martes, 24 de marzo de 2026

Canal Gastronomia : Dónde comer las mejores albóndigas de Barcelona: un plan redondo

 GastronomiaElPeriodico


En estas direcciones no solo devorarás este plato, sino que también mojarás pan

Las albóndigas con sepia del Café de l'Acadèmia.

La cocina tradicional siempre ha estado ahí, impasible frente a las modas. Pero de un tiempo a esta parte ha ido ganando peso en la oferta culinaria. Las albóndigas son el mejor termómetro en este sentido. Son muchísimos los establecimientos que las ofrecen, y con una calidad más que notable.

Aquí seleccionamos varios restaurantes de Barcelona que sirven las mejores albóndigas de la ciudad.

Las albóndigas de pintada de Embat.

Embat

Es este un restaurante fiable que sirve platos y menús a precios amigables que salen de una mini cocina que recibió a cocineros que hoy cuentan en la ciudad: Víctor Ródenas (Casa Fiero y Maleducat), Carles Pérez de Rozas (Berbena y Pompa) y Marcel Pons (Incorrecte). Su alcachofa es una gozada: hervida y a la plancha, rociada con yema y panceta ibérica y aceituna negra y una vinagreta con 'dashi' y ahumada. «Hecha como antes: sumergiendo carbón en aceite», explica Santi Rebés, chef de Embat.

El 'suquet' con albóndigas de gambas y rape de Can Culleres.

Can Culleres

Arenós tiitulaba su crónica así: 'El crol de la albóndiga en el 'suquet'. Un buen resumen para explicar que el cocinero Jordi Asensio defiende la cuchara, el plato hondo, el humo, la suculencia y el pasado industrial del barrio de Poblenou en Can Culleres.

Las albóndigas de la +Bernat.

+ Bernat

La carrera de Carles Armengol ha dado la vuelta para regresar al origen: psicólogo, escribió un exitoso libro de recuerdos sobre el restaurante familiar, Collado, y se ha hecho cargo de la comida de una librería. Allí sirve unos bocadillos con los que se podría hacer literatura. Esto es lo que se puede comer en +Bernat.


La Sosenga

Marc Pérez y Tania Doblas han abierto un oasis en el territorio hiperturístico del centro de Barcelona, casi en el Portal del Àngel: platos con alma, corazón y gusto. Probó Pau Arenós el menú de mediodía (18 €) y se quedó "enganchado" a la 'sablé' con puerros y miel, huevo curado y rallado y 'velouté' de alcaparras. "Comprendí que quien defendía el fuerte era un chef con fuste", escribió sobre su visita a La Sosenga.

Can Marlau

Con gran experiencia en restaurantes famosos, Ferran Soler es por fin propietario después de ser ex de muchos sitios con salero (Saüc, Tickets, Bodega 1900, Bambarol...). En su escudo de armas, la cuchara. Porque aquí se guisa. Aquí te cuenta Pau Arenós qué platos valen la pena tras su visita Can Marlau.

Las albóndigas 'strogonoff' del Colmado Wilmot.

Colmado Wilmot

En la casa de comidas de Eugeni de Diego (Bar Lombo) y Ana Alvarado en el Upper Diagonal no quedas mal si te chupas los dedos con el ‘capipota’. Un bar con hechuras de restaurante es Colmado Wilmot.

Casa Dorita

Este coqueto y acogedor local junto al mercado de Sant Antoni sirve tapas y platos de toda la vida, con producto de mercado y sin pretensiones a precios populares. También sirve tapas y conservas en la barra que hay en la entrada. Y, además, se puede desayunar. Así es Casa Dorita.


Agullers

Tres socios se han aliado para dar continuidad a un clásico de la Ribera: ‘esmorzars de forquilla’, ollas y el descorche de grandes vinos. Su filosofía es "un local del barrio para el barrio". Así es Agullers.


Bodega Montferry

La especulación inmobiliaria ha obligado a los dueños del veterano establecimiento a cambiar de ubicación, donde vuelven a servir bocadillos de aúpa. Tan de aúpa que Pau Arenós asegura que este bocadillo "debería de formar parte del patrimonio efímero de Barcelona": mollete de Ca La Toñi con 'capipota' y tripa y chimichurri. Aquí te contamos cuál es la nueva ubicación y cuáles son los mejores bocados de Bodega Montferry.

Bodega Sepúlveda

El irrenunciable atún picante, el impecable morro de bacalao a la 'llauna', legítimamente barcelonés, cubierto con ajos laminados y almendras, el 'remenat' de trompetas de la muerte y calamares, lla tortilla de bacalao al ajoarriero, las albóndigas con sepia, los 'peus de porc' con 'samfaina'. Son algunos de los clásicos de un clásico como Bodega Sepúlveda.


Glaciar

El emblemático local barcelonés, el más antiguo de la plaza Reial, cambia de dueños para ofrecer cocina catalana de calidad, con productos de temporada y proximidad y algún que otro toque afrancesado al estilo de un bistró, además de vinos y cócteles. También hacen menús. Aquí te lo contamos todo sobre el renovado Glaciar.

Las albóndigas con sepia de L'Artesana de Santa Eulàlia.

L'Artesana de Santa Eulàlia

L'Artesana se desdobla, con un segundo restaurante junto a la Ciutat de la Justícia, la misma propiedad de tres socios y la voluntad de servir al barrio. Su fuerte es el menú con gracia a precio de flotador. Qué bueno que viniste, L'Artesana de Santa Eulàlia.


Glug

Su nombre lo sugiere: es un espacio donde los vinos son protagonistas, carta amplia y compleja con 200 referencias y el atractivo de los tiradores conectados a una serie de 'bag in box'. Aquí te contamos qué se come y qué se bebe en Glug.


La Fonda de Pirenaicas

Miguel Puchol abre una fonda en Gràcia con incunables de la cocina catalana después de haber asentado el modelo de Mantequerías Pirenaicas. Sus fideos son sobresalientes y con una idea que les copiarán: la costilla parece sin hueso, 'sense feina'. Hay más platos, y aparecen en esta crónica sobre La Fonda de Pirenaicas.


Piel de Gallina

Puedes dar la vuelta al mundo en avión, en bici, en coche, en barco, en globo... Y ‘en’ pollo frito. Sí, como suena. En Piel de Gallina, que acaba de abrir su cuarto local en el Eixample tras los de Poble Sec (Magalhães, 35), Born (Carders, 11) y el Clot (Sèquia Comtal, 7). Aquí bordan el pollo frito con recetas muy elaboradas que te llevan de viaje por todo el planeta mientras bebes un vino natural, una sidra o una cerveza artesanal. Y, por si fuera poco, van más allá en su apuesta por un 'street food' divertido y de calidad. Esto es lo que se come en Piel de Gallina.

Las albóndigas con setas de Els Tres Porquets.

Els Tres Porquets

La taberna de Marc Cuenca en la Rambla del Poblenou ha llegado a los 15 años con una oferta relevante de vino y con los platillos descritos en una gran pizarra. Como los que probamos en nuestra visita a Els Tres Porquets.


Las albóndigas con sepia del Café de l'Acadèmia.

El Cafè de l'Acadèmia

Ha regresado después de tres años cerrado víctima de la pandemia. La resurrección llega de la mano del nuevo propietario, Grupo San Telmo (San Telmo, El Canalla, Palo Santo, Bistró Mató y Tantarantana), que a mediados de junio de 2024 levantó la persiana del emblemático establecimiento abierto en 1987. Como años atrás, es una casa de comidas que ofrece cocina catalana tradicional y platos y platillos mediterráneos bien hechos. Así se come ahora en El Cafè de l'Acadèmia.


Fonda Pepa

Pedro Baño y Paco Benítez reviven los sabores antiguos con una mirada nueva en otro estreno imprescindible en este latoso 2020. Pedro fue profesor de la Hofmann y ha estado en Caelis y Lluçanès y Paco fue jefe de cocina en L’Eggs y pasó por Noma. Personal de casas fastuosas que han elegido, para esta etapa de la vida, el 'duralex'. Esta es la crónica de la visita de Pau Arenós a Fonda Pepa.


Bar Alegria

Tomàs Abellan dirige un establecimiento fundado en 1899 con una meditada oferta de vinos y platos tabernarios. «Bar, vermutería, casa de comidas, taberna...», enumera Tomàs para contar qué es. «Damos importancia al vino», sigue. Para saber más, puedes leer la crónica que escribimos sobre Bar Alegria.


Can Rito

En Can Rito (Tamarit, 138), la vista se va al cartel que hay sobre la barra que te recibe a la entrada de este pequeño local, con una amplia y agradable terraza que da a la avenida de Mistral, en el corazón del barrio de Sant Antoni: tapas y platillos en los que no falta el chup-chup: croquetas y callos, ensaladilla rusa y entrecot al café de París, boquerones y albóndigas con sepia, calamares a la andaluza y arroz de la semana, torreznos y canelón... La carta (casi completa) está en esta crónica que escribimos sobre Can Rito.


Las albóndigas con sepia de Bar Nuri.

Bar Nuri

Parece que lleva allí toda la vida pero solo abrió en 2022. Y no solo por el aspecto pretendidamente viejuno y popular de su decoración (esas mesas de mármol, por ejemplo). También por el ambiente, tan apacible y tan casero como las albóndigas con sepia o el fricandó que figuran en una carta repleta de tapas y platos de siempre. Aquí te contamos qué se puede comer en Bar Nuri.


Pötstot

Este establecimiento vegano del Eixample propone una carta de platos tradicionales mediterráneos que, además, están libres de gluten y lactosa. Su croqueta de setas y trufa es, sin duda, la mejor de Barcelona. Aquí te explicamos qué se come en Pötstot.


Contempo Gastrobar

Este restaurante en el Hotel Catalonia, que ocupa un edificio modernista ubicado a escasos metros de la plaza de Catalunya, es un magnífico ejemplo de que es posible dignificar la oferta gastronómica de un epicentro turístico como este; en su caso, con una carta variada y amplia, que se centra en platillos para compartir pero que también se abre a pizzas, pastas, sándwichs y 'burgers' (al fin y al cabo, está en un hotel y tiene que contentar a todo tipo de cliente). Así se come en Contempo Gastrobar.

Las albóndigas con sepia de Aüc.

Aüc

Joan Martínez y Takeshi Somekawa (Dos Pebrots) se han aliado para abrir un comedor, con los macarrones como estandarte, donde solo aspiran a recibir este elogio: "És bo". Lo consiguen. Está en Sarrià-Sant Gervasi y triunfa, entre otras cosas, por su breve carta el apartado 'Macarrònic'. Así es Aüc Bar.


Bar Pimentel

Este local del Born, uno de los epicentros turísticos de Barcelona, propone una cocina popular y genuina, sencilla y asequible, a base de recetas de toda la vida. Estos son los platos que probamos en nuestra visita a Bar Pimentel.

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Maggiorata

Esta 'trattoria' sencilla pero resultona tanto en sabor como en precio está ubicada en la frondosa (gastronómicamente hablando) calle de Enric Granados, en un local que durante muchos años acogió los memorables arroces alicantinos de Casa Julia. Ahora sirven recetas tradicionales transalpinas en un ambiente acogedor. Estos son los platos que probamos en Maggiorata.

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