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La Atlántida vuelve a alimentar uno de los grandes enigmas de la historia. En la sección de Enigmas y Misterios con Álvaro Martín, esta semana nos acercamos a una nueva pista que podría reabrir la búsqueda de la legendaria civilización desaparecida bajo las aguas.
La novedad procede de Tim Gallaudet, antiguo responsable de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), quien asegura que un equipo de investigadores ha localizado en el Atlántico una región submarina que encajaría con algunas de las características descritas por Platón. Las mediciones obtenidas mediante batimetría habrían permitido identificar relieves y estructuras especialmente llamativos, aunque por el momento la ubicación exacta permanece en secreto.
Una expedición que podría cambiarlo todo
Según estas informaciones, detrás de la investigación habría un equipo con importantes recursos económicos y tecnológicos que ya habría visitado la zona y estaría preparando una nueva expedición. El objetivo: comprobar sobre el terreno si las estructuras submarinas pueden guardar alguna relación con la civilización que Platón situó más allá de las Columnas de Hércules.
El relato de Platón describe una sociedad próspera y poderosa, con una importante capacidad naval, una capital formada por círculos concéntricos y una ubicación rodeada de canales, montañas y tierras fértiles. Según los textos clásicos, la Atlántida habría desaparecido tras una sucesión de terremotos e inundaciones en un único día y una noche.
A lo largo de los siglos, esa descripción ha provocado una auténtica quiniela de posibles ubicaciones: desde Santorini, Creta y las costas de Cádiz hasta las Azores, Madeira, Canarias, las Bahamas o incluso el llamado Ojo del Sahara, en Mauritania. Ninguna de estas teorías ha conseguido demostrar que la Atlántida existiera realmente.
Y quizá ahí esté precisamente el misterio. Porque sí conocemos ciudades que desaparecieron bajo las aguas después de grandes cataclismos. Una de ellas fue Hélice, en Grecia, destruida por un terremoto y un tsunami en el año 373 antes de Cristo. Durante mucho tiempo se consideró una ciudad perdida y, como ocurrió con Troya, su existencia terminó encontrando respaldo arqueológico.
La Atlántida continúa, sin embargo, en ese territorio fascinante donde se mezclan historia, arqueología, leyenda y misterio. Ahora, una nueva investigación vuelve a poner los ojos en las profundidades del Atlántico. Y si las pistas son realmente tan prometedoras como aseguran sus protagonistas, quizá tengamos que volver a hablar de la Atlántida dentro de unos meses… pero esta vez con un mapa sobre la mesa.

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