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Un equipo de astrónomos del Observatorio Vera C. Rubin ha descubierto un nuevo candidato a planeta enano más allá de la órbita de Plutón. Bautizado provisionalmente como ED138, el objeto podría convertirse en el sexto planeta enano reconocido oficialmente del Sistema Solar, aunque los investigadores necesitan determinar con mayor precisión su tamaño antes de confirmar su clasificación.
El hallazgo ha sido posible gracias a las observaciones realizadas con la cámara digital más grande del mundo. El telescopio, que comenzó a operar en 2025, está diseñado para fotografiar el cielo completo cada tres días, una capacidad que permitirá identificar numerosos cuerpos celestes hasta ahora desconocidos.
Matthew Holman, astrofísico sénior del Instituto Smithsoniano y profesor de astronomía en la Universidad de Harvard, desarrolló un programa informático junto con otros investigadores para analizar los datos recopilados por el observatorio a principios de 2026. La herramienta examina miles de millones de detecciones de objetos en movimiento y fue durante ese proceso cuando apareció ED138.
El científico comprobó inmediatamente si el hallazgo podía deberse a un falso positivo o a un error del programa. Para verificarlo, contó con la colaboración de Mario Jurić, científico principal del Sistema Solar del observatorio y profesor de la Universidad de Washington, que localizó otras 20 observaciones del objeto registradas en marzo de 2026.
A partir de esos datos y de otras fuentes, los investigadores consiguieron reconstruir la trayectoria de ED138 hasta una década atrás, lo que permitió confirmar que se trataba de un objeto cuya órbita podía seguirse a lo largo del tiempo.
Reconocimiento oficial
No obstante, ED138 todavía no ha sido reconocido oficialmente como planeta enano. "Por el momento, sigue siendo un candidato. Necesitamos saber con exactitud su tamaño físico, y eso probablemente llevará algunos meses", advirtió Holman.
Las estimaciones iniciales sitúan su diámetro entre los 600 y los 1.500 kilómetros. De confirmarse esas dimensiones, sería mayor que Ceres, el más pequeño de los cinco planetas enanos reconocidos actualmente por la Unión Astronómica Internacional (IAU), junto con Plutón, Haumea, Makemake y Eris.
ED138 se encuentra a unas 46 unidades astronómicas del Sol. Cada una de ellas equivale a la distancia media entre la Tierra y nuestra estrella, por lo que el objeto está más lejos que Plutón y pertenece a la categoría de los objetos transneptunianos, cuerpos que orbitan alrededor del Sol más allá de Neptuno.
Su ubicación también explica, en parte, por qué había permanecido oculto hasta ahora. Según Holman, el objeto se encuentra en el hemisferio sur, lo que dificulta su observación desde el norte y reduce el número de telescopios que pueden detectarlo. Además, su trayectoria aparente lo ha mantenido durante años en una región del cielo ocupada por la Vía Láctea.
"Durante los últimos 20 años, el objeto ha estado describiendo una especie de bucle a través de la Vía Láctea, desde nuestro punto de vista", explicó el astrofísico. La abundancia de estrellas en esa zona complica la búsqueda de cuerpos que se desplazan lentamente, ya que resulta difícil distinguirlos del fondo estelar.
Aunque no es visible a simple vista, ED138 podría estar al alcance de algunos astrónomos aficionados con equipos avanzados y conocimientos suficientes para localizarlo. Su detección, además, podría ser solo el principio: Holman considera que existen posiblemente "un puñado" de objetos de tamaño similar que todavía no han sido descubiertos y que el telescopio Rubin podría identificar en los próximos años.
"Nuevas profundidades"
"El Observatorio Rubin está haciendo muy bien su trabajo, inventariando el Sistema Solar a nuevas profundidades", señaló Megan Schwamb, profesora de astrofísica en la Universidad Queen's de Belfast y miembro del equipo de Operaciones del Sistema Solar del observatorio. La investigadora reconoció que le sorprendió que el telescopio detectara un objeto de estas características tan pronto en sus observaciones iniciales.
A su juicio, la combinación de velocidad, profundidad y cobertura del cielo permitirá transformar el conocimiento del Sistema Solar durante la próxima década, especialmente a medida que se acumulen nuevas observaciones.
La eventual incorporación de ED138 a la lista oficial dependerá de que los científicos puedan determinar sus características físicas y comprobar que cumple los requisitos establecidos para los planetas enanos.
En 2006, la Unión Astronómica Internacional aprobó una nueva definición de planeta que exige que el cuerpo orbite alrededor del Sol, tenga una forma aproximadamente redonda y haya despejado su órbita de otros objetos de tamaño comparable. Esta última condición provocó que Plutón perdiera su condición de planeta y pasara a formar parte de una categoría diferente, la de los planetas enanos.
Estos cuerpos tienen suficiente masa para adquirir una forma aproximadamente esférica, pero no han conseguido dominar gravitatoriamente su entorno orbital hasta el punto de eliminar otros objetos de tamaño similar. Por ahora, la clasificación oficial incluye cinco integrantes: Ceres, Plutón, Haumea, Makemake y Eris.
Si ED138 supera el proceso de confirmación, recibirá primero una designación numérica permanente y posteriormente un nombre. El procedimiento podría prolongarse y todavía no está claro quién tendrá la última palabra sobre su denominación. Holman reconoció que ya ha recibido propuestas, aunque algunas corresponden a nombres asignados previamente a otros cuerpos celestes.
Más allá de su posible clasificación, el objeto resulta de especial interés para los investigadores por su tamaño y su escaso brillo. Michele Bannister, profesora asociada de la Universidad de Canterbury (Nueva Zelanda) y experta en objetos transneptunianos que no ha participado en el descubrimiento, considera que ED138 se encuentra en un rango de dimensiones que permite empezar a estudiarlo como un mundo en sí mismo.
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