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El 20 de marzo de 2026 se inicia la primavera en el hemisferio norte. Una época del año que se caracteriza por tener los días más largos, un aumento de las temperaturas y, por supuesto, la llegada de la floración. En España hay numerosos lugares para disfrutar de este fenómeno de la naturaleza. Y aunque el Valle del Jerte, en Extremadura, se suele llevar todos los focos, hay otros sitios que igualmente merecen una escapada.

Aitona (Lleida)
Kilómetros y kilómetros, más allá de donde alcanza la vista, cubiertos de melocotoneros en flor, transformando el paisaje en un océano de color. Pasear entre ellos es sumergirse en un mundo maravilloso.

Cieza (Murcia)
Este municipio murciano se convierte en un mosaico de colores en primavera gracias a que melocotoneros, ciruelos y albaricoqueros tiñen el entorno. Este paisaje agrícola ofrece su mejor estampa con la caída del sol.

Parque Nacional de Doñana (Huelva, Sevilla y Cádiz)
Aunque están en un momento crítico, las lluvias de este 2026 le han dado un impulso a las marismas de Doñana, en las que flamencos, garzas y aves migratorias convierten al lugar en uno de los grandes epicentros de vida salvaje de Europa.

Selva de Irati (Navarra)
Pese a que concentra la mayoría de sus visitantes en otoño, lo cierto es que este hayedo en primavera también es mágico, con el bosque lleno de un verde intenso y los ríos bajando repletos de agua.

Valle de Tobalina (Burgos)
La primavera en esta región va unida a la fuerza del agua, con la cascada creando en esta estación del año una cortina brutal. El entorno se vuelve verde y resalta sobre la piedra caliza de los pueblos de los alrededores.

Brihuega (Guadalajara)
Aunque la lavanda florezca en los meses de junio y julio, lo cierto es que en la primavera los campos de colza se cubren de un manto amarillo espectacular. El entorno, con sus colinas verdes, es de cuento.

La Orotava (Santa Cruz de Tenerife)
En los paisajes volcánicos, cerca del Teide, florecen los tajinastes rojos, una espectacular planta endémica que puede alcanzar los tres metros de altura y que contrasta con el entorno dejando una imagen preciosa.

Nacimiento del río Mundo (Albacete)
Al sur de la capital albaceteña, en el Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, nos topamos con un enclave natural impresionante: el nacimiento del río Mundo. El mejor momento para visitarlo es después de la época de lluvias, cuando se produce el fenómeno del reventón y las aguas del río caen con un gran estruendo.

Valle del Tiétar (Ávila)
Esta región tiene su propio microclima, casi mediterráneo, en el que el paisaje de montaña se llena de color con la floración de cerezos y otros frutales. Un lugar, desde luego, que no deja indiferente a ningún visitante.

Monasterio de Piedra (Zaragoza)
En mitad de la meseta árida, este enclave es una explosión de vida, especialmente en primavera con el sonido constante del agua del deshielo pasando a través de las grutas.

Tablas de Daimiel (Ciudad Real)
Gracias a las pasarelas de madera, en primavera puedes maravillarte con este entorno único lleno de garzas y somormujos en plena época de cría. La vegetación acuática es densa y deja volar la imaginación.

Jardines del Generalife (Granada)
Los jardines de La Alhambra fueron diseñados para el disfrute de los sentidos y en primavera muestran su mejor versión, con los rosales y jazmines en apogeo y con el rumor del agua.
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