Caos en Valencia
Mientras tanto, en Alaquàs, Valencia, unos sesenta menores organizados, casi todos de origen sudamericano, circulaban en bicicletas sembrando el caos en Alaquàs y en otros municipios como Mislata y Xirivella hasta toparse con la Policía Nacional, lo que generó una batalla en la que varios agentes resultaron heridos y tres jóvenes de 15, 17 y 21 años fueron detenidos.
Algunos de los detenidos son pandilleros que actuaban con la cara tapada, cuando fueron interceptados e identificados otros jóvenes rodearon a los agentes y les amenazaron con palos y navajas, e incluso intentaron apuñalar a un policía, según el relato de algunos testigos presenciales.
Un poco más al norte, en Sabadell (Barcelona) varios jóvenes también organizados recibían a pedradas a los Mossos d’Esquadra a la salida de la discoteca Waka, en la conocida como zona hermética de esta localidad. Los mossos intentaron establecer un control en la zona junto a la Policía Local. Se trataba de mejorar la seguridad en la zona, evitar robos, peleas e incluso agresiones sexuales. Pero a las doce y media del ya día 7 de noviembre un grupo de unas 200 personas concentradas en un descampado empezaron a enfrentarse a los policías con piedras y bengalas. Dos mossos resultaron heridos con varias contusiones.
Muy cerca de allí, en Castelldefels, también provincia de Barcelona, otro agente de los Mossos d’Esquadra, en esta ocasión fuera de servicio, vio una disputa entre un taxista y una joven. El agente recriminó a la mujer su comportamiento, pero ella hizo una llamada por su teléfono móvil y se presentaron en el lugar tres hombres jóvenes que la emprendieron a golpes con el agente. Luego huyeron sin que hayan sido detenidos hasta el momento. El policía tuvo que ser internado en el hospital por la brutal paliza recibida.
«Tenemos un modelo policial que gasta muchos recursos para convencerte de que estás seguro no para dar seguridad. Eso es falso, una cosa es la criminalidad cuantitativa, pero ahí constan con igual importancia un asesinato que un hurto y ese es el engaño. Además, el principio de autoridad se pierde cada vez más», explica a OKDIARIO Samuel Vázquez, policía de calle y presidente de la Plataforma Policías para el Siglo XXI.
Sin dejar el 6 de noviembre, un hombre de 36 años era detenido en la madrugada del domingo por embestir contra un coche de policía en Vitoria y agredir a un agente de la Policía Local. El hombre visiblemente ebrio había sido atendido unos minutos antes en las dependencias policiales donde entró solicitando información, pero por causas desconocidas decidió embestir el coche y enfrentarse de manera violenta con los policías municipales, que lo detuvieron.
Estrellarse contra policías
La moda de estrellar coches y agredir a los agentes no debe ser una moda local sino universal porque ese mismo domingo, en Vigo, un hombre de 29 años de edad era detenido tras tratar de agredir a agentes de policía que fueron a atenderlo tras chocar su automóvil que conducía triplicando la tasa de alcohol permitida. Eran las 16.50 horas y el detenido intentó huir a pie antes de ser arrestado y tras oponer fuerte resistencia.
Del día 7 llegamos a este mismo 10 de noviembre cuando OKDIARIO denunciaba la paliza recibida por una agente de la Guardia Civil que intervino en la detención de varios africanos que protagonizaban una pelea con armas blancas en la localidad de Lepe, en Huelva, durante la que un agente llegó a ser agredido con un tablón.
Pero la agresión de la agente fue tan brutal que necesitó ser trasladada a un centro médico para que fuera tratada de diversas contusiones en rostro y cuerpo, junto con otro compañero que también necesitó asistencia médica tras las heridas causadas en el forcejeo de las detenciones, causando ambos baja para el servicio a consecuencia de tales lesiones.
Tanta inseguridad ciudadana va en detrimento también de la autoridad de los agentes del orden. Pero «la realidad es la que ven los policías en la calle todos los días y los vecinos y por eso es cada vez más difícil engañar a la gente y otra es la realidad que trasladan los mandos policiales al servicio del Gobierno, que protegen discursos políticos al servicio del Gobierno o de los partidos políticos», añade Samuel Vázquez.