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La creciente amenaza de las superbacterias resistentes a los antibióticos supone un gran desafío, pero la solución podría estar oculta en el botiquín de millones de personas. Un nuevo estudio ha revelado que un fármaco muy utilizado para tratar la hipertensión podría combatir una de las infecciones bacterianas más comunes y difíciles de eliminar. Este descubrimiento abre una nueva y esperanzadora vía en la lucha contra los patógenos que ya no responden a los tratamientos habituales.
Un equipo de investigadores, liderado por científicos del Instituto de Investigación Houston Methodist en Texas, ha demostrado que el medicamento candesartán cilexetilo es capaz de frenar a la peligrosa bacteria Staphylococcus aureus. Este fármaco, que ya se emplea de forma generalizada para tratar la presión arterial alta y la insuficiencia cardíaca, se presenta como una opción médica muy atractiva. Si su eficacia se confirma en los ensayos médicos clínicos con humanos, su bajo coste y su amplio historial de uso agilizarían su adopción como tratamiento antimicrobiano.
Un cambio de enfoque centrado en la reutilización de fármacos
La necesidad de encontrar alternativas terapéuticas es urgente. Según estimaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, esta bacteria causa infecciones en la piel, los pulmones e incluso el torrente sanguíneo, provocando más de 70.000 infecciones graves y 9.000 muertes anuales en dicho país. A nivel global, los microbios resistentes fueron responsables directos de más de 1,27 millones de muertes en 2019. A pesar de estas alarmantes cifras, el desarrollo de nuevos medicamentos no avanza a buen ritmo. Eleftherios Mylokanis, especialista en enfermedades infecciosas y autor principal del estudio, señala que en el mercado farmacéutico hay un problema con este tipo de medicamentos. Cuando se desarrolla un antibiótico eficaz, la comunidad científica suele evitar su uso para prevenir la aparición de nuevas resistencias, lo que reduce el incentivo económico para crearlos.
Ante este panorama, Mylokanis y su equipo decidieron buscar candidatos probando medicamentos ya existentes. En etapas previas a la investigación, utilizaron gusanos infectados con Staphylococcus aureus para analizar más de 80.000 compuestos químicos. De esta inmensa muestra, solo unos pocos fármacos ayudaron a los gusanos a combatir la infección con éxito, y el candesartán cilexetilo destacó sobre el resto.
Para entender cómo hace frente este medicamento a la superbacteria, el equipo analizó su interacción con el Staphylococcus aureus utilizando simulaciones y técnicas avanzadas de imagen, además de estudiar el material genético, las moléculas y los lípidos involucrados. El microbiólogo Nagendran Tharmalingam, primer autor del estudio, explicó que el fármaco ataca directamente a la membrana celular de la bacteria, que es una estructura muy importante que actúa como barrera de lo que hay en su interior. El candersartán cilexetilo se adhiere a esta membrana, la penetra y consigue perforarla, provocando que los componentes de la célula bacteriana se filtren al exterior, lo que debilita y mata al microorganismo.
Los beneficios de este medicamento contra la hipertensión no terminan ahí. Las pruebas de laboratorio demostraron que, al combinar el candersartán cilexetilo con antibióticos tradicionales como la gentamicina, se generaba una respuesta mucho más potente utilizando dosis más bajas de ambos fármacos. Esta sinergia fue respaldada posteriormente en ratones, donde el medicamento logró reducir significativamente la carga bacteriana, aportando pruebas más que evidentes de su viabilidad como futuro tratamiento para seres humanos.
Actualmente, los investigadores continúan perfeccionando este descubrimiento, el cual ha sido publicado en la revista científica Nature Communications. Este equipo está realizando pequeñas modificaciones químicas al candersartán cilexetilo para crear compuestos derivados que sean aún más efectivos y que presenten una menor cantidad de efectos secundarios. Con resultados muy positivos hasta la fecha, los científicos esperan asociarse pronto con empresas farmacéuticas o biotecnológicas para llevar este avance desde la mesa del laboratorio hasta los pacientes, iniciando así los ensayos clínicos necesarios para convertir este tratamiento común en un poderoso aliado contra las infecciones resistentes.



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