lo que hay que destinar al menos una hora para explorar todo el complejo, incluida la tumba del Cid Campeador. Tras descubrir la catedral, hay que dirigirse al Arco de Santa María, del siglo XIV y que era una de las puertas de entrada a la urbe en la Edad Media; tras pasar debajo de él, se puede descansar durante unos instantes en el paseo del Espolón.

Arch of Santa Maria in Burgos, Spain.
Arco de Santa María en Burgos, 

Tras reponer fuerzas, es hora de dirigirse a la Plaza Mayor, uno de los lugares más pintorescos de Burgos gracias a los coloridos edificios erigidos sobre arcos que la rodean; además, allí se podrá degustar la exquisita gastronomía burgalesa que tanto enamora a quienes la prueban. Después de comer algo, se puede finiquitar la tarde en el casco histórico de la urbe visitando el Museo de la Evolución Humana, donde se pueden encontrar vestigios hallados en Atapuerca.

Por último, y solo si se dispone del tiempo necesario, se puede hacer una pequeña excursión al yacimiento de Atapuerca, uno de los más célebres e importantes de todo el planeta y que está a tan solo un cuarto de hora de Burgos; con ello, se puede completar un fantástico e inolvidable día visitando uno de los destinos urbanos más alucinantes de España.


Canal Curiosidades : Científicos hallan unos misteriosos agujeros junto a un naufragio: este fenómeno ya resolvió un misterio de 74 años

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En este mes de septiembre, veinte universitarios australianos zarparon de Brisbane rumbo a Fiyi a bordo del buque de investigación RV Investigator de la CSIRO, dentro del programa de formación marítima CAPSTAN. Durante la navegación por aguas de Queensland (Australia) participaron en varias prospecciones de naufragios y encontraron un fenómeno singular en torno al Althea II, un pecio situado a unos 40 metros de profundidad frente a Bundaberg.

Lara Picton, estudiante de geología de la Universidad Tecnológica de Queensland, explicó la magnitud del hallazgo: «Fue realmente emocionante observar cómo cartografiábamos el sitio en detalle. Lo que inicialmente parecían unas pocas depresiones en la superficie resultó ser una extensión muy amplia».

Los investigadores identificaron alrededor de 300 agujeros, de unos ocho metros de diámetro y dos de profundidad, distribuidos hasta aproximadamente 100 metros del naufragio sobre un fondo marino prácticamente plano. Una cámara submarina permitió comprobar que la zona concentraba abundante vida marina y apuntó a la bioturbación como origen de las formaciones.

Maddison Cross, candidata a doctora en biología marina por la Universidad de Sunshine Coast, explicó: «El proceso por el cual los organismos vivos mueven y mezclan los sedimentos se denomina ‘bioturbación’. Los organismos responsables actúan como ingenieros de ecosistemas y pueden alterar drásticamente la forma del fondo marino».

El equipo considera que grandes depredadores, como el bacalao de roca de manchas doradas, podrían contribuir a formar y mantener estas cavidades, utilizadas como refugio y lugar desde el que emboscar a otros peces atraídos por el pecio.

El fenómeno recordó al jefe de expedición, Ben Arthur, una búsqueda realizada en 2017 para localizar el SS Macumba, un mercante de 2.500 toneladas hundido por bombarderos japoneses frente al Territorio del Norte durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando la operación estaba a punto de terminar sin resultados, un biólogo observó unas marcas circulares en el fondo marino.

«Sugirieron que estas marcas circulares, probablemente causadas por la bioturbación, podrían indicar la presencia de una formación cercana en el lecho marino», recordó Arthur. En la siguiente pasada, una maniobra del RV Investigator llevó al buque directamente sobre los restos del SS Macumba, resolviendo un misterio que llevaba 74 años abierto.

La denominada ecología de naufragios explica que estos restos pueden convertirse en puntos de biodiversidad al proporcionar refugio a crustáceos y peces pequeños, que posteriormente atraen especies mayores. Este conocimiento también ha contribuido a localizar pecios como el MV Blythe Star, en Tasmania, y el MV Noongah, en Nueva Gales del Sur.


Picton destacó el valor de este fenómeno para futuras búsquedas: «En el contexto de la búsqueda de naufragios, este fenómeno es fascinante, ya que convierte la pequeña y difícil de encontrar huella de un naufragio en un vasto océano en una que abarca cientos de metros».

Cross señaló, sin embargo, que todavía quedan incógnitas: «Te hace preguntarte qué más queda por descubrir sobre estos inusuales agujeros en el sedimento y qué los habita».



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