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Aquí se disfruta de un menú del día popular en un barrio popular regentado por una familia que te atiende como si estuvieras en el salón de su casa

La de esta quincena es una visita semicasual a un barrio al que no había ido aún de menú del día. De hecho, tengo que sentarme y fijarme bien en el mapa que se configura tras 77 visitas porque, al margen de algunos cierres durante estos años, creo (como cree mi estimado Enric @debarenbarri con los bares), que hay menús del día muy destacables en todos y cada uno de los barrios de Barcelona. Así que, a partir de hoy, vamos a ver si me como mis palabras o, por el contrario, constato este pálpito tan optimista que me trae estar próximo a la primavera.
Bar Guipúzcoa
Guipúscoa, 96. Barcelona
Tf.: 93.314.55.59
Precio: 11,5 €
Lo de la semicasualidad se debe a que ese día fui a ver a mis estimadísimas Neus y Susana, que han decidido tomar el relevo de la Bodega Andrade (calle de Andrade, 159, en Sant Martí de Provençals) y evitar la desaparición de una institución en la zona. Y no solamente es evitar perder una plaza fuerte en la ciudad, sino que la han convertido en un bar-bodega fresco y potentísimo sin tener que dejarse toneladas de dinero en postura y más postura. Bravo por ellas.

Fue saliendo de despedirme de estas dos grandes señoras que tocaba decidir: volver a casa a comer o parar en alguno de los “pendientes” que a uno siempre le rondan por la cabeza. Ahí estaba yo, dirigiéndome a la parada de metro de Sant Martí cuando, de pronto, prácticamente me di de bruces con el Bar Guipúzcoa, garito que tenía pendiente casi desde antes de la pandemia y al que no me había acercado por no coincidir en hora de menú por la zona. Era mi oportunidad de poner orden en mi lista personal de agravios/injusticias.

Lo que me encontré en el Guipúzcoa, tal y como esperaba, fue la santísima trinidad: un menú del día popular en un barrio popular regentado por una familia que te atiende como si estuvieras en el salón de su casa. O podemos ser de la opinión de que los milagros existen o también de la que si se quiere, se puede. No me atrevo a pronunciarme, porque quizá en este caso se demuestren ambas cosas por igual.
Lentejas ricas y completas
Habiendo entrado y sentándome podría decir que ya me daba por satisfecho, mal se tenía que dar la cosa para estropear tan bucólica primera impresión. Pero me da la sensación de que aquí se habla de menús del día y no podemos omitir este pequeño detalle, ¿verdad? Pues nada, menú en mano y a decidir. Pocas veces lo hago a la primera, así que no sé si eso es bueno o malo.

Comencemos con las lentejas, que en viernes de agotamiento acumulado tras la semana se agradecen mucho. No sé si recordaréis cuando os narré el “olé” que otra comensal espetó a los cocineros del Celler de l'Avi cuando probó las suyas, allá a principios de 2024; porque si hubiera estado ese día en el Bar Guipúzcoa me juego algo a que lo hubiese vuelto a presenciar. Y yo hubiese querido repetir de nuevo de lo ricas (y completas) que estaban, pero uno se debe a lo que se debe y el segundo plato es el segundo plato de un menú.
Fricandó de cerdo a la jardinera
Había pedido fricandó de cerdo a la jardinera, seguramente por esa intrigante mezcla de conceptos. Como nunca (o casi nunca) he sido guardián de las esencias de la gastronomía y, como lo más probable es que ese plato exista en algún recetario y el ignorante sea yo, no pienso ser ahora adalid de pureza alguna. Sea como fuere, resultó ser tan sabroso como carente de estética (algo habitual en cualquier guiso). Afortunadamente, la vida no es el omnipresente Instagram y lo que cuenta es que primero y segundo platos se quedaron para un -grato- recuerdo.

¿De postre? Pues flan. No me iba a complicar la cosa a estas alturas de la película habiendo ido todo tan bien.
Y si más arriba hablaba de contraponer si lugares como el Bar Guipúzcoa son una cuestión milagrosa o de voluntad de existencia, sumadle a la ecuación que estamos ante un menú de 11,5 €. La deidad de turno se te puede aparecer en Fátima, en Lourdes o en el Bar Guipúzcoa, qué se yo. Lo que sí puedo asegurar es que fue una experiencia religiosa.
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