Durante décadas, la imagen popular de los primeros europeos evocaba figuras de tez pálida adaptándose lentamente a los cielos grises del continente. La lógica parecía clara: a medida que los humanos modernos migraban hacia el norte, la evolución favoreció pieles más claras para facilitar la absorción de vitamina D en un entorno con menor radiación solar.
Sin embargo, un nuevo análisis de ADN antiguo desafía esta narrativa con un hallazgo sorprendente: durante la mayor parte de la historia de Europa, sus habitantes no eran de piel clara, sino oscura.
Investigadores han examinado los genomas de 348 individuos que vivieron hace 45.000 y 1.700 años, revelando que la transición hacia la piel clara fue mucho más reciente y accidentada de lo que se creía.
Aunque se han identificado algunos rastros de pigmentación clara desde el Mesolítico (hace unos 14.000 años), no fue hasta la Edad del Hierro, hace aproximadamente 3.000 años, cuando los tonos de piel más claros se volvieron predominantes. Esta revelación reescribe nuestra comprensión sobre cómo y cuándo los europeos adquirieron sus rasgos actuales.
SOLO UN 8 % de PIEL PÁLIDA
El estudio, liderado por Guido Barbujani de la Universidad de Ferrara, destaca que el 63% de los antiguos europeos poseían piel oscura, mientras que solo un 8% tenía piel pálida. El resto se situaba en un espectro intermedio. Esta distribución desafía la idea de una evolución lineal y rápida de la pigmentación en Europa y sugiere un proceso mucho más complejo, influenciado por la migración, el mestizaje y la adaptación a distintos entornos.
Los hallazgos también se alinean con descubrimientos previos sobre individuos icónicos como Ötzi, el Hombre de Hielo, cuyo ADN, secuenciado en 2023, confirmó que tenía una piel más oscura de lo que se asumía, más cercana a la de los modernos habitantes del sur de Europa. De manera similar, el análisis genético del "Hombre de Cheddar", un esqueleto británico de 10.000 años de antigüedad, reveló que tenía piel oscura y ojos azules, desafiando la imagen tradicional de los primeros habitantes del Reino Unido.
PIEL, OJOS Y CABELLOS
Este nuevo análisis se basa en un método probabilístico diseñado para inferir el color de piel, ojos y cabello a partir de fragmentos de ADN antiguo, un desafío debido a la degradación de los restos. Los investigadores aplicaron este enfoque a dos individuos bien conservados: Ust’-Ishim, un hombre de 45.000 años de Siberia, y SF12, un individuo mesolítico de Suecia. Comparando estos datos con los de otras poblaciones antiguas, confirmaron que la evolución de la pigmentación en Europa fue un proceso irregular y más lento de lo que se pensaba.
Además de la piel, el estudio arroja luz sobre la evolución del color de ojos y cabello. Curiosamente, la pigmentación ocular clara parece haber aparecido mucho antes que la piel clara, alcanzando su punto máximo en la era mesolítica. Mientras tanto, el cabello rubio y pelirrojo hicieron su primera aparición en la Edad del Bronce, aunque los tonos oscuros siguieron predominando hasta épocas más recientes.
Si bien la teoría más aceptada para la evolución de la piel clara ha sido la necesidad de mayor producción de vitamina D en climas con poca luz solar, el nuevo estudio sugiere que los cambios en la dieta también jugaron un papel fundamental. Con la llegada de la agricultura, las poblaciones humanas redujeron su consumo de carne y pescado ricos en vitamina D, lo que pudo haber impulsado la necesidad biológica de absorber más luz solar a través de la piel.
Otro aspecto fascinante del estudio es que refuerza la idea de que los europeos modernos no heredaron su piel clara de los neandertales, quienes habitaron el continente mucho antes de la llegada de Homo sapiens. En cambio, las mutaciones responsables de la piel clara, como las variantes en los genes TYR y SLC24A5, parecen haber surgido y extendido de manera independiente dentro de las poblaciones humanas modernas.

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