viernes, 28 de agosto de 2026

Canal Curiosidades : Los narvales descubren agua cálida bajo los glaciares de Groenlandia a más de 300 kilómetros de la costa

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Narvales equipados con transmisores satelitales confirman la llegada de agua salada templada hasta la base marina de las plataformas glaciares.

Los narvales descubren agua cálida bajo los glaciares de Groenlandia a más de 300 kilómetros de la costa

El cambio climático está pasando factura en Groenlandia. Las aguas cálidas del Atlántico están penetrando en los fiordos orientales y derritiendo la base de los glaciares kilómetros tierra adentro.

Un equipo de científicos instaló unos sensores especiales en varios narvales para la medición de datos. Gracias a estos animales que pueden llegar a los 1500 metros de profundidad, se pudo demostrar que el calentamiento de las aguas está fuera de control.

Esta atlantificación supone una amenaza muy grave no solo por la pérdida ingente de hielo, sino porque podría desestabilizar las corrientes oceánicas a causa de la gran cantidad de agua dulce que se vierte.

Si no se toman medidas urgentes, el ecosistema del Ártico colapsará, provocando la extinción de muchísimas especies, la alteración irremediable de la temperatura oceánica y su consecuente cambio en el clima. Un panorama devastador.

Los narvales descubren agua cálida bajo los glaciares de Groenlandia 

Un estudio científico detectó una creciente llegada del agua cálida del Atlántico a las profundidades de los fiordos del este de Groenlandia, lo que puede causar que se derrita la parte interior de los glaciares y acelerar la pérdida de masa glaciar, entre otras consecuencias ambientales.

Para realizar el estudio, cuyas conclusiones se han publicado este miércoles en la revista Science Advances, los investigadores utilizaron narvales equipados con sensores tecnológicos para recolectar información sobre temperatura y salinidad en las aguas de Groenlandia.

Liderado por el Instituto de Recursos Naturales de Groenlandia y realizado junto a las universidades de Copenhague y Bielefeld (Alemania) y la de California (Estados Unidos), el estudio confirmó que esta importante región oceánica está experimentando una mayor «atlantificación», un proceso en el que aguas más cálidas y saladas del Atlántico se mueven hacia los mares árticos.

Este proceso está alcanzando incluso las bases de los glaciares situados a más de 300 kilómetros tierra adentro y tiene importantes consecuencias para los patrones de circulación oceánica y las condiciones del hielo marino.

Narvales, los grandes buceadores

El agua dulce procedente del derretimiento de los glaciares del este de Groenlandia y de la plataforma costera contribuye a dos importantes corrientes árticas en la región, pero este sistema oceánico es de difícil acceso y, a menudo, está bloqueado por el hielo marino tan grueso que impide el paso de los barcos de investigación científica.

Para recabar esta información, el equipo utilizó seis narvales de la zona, capaces de realizar inmersiones a más de 1.500 metros de profundidad, donde están las capas de agua más profundas y donde se registran los cambios de temperatura.

Los animales fueron equipados con transmisores satelitales que registraban los datos sobre la conductividad, la temperatura y la profundidad, y que transmitían la información automáticamente cuando el animal emergía a la superficie para respirar.

Este uso innovador de la fauna marina permitió al equipo obtener más de 2.000 observaciones de la temperatura y la salinidad del agua en áreas inaccesibles de la costa este de Groenlandia entre 2017 y 2020, mucho más de lo que pueden obtener con los buques científicos de la región.

La atlantificación y sus consecuencias

Los datos recopilados por estos animales demostraron que el Agua Atlántica Intermedia (AIW), que es más cálida y salina, está penetrando profundamente en los ecosistemas costeros y los fiordos de Groenlandia Oriental.

Esta masa de agua cálida fluye por debajo de la capa de agua polar superficial más fría y llega directamente hasta los frentes de los glaciares que terminan en el mar. Al entrar en contacto con la base de los glaciares, este calor atlántico promueve el derretimiento submarino y acelera la pérdida de la masa glaciar.

Este calentamiento, además, inicia un ciclo de retroalimentación que intensifica progresivamente la pérdida de hielo.

El estudio advierte de que las consecuencias de la atlantificación son mundiales y locales porque, al aumentar el derretimiento glaciar debido al calor atlántico provocado por el cambio climático, se inyectan grandes volúmenes de agua dulce al océano abierto, lo que podría llegar a desestabilizar la circulación oceánica global a gran escala.

Además, el reemplazo de las aguas frías polares por aguas más cálidas y saladas de tipo templado (atlántico) cambia drásticamente los ciclos de los nutrientes, reduce la producción primaria tradicional y desequilibra toda la red trófica de la cual dependen las especies altamente adaptadas al frío como los narvales.

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