sábado, 16 de julio de 2022

Puerto Cabello: la batalla en la que España humilló al héroe de la independencia de Venezuela Simón Bolívar

 

Puerto Cabello: la batalla en la que España humilló al héroe de la independencia de Venezuela Simón Bolívar








Puerto Cabello

El 30 de junio de 1812 las tropas realistas del Castillo de San Felipe se sublevaron contra sus captores partidarios de la revolución. Tras seis días de batalla lograron tomar la posición y bombardear desde allí las ciudades y buques enemigos

Un patriota, un héroe nacional y un genio militar. Así es como recuerda la historia a Simón Bolívar, el artífice (tras el espía y líder revolucionario Francisco de Miranda) de la independencia de Venezuela a mediados del siglo XIX. Sin embargo, lo que la leyenda se olvida de recordar es que hubo más de una ocasión la el que el llamado «Libertador» se vio obligado a hincar la rodilla ante la bandera española que tanto odiaba. Una de ellas, precisamente, se sucedió entre junio y julio de 1812, cuando -siendo coronel y estando al mando del fuerte de San Felipe, en Puerto Cabello– tuvo que rendir la fortaleza y prision después de que unos reos partidarios de Fernando VII se escapasen y la tomaran desde su interior.

Aquella fue la gran humillación de Bolívar, quien se vio obligado a enviar posteriormente una carta a su superior (Miranda) en la que admitía su culpa y su estupidez y decía sentirse sumamente avergonzado por lo sucedido. No era para menos, pues San Felipe era la fortificación más destacada del norte del país. Y había caído bajo las manos de unos meros prisioneros. Este año, en pleno bicentenario de la muerte de Francisco Miranda, hemos querido recordar la contienda con la que su subalterno, el mismo que le traicionaría años después, le pidió clemencia tras ser derrotado. «Después de haber perdido la mejor plaza del Estado, ¿cómo no he de estar alocado, mi general? ¡De gracia, no me obligue usted a verle la cara! Yo no soy culpable, pero soy desgraciado, y basta», le dijo en su informe.

La ansiada independencia

Rememorar la epopeya de Puerto Cabello requiere remontarse hasta julio de 1811, mes en el que se proclamó la Primera República de Venezuela mediante el «Acta de la Independencia». ¿Y de quién se separaron? De España, metrópoli en su momento al otro lado del Atlántico. Rápidamente, el sentimiento nacional se expandió por medio país. Sin embargo, otros tantos ciudadanos se mantuvieron fieles a la bandera rojigualda e iniciaron levantamiento en masa contra los rebeldes. Estos combatientes se autodenominaron el bando realista y, lo cierto, es que dieron más de un quebradero de cabeza al nuevo ejército sublevado.

En julio de 1811 se proclamó la Primera República de Venezuela mediante el «Acta de la Independencia»

De hecho, ese mismo año los representantes de la Primera República se vieron tan superados a nivel militar que hicieron al general Francisco de Miranda (antiguo valedor de la corona española y viejo defensor de la monarquía hispana antes de comenzar sus derroteros revolucionarios) comandante de sus ejércitos. ¿El objetivo? Que aplastara a los realistas en base a sus muchos años de experiencia dando mandobles en la vieja Europa (no en vano contaba 61 primaveras a sus espaldas).

Mientras Miranda andaba espadazo va, espadazo viene, para acabar con las poblaciones que combatían por Fernando VII, los realistas discurrieron un plan a sus espaldas en un intento desesperado de mantener bajo dominio español Venezuela. Esta consistió en ordenar a un destacamento de soldados dirigirse a Cararora para apoyar una sublevación militar en la zona. Su avance fue letal y, en menos de un mes, estos leales combatientes se hicieron por las armas con la población. Y no solo eso, sino que lograron que muchos defensores de la monarquía se uniesen a ellos.

En San Felipe

La situación se puso todavía peor si cabe para los venezolanos cuando un terremoto aniquiló a una buena parte de sus tropas acantonadas en las ciudades que mejor podían ser defendidas. Por ello (y siempre con la amenaza de aquel ejército español en su sien) la Primera República dio a Miranda poderes de dictador para que expulsara al mar a los partidarios de Fernando VII.

Este, viendo que la derrota se cernía sobre su querida Venezuela, actuó rápidamente. Lo primero que ordenó fue poner a Simón Bolívar (entonces nada más que un coronel desconocido) a los mandos de la fortaleza de San Felipe, ubicada en Puerto Cabello (un pequeño pueblo costero al norte de Venezuela).

La decisión era arriesgada, como bien explica Manuel Lucena Giraldo (historiador, agregado de educación en la embajada de España en Colombia y autor de «Francisco de Miranda: la aventura de la política») a ABC: «Bolívar no era más que un joven endeudado de los valles de Caracas que, además, carecía de redes sociales. La gran figura era Miranda. Era el enemigo público de la monarquía española». Es decir, que Bolívar poco tenía entonces de libertador y mucho más de oficialucho interesado e inexperto.

Un enclave determinante

El castillo cuyo mando recibió Bolívar era uno de los más importantes del país. De hecho, estaba considerado como la llave natural de Venezuela desde el norte y protegía varias provincias adyacentes. Entre ellas, la costa de Puerto Cabello, la ciudad más directa que se encargaba de defender.

El castillo fue levantado por Real Orden de Felipe V (20 de junio de 1732) para proteger los «Almacenes de la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas» y el tráfico de la Flota de Galeones a Cartagena de Indias, Portobelo y Veracruz. Algo que se explica pormenorizadamente en el dossier «Dos ejemplos de fortificaciones españolas en la exposición de Puertos y Fortificaciones en América y Filipinas» (editado por la Comisión de Estudios Históricos de Obras Públicas y Urbanismo).

Planta del castillo de San Felipe
Planta del castillo de San Felipe– CEHOPU

«El Fuerte debe defender la entrada y salida del Puerto, como asimismo el que defienda y domine toda la extensión de sus contornos hasta donde pudiera llegar el alcance de su Artillería de mayor calibre, y que todas las partes de esta Fortificación sean bien defendidas y entre si recíprocamente flanqueadas», explicaba una orden del 31 de enero de 1737.

Cuando cayó bajo el poder venezolano, el castillo empezó a ser utilizado como arsenal (en él se guardaban a principios del siglo XIX una gran cantidad de municiones y pertrechos) y cárcel. Así lo demuestra el que, en la misma época, hubiera más de un millar de reos realistas en su interior.

Oro puro

El 30 de junio, los aproximadamente 1.000 prisioneros realistas presentes en el castillo de San Felipe fueron liberados de su prisión. La situación no podía ser peor para los venezolanos ya que, como explicó el mismo Bolívar en la carta que envió a Francisco Miranda informándole de los hechos, el grueso de los pertrechos de la tropa (salvo 16.000 cartuchos que se quedaron fuera de ella) habían sido guardados en el interior de esta plaza fuerte. ¿El objetivo? Alejarlos del peligro en caso de asedio. Entre los mismos: comida, municiones y otros tantos objetos personales.

Así se excusó Bolívar por haber guardado, en primer lugar, una gran cantidad de comida en el lugar: «En cuanto a haber acopiado en el castillo víveres para subvenir a la manutención de 300 hombres para tres meses, es claro que nada era más indispensable que esta medida, para en caso que fuese sitiado, como no era imposible en el estado actual de las cosas». Otro tanto pasó con la pólvora ya que, en palabras del entonces coronel, «fuera de la ciudad no estaba segura».

Castillo de San Felipe
Castillo de San Felipe– Flickr

A su vez, también dirigió unas curiosas disculpas a Miranda por haber llenado hasta los topes de munición aquel castillo. Una presencia -la de estas últimas- que el venezolano excusó afirmando que un comandante (un tal Martinena) le había aconsejado debido a que la goleta en la que se guardaban «hacía aguas». «El resto de las municiones han tenido siempre sus almacenes en el castillo, como el puesto más seguro y retirado del enemigo», explicaba Bolívar en la misiva.

Fuera por la causa que fuese, había una verdad tan grande como un cañón de a 36 libras: que había dotado a los prisioneros de todos los pertrechos necesarios para resistir durante más de tres meses un largo asedio.

¿Quién fue el traidor?

Pero… ¿Cómo lograron los realistas salir de la prisión? Según Bolívar, gracias a un traidor. Un subteniente de batallón de milicias de Aragua llamado Francisco Fernández Vinony. Un hombre que, según el dolido coronel, se dejó cautivar por las promesas de buenaventura hechas por los partidarios de Fernando VII. «Vendió la fortaleza por hallarse quebrado de los fondos de su compañía, y la seducción del mando o riqueza que esperaba ese traidor por recompensa de su felonía, luego de que los reos del estado estuviesen en libertad», determinó en la misiva el militar venezolano.

Tal y como afirma el divulgador Tomás Cipriano de Mosquera en su extensa obra «Memoria sobre el general Simón Bolívar», Vinony no tuvo piedad y aniquiló a los guardas antes de soltar a los reos. Sin embargo, otros expertos como el historiador Jesús María Henao son partidarios de que Vinonny no tuvo nada que ver en aquel suceso y que el verdadero traidor fue el sargento de artillería N. Miñano. En cualquier caso, lo que sí que fue totalmente cierto es que el comandante del castillo (Ramón Aymerich) no estuvo relacionado, pues andaba jugando a las cartas en el pueblo cuando se abrieron las puertas de las celdas.

Primer día de batalla

Fuera como fuese, el 30 de junio 1.000 realistas se escaparon ávidos de sangre de su prisión y tomaron el castillo. Bolívar recibió la noticia a eso de las doce y media del medio día, cuando el teniente coronel Miguel Carabaño acudió a sus aposentos a informarle de que se escuchaban ruidos sumamente extraños dentro de la fortaleza y que había sido alzado el puente levadizo. El coronel envió a un hombre para que averiguase qué diablos estaba sucediendo, pero ya era tarde. Las murallas habían sido conquistadas.

Con los cuerpos de los guardias tirados en el suelo acompañados de sus respectivos charcos de sangre, pertrechos para resistir una eternidad, y refuerzos realistas en marcha, los hispanos se prepararon para dar cuanta más guerra pudieran a los venezolanos. Así pues, izaron la bandera «encarnada» (como afirma Bolívar en su obra), lanzaron unos gritos vitoreando a Fernando VII, y armaron las baterías para empezar a machacar la misma ciudad a la que ese castillo debía proteger.

Simón Bolívar, a caballo
Simón Bolívar, a caballo– ABC

Los realistas, a su vez, iniciaron una serie de descargas de cañón contra los buques que se ubicaban cerca del castillo y del puerto: el bergantín «Argos» y el también bergantín «Zeloso». Los marinos de este último, para su suerte, tuvieron los suficientes reflejos como para romper las ataduras de su buque y alejarse, viento en popa y esas cosas, de los contínuos cañonazos que le llovían desde las murallas. Se había iniciado la ofensiva rojigualda en contra de la independencia.

Una resistencia, todo sea dicho, que Bolívar tomó más como una rabieta española como algo serio. En base a ello, solicitó poco después a los ahora defensores que se rindiesen. A cambio, les ofrecía la libertad y no ser fusilados. Sin embargo, la respuesta desde el interior fue clara: «El Comandante del Castilo de San Felipe, de la plaza de Puerto Cabello, ha hecho enarbolar el pabellón del rey nuestro señor Don Fernando VII, y con sus fieles vasallos prometen defenderlo hasta derramar la última gota de sangre». La traducción: que se fueran un rato al infierno, vaya.

A pesar de ello, Bolívar envió en varias ocasiones mensajes solicitando la rendición del castillo. Curiosamente, mantenía esperanzas en que bajaran las armas. Quizá sabiendo la dificultad que sería para sus hombres tomarlo, quizá por prepotencia. Pero amigo, la bandera realista siguió izada, desafiante, y los vivas al rey no se detuvieron.

A pique el «Argos»

A pesar de lo acaecido, la jornada siguiente (el 1 de julio) el día se aventuraba optimista para Bolívar. Al fin y al cabo, y según pensaba, contaba con no pocos hombres para tomar por las bravas el castillo.

«Al cabo de dos horas de hacerle fuego, lograron acertarle una bala roja que incendiándolo lo voló y lo convirtió en cenizas»

De buena mañana, los marineros del «Argos» quisieron poner su granito de arena en la conquista y, tras acercarse a la costa, empezaron a descargar todos los pertrechos para que pudiesen ser utilizados por los venezolanos. La idea no era mala, la verdad, pero la bala les terminó saliendo por la culata del arcabuz cuando empezaron a recibir zurriagazo tras zurriagazo desde San Felipe. «Al cabo de dos horas de hacerle fuego, lograron acertarle una bala roja que incendiándolo lo voló y lo convirtió en cenizas», añadió Bolívar en su informe. La situación comenzaba a complicarse.

Después de aquello, Bolívar se limitó a organizar a los 300 hombres que tenía a sus órdenes y preparar el ataque contra el castillo de San Felipe. Un asalto que aquel día no se llevó a cabo debido a que el lugar por el que el coronel pretendía atacar no era apto para que navegaran los navíos de transporte. Mientras todo aquello sucedía, el cañoneo español sobre la ciudad se hizo incesante. De hecho, los habitantes tuvieron que abandonar una parte de la urbe ante la caída constante de bombazos. Los de la rojigualda comenzaban a ganar papeletas en las apuestas.

Excusas y más excusas

«Pum. Pum. Pum». El sol del 2 de julio llegó acompañado del sonido de los cañones realistas. Armas cuya munición causaba auténtico pavor en los partidarios de la independencia. Para desgracia de Bolívar, aquella música no era contrarrestada por las maldiciones y los salves a la República de los ciudadanos de la ciudad de Puerto Cabello.

Simón Bolívar
Simón Bolívar– ABC

Por el contrario, lo que había en la «city» (tanto por parte de los soldados venezolanos como de los ciudadanos que allí habitaban) era miedo a los continuos petardazos hispanos. Mala cosa para el coronel, que veía temeroso como sus conciudadanos se marchaban a gran escala de la zona para evitar ser aplastados por un bolazo enviado desde San Felipe.

«Conociendo la importancia de retener a los habitantes de la ciudad, y contener la deserción de las tropas, tomé desde el principio todas las medidas de precaución que puede dictar la prudencia: primeramente, puse guardias en las puertas de la ciudad; mandé patrullas fuera de ella a recoger los que se refugiaban en los campos: oficié a la municipalidad y justicias para que cooperasen a esta medida, comprometiéndolos fuertemente: rogué a los párrocos exhortasen a sus feligreses para que viniesen al socorro de la patria; más todo inútilmente, porque […] todos la abandonaron, y olvidándose de sus sagrados deberes, dejaron aquella ciudad casi en manos de sus enemigos», escribió el futuro «Libertador».

El ataque patriota

Pasó la noche entre balas lanzadas desde San Felipe. Y amaneció igual. ¿Para qué parar, si andamos sobrados de ellas? (que debieron pensar los defensores de la honra de Fernando VII en Venezuela).

Con todo, poco pasó en las primeras horas del 3 de julio más allá de los habituales zurriagazos contra Bolívar. Un hombre que empezaba a entender que había perdido el mayor arsenal de su país y que -a pesar de lo que había creído en principio- poco podía hacer para recuperarlo. Según explicó el coronel en su carta, aquella jornada decidió que lo mejor que podían hacer sus hombres era tocar música de tambores y pífanos para animar a los pocos combatientes que quedaban bajo su mando.

El día 4, por el contrario, hubo mucho más jaleo en los alrededores de San Felipe. Y es que, además de enfrentarse a los patriotas del castillo, Bolívar también tuvo que combatir a capa y espada contra una columna de infantería y jinetes (todos ellos corianos -naturales de Coro-) enviada desde Valencia (Venezuela). Unos 200 tipos leales a España que venían ansiosos de aniquilar independentistas.

«El día 4 [nos atacaron] los Corianos; sucedió por la parte del puente del Muerto, camino de Valencia»

«El día 4 [nos atacaron] los Corianos; […] sucedió por la parte del puente del Muerto, camino de Valencia, en donde estaba un destacamento nuestro de cien hombres a las órdenes del coronel Mires, el cual rechazó al enemigo y persiguió victoriosamente hasta donde estaba su cuerpo de reserva, que reforzado entonces en número muy superior al de los nuestros, obligó al coronel Mires a retirarse al Portachuelo, a distancia de una milla de la ciudad, en donde le mandé detener y esperar socorros de municiones y tropas; en esta acción, la pérdida fue igual de ambas partes, y nuestros soldados se portaron con valor», añadió Bolívar en su informe.

Vencido por los corianos, falto de agua (los pozos eran dominados por el castillo) bombardeado constantemente desde San Felipe, y escaso de hombres (apenas 150), la tensión de Bolívar seguía en aumento. ¿De veras había perdido definitivamente la posición defensiva más importante de Venezuela?

El último día

Entre los lamentos de Bolívar y los vítores de los patriotas llegó el día 5 de julio. El definitivo para esta contienda. Según se puede deducir en base a su carta, el coronel estaba tan desesperado -y sentía que había hecho tanto el ridículo– que decidió ordenar un ataque con la «sus fuerzas totales».

El primer objetivo fueron los corianos que andaban avanzando -como cualquiera por su casa- a lo largo de las calles de Puerto Cabello. De buena mañana, 200 partidarios de la independencia de Venezuela calaron bayonetas y cargaron fusiles deseosos de hacer valer la República que sus superiores habían creado.

Entrada al castillo
Entrada al castillo– Wikimedia

Pero no les sirvió de mucho. «Encontraron un fuerte cuerpo de Corianos compuesto de infantería y caballería, el cual fue atacado por nosotros, pero con tan desgraciado suceso, que a la media hora de combate, sólo pudimos reunir siete hombres, porque los demás fueron muertos, heridos, prisioneros y dispersos, habiendo quedado el coronel Jalón que mandaba la derecha envuelto por los enemigos con el corto número de soldados que le seguía, sin que hayamos podido tener noticia alguna de este benemérito y valeroso oficial», destacaba Bolívar.

Una nueva derrotas para el «Libertador». Y se le empezaban a acumular. Después del fallido ataque apenas quedaron 40 hombres para defender la ciudad de los corianos y de San Felipe. O lo que es lo mismo, que pintaban bastos para el coronel. «El la mañana del 5 ya mi situación era tan desesperada que nadie juzgaba pudiese mejorarse», escribía el oficial. Según dejó en el parte, muchos le dijeron que se retirarse, pero él se negó.

La victoria final

El 6 de julio fue el día en el que la humillación de Bolívar terminó de cocerse. Esta comenzó con la capitulación definitiva de la ciudad de Puerto Cabello, cuyos dignatarios andaban ya hasta el chambergo de recibir pelotazos de artillería.

«Habiendo tenido en consideración la situación de nuestra plaza, se ha capitulado»

«Habiendo tenido en consideración la situación de nuestra plaza, la de haberse separado de ellas las autoridades que en ella se hallaban […] se ha capitulado, este pueblo interior, entre varios vecinos de él, con las condiciones de no padecer en esos alguna ni sus personas, intereses, ni empleos», informaba en una carta Rafael Martínez, el gobernador de la urbe.

Ya sin ciudad que defender, hombres que dirigir, y lugar en el que refugiarse, Bolívar no tuvo más remedio que marcharse con la cola del chaquetón entre las piernas. Así pues, se retiró dando la fortaleza y la urbe por perdidas. Por si eso fuera poco, dejó por escrito el gran dolor que le producía dejar en el terreno dos caros obuses de bronce que no pudieron ser llevados al buque en el que huían por «falta de quien los llevase a la playa».

Los momentos más vergonzosos de la carta

«

Caracas, 12 de julio de 1812.

Mi general: Lleno de una especie de vergüenza, me tomo la confianza de dirigir á Ud. el adjunto parte, que apenas es una sombra de lo que realmente ha sucedido. Mi cabeza y mi corazón no están para nada. Así suplico á Ud. me permita un intervalo de poquísimos días para ver si logro reponer mi espíritu en su temple ordinario.

«Después de haber perdido la mejor plaza del Estado, ¿cómo no he de estar alocado, mi general?»

Después de haber perdido la mejor plaza del Estado, ¿cómo no he de estar alocado, mi general? ¡De gracia, no me obligue Ud. á verle la cara! Yo no soy culpable, pero soy desgraciado, y basta. Soy de Ud. con la mayor consideración y respeto su apasionado subdito y amigo que B. S. M. S. Bolívar.

[…]

En fin, mi general, yo me embarqué con mi plana mayor a las nueve de la mañana abandonado de todo el mundo, y seguido sólo de ocho oficiales que después de haber presentado su pecho a la muerte, y sufrido pacientemente las privaciones más crueles, han vuelto al seno de su patria a contribuir a la salvación del Estado, y a cubrirse de la gloria de vuestras armas.

En cuanto a mí, yo he cumplido con mi deber; y aunque he perdido la plaza de Puerto Cabello, yo soy inculpable, y he salvado mi honor. ¡Ojalá no hubiese salvado mi vida, y la hubiera dejado bajo los escombros de una ciudad que debió ser el último asilo de la libertad y la gloria de Venezuela!

Donde Occidente se encuentra realmente con Oriente: las momias de Tarim

 

Donde Occidente se encuentra realmente con Oriente: las momias de Tarim 










La antigua Roma y China estaban en lados opuestos del mundo en lo que respecta a ambas civilizaciones.

La antigua Roma y China estaban en lados opuestos del mundo en lo que respecta a ambas civilizaciones. Aunque ambas culturas conocían la existencia de la otra debido a la Ruta de la Seda, cada una consideraba que la otra era un rumor lejano. Para los chinos, los romanos eran simplemente bárbaros más allá del mundo civilizado con el que tenían relaciones comerciales. Para los romanos, los chinos eran simplemente bárbaros que vivían más allá del mundo civilizado que tenían valiosos bienes comerciales como la seda. Sin embargo, los descubrimientos recientes de restos momificados en la provincia china de Xinjiang han llevado a especular que podría haber habido más contacto entre China y Occidente de lo que generalmente se supone.

Estas momias no están momificadas intencionalmente, sino que se han conservado debido a la ubicación desértica en la que fueron encontradas.

Debido a las condiciones áridas de la cuenca del Tarim, los procesos químicos que conducen a la descomposición se ralentizan drásticamente, lo que hace que los cadáveres permanezcan en muy buenas condiciones incluso miles de años después de la muerte del individuo. Esto también se ve en el hiperárido desierto de Atacama en Chile.

Una momia de Tarim.

Una momia de Tarim. ( imagen )

Descubrimientos de momias

Algunas de las primeras momias se encontraron cerca de un pueblo uigur. Datan de entre 2000 y 4000 años antes del presente. La ropa se ha conservado bien, y un hallazgo notable es que una de las momias femeninas usa un sombrero cónico que puede haber sido un signo de estatus considerable. Sin embargo, lo más notable de estas momias es que parecen físicamente caucásicas. Tienen cuerpos alargados, ojos hundidos, narices largas y aún se conserva su cabello de color claro. Estos individuos, como resultado, se destacan de gran parte de la población moderna de China.

El desierto es muy seco, lo que ayudó a preservar las momias.

El desierto es muy seco, lo que ayudó a preservar las momias. imagen )

También se han encontrado carros con ruedas en asociación con las momias. La mayoría de los estudiosos de hoy creen que la rueda se introdujo en China desde el lejano oeste en lugar de desarrollarse allí de forma independiente. La ropa que usan las momias también está hecha con técnicas que pueden tener un origen común con los métodos involucrados en la fabricación de textiles europeos que se originaron durante el período Neolítico.

Estos hallazgos arqueológicos han llevado a algunos a especular que estas momias pueden ser de Europa. Algunos incluso llegan a intentar relacionarlos con una legión romana perdida, parte de la cual huyó del campo de batalla tras la derrota del general Craso.

Máscara europoide, Lop Nur, China, 2000-1000 a.

Máscara europoide, Lop Nur, China, 2000-1000 a. (PHGCOM/ CC POR SA 3.0 )

Buscando los orígenes de las momias

Aunque es posible que hayan venido de Europa, no es necesario viajar hasta Europa para encontrar personas que puedan estar relacionadas con ellos. La evidencia arqueológica y lingüística indica que, antes del surgimiento del Imperio chino Han, lo que ahora es la provincia de Xinjang fue originalmente poblada por poblaciones de habla indoeuropea que emigraron allí desde Asia central, incluidos los tocarios. Los tocarios ingresaron por primera vez a la región alrededor del año 2000 a. Además de hablar un idioma indoeuropeo, tenían una apariencia más mediterránea o del Medio Oriente y se representan en obras de arte que también poseen barbas rojas completas.

"Donantes tocarios", con cabello claro y color de ojos claro, fresco del siglo VII d.C., Qizil, cuenca del Tarim, Xinjiang, China.

«Donantes tocarios», con cabello claro y color de ojos claro, fresco del siglo VII d.C., Qizil, cuenca del Tarim, Xinjiang, China. ( Dominio público )

En el siglo I a. C., las comunidades tocarios se habían convertido en ciudades-estado que eran importantes estaciones de paso a lo largo de la Ruta de la Seda. Se mencionan en registros romanos en la antigüedad tardía. Los tocarios florecieron durante un par de siglos, pero finalmente fueron eclipsados ​​por el Imperio chino en el este y los nómadas belicosos en el norte. A mediados del primer milenio d. C., las poblaciones del noreste comenzaron a ingresar a la cuenca del Tarim. Se casaron con los tocarios y otros grupos caucásicos de la región. Una teoría popular es que esta mezcla produjo a los uigures, un grupo étnico que ahora vive en la provincia de Xinjiang. Los uigures varían en apariencia física: algunos se ven más caucásicos y otros tienen una apariencia más asiática del este.

Estudios genéticos recientes de las momias muestran que tienen una conexión genética significativa con regiones más al oeste. Es posible que sean de ascendencia romana, pero la variedad de regiones con las que tienen conexiones genéticas sugiere que realmente podrían ser de cualquier población indoeuropea. Por otro lado, tampoco está claro si hablaban tocario o formaban parte de un grupo diferente estrechamente relacionado. La evidencia genética muestra que, aunque podrían haber venido de Europa, podrían haberse originado fácilmente en algún lugar del sur o centro de Asia. También es más probable que vinieran de una región próxima considerando que un viaje desde Europa a Xinjiang sería más difícil que un viaje desde Asia central a Xinjiang.

Imagen de cuerpo entero de una momia de Tarim.

Imagen de cuerpo entero de una momia de Tarim. ( imagen )

Lo más que podemos decir sobre las momias es que eran indoeuropeas y tienen más en común con las poblaciones de Asia central que con las poblaciones que vivían en los valles de los ríos Amarillo y Yangtze que más tarde fundaron la civilización china. Cada vez es más común entre los académicos cuestionar la posición de que la civilización china era completamente autónoma. La evidencia de que la rueda se introdujo desde el oeste y la presencia de estas momias sugieren que China pudo haber aprendido más del exterior de lo que a menudo se supone.

Imagen de portada: una momia de Tarim. Fuente: imgur

Por Caleb Strom

Incendios en España: la A-5 está cortada por el fuego de Miravete y el de Mijas provoca más de 3.000 desalojados


 Incendios en España: la A-5 está cortada por el fuego de Miravete y el de Mijas provoca más de 3.000 desalojados

20Minutos




Inmersa en una abrasadora ola de calor, España lleva días luchando contra las llamas con numerosos focos de incendios forestales por todo el territorio, una tarea que se complica por momentos debido a las condiciones climatológicas.





El cambio climático puede aumentar la presencia de taurinos en la costa

 

El cambio climático puede aumentar la presencia de taurinos en la costa



Son unos de los animales más amenazados del mundo y, de hecho, España lidera el mercado europeo de pesca de taurinos.



Beteve

Los alijos de taurinos que se han hecho en los últimos días, como en la costa de El Garraf, han hecho crecer la curiosidad hacia estos animales. En el litoral catalán no es del todo excepcional ver alguna cría de especies como el gato o la tintorera, pero en las últimas semanas se han visto adultos y especies menos habituales, como el solraig. Sin embargo, algunos expertos lo consideran normal.

El director técnico de L'Aquàrium, Patricio Bultó, comenta que en verano la gente pasa más tiempo en el mar y es más habitual aliviar a estos animales. En todo caso, asegura que "de momento no se puede decir que haya más taurinos cerca de las playas que otros años".

Más cerca de la costa por el cambio climático

Algunos expertos, sin embargo, consideran que sí ha aumentado la presencia de estos animales cerca de las playas y que el cambio climático podría ser su explicación. La oceanógrafa del CRAM Sílvia Giralt dice que hay diferentes hipótesis que pueden explicar la presencia de animales más adultos cerca de la costa, como alguna enfermedad. El motivo que ven más plausible, sin embargo, es el cambio climático: "El medio marino está cambiando por el cambio climático y buscan nuevas zonas alimentación. Saben que en la costa hay zonas de alimentación más fáciles y por eso se acercan", explica.

taurino

"No son animales agresivos por naturaleza"

La industria cinematográfica ha hecho mucho daño a los taurinos. Se le ha explicado como un animal peligroso, agresivo y que ataca a los humanos. La realidad, sin embargo, es bien distinta. De hecho, en España nunca nadie ha muerto por un ataque de taurino. Los expertos explican que si encontramos uno en la playa solo hay que mantener la calma y salir para dejarles su espacio.

Tienen mandíbulas grandes que pueden hacer daño. Pero que tengan estas armas no quiere decir que las usen"
Sílvia Giralt, oceanógrafa del CRAM

Giralt explica que los humanos no somos su alimento y que, por tanto, "no nos atacarán así como así". Además, destaca que no son animales agresivos por naturaleza y que aunque sus mandíbulas y dientes pueden ser un arma letal, no quiere decir que la utilicen sin motivo alguno.

Casi 20 especies en peligro de extinción

Desgraciadamente, los taurinos son unos de los animales más amenazados del mundo, con casi una veintena de especies en peligro de extinción, y, de hecho, España lidera el mercado europeo de pesca de taurinos. Según un estudio publicado en la revista 'Nature' en 2021, la población mundial de taurinos y rajadas ha disminuido un 70 %, desde 1970. En concreto, hay tres especies que están en una situación crítica: el taurino oceánico de punta blanca, el taurino martillo y el taurino martillo gigante.


Los Bomberos trabajan para sofocar un incendio a las puertas de Sabadell

 

Los Bomberos trabajan para sofocar un incendio a las puertas de Sabadell



Metropoli   ...........   ANDONI BERNÁ CALVO

Los bomberos han atendido este viernes un incendio en una zona de barracas y vegetación cerca de la ronda Europa de Sabadell y han conseguido en menos de una hora perimetrar la zona en llamas.

Hacia las 17:00 horas aproximadamente, el cuerpo ha recibido avisos que alertaban de una gran humareda y, para sofocar las llamas, han trasladado hasta nueve dotaciones, siendo ocho de ellas camiones y un helicóptero de bomberos.

A través de su cuenta oficial de Twitter, los bomberos han explicado que el incendio está dividido en dos zonas de trabajo bien perimetradas y han anunciado que las labores de extinción “avanzan favorablemente”.

SIN DAÑOS PERSONALES

Por el momento, no consta ningún daño personal ocasionado por el incendio, cuyo origen se está ya investigando.

Centenares de municipios catalanes, entre ellos Barcelona, han activado a lo largo de los últimos días el nivel 3 del plan Alfa, lo que pone en alerta a todos los parques de bomberos ante el riesgo extremo de incendios, peligro que se ha intensificado con la llegada de la ola de calor. 




Así se destruyen las toneladas de marihuana incautadas en Cataluña

 

Así se destruyen las toneladas de marihuana incautadas en Cataluña



La mayor parte de estas sustancias se eliminan en plantas de valoración energética y en cementeras




Cronica Global  ........  SARA CID


El pasado jueves, 7 de julio, en una operación conjunta entre la Policía Nacional y la Guardia Civil, se intervino el mayor alijo de marihuana hasta el momento en España. Los agentes se incautaron de más de 100.000 plantas repartidas en una finca de 32 hectáreas en Vilassar de Mar (Barcelona), que hacían un total de más de seis toneladas de cannabis. Pero, ¿dónde termina la marihuana intervenida en las macrooperaciones contra el tráfico de marihuana efectuadas en Cataluña?

Una vez culminada la investigación y después de que el juzgado autorice la entrada y registro en las propiedades, en el momento de la aprehensión el cuerpo policial que haya participado en el operativo así como la Dirección Adjunta de Vigilancia Aduanera (DAVA), deben proceder al levantamiento de un atestado en el que se incluirá un acta de aprehensión. En este acta debe figurar toda la información referente al alijo de la sustancia incautada: el peso bruto, el tipo de embalaje, el origen, las características externas, la apariencia y, siempre que sea posible, fotos o vídeos que den muestra del material.

El CITCO gestiona su destrucción

Una vez se ha incautado la droga, esta pasa a disposición del juzgado. Es el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) quien realiza las gestiones necesarias para la destrucción de la marihuana y sus derivados (así como el resto de sustancias) con la correspondiente autorización judicial, que designa “el lugar y la fecha concreta de destrucción así como el cuerpo encargado de su traslado y custodia”, explican fuentes del Ministerio del Interior.

Una vez que se han realizado los informes analíticos pertinentes y, previa comunicación al juez instructor, expresan las mismas voces, se procede a la inmediata destrucción de la droga si en el plazo de un mes desde que se practica la incautación la autoridad judicial no ordena mediante una resolución la conservación íntegra de la sustancia.

¿Dónde se almacena?

“Mientras el juez decide la fecha en la que será destruido el alijo, la droga permanece almacenada en naves propiedad de los juzgados o en depósitos oficiales de Sanidad --y excepcionalmente en dependencias policiales-- donde está permanentemente custodiada por las unidades policiales aprehensoras o por agentes de seguridad privada”, refieren fuentes consultadas de la Guardia Civil.

Los agentes requisan bolsas de plástico repletas de cogollos de marihuana / GUARDIA CIVIL
Los agentes requisan bolsas de plástico repletas de cogollos de marihuana / GUARDIA CIVIL

En los casos de las pequeñas plantaciones indoor el desmantelamiento y la destrucción son sencillos y pueden efectuarse en el mismo día. Pero en el caso de las macroplantaciones, el proceso se complica. A veces, según la extensión del cultivo, los agentes del cuerpo competente, con la ayuda de las policías locales, custodian la finca en la que se hallan las plantas hasta el momento de su destrucción. En estos casos, el procedimiento más habitual es desbrozar el cultivo, en vez de llevar las plantas hasta un depósito. En caso de que también haya sustancias derivadas como resina de hachís o polen, explica el instituto armado, estas serán trasladadas para su destrucción.

Conservación de las muestras

Desde la incautación de la droga, el juez competente podrá solicitar la inmediata destrucción del alijo, pero se debe conservar siempre una muestra de la sustancia en el laboratorio que permita garantizar cualquier comprobación o investigación posterior si el juzgado así lo requiriere. En concreto, se debe conservar una cantidad de droga mínima como para garantizar la práctica de un contra-análisis en caso de que sea solicitado por la defensa de los acusados. 

En el caso de estas muestras, no será hasta que termine el procedimiento contra los responsables, por resolución judicial firme, cuando el órgano judicial competente ordene la destrucción de las mismas.

¿Cómo se destruye?

Los medios de transporte en los que se traslada la droga son escoltados policialmente, documentándose toda la cadena de custodia, desde el depósito hasta el lugar designado para su destrucción, confirman desde el Ministerio de Interior. “Los agentes pertenecientes al dispositivo de protección se encuentran presentes en todos los procesos descritos, no pudiendo ser manipulado dicho material por los trabajadores de las empresas colaboradoras”, expresan desde el mismo ministerio.

Uno de los sacos localizados en una plantación de marihuana / POLICIA
Uno de los sacos localizados en una plantación de marihuana / POLICIA

Aunque rechazan ofrecer más detalles sobre las empresas externas encargadas de la destrucción de la marihuana por cuestiones de seguridad y para evitar posibles vuelcos, desde Interior precisan que se trata principalmente de compañías con capacidad para realizar el servicios de incineración. En concreto, en Cataluña, “se utilizan mayoritariamente hornos de empresas cementeras, que habitualmente están asociadas a empresas cuyo objeto es la valoración energética de residuos, es decir, que utilizan como combustible los residuos que incineran para el proceso de fabricación del cemento”.

Los problemas de su almacenamiento

En los últimos años el incremento de incautaciones de marihuana está generando importantes problemas de almacenamiento por sus características, que no se dan en otras sustancias. Por un lado, genera problemas de salud pública, dado que las plantas intervenidas se pudren con rapidez y, además, suelen estar parasitadas con insectos y orugas. El proceso de putrefacción acaba derivando en problemas de salubridad pública, que supone un riesgo para la salud del personal que trabaja en las instalaciones pero también para la población.

Agentes de la Policía Nacional durante el operativo en el que han desmantelado un laboratorio para lograr cosechas exprés de marihuana en Sant Feliu de Guíxols / CNP
Agentes de la Policía Nacional durante el operativo en el que han desmantelado un laboratorio para lograr cosechas exprés de marihuana en Sant Feliu de Guíxols / CNP

Por otro lado, el elevado volumen que ocupan estas plantas reduce considerablemente el número de almacenes de droga disponibles y obliga a acelerar los procesos de destrucción. Además, el Ministerio del Interior alerta de que, por las características de esta sustancia, su custodia suele suponer importantes problemas de seguridad, dado que los problemas técnicos, como las averías en los sistemas de alarma de los depósitos son frecuentes por la elevada generación de humedad que produce el proceso de putrefacción de las plantas.




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