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Su historia, aunque comienza con asentamientos celtibéricos y romanos, está documentada desde principios del siglo X. Pero no fue hasta los siglos posteriores cuando Pedraza adquiriría buena parte del aspecto que mantiene hoy en día convirtiéndola en una de las villas de carácter medieval más bellas de Castilla y León.
Viaje al medievo
Para conocer de cerca el carácter medieval de Pedraza hay que recorrer su casco histórico. Y, para llegar hasta él, hay que cruzar la Puerta de la Villa, una de las imágenes más reconocibles del pueblo y, prácticamente, el único acceso a la antigua villa amurallada. El arco que forma parte de esta estructura defensiva, hoy convertida en símbolo de Pedraza, controló durante siglos el paso de habitantes, mercancías y viajeros permitiendo el ingreso hasta la Calle Real, una vía que ya en el pasado era la verdadera columna vertebral del pueblo. Aquí comienzan a atisbarse los retazos del medievo con fachadas de sillería, pavimento empedrado, balcones de madera y caserones señoriales familiares.
Un castillo convertido en museo
Desde su plaza principal, la Calle Mayor dirige al visitante hacia su castillo en un recorrido que le permite conocer algunas de las casonas nobiliarias más importantes de la villa como la Casa de Pilatos (siglo XVI), la Casa Grande, la Casa del Marqués de Floresta o la Mansión de los Pérez-Salcedo, además de diferentes palacios de los siglos XVI y XVII y edificios blasonados.
Y es al final de esta calle donde aparece el Castillo de Pedraza, levantado estratégicamente sobre un promontorio en el siglo XIII, aunque a lo largo de los siglos fue reedificado y se le fueron añadiendo diferentes elementos de sus distintas etapas. Una de sus particularidades es que en 1926 el castillo fue adquirido por el pintor Ignacio Zuloaga, quien decidió restaurar una de sus torres para convertirla en su vivienda y estudio. Hoy, una de las torres acoge el Museo Zuloaga, donde se exponen obras del pintor, que buena parte de su obra se inspiró en Pedraza y en sus habitantes para sus creaciones.
Siguiendo el recorrido por sus calles, e integrada en la entrada de la villa –junto a la muralla y la Puerta de la Villa– aparece la Cárcel de la Villa, otro edificio de origen medieval que habla sobre cómo era el sistema penitenciario de la época. En su interior se conservan mazmorras, las celdas y sus antiguos elementos de castigo; una visita indispensable para entender como Pedraza se protegía con sus murallas de sus enemigos al tiempo que los castigaba en el interior de su prisión.

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