viernes, 6 de marzo de 2026

Canal Curiosidades : Normandos en el Mediterráneo: los mercenarios que crearon un reino

 

La historia de la creación del Reino Normando de Sicilia supone el colofón de las hazañas vikingas y un viaje desde Normandía hasta las tierras más deseadas del Mediterráneo. Los normandos, herederos de los vikingos, lograron derrotar en Italia a bizantinos, lombardos y musulmanes antes de convertirse en protectores del Papa y dar lugar a un reino que se mantendría unido hasta el siglo XIX. 

normandos en busca de fortuna

En torno al año 1000, los hijos de los vikingos instalados en Normandía durante el siglo X eran cristianos y vasallos del rey de Francia, donde se dedicaban a proteger sus tierras de los habituales conflictos entre nobles. El Óptimo Climático Medieval había provocado un gran aumento de la población en Normandía, y no había tierras suficientes para los hijos menores de los grandes linajes. 

Un buen ejemplo de la situación en Normandía nos lo traslada la historia de la familia Hauteville, futuros fundadores del reino normando más poderoso del Mediterráneo. Su patriarca, Tancredo de Hauteville, no poseía tierras suficientes para la herencia de sus doce hijos y algunos como Guillermo y Roberto debieron buscar fortuna como mercenarios lejos de los castillos normandos

una italia dividida en busca de mercenarios

A comienzos del siglo XI, el sur de Italia se encontraba fragmentado por tres poderes enfrentados entre sí. El Imperio Bizantino gobernaba Apulia Calabria y debía enfrentarse continuamente a la belicosidad de los ducados lombardos de Salerno y Benevento. Por último, los musulmanes de Sicilia regían un poderoso emirato cuyas algaradas devastaban a menudo las costas de los territorios bizantinos y lombardos. 

Las primeras noticias que conocemos acerca de mercenarios procedentes de Normandía en suelo itálico corresponden con la revuelta anti-bizantina protagonizada por Melo de Bari en el año 1009. Aquellos jóvenes rubios de valor incuestionable pronto alcanzaron fama, y los abades de Montecasino y Volturno los llamaron a su lado para proteger sus feudos. 

Los bizantinos no tardaron en comprender que los normandos sólo rendían lealtad al mejor pagador y los reclutaron para defender la estratégica fortaleza de Melfi, en las montañas de Lucania. 500 caballeros tomaron posesión del feudo y eligieron como conde a Guillermo de Hauteville, llamado "Brazo de Hierro" y uno de los hijos emigrados de Tancredo que no tenían futuro en Normandía. 

roberto guiscardo, el "terror mundi". 

La instalación de los normandos en Melfi supuso el primer paso para la creación del reino normando de Sicilia. Desde su poderoso castillo, los mercenarios guiados por los Hauteville participaron en las contiendas que enfrentaban a los principados lombardos contra los bizantinos y los musulmanes de Sicilia, y poco a poco, ganaron territorios gracias a las recompensas de unos y otros. 

En 1047, un hermanastro del conde Guillermo de Hauteville desembarcó en Calabria acompañado por diez caballeros y apenas treinta infantes. Su nombre era Roberto, un bastardo en Normandía que trata de lograr un feudo de manos de su hermanastro, sin éxito. A cambio, Roberto sirvió al duque lombardo de Salerno y su ferocidad pronto provoca el terror de sus propios señores. 

Mientras tanto, no cesaban de llegar normandos a Melfi atraídos por las noticias que hablan de Italia como la tierra donde "las piedras manan leche y miel". Los antes útiles normandos se tornaron incómodos para la Iglesia de Roma y los duques lombardos, y sus fuerzas combinadas plantaron cara a los normandos en 1053 en la batalla de Civitate. 

normandos al servicio del papa

La batalla de Civitate se saldó con la victoria de los normandos comandados por los Hauteville, y desde entonces, los herederos de los vikingos se convierten en el poder hegemónico en el sur de Italia. Los ducados lombardos temieron por su supervivencia, pero el papa Nicolás II ejecutó  en 1059 una veloz maniobra para atraer a su lado a los feroces normandos. 

El Papado decidió reconocer los condados normandos de Apulia, Calabria y Sicilia para ganarse la amistad de los invencibles mercenarios. A cambio, Roberto de Hauteville se declaró vasallo y protector de la Iglesia de Roma. La maniobra papal se debió a los enfrentamientos entre el emperador del Sacro Imperio y la Iglesia que desencadenarían la Querella de las Investiduras

la invasión normanda de sicilia

La isla de Sicilia estaba considerada desde tiempos de Carlomagno como un feudo propiedad de la Iglesia de Roma, y el papa Nicolás II sabía que la única manera de expulsar a los musulmanes que controlaban Sicilia desde hacía más de dos siglos era contando con la pericia militar de los normandos. 

Motivado por la fertilidad y riqueza de la mayor isla del Mediterráneo, Roberto de Hauteville desembarcó en Mesina a la cabeza de 30.000 normandos y obtuvo la alianza del emir musulmán de Siracusa para enfrentarse a las decenas de reyezuelos musulmanes que controlaban la isla.

La conquista de Sicilia duró diez largos años no exentos de derrotas como la sufrida ante los muros de Palermo, cuando una plaga de tarántulas asoló el campamento normando. Finalmente, Sicilia fue conquistada por Roger de Hauteville, hermano de Roberto El Guiscardo, y confirmada como condado feudatario de la Iglesia Romana en 1072. 

el saqueo normando de roma

La conquista de Sicilia por los normandos supuso el fortalecimiento de su poder en el sur de Italia y el resto de enemigos no tardaron en rendirse a su superioridad. Roberto de Hauteville abandonó Sicilia para conquistar Bari a los bizantinos en 1071, y cinco años después tomó Salerno, el principado lombardo más próspero del sur itálico. 

El poder de Roberto de Hauteville parecía imparable, y el conde normando preparó una flota con ayuda de Venecia para tomar Constantinopla y apoderarse del trono de Bizancio. Sin embargo, acababan de conquistar Corfú cuando una noticia proveniente de Roma cambió el curso de la historia: el papa Gregorio VII se encontraba asediado por los romanos y las tropas alemanas del emperador Enrique IV. 

Roberto de Hauteville detuvo la campaña contra Bizancio y partió rumbo a Roma dispuesto a liberar al Papa. Alcanzó la ciudad en 1084, y durante tres días saqueó la Ciudad Eterna para castigar al pueblo romano por su rebeldía y apoyo al emperador Enrique IV. Finalmente, logró sacar al papa Gregorio VII del Castel Sant'Angelo y lo puso a buen recaudo en el sur de Italia. 

El auxilio de Roberto de Hauteville al papa Gregorio VII se vio recompensado con el continuo favor de la Iglesia hacia los intereses de los normandos. Inmersa en la Querella de las Investiduras contra los emperadores del Sacro Imperio, los normandos se convirtieron en el brazo armado de los intereses del Papado. 

el reino de las tres culturas

La relación entre la Iglesia y los Hauteville llegó a su punto álgido cuando Roger II de Sicilia unificó los condados normandos obtenidos por su tío Roberto y su padre Roger para fundar el Reino de Sicilia en 1130. Los guerreros sin patria en Normandía habían conseguido su objetivo: forjar un reino en la tierra más fértil del Mediterráneo. 

Durante los siglos posteriores, el Reino normando de Sicilia supuso una rareza entre los reinos medievales europeos. Numerosas comunidades bizantinas de lengua griega y poblaciones musulmanas cohabitaban con los católicos romanos bajo el gobierno de los reyes normandos que regían desde la capital, Palermo. 

Dicha fusión de culturas dio lugar al arte árabe- normando, una variante del Románico reconocida como Patrimonio Mundial de la Unesco gracias a obras de arte como el Duomo de Monreale, la Catedral de Cefalú o el Palacio de los Normandos de Palermo, donde el arte bizantino, musulmán y normando se combinan para dar lugar a un estilo único. 


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