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Cambia el ‘camacu’ por el ‘wow’. Una ruta para sorprender a los barceloneses de pura cepa. Propuestas que encandilan Instagram. Desde rincones frikis hasta calles con sello de aprobación tiktokero

Se te pondrá cara de ‘shock’, como si te topases con Cifuentes en un Eroski o con Rajoy en una sesión de cine en versión original. Es una ruta para soltar “wow”. Rincones de Barcelona muy curiosos que te obligarán a tener lista la cámara del móvil. Aquí hay hamburguesas de ramen, el teatro más pequeño del mundo, una fuente de cerveza e incluso Rodalies que salen puntuales. Inaudito.
1. Everest en Barcelona
Pendientes virales
Conca de Tremp, en el Carmel, puede colgarse una medalla. Una calle con más visualizaciones en TikTok que paseo de Gràcia. ¿Acaso esta calle esconde una joya modernista de Gaudí que no sale en las guías? Nada más lejos de la realidad: se trata de una calle en pendiente donde miles de conductores se han quedado atrapados intentando escalarla. Si logras subir esta "cuesta matacoches", se te pondrá la misma cara de orgullo que a Pedro Sánchez tras convertirse en el adalid global contra Trump.
Es una de las mecas más virales de Barcelona. Se ha popularizado gracias al usuario @powerfit3, que acumula más de 20 millones de ‘me gusta’ y miles de millones de visualizaciones en la ‘app’. Un infierno para conductores novel que todavía se aparece en las pesadillas de muchos. No es de extrañar: cuenta con un desnivel del 20%. Una inclinación tan peligrosa que en días de lluvia obliga a los autobuses de la línea 86 a desviar su recorrido.

No es la única subida viral. Apunta: calle de La Font del Mont, en Collserola. La han bautizado digitalmente como las escaleras de ‘Your name’, por su parecido a las del famoso anime. Una calle peatonal, larga, estrecha y con 438 escalones (más que para subir la Sagrada Família). Te harán sudar la gota gorda, pero las vistas que las coronan, en los miradores del Turó del Mont, valen la pena. Eso sí, intenta evitar esta ruta si eres muy puritano: al atardecer su párking se convierte en un ‘sexcondite’ (está incluido en el TripAdvisor del sexo callejero).
2. Fideos y robots
Cocina robotizada
Ahora entenderás por qué el cuñado del bar repetía que “los chinos nos llevan años de ventaja”. Seguramente venía de Future Noodles (Provença, 209). Sacan pecho por ser el primer local de Barcelona con cocina robotizada: aquí los ‘noodles’ los prepara un robot, los humanos solo supervisan. Sí, la tecnología es la protagonista. Incluso el botones que te da la bienvenida es una máquina androide (con cientos de fans en redes). Además, todo a precios populares: por 10 euros, comes.
3. Una fuente de cerveza
En paseo de Sant Joan
En esta terraza del paseo de Sant Joan se obran milagros. Igual que Jesús con el agua y el vino, aquí hay una fuente de la que emana cerveza, ¡aleluya! Es la Barcelonesa (paseo de Sant Joan, 77), donde, además de servirse cañas con más ganas que Ortega Cano, se rinde culto a los platos de mojar pan. Ojo, entre semana se come menú completo por 16,50 €, una joyita.

4. Hamburguesa de ramen
Joyitas fusión
La primera ‘ramen cheeseburger’ de Barcelona. Así han bautizado la última creación de Fry House (Unió, 13), especializados en comida rápida asiática. Aquí triunfa el pollo frito japonés, una de las tendencias de comida rápida más extendidas en todo el mundo (con perdón del coreano). Ahora se suma a su carta la hamburguesa de queso y ramen, que lleva carne ‘chasu’, la carne de cerdo del ramen, y que le da un sabor que te transporta directamente al plato de cuchara (o 'chopstick', más bien). Un añadido que coloca este local en el mapa de los ‘musts’ de Barcelona.

Otro imperdible gastronómico de fusión viral es Kasa Hanaka (Saragossa, 29; Eduardo Conde, 22; plaza Salvador Riera, 2). A sus platos los respaldan más de 25 mil seguidores en redes. Aquí cuentan con mezclas asiáticas y catalanas tan extrañas como ramen de escudella o de butifarra. Además, cuentan con una relación calidad-precio inigualable que siempre se cuela en las recomendaciones de los barceloneses que saben comer bien.
5. Cena con películas
Cineclub en un restaurante
Una cena digna de Hollywood. En La Brillantina (Herreros, 18) acaban de arrancar un ciclo de películas y cena. Vamos, ponerte las botas mientras ves un filme. Cambia el ruido de palomitas por el de pan rebañando el plato. Es el cineclub La Vía Láctea, que está recién salido del horno: empezaron a finales de enero, hace unas semanas. Van a una sesión mensual, y pronto anunciarán la fecha para la tercera (previsiblemente, a finales de marzo).
6. Librería llena de amor
Citas a ciegas entre libros
¿Alguien ha dicho el rincón más romántico de Barcelona? Se trata de A Romance Court (Monistrol, 1). Aquí se lanzan más miraditas que en ‘La isla de las tentaciones’. Se respira algo en el ambiente: ‘love is in the air’, que dirían en inglés. Es la primera librería especializada en literatura romántica, con estanterías llenas de historias de amor (y desamor) para que los intensitos encuentren algo nuevo que leer más allá de los textos bíblicos que envían a su ‘situationship’.

Como no podía ser de otra forma, esta librería marida sus libros con una agenda llena de actividades −sí, ahora ya no hay prácticamente ninguna librería en la ciudad que no tenga también una parrilla de propuestas culturales−. Entre todos los planes destacan sus citas a ciegas literarias. Ojo: aquí los ‘matches’ se hacen con los libros, no con potenciales amantes. No, no te borres Tinder todavía. A través de fichas descriptivas te resumen brevemente qué te vas a encontrar en cada título para asegurarte de que no te llevas una decepción a casa. Aquí te encuentran tu próxima obsesión literaria, garantizado. ¿Que lo de "citas a ciegas" te ha despertado el gusanillo de conocer gente nueva? Pues también te sirve esta librería. Hacen ‘speed datings’ amistosos.
7. El teatro más pequeño del mundo
Cuélate en casa de un pianista
Solo una treintena de personas caben en sus butacas (o, más bien, sillas). Espectáculos VIP, en formato íntimo. No podría ser de otra forma: este teatro está dentro de la casa del pianista Luis de Arquer, una joya arquitectónica barcelonesa del siglo XIX. En la planta baja, un escenario, jardín y recibidor. Subiendo las escaleras, los dormitorios. Todo queda en familia. Es El teatre més petit del món (Encarnació, 25), espacio cultural escondido en Gràcia que ofrece dos pases semanales de piano en vivo.

8. Súbete a un minitren
Club d’Amics del Ferrocarril-Cornellà
Por primera vez, un tren nacional cuenta con un 100% de satisfacción de sus usuarios. Seguramente los únicos trenes que sobrevivieron al descalabro de Rodalies. La única queja: prepara las rodillas, porque aquí el asiento va más ajustado que en Ryanair. Son trenes en miniatura.

Bienvenido al parque de Can Mercader (carretera de l'Hospitalet, 78, Cornellà de Llobregat). Es donde operan los maquinistas del Club d’Amics del Ferrocarril-Cornellà, cuya flota de trenes en miniatura cuenta con AVE, Euromed, locomotoras de vapor, FGC y hasta el Tram. Los domingos y festivos por la mañana los puedes ver en circulación, e incluso puedes montarte a lomos sobre algunos. Te sentirás como Godzilla yendo a la oficina.
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