En el mismo texto, el organismo apunta que la deuda de España bajará hasta el 113,6% del PIB en 2022, después de haber alcanzado el 120% en 2020. El FMI prevé que se consiga reducir la deuda hasta el 109% en 2025 y que se mantenga en ese nivel en los ejercicios de 2026 y 2027. La deuda española continuará por tanto entre las más altas de la eurozona, sólo superada por Italia (147% del PIB en 2022) o Grecia (178%). En ningún caso se alcanzará el mínimo previo a la pandemia del 98,3% de 2019. Muy lejos quedan también los niveles anteriores a la crisis financiera de 2008, cuando la deuda española llegó a estar en el 36% del PIB, como sucedió en 2007.
Para el Gobierno, no obstante, estas previsiones son positivas. El Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital ha considerado este miércoles que los cálculos publicados este miércoles por el Fondo Monetario Internacional sobre la deuda pública española y el déficit confirman “la responsabilidad fiscal del Gobierno”.
“Comida antes que energía”
El Fondo Monetario Internacional alertó este miércoles de que los niveles de pobreza extrema en el mundo se encuentran muy por encima de los que se registraban antes de la pandemia, y prevé que esto continúe así durante un tiempo. “Es una noticia muy preocupante”, dijo el director de Asuntos Fiscales del FMI, Vitor Gaspar, durante una rueda de prensa para presentar la última edición de su informe de vigilancia fiscal, que el Fondo ha publicado con motivo de sus reuniones anuales en Washington.
Para Gaspar, esto implica que los gobiernos de las economías más afectadas deben dedicar todos los recursos necesarios, por escasos que sean, a cubrir las necesidades básicas alimentarias de sus ciudadanos, si bien admitió que esto puede provocar un aumento del riesgo de crisis fiscales. El experto destacó el hecho de que, para los países en vías de desarrollo, la mayoría de las medidas para contrarrestar el aumento de la inflación están dirigidas a la alimentación. En los países desarrollados, por contra, van dedicadas a asegurar el suministro energético. “La comida es un problema mucho más importante en las economías en desarrollo”, explicó Gaspar.
El exministro de Finanzas portugués recordó que los países que lo necesiten podrán acceder a fondos destinados a combatir la inseguridad alimentaria gracias a la puesta en marcha de un nuevo mecanismo de financiación de emergencia, aprobado a finales de septiembre por el Fondo.
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