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No está en la costa ni en las zonas más turísticas de Gran Canaria, pero el Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas es de esos enclaves que no entiendes.

Es uno de los conjuntos arqueológicos y paisajísticos más complejos del archipiélago, lo que le llevó en 2019 a ser declarado Patrimonio de la Humanidad. Antes, en 2017, había sido también declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica. Hay yacimientos arqueológicos (poblados trogloditas, templos, graneros fortificados, cuevas pintadas y estaciones de grabados) como el de Risco Caído, el Roque de Bentayga o la “Cueva de los Candiles” en el risco de Chapín.
Para tu visita, ten en cuenta que no se trata de un enclave puntual, sino de un territorio amplio que abarca varios municipios, entre ellos Artenara, Tejeda, Gáldar y Agaete. En total son alrededor de 18.000 hectáreas.
Cuevas excavadas, graneros y un santuario vinculado a los ciclos solares
En distintas zonas del Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas aparecen conjuntos de cuevas artificiales excavadas en la roca volcánica. Algunas se utilizaron como vivienda, mientras que otras funcionaron como graneros colectivos donde se almacenaban productos agrícolas para que pudieran estar bien protegidos.
Uno de los puntos más estudiados es Risco Caído, un conjunto de 21 cuevas en la parte izquiera del Barranco Hondo. En el interior de una de ellas hay una pequeña abertura artificial que permite la entrada de luz en momentos concretos del año y produce un efecto óptico sobre la pared que se ha relacionado con los ciclos solares. Los estudios señalan que pudo funcionar como un marcador del calendario u observatorio astronómico por los aborígenes, aunque lo cierto es que no se sabe con certeza.

Un paisaje que se recorre entre barrancos y zonas elevadas
Debido a su tamaño, el entorno no se visita como un único punto, sino que hay que recorrer carreteras de montaña y detenerse en distintos lugares para poder apreciarlo en conjunto.
Verás que, según donde estés, las superficies muestran tonos diferentes: en algunas son oscuros, asociados a materiales volcánicos, mientras que en otras predominan colores más claros, resultado de la erosión a lo largo del tiempo.

El acceso se realiza principalmente por carretera desde el centro de Gran Canaria. Los núcleos de Tejeda y Artenara funcionan como puntos de partida habituales, con acceso a miradores señalizados y rutas de senderismo.
Para visitar Risco Caído en concreto, el acceso está regulado y se realiza mediante visita guiada organizada desde el centro de interpretación, debido a la fragilidad del espacio (el yacimiento original está restringido). En el resto del paisaje, muchas zonas son accesibles por libre, aunque lo más conveniente es que planifiques el recorrido, ya que las distancias entre puntos son mayores de lo que parecen.
Una forma sencilla de recorrer la zona es dedicarle una jornada completa desde el centro de la isla. El recorrido puede comenzar en Tejeda y desde aquí se pueden visitar varios miradores cercanos que permiten observar todo el territorio, desde barrancos profundos, hasta laderas y paredes de roca.
El trayecto puede continuar hacia Artenara, situado a mayor altitud. En este municipio se conservan viviendas excavadas en la roca y las vistas sobre el relieve son también impresionantes. Es un buen lugar para hacer una parada más larga y recorrer algún sendero corto antes o después de comer.
Si quieres completar la visita, baja hacia la zona de Gáldar o Agaete, donde el paisaje cambia progresivamente al acercarse a cotas más bajas. Aunque le dediques un día entero, lo recomendable es no hacer demasiadas paradas y centrarse en dos o tres puntos para poder recorrerlos con calma.


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