Sevilla es una ciudad que se entiende mejor a base de barra, de servilletas usadas y de conversaciones que se alargan más de la cuenta. Aquí las tapas no son una moda ni un reclamo turístico, son una forma de vivir y de socializar, y por eso no todos los bares valen igual. Los locales de verdad saben dónde se come bien sin florituras, dónde el producto manda y dónde siempre hay ambiente, da igual el día o la hora.
Sevilla tiene cientos de bares de tapas, pero solo unos pocos se repiten una y otra vez cuando preguntas a quien lleva toda la vida aquí. Sitios que no necesitan reinventarse ni seguir tendencias porque hacen lo mismo desde hace años y lo hacen bien. Estos 3 bares que te enseñamos a continuación son un ejemplo claro de esa Sevilla auténtica que se saborea despacio y sin postureo.
El Rinconcillo, historia viva de Sevilla
Hablar de tapas en Sevilla sin mencionar El Rinconcillo es casi imposible. Este lugar fue fundado en el siglo XVII, y sigue funcionando como siempre, con sus camareros apuntando la cuenta a tiza sobre la barra y un ambiente que mezcla a vecinos del barrio, trabajadores de toda la vida y visitantes que saben dónde se han metido.
Aquí no se viene a experimentar, se viene a acertar, con opciones como espinacas con garbanzos, bacalao con tomate, jamón bien cortado y vino servido como manda la tradición. El Rinconcillo es Sevilla en estado puro, un lugar donde el tiempo parece haberse detenido y donde cada visita recuerda por qué sigue siendo uno de los bares más recomendados por los sevillanos.
Casa Morales, sabor tradicional
Muy cerca de la Catedral, pero lejos del ruido más turístico, Casa Morales es otro de esos bares que los locales aman y que defienden con orgullo. Este lugar abrió a finales del siglo XIX y conserva ese aire de taberna clásica con grandes tinajas, barra de madera y mesas donde compartir tapas sin prisas.
En Casa Morales la clave está en el producto y en la sencillez, con opciones como quesos, chacinas, mojama, montaditos y guisos que saben a casa. Es uno de esos sitios donde entras para una tapa rápida y acabas quedándote más de lo previsto. Sevilla se siente aquí cercana, cotidiana y muy auténtica, justo como la viven quienes la conocen bien.
Las Golondrinas, Triana en versión tapera
Cruzar el río y plantarse en Triana es otra forma de entender Sevilla, y Las Golondrinas es uno de los bares que mejor lo representan. Abierto desde los años 60, sigue siendo un punto de encuentro para vecinos y amantes de la buena tapa, especialmente para quienes buscan algo más que lo típico.
Sus tapas calientes son casi legendarias, con opciones como champiñones rellenos, solomillo al whisky, bacalao dorado o carrillada, y lo mejor, todo servido con rapidez y sin complicaciones. Las Golondrinas mantiene ese espíritu de bar de barrio donde se come de pie, se charla con el de al lado y se vuelve una y otra vez.



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