Tres de cada cuatro contratos iniciales fueron temporales o fijos discontinuos en octubre. En concreto, el 57,1% de los contratos iniciales fueron temporales, mientras que el 42,9% son contratos indefinidos, de los cuales, el 40,7% son fijos discontinuos. Por tanto, los contratos fijos discontinuos representan un 17,5% del total de contratos iniciales cuando hace menos de un año el porcentaje de contratos indefinidos sobre el total de contratos iniciales era sólo del 8%, según los datos analizados por la tercera edición del “Observatorio trimestral del mercado de trabajo” que elaboran Adecco y el Instituto Cuatrecasas.
Al analizar la duración media de los contratos para el mes de septiembre, el 33,5% duran un mes o menos, y el 19,3% duran una semana o menos . Cabe destacar que la duración media de los contratos para el tercer trimestre de 2022 es la más baja desde el año 2006, situándose en 45 días con una reducción de un 15,1% con respecto al tercer trimestre del año anterior.
La evolución de la contratación según la jornada, los temporales a tiempo parcial disminuyen hasta los 276.576 y los temporales a tiempo completo hasta 520.228. Los contratos indefinidos a tiempo completo disminuyen hasta los 217.407 y los indefinidos a tiempo parcial hasta 150.130.
Calidad del empleo
El análisis pone el foco en la ratio entre contratación y afiliación según tipo de contrato para analizar el impacto de la reforma laboral y la calidad en el empleo mediante el grado de rotación contractual
La ratio para los fijos discontinuos -el número de contratos de cada tipo en función del número de afiliados para dichos tipos de contratación- disminuye hasta el 26,1% (-4 puntos porcentuales intermensuales). Disminuye también la ratio para los contratos temporales (-0,8 p.p. intermensuales) hasta el 21,9%. Asimismo, disminuye la ratio para los indefinidos hasta el 5,1% (-0,6 p.p. intermensuales).
Al comparar las ratios para el tercer trimestre en comparativa anual, se observa que la de los fijos discontinuos se dispara hasta el 73,6% (+57 p.p. interanuales) y bate el récord desde 2009 (660.210 contratos fijos discontinuos sobre 896.613 afiliados fijos discontinuos).
Asimismo, la de los indefinidos (tiempo completo, tiempo parcial y fijos discontinuos) alcanza su máximo con un 14% (+10,5 p.p. interanuales). En cambio, la ratio para los temporales disminuye con respecto al tercer trimestre del año anterior y se sitúa en el 67,4% (-18,3 p.p. interanuales).
La ratio para los temporales a tiempo parcial aumenta hasta el 40,8% (+0,2 p.p. intermensuales) y disminuye a tiempo completo hasta el 32% (-0,1 p.p. intermensuales). La ratio para los indefinidos a tiempo parcial disminuye hasta el 6,6% (-0,9 p.p. intermensuales) y para tiempo completo hasta el 2,5% (-0,2 p.p. intermensuales).
La tasa anual del índice de precios de consumo (IPC) se moderó al 7,3% en octubre gracias al descenso de la electricidad, pero el incremento en el precio de los alimentos se dispara al récord del 15,4%. El dato de inflación coincide con el adelantado y supone 1,6 puntos menos que el 8,9% de septiembre y la cifra más baja desde enero, cuando el IPC se sitúo en el 6,1%, según el dato confirmado este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que avanzado a finales del mes pasado, aunque ha recortado una décima, desde el 0,4% al 0,3%, el avance mensual del IPC estimado inicialmente. Sin embargo, la inflación subyacente no remite y continúa en el 6,2%.
La tendencia a la baja del IPC interanual se ha apoyado en la bajada de la energía, con una moderación en los precios de la electricidad y un abaratamiento relativo de la factura del gas. A ellos se unieron en octubre el estancamiento de los precios de ropa y calzado vestido y calzado, que apenas subieron en relación con lo que lo hicieron en el mismo mes de 2021. La bajada de la electricidad frente a la subida del mismo mes de 2021 fue determinante en el sector de vivienda, que bajó sus precios más de 11,5 puntos, hasta el 2,6%.
Otra cosa es lo que está sucediendo con la cesta de la compra, cuya subida de precios ha sido histórica, del 15,4%, la más alta jamás contabilizada desde que se tienen registros en esta serie, en enero de 1994, con los alimentos básicos encabezando la lista de los encarecimientos más elevados: legumbres, hortalizas, carne, leche, queso y huevos, con incrementos medios por encima del 20%. Así, los que más han subido en el último año son el azúcar (42,8%); las legumbres y hortalizas frescas (25,7%); los huevos (25,5%), la leche (25%); los aceites y grasas (23,9%), y los cereales (22,1%).
El INE no ha variado el dato avanzado de la inflación subyacente -que no incluye ni alimentos frescos ni energía- y la ha mantenido en el 6,2%, la misma cifra que en septiembre, y se acerca cada vez más hacia su coincidencia con la la tasa anual del IPC, que disminuye en octubre respecto a septiembre en todas las comunidades autónomas. Los mayores descensos se producen en La Rioja, Castilla-La Mancha y Castilla y León, con bajadas de 2,1, 2,0 y 1,9 puntos, respectivamente. Por su parte, los menores se producen en Canarias y Cantabria, con descensos de 1,2 puntos en cada una.
Tras conocer estos datos, el Ministerio de Asuntos Económicos se apresuró a destacar que “el plan del Gobierno para moderar la inflación funciona” y que, “pese a la incertidumbre, las previsiones apuntan a que la senda descendente continuará en el 2023″. En una nota, las fuentes ministeriales apuntaron que “se está doblegando la curva de los precios” pues, desde el máximo del IPC registrado en julio (10,8%), la inflación se ha reducido un tercio, “gracias a medidas como el mecanismo ibérico, la bonificación del transporte público o la rebaja de los impuestos en la factura del gas y de la luz, así como la bajada de los precios de la energía en los mercados internacionales”.
Los hospitales españoles, al límite por culpa de la epidemia infantil de virus respiratorio sincitial
En algunas comunidades, como Galicia y Madrid, están al máximo de ocupación y se han duplicado las visitas a Urgencias por esta causa
En Estados Unidos se han disparado los casos de VRS desde septiembre, y varios centros infantiles admiten que se han visto “desbordados” FOTO: ANTONIO CRUZ
Los pediatras ya lo avisaron a mediados de septiembre: temían una epidemia otoñal en niños de 0 a 6 años de Virus Respiratorio Sincitial (VRS), que, como enunciaban desde la Asociación Española de Pediatría (AEP): «es un gravísimo problema, ya que satura las ucis». Y ha sucedido, ya estamos dentro de esa situación epidémica, con una circulación del virus de en torno al 10% de positividad.
Según el último informe de vigilancia integral de infecciones respiratorias agudas en España (gripe, covid y VRS) –SiVIRA–correspondiente a la semana del 3 al 10 de noviembre, la tasa global de Infección Respiratoria Aguda en Atención Primaria (IRAs) detectada en los centros de salud ha sido de 455 casos por 100.000 habitantes frente a los 540 de la semana anterior. Sin embargo, la situación se ha endurecido en los hospitales, en los que la tasa global de Infección Respiratoria Aguda Grave (IRAG) se sitúa en 15,7 casos por 100.000 habitantes, siete décimas más que hace una semana. En estos centros, la positividad del VRS es del 17 % y la tasa de incidencia de 5,8 casos, pero, en niños de 0 a 4 años, alcanza un preocupante 70,8%
Tendencia del VRS FOTO: ANTONIO CRUZ
Comunidades como Galicia, Madrid y Castilla León están en peor situación que el resto, por el momento. En la primera hay un 100% de ocupación de niños en planta y uci, y se han duplicado las visitas por esta urgencia. «Tenemos un evidente incremento de casos y llevamos desde mitad de septiembre viendo que, este año, la estación del VRS va a ser más larga. La buena noticia es que, hasta el momento, no estamos viendo que sean más graves que otros años» señala Federico Martinón, doctor en pediatría, investigador clínico y jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela.
«La causa es bastante obvia, y es que este virus no ha circulado en los últimos dos años como solía hacerlo, a causa de las medidas de contención de la covid –no sabemos el porqué, pero sí el hecho de que los virus respiratorios pandémicos, cuando circulan, no dejan que otros virus respiratorios circulen con ellos–. Si, prepandemia, la estación del VRS duraba de media ocho semanas, este año los primeros casos comenzaron ya en agosto y se prevé que se extienda hasta febrero-marzo. La principal preocupación es que no sabemos cuándo vamos a alcanzar el pico, es decir, que desconocemos como va a evolucionar y si ya hemos tocado techo o no», añade.
No hay vigilancia sistemática
El motivo principal por el que su evolución no se puede prever es que no existe un observatorio específico de VRS a nivel nacional, es decir, una vigilancia activa sistemática, sino que este virus se incluye en los informes SiVIRA, junto con la gripe y la covid.
«Esto es un problema porque esos datos no son suficientes en una situación como la que estamos teniendo ahora. Sin tener esta herramienta de vigilancia, no podemos anticiparnos dos o tres semanas a lo que viene, y, por ejemplo, planificar refuerzos», señala Paula Vázquez, presidenta de la Sociedad Española de Urgencias Pediátricas (SEUP) y responsable de este servicio en el Hospital Gregorio Marañón, de Madrid.
«Nosotros, y otros hospitales como el Niño Jesús, estamos viendo entre un 40 y un 50% más de urgencias pediátricas que en 2019, en términos generales. A esto se suma la notoria falta de camas y de personal que tenemos actualmente en Madrid, que puede hacer que las cosas se pongan feas en muy poco tiempo», destaca.
Escasez de antibióticos
Otro asunto que también puede complicar las cosas es la escasez de antibióticos – especialmente de amoxicilina infantil– un tema que «preocupa» al gobierno gallego en un contexto de «repunte vírico, que está afectando con virulencia a la población infantil»–.
Así lo manifestó la semana pasada el presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, quiso también tranquilizar a la población asegurando que se está realizando un «reparto controlado» de este antibiótico de manera que se pueda atender a la demanda de los usuarios, que cree que está garantizada. También criticó que el Gobierno no busque «soluciones» para los problemas de la Sanidad, pero sea «tan diligente» en usarla para «el desgaste político».
«El abastecimiento de los antibióticos para todo el país corresponde a la Agencia Española del Medicamento, nosotros hemos propuesto varios sistemas para que no se produzca escasez», esgrimió el presidente, y añadió que «hay algún laboratorio que podría hacer este suministro».
El fármaco es la primera inmunización pasiva de dosis única frente al VRS que obtiene la aprobación en Europa y también la primera y única opción preventiva aprobada para una amplia población infantil, incluidos los nacidos sanos, a término o prematuros, o con afecciones de salud específicas. La autorización de comercialización actual marca un logro significativo para la comunidad científica y aborda una necesidad persistente y global no cubierta en la prevención de este virus.
Por otro lado, hay tres vacunas en sus últimas fases de investigación que también suponen una buena esperanza para ampliar el arsenal terapéutico para frenar esta enfermedad, que no solo afecta a los más pequeños. Una de ellas va dirigida a adultos de edad avanzada –donde el VRS tiene una letalidad similar a la de la gripe– y, las otras dos, son vacunas maternales, que permitirán que la madre transfiera los anticuerpos frente al virus al bebé.
La covid de los niños
El VRS es una enfermedad viral común, que en la mayoría de los casos causa síntomas leves similares a los del resfriado. Se estima que el 90% de los niños habrá sido infectado por el virus durante los dos primeros años de vida, incluso sufriendo más de un episodio.
Los síntomas de la infección por el VRS comienzan entre cuatro y seis días después del contagio e incluyen congestión nasal, poco apetito, tos, estornudos, fiebre y sibilancias. En los casos más graves en los bebés, se suelen dar los siguientes: dificultad para respirar, tos, cansancio, letargo e irritabilidad.
«Es la covid de los niños», destaca Martinón, «la infección que más nos preocupa a los pediatras. Entre otras complicaciones, el 40% de los que la desarrollan de forma grave tienen una importante morbilidad asociada, y su pulmón queda afectado de por vida», añade. Además, la infección infantil por este patógeno se asocia con el posible desarrollo de asma al menos durante los diez primeros años de vida.
Educación sanitaria y sentido común
En cuanto a las medidas de prevención, Vázquez las resume en dos: “educación sanitaria y sentido común”.“Los mayores transmisores de VRS son los hermanos mayores de los lactantes. Por ello, hay que evitar llevarlos a la guardería o al cole (a los mayores) cuando tienen síntomas gripales. También es importante evitar las visitas numerosas a lactantes en las que se coge al niño, se pasa de unas manos a otras… especialmente en niños nacidos en los meses de frio, ya que cuanto más pequeños, mayor riesgo de gravedad tienen si se infectan de VRS. Desde luego, ninguna persona con síntomas de virus respiratorio debe visitarle, y los que no los tienen, si lo hacen deberían llevar mascarilla”, concluye.