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El aumento del nivel de las aguas subterráneas ha provocado fisuras en un tramo entre Artigues/Sant Adrià y Sant Roc, en el que la velocidad de los trenes se ha reducido a 15 kilómetros por hora y que tardará al menos un mes en repararse

La Línea 2 de metro se quedará sin servicio entre las estaciones de La Pau y Gorg durante un mes, a partir del lunes que viene y hasta el 3 de diciembre como mínimo. La suspensión del servicio es sobrevenida, a causa de unas fisuras detectadas bajo un tramo de 50 a 60 metros que se tendrá que reparar. Las grietas se han localizado en un punto donde existe un cambio de agujas a unos 100 metros de la estación de Artigues/Sant Adrià, dentro del túnel en dirección a Sant Roc. La incidencia, provocada por la presión de la subida del nivel de agua freática, provoca desde hace días una reducción de la frecuencia en la circulación de trenes en la L2, demoras en el paso entre un convoy y otro y aglomeraciones de pasajeros en ciertos momentos del día en algunas estaciones, que han llegado a obligar a regular el acceso de viajeros en horas punta. "Está provocando una acumulación que no es la idónea, somos conscientes y pedimos disculpas", ha expresado el consejero delegado de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), Xavier Flore.
La empresa pública ha anunciado este jueves que el servicio entre las cinco paradas afectadas se suspenderá a partir del próximo lunes. A partir de ese día, se fletará un servicio de bus lanzadera que cubrirá el recorrido conectando las cinco paradas que cerrarán, que son las de La Pau, Verneda, Artigues/Sant Adrià, Sant Roc y Gorg. En todo caso, TMB ha destacado que existen otras alternativas en transporte público desde el entorno de algunas de las estaciones afectadas, como el tranvía o la línea de bus H10.
La compañía ha explicado que las grietas se detectaron el 8 de octubre, en una inspección rutinaria tras los temporales que causaron las grandes crecidas del Besòs entre el 3 y el 5 de octubre. El metro cruza por debajo del río, si bien el punto donde se han detectado las hendiduras no están justo debajo del Besòs.
No obstante, TMB ha explicado que las fisuras se han localizado en una zona situada por debajo del nivel freático, en la que se produjo un incremento del nivel de las aguas subterráneas en los días posteriores a los chubascos intensos. El consejero delegado de la empresa pública, Xavier Flores, ha indicado que no se tiene la certeza de que la causa de la avería sea la crecida del Besòs y sus efectos, si bien ha considerado que las secuelas de aquel episodio extraordinario han tenido que ver con los daños que obligan a detener la circulación en unas estaciones de la L2 en las que 25.000 personas toman el tren a diario.
Reparaciones de urgencia
En las revisiones tras las tormentas, se detectó una rotura en la losa sobre la que se monta la plataforma de las vías. Los desperfectos llegaron a partir un trozo de hormigón, que se movía. "El motivo de que se haya roto tiene que ver con la presión del agua, que ejerce fuerza contra la pared", ha apuntado Flores. El consejero delegado ha señalado que el desgarro se ha producido justo en el "punto más frágil", el del cambio de agujas.
"Al verlo, se hicieron actuaciones por seguridad de la circulación", ha señalado el responsable de TMB. Además de rebajar la velocidad de paso de los convoyes, se han hecho trabajos para reforzar la vía y reparar zonas afectadas con morteros de alta resistencia, se han instalado alarmas para monitorizar la vía para detectar eventuales movimientos significativos y se ha anulado el cambio y anclaje provisional de la vía al hormigón situado bajo la losa.
TMB considera que la seguridad está garantizada con esas medidas puntuales y de urgencia, sumadas a la reducción a 15 kilómetros por hora en los trenes que atraviesan el túnel entre Sant Roc y Artigues/Sant Adrià. En todo caso, precisa que se requieren inyecciones de hormigón para consolidar el terreno, tapar fisuras y rehacer la losa. Si solo se hicieran por la noche, "obligarían a alargar muchísimo" los trabajos, ha remarcado David Prat, director de la red de metro.
"Entre el cierre y la reapertura del servicio, solo tendríamos cuatro horas de trabajo por la noche, teniendo que bajar maquinaria a las vías, por lo que tenemos que ir a un corte provisional", ha justificado Prat. TMB ha comentado que ha preferido ser precavido al calcular que la normalidad no se restablecerá hasta el 4 de diciembre. "No nos gusta tener que interrumpir el servicio", ha admitido Flores. "Sabemos que los trabajos en la losa y la vía son unos 10 días, pero la fundamentación puede costar más -ha estimado-. Nos hemos curado en salud y preferimos poner la fecha del 3 de diciembre para las obras, pero podrían acortarse y, si las podemos avanzar, lo haremos".
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