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Doce mil años lleva el pino albar en estas tierras. Los registros de polen fóslil lo sitúan en la zona prácticamente desde el final de la última glacación, cuando fue ocupando poco a poco el vasto terreno que dejaba el hielo y del que todavía se conservan los circos glaciares en la sierra de Urbión. Desde cualquier punto del término de Covaleda, entre la sierra de Urbión al norte y la Umbría al sur, el paisaje lo protagoniza masas y masas de pino albar. Uno de los mejores lugares de España para los amantes de la micología, y que está en los conocidos como "Pinares de Soria", donde la provincia toca Burgos y La Rioja. Y no es cualquier lugar, pues esta porción española está considerada como uno de los paraísos por excelencia por los amantes de recolectar setas.

Este lugar, con el otoño, se llena de hongos y los pueblos de la sierran organizan su calendario en torno a ellos. Abren centros y exposiciones, programan salidas con guías expertos y llevan las setas a la mesa. Un planazo para octubre para el que solo necesitas una cesta, una botas de montaña y conocer las normas de recolección de la zona.

Cinco kilos y cuatro centímetros
Cinco kilos por persona y día es el máximo del permiso recreativo de Micocyl, el programa con el que la Junta de Castilla y León regula la recolección en estos montes. El mínimo lo marca el tamaño: cuatro centímetros de diámetro de sombrero como norma general, con excepciones por especie, como los dos centímetros de la senderuela. El permiso es personal, se tramita en micocyl.es y existe en modalidad de dos días, pensada para un fin de semana, y de temporada. Y para saber si lo haces bien, tienes que bajarrte la aplicación gratuita de Micocyl, que avisa con un pitido cuando el recolector entra o sale de la zona regulada.

El marco es el Parque Micológico Montes de Soria, con 127.909 hectáreas repartidas entre 64 términos municipales de Soria y dos de Burgos, de las que unas 4.500 caen dentro de los parques naturales de la Laguna Negra y del Cañón de Río Lobos. Y no es cualquier lugar: la asociación Montes de Soria lo presenta como el mayor parque micológico de España.

Los permisos recreativos citan de forma expresa el boletus y el níscalo, entre otras comestibles. Y es importante seguir la regulación porque, aunque coger setas es uno de los planazos del otoño, hay que pensar también que la naturaleza no es ilimitada. Una de las mejores formas de recorrer el bosque para su recolección y para conocer todos sus recovecos es ir con alguna de las rutas guiadas que se organizan en el Centro Micológico de Navaleno. Es importante ir acompañado si eres princpiante en el mundo de la micología por una sencilla razón: no todas las setas que ves en el suelo son aptas para consumo, y lo mejor es ir con un experto que te diga cuando sí y cuando no.
El epicentro de la micología: Navaleno, un pueblo de 698 vecinos
Un edificio con estructura de madera aloja desde 2007 el Centro Micológico de Navaleno, creado por el Ayuntamiento del pueblo. La exposición permanente recorre el mundo de la seta desde la biología hasta la gastronomía, con paneles, maquetas y proyecciones. Un curioso lugar en un pueblo que apenas cuenta 698 vecinos entre sus casas, pero que sostiene el centro y las Jornadas Tiempo de Setas, que se celebran desde los años noventa.

La edición de 2025 fue del 31 de octubre al 2 de noviembre, con conferencia inaugural de Juan Andrés de Oria, fundador de la Cátedra de Micología de Valladolid, y la actuación musical Sinfonía de Setas. Las próximas, las XXXIV Jornadas, se celebran del 30 de octubre al 1 de noviembre de 2026, con exposiciones micológicas sobre la riqueza fúngica de los pinares de Soria, feria agroalimentaria y de productos locales, y conferencias y charlas divulgativas a cargo de expertos aún por confirmar.
Un bosque repleto de belleza
Este bosque no es solo un paraíso de la micología: también es un destino de montaña con un techo que se puede tocar. A 2.100 metros termina el arbolado en la ruta que sube de la Laguna Negra a la Muela de Urbión, según la ruta ambiental que organizó la Universidad de Burgos con la Junta de Castilla y León. Desde ahí el camino sigue sin árboles hasta la cumbre, y la vista compensa los 650 metros de desnivel del circuito completo, con una dificultad alta solo preparada para verdaderos senderistas. Las vistas lo merecen, de todas formas, pues desde aquí se ven las fuentes del Duero y, si tienes la suerte de que el día esté claro, los Pirineos.

Por encima de ese límite queda el Pico de Urbión, de 2.228 metros, que marca la frontera entre La Rioja y Soria. Desde ese techo, el pinar se baja como una escalera cuyo primer descansillo es la Laguna Negra, de origen glaciar, a una altitud de aproximadamente 1.760 metros. Y no es lo único, pues es de especial interés por ser también la laguna que inspiró a Antonio Machado el libro de 'La tierra de Alvargonzález'.
En el otro extremo del territorio queda el suelo: el término de Navaleno baja hasta los 1.050 metros a orillas de su río, más de mil metros por debajo del límite del bosque. A esa altura, lo más breve de recorrer es el Sendero de los Abuelos del Bosque, en Covaleda: 1,9 kilómetros, 42 metros de desnivel y dificultad baja, con el Pino Rey a unos 30 minutos del inicio. Para una jornada entera queda el sendero circular del Valle de la Paúl, de 16,5 kilómetros y unas cinco horas.

Dónde comer setas
Del 30 al 1 de noviembre de 2026 está prevista la cita grande de la temporada en Navaleno, las Jornadas Tiempo de Setas. Según los programas de otros años y las previsiones de este, incluyen un concurso de tapas micológicas en los restaurantes del pueblo, uno de los mejores momentos para comerte unas buenas setas sin salir del pueblo. En octubre, los pueblos cercanos de Covaleda y Vinuesa programan sus propias jornadas, con ruta de tapas micológicas en los bares y restaurantes de ambos pueblos durante el fin de semana.

Para sentarse a una mesa con mantel, el sitio de referencia es La Lobita, en Navaleno. Nació en 1952 como casa de comidas, abierta por Luciana Lobo y Andrés Lucas, y desde 2001 la llevan Elena Lucas en la cocina y el sumiller Diego Muñoz en la sala y la bodega. La guía Michelin España & Portugal 2015 la incorporó con su estrella. Las setas están en el menú degustación todo el año, con más peso en otoño, y el menú se acopla a lo que da cada estación. Abre con La serrería del pueblo, un homenaje a las generaciones que vivieron de la madera.
En el plato, el protagonista es el boletus edulis, el producto preferido de la chef, que lo describe como versátil y con tanta potencia que domina por sabor, textura y aroma. Junto a él, la carta de la zona se ha construido históricamente sobre el níscalo y la seta de cardo, y Lucas habla de una micología amplia, con setas afrutadas, anisadas, harinosas o potentes, comparables al vino por sus matices.
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