viernes, 5 de junio de 2026

Canal Gastronomía : Las pizzas, los 'cheesecakes', el marisco y los conos de patatas más baratos de Barcelona: comer a precio de chollo está de moda

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La ciudad abraza una nueva generación de locales 'low cost' donde jalar por menos de un euro ya no es sinónimo de comer mal

Porciones de tarta de queso a 99 céntimos de 99Cheesecake.

La escena gastronómica barcelonesa tiene un nuevo fenómeno de masas: locales monoproducto con precios tan bajos que parecen escritos antes de que existiera la inflación. En una ciudad donde salir a comer se ha convertido para muchos en un pequeño lujo, proliferan negocios que han encontrado una fórmula infalible: una sola especialidad, costes ajustados, 'marketing' viral y colas constantes.

Puede interpretarse como síntoma de crisis, pérdida de poder adquisitivo o simplemente una nueva manera de consumir. También, como una mutación de las antiguas cadenas de 'fast food', que durante años monopolizaron el papel de 'capricho barato' y que ahora tampoco resultan tan económicas y son menos atractivas. La diferencia es que esta nueva ola no siempre pertenece a multinacionales. Muchos son negocios locales que han entendido mejor que nadie qué busca una generación criada entre TikTok, la ansiedad económica y el hambre permanente.

Uno de los casos más llamativos es Cheesecake (Gran de Gràcia, 194), la tienda que ha convertido una porción de tarta de queso de 0,99 euros en una de las imágenes virales de la Barcelona gastronómica reciente. El reclamo es tan simple como poderoso: 'cheesecake' por menos de un euroY funciona. Basta quedarse unos minutos frente al local para comprobar el flujo constante de clientes entrando y saliendo con su caja en la mano.

Más de 10.000 porciones diarias de tarta de queso

“Además, está bueno”, comenta una pareja de turistas recién salida del establecimiento. Ahí reside parte del secreto. El precio atrae; el producto evita la decepción. Detrás del proyecto está el veinteañero Roger Bettosini, CEO de esta nueva cadena inspirada en modelos estadounidenses especializados en pizza barata.

Roger Bettosini posa con una de sus famosas tartas de queso en el nuevo local de Gràcia de 99 Cheesecake.

La lógica es sencilla: volumen extremo. Entre todos sus establecimientos dicen vender más de 10.000 porciones diarias. La estrategia también pasa por los extras. El 'topping' cuesta 0,80 euros: chocolate, dulce de leche o pistacho. El cliente entra por el euro simbólico y acaba aumentando el tíquet medio. Pero la sensación de ganga ya está conseguida.

La pizza también se ha sumado a esta guerra de precios. En la Barceloneta081 Pizzeria Napoletana (Andrea Dòria, 12) ha revolucionado el barrio con pizzas napolitanas desde 3 eurosPrácticamente lo mismo que un café, y eso ha generado un pequeño terremoto entre cafeterías y restaurantes de la zona, incapaces de competir con esos márgenes y que deploran que "se quedan con todos los clientes", asegura una restauradora local que pide el anonimato.

Viralidad en las redes sociales

El local, diminuto y pensado exclusivamente para 'take away', vive del impacto visual de sus precios y de la viralidad de las redes sociales. 'Influencers' gastronómicos exageran cada mordisco frente a cámara mientras proclaman haber encontrado “la pizza más barata de Barcelona”. Y el algoritmo hace el resto.

Un grupo de estudiantes comen patatas frente a la puerta de Bocatas de Sultán.

En el Raval, el fenómeno alcanza niveles casi sociológicos. Bocatas del Sultán (Joaquín Costa, 56) vende conos gigantes de patatas fritas por un euro. El producto se ha convertido en icono pop de la ciudad: protagoniza vídeos virales. “No eres de Barcelona si no has probado el cono del Sultán”, repiten los 'tiktokers'.

150 kilos de patatas al día

El local despacha alrededor de 150 kilos de patatas al día. Siempre hay adolescentes apoyados en la barra o sentados en los alrededores, compartiendo salsas y conversación. Porque a cierta edad el objetivo sigue siendo el mismo de siempre: llenar el estómago por el mínimo dinero posible.

Muy cerca aparece otro templo del 'low cost' gastronómicoBismillah Kebabish (Joaquín Costa, 22), donde sirven uno de los 'shawarmas' más celebrados de la ciudad por apenas 4 eurosEl secreto está en el pan 'naan' casero, elaborado allí mismo. El resultado tiene algo de comida callejera de lujo a precio universitario. "Vengo a menudo con mis amigos. Estoy estudiando y no tengo dinero. Esto es económico. Además, me fijo en el sabor y la sensación que me produce, no en la calidad. Si el gusto es bueno, me vale. Y en casa de mi madre, ya como bien", explica Mario Barcelona, un habitual de este local.

La tendencia no se limita a pizzas o fritos. Pollos y Croquetas (Sant Roc, 24) ofrece medio pollo por 5 euros y croquetas varias desde un euro en un local de estética doméstica. Aquí el ahorro empieza incluso en el 'marketing': el nombre explica exactamente lo que hay.

Y después está el gran disparate del fenómeno: la mariscada barataStreet Fish (Nicaragua, 140) se ha transformado en destino de peregrinación 'foodie' gracias a sus palas (literalmente) repletas de gambones, navajas, zamburiñas y almejas por alrededor de 20 euros. Millones de visualizaciones en TikTok prometen “la mariscada más barata de España” mientras las cámaras enfocan las paladas de marisco vertidas en la mesa.

Detrás de todos estos negocios hay una idea común: convertir el precio en espectáculo. La experiencia ya no empieza cuando llega el plato, sino cuando alguien escucha que una tarta cuesta 99 céntimos o que una pizza vale menos que una cerveza. Barcelona siempre ha sido una ciudad obsesionada con la gastronomía. También con las tendencias, que ahora son los chollos.

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