Curiosidades

Un campo en un bosque de la República Checa cubierto de vegetación ha servido, durante casi 100 años, como escondite de un tesoro secreto compuesto por casi 600 monedas de oro y otros objetos de metales preciosos, ocultos en un muro de piedra.
Pero ese botín ya no permanece oculto. Dos excursionistas que recorrían los montes Krkonoše (también conocidos como las Montañas de los Gigantes) encontraron un pequeño recipiente de aluminio, escondido en una grieta del muro, y al abrirlo descubrieron una colección de monedas de oro.
A escasos metros hallaron otro escondite: una caja de hierro que contenía joyas, pitilleras y otros objetos personales, todos ellos fabricados en oro. Los afortunados senderistas terminaron su ruta con unos 7 kilos adicionales de valiosa carga.
Finalmente, llevaron su hallazgo para que fuera analizado por expertos del Museo de Bohemia Oriental. “Guardar objetos valiosos bajo tierra en forma de tesoros, los llamados depósitos, ha sido una práctica habitual desde la prehistoria”, explicó Miroslav Novak, jefe del departamento de arqueología del museo en Hradec Králové, en una declaración de 2025.
“En un principio tenían un carácter más religioso; más tarde, se trataba de bienes escondidos en tiempos de incertidumbre con la intención de recuperarlos en el futuro”.
Aun así, el último hallazgo —teniendo en cuenta la gran cantidad de metal precioso— resulta bastante inusual, señaló Novak.
Quien escondió el tesoro pudo hacerlo para proteger sus bienes mientras huía de la anexión nazi de la región, o podría tratarse de alemanes que ocultaron esta pequeña fortuna por miedo a ser expulsados.
Los excursionistas localizaron primero el recipiente de aluminio sobresaliendo ligeramente del muro de piedra. En su interior había 598 monedas de oro, distribuidas en 11 grupos envueltos en tela negra. La caja de hierro, situada a apenas un metro, contenía otros objetos: 16 pitilleras, 10 pulseras, un pequeño bolso de malla de plata, una polvera, un peine y una cadena con una llave.
El conjunto de monedas y joyas, con un peso total de unos 7 kilos, está valorado en más de 330.000 dólares. Sin embargo, Novak destacó que su valor histórico es incalculable.
Gracias a las inscripciones de las monedas, el equipo del museo pudo fecharlas entre 1808 y 1915. Proceden de distintos puntos de Europa: Francia, Turquía, Bélgica, Rumanía, Italia, Rusia y el Imperio austrohúngaro. Las monedas de este último, probablemente destinadas a circular en Yugoslavia, presentan una composición específica que se utilizó hasta la década de 1930.
La variedad de procedencias dificulta rastrear cómo llegaron hasta allí o por qué fueron escondidas. “Es difícil saber si se trata de oro checo, alemán o judío”, señaló Petr Grulich, director del museo, según recoge Arkeo News.
El museo tiene previsto exponer la colección, una vez se entregue a los excursionistas la recompensa correspondiente al 10 % del valor del hallazgo. “Cuando lo abrió”, recordó Novak, según el Daily Mail, “me quedé sin palabras”.
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