viernes, 8 de mayo de 2026

Canal Curiosidades : La razón por la que el astrofísico Neil deGrasse Tyson pide ser enterrado en vez de incinerado: « Tras la muerte las moléculas contienen energía »

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Pensar en qué pasa después de morir no es algo nuevo. Cada uno tiene su interpretación ya sea desde la religión, la filosofía o simplemente desde lo que le han contado siempre. Pero cuando alguien como Neil deGrasse Tyson entra en ese terreno, la cosa cambia un poco si bien, él no habla de alma ni de creencias, sino de algo mucho más tangible como es la energía.

El astrofísico lo explicó hace poco en su pódcast, y lo que ha dicho es bastante directo, ya que detalló que cuando morimos no desaparecemos, nos transformamos. Y a partir de ahí, lanzó una reflexión que ha dado que hablar, sobre todo porque afecta a algo muy concreto, la decisión entre enterrarse o incinerarse. No es un tema cómodo, pero sí curioso. Porque al final no está hablando de otra vida, sino de lo que pasa con lo que somos ahora, físicamente.

La razón por la que el astrofísico Neil deGrasse Tyson pide ser enterrado

Lo que plantea Neil deGrasse Tyson parte de algo básico en física y es que la energía no se destruye. Cambia, se transforma, pero no desaparece. Y eso, aplicado al cuerpo humano, tiene implicaciones interesantes. Según explica el astrofísico, durante toda la vida vamos «construyéndonos». Comemos, crecemos, generamos tejidos, músculo, órganos, y todo eso está hecho de moléculas que siguen ahí cuando morimos. No se esfuman. Y esas moléculas contienen energía. Esa es la clave de todo lo que explica. La pregunta entonces no es si desaparece, sino qué camino sigue.

Aquí es donde Tyson dice abiertamente que prefiere el entierro. No por tradición, ni por algo emocional, sino por lo que ocurre después, ya que si el cuerpo se entierra y se descompone de forma natural, entra en juego todo lo que hay alrededor: bacterias, microorganismos, plantas… Todo ese sistema empieza a «aprovechar» lo que queda del cuerpo. Y lo explica de una forma bastante gráfica ya que igual que nosotros hemos vivido alimentándonos de otros seres vivos, al morir pasamos a formar parte de ese mismo ciclo, pero desde el otro lado.

Eso sí, también hay matices. Un entierro tradicional, con ataúd sellado y estructuras que aíslan el cuerpo, puede retrasar ese proceso durante años. Por eso hay quien defiende opciones más naturales, donde la descomposición ocurre sin tantas barreras.

La cremación no elimina nada

La otra opción, cada vez más común, es la incineración. Y aquí Tyson hace una aclaración importante: tampoco desaparece nada. Cuando el cuerpo se incinera, la energía no se pierde. Se convierte en calor. Ese calor se libera en forma de radiación, que se expande hacia el exterior. Y aquí llega una de esas ideas que hacen que la gente se pare a pensarlo dos veces ya que esa energía sigue moviéndose y no se queda aquí.

De hecho, el propio Tyson lanza un ejemplo bastante llamativo. Dice que, en teoría, si alguien fue incinerado hace unos años, parte de esa energía ya podría haber llegado a sistemas estelares cercanos, como Alfa Centauri. No es algo que se pueda ver ni rastrear de forma práctica, pero como concepto resulta potente si bien la teoría es que sigues formando parte del universo, aunque ya no como antes.

Qué queda realmente cuando alguien es incinerado

Más allá de esa parte energética, también está lo físico. Las cenizas no son «polvo sin más». Están compuestas principalmente por minerales, sobre todo calcio y fosfatos que provienen de los huesos.

Con el tiempo, esas cenizas pueden acabar en la tierra. Y ahí vuelve a aparecer el mismo ciclo que en el entierro, aunque por otro camino. Esos elementos pueden integrarse en el suelo, pasar a las plantas y, de ahí, volver a la cadena alimentaria.

Incluso hay detalles que suelen pasar desapercibidos. El cuerpo contiene pequeñas cantidades de elementos radiactivos naturales. Al transformarse, pueden generar partículas como el helio, que es tan ligero que acaba escapando de la atmósfera terrestre. Dicho de otra forma, pequeñas partes de nosotros pueden terminar literalmente en el espacio.

La ciencia al servicio de algo profundo

Las palabras de Neil deGrasse Tyson han generado bastante conversación debido a que tocan una parte sensible pero también porque lo hacen desde un ángulo poco habitual. No se habla de trascendencia en el sentido clásico, pero tampoco deja la sensación de que todo termina sin más. Plantea otra forma de continuidad, más física, más directa.

Y eso es lo que ha conectado con mucha gente. No porque dé respuestas definitivas, sino porque cambia la forma de mirar algo que normalmente se evita.

Al final, elegir entre enterrarse o ser incinerado sigue siendo una decisión personal. Pero lo que propone Tyson añade otra perspectiva y no sólo una que sea cultural o familiar. También es, en cierto modo, decidir cómo quieres que continúe ese proceso del que ya formas parte aunque no parezca que se note, cuando en realidad, sí que lo hace.

Canal Paladar : Nos sobra caballa y jurel, pero nadie los quiere porque no sabemos cocinarlos: es un desastre gastronómico, pero más aún ecológico

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La caballa (o verdel) y el jurel (o chicharro) son dos pescados azules con una larga tradición en la gastronomía española. Pero están desapareciendo a marchas forzadas de nuestras mesas.

El problema es extensible a buena parte del pescado fresco: el consumo de productos de la pesca y de la acuicultura en España ha caído casi un 35% en la última década. Pero la situación es muy desigual entre especies. Y especialmente dramática en lo que respecta a estos dos pescados azules.

La merluza sigue siendo el pescado más consumido en España, pero seguida muy de cerca por el salmón, que ni se cría ni se pesca en nuestro país. Ambos se sitúan en torno a 6 millones de kilos al mes. Sin embargo, especies tradicionales que abundan en nuestras costas, y son mucho más económicas, no dejan de perder cuota de mercado.

Los casos más sangrantes son los del jurel y la caballa. En noviembre de 2025, último mes del que hay datos segregados, solo se consumieron 0,38 millones de kilos de caballa. Es más de un 20% menos que en el mismo mes de 2024. El jurel se consume tan poco que ni siquiera hay datos separados.

Estamos comiendo tan poca caballa y jurel, que, incluso, se están dejando de pescar. Según los datos globales de stock actualizados a 27 de abril de 2026, y como informa la revista especializada en pesca Europa Azul, de la cuota de caballa, que es de más de 13 kilos para esta temporada, solo se han capturado 2 millones, en concreto el 16,06 %. En ejercicios anteriores a estas alturas esta cuota ya se encontraba consumida o muy avanzada. El jurel mantiene disponibles 23,4 millones de kilos, con un consumo conjunto de apenas el 8,13%.

Un desastre ecológico

El dato preocupa, y mucho, a pescadores y pescaderos, pero también a los oceanógrafos, porque es el ejemplo más evidente de una tendencia problemática: nos hemos empeñado en comer pescados depredadores que se alimentan de otros pescados.

A nadie se le ocurrió nunca criar en tierra animales carnívoros, a los que habría que dar de comer otros animales. Pero es exactamente lo que estamos haciendo con gran parte de las especies de acuicultura: las lubinas, las caballas, los salmones y, en mayor medida, los atunes (porque son más grandes) se alimentan de otros pescados. Y se están pescando toneladas de sardinas, jureles o caballas, que son pescados vegetarianos, para darles de comer.

Ha sido este uno de los principales debates sostenidos en el VIII Encuentro de los Mares, celebrado esta semana en Tenerife. Algunos ponentes han insistido en que la acuicultura es necesaria para sostener el consumo de pescado sin caer en la sobrepesca, pero otros han señalado sin tapujos la gran contradicción que supone, al menos, la acuicultura de peces carnívoros.

“Es un desastre ecológico”, insistía Santiago Hernández de León, científico del Instituto de Oceanografía y Cambio Global de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. “Toneladas de estos peces que podrían alimentar al planeta se están yendo a alimentar al pescado”.

La acuicultura de estos grandes depredadores, además, se realiza en el propio océano. Y, aunque la regulación es estricta, hay errores imperdonables. “Los escapes de la acuicultura son un problema”, asegura el oceanógrafo. “En La Palma se soltaron un millón y medio de lubinas. Acabaron con todo. Y las que no pudieron pescar se murieron de hambre”.


Un desastre gastronómico

Basta ver el último Informe Anual de Consumo Alimentario, de 2024, para observar un patrón muy claro en los porcentajes de variación de volumen respecto a 2023.

Aunque ha bajado el consumo de casi todos los pescados, dos de las únicas tres especies cuyo consumo sube más son carnívoras: salmón (+5,9%) y, sobre todo, lubina (+21,9%) ¿El motivo? Son peces grandes, fácilmente fileteables, que se adaptan a un consumidor cada vez menos dispuesto a complicarse cocinando pescado y a un futuro en el que cada vez menos supermercados van a tener pescaderías.

En el otro lado de la balanza, baja a lo bestia el consumo de casi todos las especies vegetarianas, más pequeñas, más difíciles de limpiar. Especialmente el de caballa (-23,2%), pero también el de sardinas (-7,7%). La excepción es el boquerón, que creció un 16,2%. Y que podría marcarnos el ejemplo a seguir.

Casi todo el mundo sabe cocinar boquerones fritos. Los tienen en casi todas las pescaderías, son baratos y no tienes que complicarte pidiéndolos. La cosa cambia con respecto a la caballa y el jurel, que, aunque son igual o más baratos que los boquerones, tienen más espinas, son más difíciles de limpiar y mucha gente no sabe ni cómo pedirlos ni cómo cocinarlos. Además, su temporada es más corta.

Pero para María Luisa Álvarez Blanco, directora general de la federación que representa a las pescaderías minoristas de España (Fedepesca), si estos pescados se consumen menos no es solo porque sean algo más difíciles de cocinar –esto, asegura, es una “excusa”–, es porque empiezan a ser desconocidos. 

En 10 años, explica, se han perdido un tercio de las pescaderías de España, que han pasado de 15.000 a 10.000. No es solo porque haya disminuido el negocio,  tampoco hay relevo generacional. Pero es que, además, todos los pescados que no se pueden vender fileteados en los supermercados compiten contra otras especies y productos precocinados que cuentan con el apoyo de grandes campañas de promoción.

“Esto nos penaliza muchísimo”, explica Álvarez. “No tenemos grandes marcas, no tenemos marketing, no tenemos compañías todo el rato que creen esa necesidad en la mente del consumidor a través de la inversión en marketing. Y también somos muy fáciles de atacar. Porque claro, si tú sacas una noticia negativa relacionada con el consumo de productos pesqueros, no vas a perder anunciantes. Eso también nos hace daño”.

No es que la gente no sepa cocinar una caballa, es que cada vez menos gente sabe lo que es una caballa. “Los que menos pescado consumen son las familias con niños pequeños, que veis que están en menos de la mitad: 7,56 kilos por persona y año en los hogares de familias de niños pequeños [frente a la media general de 17,79 kg]”, explica la directora de Fedepesca. “Esos son los consumidores del futuro”.


Estos pescados azules nunca han sido comunes en hostelería, donde nadie quería pagar por pescados que se comían en todas las casas. Pero hay excepciones. En el congreso hubo una charla precisamente sobre la cocina de caballas, jureles y sardinas de parte de tres cocineros que las han tenido siempre en carta.

“Hay que empezar por la cultura y la educación”, insistía Javier Olleros, del dos estrellas Michelin Culler de Pau (O Grove, Pontevedra). “En O Grove se consumía sardina todo el verano. La hacían en escabeche, a la brasa... Era parte de la cultura popular. Hay que recuperar esa cultura y empezar con la gente joven y acercarles a esto”.

Josean Alija, del estrella Michelin Nerua, confiesa que cuando empezó a meter en su menú platos con sardina o verdel (como se conoce a la caballa en el norte) “tocaban las narices”. No tanto porque no gustaran esos pescados, sino porque eran especies demasiado familiares, del día día, y uno no esperaba encontrarlas en un restaurante.

Alija ha aplicado todo tipo de técnicas a estos pescados en su restaurante, pero para casa recomienda hacer caballas o jureles a la bilbaína. Solo hay que pedir al pescadero que la limpie y la deje abierta, cocinarla 10 minutitos al horno y rematar con la clásica ajada con guindilla y vinagre.

Tampoco se queda corto en innovación Iván Domínguez, del restaurante Nado, en A Coruña. La columna vertebral de la carta de su restaurante, asegura, son los pescados azules que, insiste, son súper versátiles.

Y ¿cómo los prepara en casa? Nos da varias ideas. Se pueden hacer perfectamente como los boquerones, cortados en trozos y fritos a la andaluza. Pero también en caldeirada, cocidos al estilo gallego. Y es que, aunque esta elaboración suele realizarse con merluza o raya, en Galicia también se hace mucho con pescados azules.

“La cueces con agua, patata y laurel, un poquito de unto si tienes que lo redondea”, explica Domínguez. “Cuando la patata está cocida, tiras sardinas, jureles o caballa y dejas que el pescado suelte sabor y empape la patata. Sal, aceite de oliva, pimentó y ya está. Es la hostia”.

“Después hay un elemento que no usamos nada que es el microondas”, prosigue el cocinero. “Pones una caballa entera envuelta en papel mojado, con sal y aceite, como si fueras a meterla en el horno, y la cocinas a potencia baja cuatro o cinco minutos. Sacas un pescado espectacular”.

Son solo algunas ideas. En DAP hemos publicado muchas recetas con estos pescados que nos encantan. Y si los comes, no solo ahorraras dinero, estarás apostando por una pesca más sostenible. Aquí van algunas ideas:

Canal Noticias : Al menos cinco muertos y 46 heridos al incendiarse un centro comercial en el noroeste de México

 CanalNoticias20M

Al menos cinco muertos y 38 heridos al incendiarse un centro comercial del noroeste de México
Al menos cinco muertos y 46 heridos al incendiarse un centro comercial del noroeste de México

Al menos cinco personas murieron y otras 46 resultaron heridas el jueves en un incendio en un centro comercial de la ciudad de Los Mochis, en el noroeste de México, informaron autoridades estatales.

El fuego se desató en la Plaza Fiesta Las Palmas de Los Mochis, estado de Sinaloa, donde se encontraban decenas de personas, las cuales corrieron despavoridas para escapar de las llamas. Una gran nube de humo cubrió los pasillos del centro comercial y los estacionamientos, lo que dificultó la evacuación de los clientes.

En vídeos difundidos en redes sociales es posible ver las llamas expandiéndose entre los locales mientras los techos comienzan a caer y las personas intentan salir en medio del humo.

La Fiscalía de Sinaloa dijo a The Associated Press que en el incendio fallecieron al menos cinco personas y otras 46 resultaron heridas, las cuales fueron trasladadas a diferentes hospitales de la ciudad.

La Coordinación Nacional de Protección Civil informó en un mensaje en la red social X que, por instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum, esa dependencia y la Secretaría de Seguridad federal desplegaron una operación para atender la emergencia.

Hasta el momento las autoridades no han informado qué generó el fuego.

Canal Mi Bolsillo : Cesta de la compra en España en 2004 y ahora: así ha cambiado el precio de estos 12 productos

CanalNoticia20M 

Aceite de oliva, café y huevos, entre los productos que más se han encarecido.


Canal Curiosidades : Una bacteria 'alquimista' mueve objetos sin tocarlos y pone en jaque algunas leyes de la física

 CanalCuriosidades


E. coli demostró hace poco su talento como alquimista al transformar botellas de plástico en medicamentos para el párkinson. Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista Nature Physics ha revelado que tiene una nueva habilidad: rotar objetos sin necesidad de tocarlos físicamente. En concreto, un experimento permitió documentar cómo estos microorganismos logran propulsar discos simétricos en entornos confinados mediante la manipulación de corrientes invisibles para el ojo. Potencialmente, la investigación abre la puerta a la creación de micromotores biológicos y al diseño de materiales inteligentes que aprovechen su energía.

Según las premisas clásicas de la mecánica de fluidos, solo los cuerpos con formas irregulares podían experimentar giros bajo la influencia bacteriana. No obstante, los investigadores fabricaron pequeñas piezas mediante impresión 3D a escala nanométrica que, pese a ser totalmente lisas, comenzaron a pivotar de manera persistente. Los expertos señalan que el factor determinante no fue la morfología del objeto, sino el confinamiento hidrodinámico que experimenta el fluido cuando E. coli se desplaza en canales microscópicos.

El secreto de esta fuerza motriz reside en la forma en que la E. coli se desplaza por el agua, donde su cuerpo rota en una dirección, mientras su flagelo lo hace en la opuesta. Esta interacción genera un dipolo de par hidrodinámico, una perturbación que altera la presión del líquido circundante y termina arrastrando las microestructuras sólidas. Según el estudio, el agua deja de actuar como un escenario estático para transformarse en una maquinaria de transmisión de energía sumamente eficiente y precisa.

Por qué es importante

Durante las pruebas de laboratorio, se observó que la velocidad del movimiento aumentaba significativamente cuando los discos contenían compartimentos internos complejos. Este fenómeno sugiere que los microcanales actúan como una especie de taller, donde cada ejemplar bacteriano se comporta como un remero coordinado por leyes físicas. La ausencia de colisiones mecánicas directas confirma que el motor es puramente de origen hidrodinámico, permitiendo un control sobre el movimiento que antes se consideraba imposible.

El descubrimiento tendría un impacto directo en la biomedicina y, especialmente, en el estudio de las biopelículas que protegen a las colonias infecciosas. Entender cómo los microorganismos transmiten fuerzas en espacios reducidos facilitará el desarrollo de nuevas superficies médicas antibiofilm y terapias más disruptivas. Al conocer el comportamiento de estas criaturas en los poros del suelo o tejidos humanos, la ciencia puede prever su capacidad de resistencia y cooperación colectiva.

La capacidad de estas bacterias para funcionar como motores autónomos podría tener también implicaciones en la ingeniería de materiales blandos y sistemas autoorganizados. Los autores de la investigación destacan que la energía del nado bacteriano puede canalizarse para accionar dispositivos a escala diminuta de forma persistente. La posibilidad de construir algo parecido a un motor microscópico utilizando fuentes de energía biológica representa un cambio de paradigma en la nanotecnología contemporánea y el aprovechamiento energético.

Impacto en la física de fluidos

El estudio demuestra que ni siquiera es necesario que el organismo toque la pared del canal para iniciar la rotación del disco. Basta con que una sola bacteria atraviese el espacio para que la deformación del flujo inicie el giro, lo cual refuerza la teoría de que la física de microbios es mucho más compleja de lo previsto.

Por su parte, la investigación subraya que en entornos de confinamiento extremo, donde la viscosidad del medio es dominante, cada remolino se convierte en una herramienta de trabajo útil. Este hallazgo no solo explicaría fenómenos previamente incomprendidos en agregados celulares, sino que establece las reglas para la próxima generación de dispositivos micromecánicos. En este teatro invisible de la vida, los organismos más pequeños del planeta demuestran una capacidad asombrosa para manipular su entorno.

Canal Curiosidades : Descubren un organismo nunca visto que desafía la definición misma de la vida

 CanalCuriosidades


A primera vista, crear una definición de "vida" parece relativamente sencillo. Los animales conscientes, pasando por organismos unicelulares capaces de reproducirse, encajan perfectamente en el árbol de la vida. Sin embargo, existen otros organismos que desafían esta comprensión, como los virus. Dado que los virus no crecen, no se reproducen por sí mismos ni generan su propia energía, normalmente se excluyen de las definiciones de vida.

Pero una vez que un virus infecta un huésped potencial, se vuelve inmensamente activo y puede desencadenar eventos de gran impacto mundial (véase: gripe española, ébola, COVID-19, entre otros).

La vida, sin embargo, es compleja, y esta categorización controvertida de "vida" y "no vida" presenta zonas grises donde algunos organismos parecen desafiar las expectativas de ambos grupos. Recientemente, los científicos han descubierto una nueva criatura al borde de la categoría de "vida".

Sukunaarchaeum mirabile: un organismo singular

En un artículo publicado en el servidor bioRxiv, investigadores deCanadá y Japón describieron cómo identificaron una nueva entidad celular que parece desafiar los aspectos típicos de las definiciones de vida celular.

Actualmente llamada ‘Sukunaarchaeum mirabile’ (en honor a una deidad de la mitología japonesa conocida por su pequeña estatura), esta entidad —que el equipo de investigación concluyó que es una forma de vida— posee los genes necesarios para crear sus propios ribosomas y ARN mensajero, algo que un virus típico no tiene. Pero, al igual que un virus, externaliza ciertas funciones biológicas a su huésped potencial y parece obsesionada únicamente con replicarse a sí misma.

“Su genoma está profundamente reducido, carece prácticamente de todas las vías metabólicas reconocibles y codifica principalmente la maquinaria de su núcleo replicativo: replicación del ADN, transcripción y traducción”, escribieron los autores. “Esto sugiere un nivel sin precedentes de dependencia metabólica de un huésped, condición que desafía las distinciones funcionales entre la vida celular mínima y los virus”.

Descubrimiento y características genómicas

Dirigido por Ryo Harada, biólogo molecular de la Dalhousie University en Halifax, Nueva Escocia, el equipo descubrió esta extraña criatura mientras estudiaba el genoma bacteriano del plancton marino Citharistes regius. Dentro de los datos genómicos, encontraron un fragmento de ADN que no coincidía con ninguna especie conocida. Finalmente determinaron que el organismo pertenece al dominio Archaea, un grupo asociado a células procariotas, del cual eventualmente descendieron las células eucariotas (es decir, tú y yo) hace un par de miles de millones de años.

Quizá la característica más notable de Sukunaarchaeum sea su reducción extrema del genoma, con solo 238.000 pares de bases de ADN. Como apunta Live Science, los virus pueden contener cientos de miles de pares de bases más, e incluso llegar a millones. Entre las arqueas conocidas, el genoma completo más pequeño alcanza los 490.000 pares de bases, por lo que Sukunaarchaeum contiene menos de la mitad de pares de bases que la arquea más pequeña.

“El descubrimiento de Sukunaarchaeum amplía los límites convencionales de la vida celular y resalta la vasta novedad biológica aún inexplorada en las interacciones microbianas,” escribieron los autores. “La exploración futura de sistemas simbióticos podría revelar formas de vida aún más extraordinarias, reescribiendo nuestra comprensión de la evolución celular”.


Canal Noticias Terremotos : El supervolcán de Alemania sigue activo: cientos de microterremotos revelan movimiento bajo el lago Laacher See

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