CanalRViajar

Mucho antes de que Aragón se convirtiera en uno de los grandes reinos de la península ibérica, existía un pequeño núcleo de poder refugiado entre las montañas. Durante siglos, reyes, nobles y religiosos atravesaron las montañas del actual Pirineo aragonés para llegar a uno de los monasterios más importantes de la España medieval.

Ubicado en Huesca (más concretamente en Botaya, al suroeste de Jaca), oculto bajo una enorme roca y rodeado de bosques, el Monasterio de San Juan de la Peña desempeñó un papel decisivo en los orígenes del Reino de Aragón y conserva hoy una de las ubicaciones más sorprendentes.

Buena parte del conjunto se encuentra literalmente construido bajo una gigantesca roca que actúa como techo natural. Esa peculiar integración con la montaña convierte al monasterio en uno de los monumentos medievales más singulares de España y en una de las visitas culturales más impresionantes del Pirineo aragonés.

El monasterio cuenta con dos edificios, el Viejo y el Nuevo. El primero es el que se funde con la roca que lo rodea y se erigió en el siglo X. En su interior cuenta con una iglesia prerrománica, pinturas de San Cosme y San Damián del siglo XII que decoran el Panteón de Nobles, la iglesia superior que se consagró en el siglo XI y la capilla gótica de San Victorián. Varios cientos de años más tarde, en el siglo XVIII, se añadió el Panteón Real, de estilo neoclásico, donde durante siglos fueron enterrados varios monarcas y nobles aragoneses
Pero la joya del conjunto es el claustro románico. Las columnas conservan capiteles decorados con escenas bíblicas, figuras humanas, animales y elementos vegetales.

La larga historia del monasterio estuvo marcada por numerosos acontecimientos, como el incendio de 1675, que dañó gravemente parte de las instalaciones. Como consecuencia, se decidió construir un nuevo monasterio en una zona más elevada de la montaña.
Ese edificio, conocido actualmente como el Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña, puede visitarse hoy junto al monasterio medieval original.
Un lugar clave en los orígenes del Reino de Aragón
La importancia histórica de San Juan de la Peña va mucho más allá de su arquitectura. Durante los siglos IX, X y XI, este enclave desempeñó un papel fundamental en la consolidación de los territorios cristianos que acabarían dando origen al Reino de Aragón.
Muchos historiadores consideran que el monasterio fue uno de los principales centros políticos, religiosos y culturales del Aragón medieval. Desde aquí se impulsó la influencia de los primeros monarcas aragoneses y se fortaleció una institución monástica que llegó a ejercer una enorme influencia en buena parte del territorio.
Además, el monasterio estuvo estrechamente vinculado a figuras decisivas de la historia aragonesa como Sancho III el Mayor, Ramiro I de Aragón y otros miembros de las primeras dinastías vinculadas al nacimiento del reino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario