jueves, 21 de mayo de 2026

Canal Noticias : Los universitarios achacan el absentismo a la mala calidad docente: "Para leer un PowerPoint de hace 20 años me quedo en casa"

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Los alumnos echan en falta aulas más participativas y prácticas, y critican a profesores que se limitan a leer el mismo contenido año tras año

El absentismo del alumnado universitario tiene cifras concretas –ahí está el informe 'L'absentisme a les aules universitéries de la UAB', que lo sitúa en hasta un 40%–, diagnóstico de los rectorados y también la versión de los estudiantes, que señalan que el exceso de teoría y la falta de dinamismo de las clases actúan como 'factor disuasorio'.

Francesc Lara, estudiante de 4º de Periodismo en la UAB, explica que cada semana suele faltar un día o dos, dependiendo de las asignaturas. "En mi caso suele ser porque trabajo todas las tardes y necesito esas mañanas libres para estudiar o adelantar trabajos", afirma. Sin embargo, también apunta a que algunas clases y materiales didácticos del profesorado tienen mucho margen de mejora: "Para leer un PowerPoint de hace 20 años puedo hacerlo en mi casa", explica Francesc, que cree que hay maneras "más productivas" de estudiar. Él suele apoyarse en apuntes 'online' de otros alumnos en plataformas como Wuolah o Studocu, y además se turna con otros compañeros para asistir a clase.

El alumno considera que habría más asistencia si en el aula hubiera más espacio para el debate y la práctica. Más allá de eso, también observa que, cuanto más avanza la carrera, mayor es el absentismo, con asignaturas de último año que llegan al 50% de ausencias.  

"Lo peor son los docentes que prohíben el uso del portátil y te obligan a tomar los apuntes a mano"

El resto de estudiantes universitarios que no suelen ir a clase han pedido que sus nombres fueran anonimizados. Natalia, alumna de Economía en la UAB, justifica su absentismo en que las clases le parecen repetitivas y puede acceder a los materiales en el campus virtual. También completa sus apuntes con lo que otros alumnos cuelgan en webs, a veces "idénticos" a los de cursos anteriores. "Lo peor son los docentes que prohíben el uso del portátil y te obligan a tomar los apuntes a mano", se queja la joven. 

"A los seminarios siempre voy porque son clave para entender bien las fórmulas que luego se deben aplicar a los ejercicios de cálculo en los exámenes", explica Natalia, quien asegura que su absentismo no es sinónimo de desinterés académico. La estudiante afirma que, con un "enfoque más práctico", "no faltaría nunca".

El escollo del transporte público

Otro alumno que suele faltar a clase es Daniel, que estudia Relaciones Laborales en la UAB. En su caso, sin embargo, apunta que la mayoría de días que no acude a la universidad es por el "pésimo servicio" de Rodalies, del que depende para llegar a su campus. "El camino de ida y vuelta a veces dura más que las propias clases", critica. 

"Con Rodalies, el camino de ida y vuelta a veces dura más que las propias clases"

Ante esta situación, explica que en su grupo de amigos se organizan con un calendario para repartirse las clases a las que va cada uno. "Alguno trabaja, otros vivimos lejos, se trata de una alternativa para ayudarnos entre nosotros", argumenta Daniel. 

Además de recurrir a apuntes de otras personas, el joven comenta que a veces complementa o "resume" los contenidos con herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT o Perplexity. Sobre el uso de IA, defiende que es riguroso porque pide al chatbot fuentes para contrastar. 

Incompatibilidad de horarios

Valentí cursa Comunicación Audiovisual en la UAB y cuenta que no siempre asiste porque “debe hacer muchas cosas a la vez”. Desde que se decantó por este grado, ha tomado conciencia de lo difícil que es encontrar trabajo en el sector sin experiencia previa. “Priorizo varios proyectos por mi cuenta para salir de la universidad ya con una carrera profesional trabajada”, explica Valentí. El joven también relata que las prácticas del carnet de coche y la ayuda que debe ofrecer en su negocio familiar también “le quitan muchas horas”. 

Por estos motivos, afirma, a menudo no puede ir a las clases teóricas y tiene un amigo que le deja los apuntes. Valentí explica que, pese a ello, hay excepciones de asignaturas que sí le motivan: “Hay algún profesor que imparte clases muy interesantes y trato de no perderme ninguna”.

El estudiante considera que el absentismo no se debe solo a la monotonía con la que se imparten algunas materias, sino también a la desmotivación que percibe en grados como el suyo, en los que no existe un nexo real entre la universidad y el mercado laboral si no se cursa después un máster, una opción que, lamenta, “no está al alcance de todos los bolsillos”. 

"Hay asignaturas que son comunes con otras carreras de Ingeniería a las que solo asisten un 20% de los matriculados"

Pese a la tendencia al absentismo, también hay casos de estudiantes que asisten a clase, aunque eso no quiere decir que no hagan objeciones a los métodos didácticos. Jaume García, estudiante de 4º de Ingeniería de la Energía en la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), afirma que acude a clase porque lo considera útil. "Hay asignaturas que son comunes con otras carreras de Ingeniería a las que solo asisten un 20% de los matriculados", apunta.

Más atención al alumno

Un caso a priori paradójico que expone Jaume es que sabe de diversos compañeros que sustituyen las clases presenciales en la universidad por academias centradas en aprobar los exámenes. El estudiante considera que la monotonía de clases en las que el docente "se limita a leer diapositivas" acaba siendo una “experiencia farragosa”. 

Otra causa del absentismo, según Jaume, son los "horarios caóticos" con los que los matriculados en ingenierías suelen lidiar. “Se podría ofrecer a estos alumnos la posibilidad de hacer algunas de sus clases 'online'”, afirma.

“Propondría hacer dinámicas innovadoras en las que el alumno sea el centro de atención y no el docente”

De hecho, los estudiantes tienen claras algunas recetas contra el absentismo universitario. Algunas de ellas las expone Antoni Vázquez, de 2º en el grado de Maestro de Educación Primaria en la Universitat de Barcelona: "Yo voy a clase porque me gusta la metodología impartida, que pone el foco en la práctica y en dinámicas innovadoras". Afirma, además, que él y sus compañeros sí van al bar, pero "una vez ha acabado la jornada”. 

Para Antoni, una de las claves es impulsar un tipo de "innovación en la que el alumno es el centro de atención y no el docente”, opina Antoni. Él, por cierto, solo detecta el reciclaje de apuntes en una de las cinco asignaturas que cursa.

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