Kolahoi es un glaciar de Cachemira. Los habitantes de esta parte occidental de la cordillera del Himalaya le dicen Gashe-braed, que significa "gato iluminado". Pero el gato se está oscureciendo: está perdiendo su pelaje. La de este glaciar es otra historia, otro ejemplo, del imparable proceso de cambio climático que está sufriendo el planeta.
Kolahoi se encuentra a una altitud media de 4.700 metros. Su origen está bajo los circos del flanco norte del pico del mismo nombre. Pero el glaciar se muere. Si bien los registros históricos muestran que Kolahoi ha estado menguando desde mediados del siglo XIX, el proceso se ha disparado en las últimas décadas.
Se sabe que durante el Pleistoceno se extendió al menos 35 km. En 1963, Kolahoi ocupaba 13,57 km² y en 2005 eran sólo 10,69 km², una pérdida de 2,88 km² en tres décadas. En 2015, ya solo quedaban 9,88 km². La tasa de recesión medida de 1922 a 2015 es de 73,26 m por año.
Más recientemente, en 2020, una evaluación a través de satélites reveló que el glaciar Kolahoi había perdido casi una cuarta parte de su superficie en casi seis décadas. Desde 1978, su frente se había reducido unos 900 metros.
Los glaciares están retrocediendo en todo el planeta. Como Carmelo Marcén ha escrito recientemente en 20minutos, "los glaciares, salvaguarda de vida en la tierra, son unos perfectos detectores del futuro". En Nepal, el glaciar Yala ha perdido más del 66% de su volumen y se espera que desaparezca en 2040.
En tierra y junto al mar. "El calentamiento global acelerado ha provocado que la mayoría de los glaciares que terminan en el mar en el hemisferio norte retrocedan sustancialmente durante el siglo XXI", escribió el equipo de Simon Cook, profesor titular de ciencias ambientales de la Universidad de Dundee, en un estudio publicado en marzo en Nature Climate Change.
Laderas desnudas y un nuevo paisaje alpino
En Kolahoi, lo que una vez fue un enorme río blanco de hielo se ha reducido a una delgada y arrugada cinta. Así, donde antes había hielo antiguo han quedado al descubierto laderas desnudas y se han creado paisajes alpinos completamente nuevos, refiere un artículo que publica The Guardian.
El glaciar Kolahoi se está derrumbando a un ritmo sin precedentes, alterando radicalmente el delicado equilibrio de la vida que ha sustentado durante generaciones. Porque el constante deshielo de este glaciar ha sido, durante siglos, el motor del corazón agrícola de Cachemira.
El hielo alimentaba los famosos campos de azafrán, los huertos de manzanos, los arrozales y los pastos de montaña de la región, que sustentan tanto al ganado como a las comunidades locales. "Su pérdida podría transformar el futuro del agua, la agricultura y los ecosistemas de Cachemira", asegura al diario británico el investigador Labeeb Gulzar.
En España, también: el Aneto agoniza
- Los sistemas montañosos españoles están perdiendo glaciares, permafrost (suelo permanentemente helado) y acumulación y duración de la capa de nieve, según el 'Informe Clivar-Spain sobre el Clima en España'. El documento, publicado en marzo, indica que se ha producido una disminución en la duración de la capa de nieve y su acumulación máxima en la Península Ibérica. Nuestro mayor glaciar, el del Aneto, se ha deteriorado de forma alarmante y avanza hacia su desaparición total. En la temporada 2024-2025 registró pérdidas generalizadas medias de más de un metro de espesor. En noviembre, el Trasllambrión, el último glaciar leonés, se quedó sin hielo por primera vez en más de 700 años.
Un entorno natural transformado y peor
El aumento de las temperaturas está transformando ecosistemas enteros a un ritmo mayor al que muchas especies pueden adaptarse. Según el profesor Shakil Ahmad Romshoo, vicerrector de la Universidad Islámica de Ciencia y Tecnología, "por cada grado centígrado, pierde aproximadamente 0,65 metros de espesor de hielo al año".
A medida que estas antiguas formaciones de hielo desaparecen, dejan tras de sí roca estéril. Pero al tiempo tambien generan entornos nuevos y complejos que tardarán décadas en estabilizarse, suponiendo que las tendencias climáticas actuales no aceleren aún más los cambios.
Según los científicos, la desaparición del glaciar está creando un "nuevo mundo". Se trata de praderas y formaciones rocosas recién descubiertas que están siendo colonizadas rápidamente por resistentes plantas alpinas y especies de fauna confusas.
Cómo la fauna "se busca la vida"
Los animales que han evolucionado junto con los predecibles patrones estacionales del glaciar se enfrentan ahora a un entorno completamente diferente, con flujos de agua modificados, nueva vegetación y rutas migratorias alteradas. Ahora la nieve ha desaparecido y los arroyos desaparecen antes de que comience el verano.
La desaparición de los glaciares amenaza la supervivencia de especies sensibles y altera el equilibrio de los ecosistemas de la región. A medida que cambia la composición de la vegetación, los hábitats animales se pierden.
Se han visto afectados ya el ciervo de Cachemira y el almizclero. Sólo alrededor del 7% del Himalaya occidental es actualmente un hábitat adecuado para el ciervo almizclero, y este podría reducirse aún más para 2030 debido al pastoreo y la deforestación.
La actividad humana está reduciendo los espacios donde esos animales pueden sobrevivir. Además, la menor disponibilidad de agua les empuja más cerca de los asentamientos humanos, lo que aumenta los riesgos de conflicto, caza furtiva y pérdida de hábitat.
El fin de los glaciares de la Tierra
El Kolahoi es un ejemplo más de la pérdida de glaciares en el Himalaya. "Hemos perdido entre el 25 y el 30% de los glaciares en los últimos 60 años y podríamos perder hasta el 70% para finales de este siglo si la tendencia continúa", afirma el Irfan Rashid, profesor adjunto de la Universidad de Cachemira.
Según otro estudio de este año, publicado en Science, casi el 40% de los glaciares del planeta están condenados a derretirse incluso si las temperaturas globales dejaran de aumentar inmediatamente. Ello contribuirá a un aumento de 113 milímetros en el nivel global del mar. La pérdida aumenta al 76% si el mundo continúa con sus actuales políticas climáticas.