sábado, 15 de agosto de 2026

Canal Curiosidades : ¿La leyenda decía la verdad? Una enorme tumba descubierta junto al primer emperador de China reabre el debate

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Arqueología china - Las dimensiones del enterramiento, su proximidad al emperador y la riqueza encontrada encajan con las crónicas de Sima Qian, aunque ninguna inscripción permite confirmar todavía esa identidad

La posibilidad de descansar junto al emperador dependía de que Hu Hai aceptara una petición de muerte formulada durante una sucesión dinástica convulsa. El príncipe Gao, hijo de Qin Shi Huang, aparece ligado a esa tradición porque habría pedido morir para recibir sepultura cerca de su padre.

Alrededor del mismo mausoleo circuló otra historia durante siglos, la de un palacio subterráneo recorrido por ríos y mares de mercurio. Ambas tradiciones nacieron de relatos antiguos y quedaron abiertas a una comprobación material que la arqueología y la ciencia han empezado a perseguir por caminos distintos.

Una sepultura intacta conserva un ajuar excepcional

Una excavación realizada en una de las nueve grandes tumbas identificadas al oeste del complejo funerario de Qin Shi Huang ha dado nueva fuerza a la primera de esas historias. La cámara se encuentra a unos 16 metros de profundidad, supera los 100 metros de longitud y conserva un enorme ataúd de madera sellado, aunque deteriorado. El recinto había escapado al saqueo y albergaba miles de piezas de bronce, armas, armaduras, jade, utensilios de cocina y dos camellos realizados en oro y plata.

Otra parte del relato de Sima Qian ha recibido apoyo por una vía completamente distinta gracias a mediciones realizadas sobre el túmulo imperial. Un estudio publicado en Scientific Reports, dirigido por el físico Sune Svanberg, de la Universidad de Lund y la Universidad Normal del Sur de China, detectó concentraciones localizadas de mercurio en el aire por encima de los niveles regionales. Los puntos con valores elevados coincidían con zonas donde dos investigaciones independientes anteriores ya habían encontrado cantidades altas del metal en el suelo.

El equipo utilizó un sistema DIAL, una técnica de radar láser capaz de detectar mercurio gaseoso a partir de la absorción de luz ultravioleta. Las mediciones se realizaron entre el 24 de julio y el 12 de agosto de 2016, principalmente de noche, y registraron un máximo de 27 nanogramos por metro cúbico sobre la ladera occidental. Los investigadores interpretan que el vapor puede ascender a través de grietas o cambios estructurales desarrollados durante más de dos milenios.

Los cálculos realizados a partir de las concentraciones y del viento estimaron una salida aproximada de 5 x 10⁻⁸ kilogramos por segundo. Proyectada durante unos 2.200 años bajo varias cautelas, esa pérdida rondaría una tonelada, una fracción pequeña frente a las 100 toneladas o más que algunos análisis de capacidad productiva atribuyen como cantidad posible en época Qin. El estudio considera compatibles esos datos con un gran depósito subterráneo de mercurio, aunque no demuestra la forma exacta descrita por Sima Qian.

Entre las posibles identidades del ocupante figuran un general o un noble de rango muy alto, mientras otra hipótesis apunta al príncipe Gao. Las Crónicas del Gran Historiador, el Shiji compilado por Sima Qian en el siglo I a. C., narran que Hu Hai llegó al trono tras la muerte de Qin Shi Huang y autorizó la petición de Gao para morir y ser enterrado junto a su padre. La cercanía de la sepultura, su tamaño y la riqueza del ajuar hacen compatible el hallazgo con ese relato, aunque todavía faltan inscripciones, sellos u otra prueba capaz de identificar al fallecido.

Las respuestas definitivas permanecen todavía bajo tierra

La posibilidad de contrastar el episodio transmitido por Sima Qian ha despertado especial interés entre los especialistas que estudian la China antigua. Hui Ming Tak Ted, historiador y profesor asociado de la Universidad de Oxford, considera que el hallazgo abre una oportunidad inédita para examinar arqueológicamente el relato: “Por primera vez en 2.000 años, tenemos una oportunidad real de averiguar si el relato de Sima Qian es verdadero”. El problema es que el ataúd resulta frágil y cualquier análisis de ADN, pruebas químicas o estudio comparado de los objetos puede requerir años.

La tumba del emperador permanece sellada y la identidad del ocupante de la sepultura cercana continúa abierta, de modo que ambas tradiciones siguen pendientes de una confirmación plena. La arqueología ha acercado la historia de Gao a una posible comprobación y las mediciones atmosféricas han dado apoyo físico al relato del mercurio, mientras las respuestas definitivas siguen bajo tierra.


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