domingo, 23 de agosto de 2026

Canal Gastronomia : Que el Mediterráneo esté más caliente no solo se nota en la playa, también en el mercado: "La sardina ha subido de precio un 25%"

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Hay una factura que es invisible cuando nos bañamos, pero patente cuando la pagamos en la pescadería si hablamos del mar Mediterráneo. Puede que si te has ido de vacaciones esta temporada a la costa levantina o vives allí, hayas notado que las aguas de sus playas están más calientes que en años anteriores.

Y eso, además de notarlo tú entre chapuzones, lo notan sus habitantes. No, nos referimos a los nacidos en la Comunidad Valenciana o la Región de Murcia, sino a los habitantes marinos de un Mare Nostrum que da señales de fatiga térmica, con temperaturas muy por encima de lo que se esperaba a estas alturas del año.

Una realidad que están notando los pescadores y las lonjas mediterráneas, como advirtieron varias fuentes en la Cope, que está suponiendo un aumento de precios ante la ausencia de oferta en las lonjas.

Porque no se trata solo de que la temporada estival favorezca el consumo veraniego y con ello, además, se incremente el coste del pescado, sino que directamente hay menos producto disponible.

En cifras, explicaban, la sardina "ha experimentado una subida del 25%" mientras que la sardina y el boquerón suben un 10%. Dependiendo de la zona, la gamba roja, ya cara de por sí, se ha encarecido entre un 10% y un 15%, mientras que la gamba blanca, un tesoro muy apreciado en la provincia de Alicante, especialmente en Santa Pola y La Vila Joiosa, los incrementos registrados se acercan al 12%.

¿Por qué está pasando esto? La temporada, según Pedro Carmona, presidente de la Federación de Cofradías de la provincia de Alicante, está siendo para echarse a temblar

"Llevamos una primavera verano prácticamente nefasta", lamentaba ante los micrófonos. "Pocos barcos, poca pesca por temperatura, muchos atunes... y muchas cosas que se juntan", cataloga ante realidades que cada vez más atenazan a los pesqueros de bajura mediterráneos.




Canal Viajar : Palacetes de colores, un bacalao exquisito y muchos kilómetros de playas salvajes: la villa marinera anclada en la Edad Media

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A menudo relacionamos la idea del "norte de España" con Asturias y Galicia, dejando al País Vasco fuera de la ecuación. Quizá por eso, sus villas pesqueras se mantienen tan tradicionales e intactas, ajenas al bullicio y la modernización. Es el caso del precioso Mutriku, un pueblo marinero del siglo XIII que aún conserva su casco antiguo medieval y es perfecto para viajar, perderse y volver a encontrarse. 

Qué ver en Mutriku, País Vasco

Mutriku aún conserva su trazado medieval y restos de sus murallas, con callejones empinados que bajan hacia el mar, palacetes y torres de los siglos XV-XVII, como la Casa Consistorial, el Palacio Galdona, Zabiel, Montalibet o la Torre de Berriatua, que fue uno de los pocos edificos que sobrevivió al gran incendio de 1543. Tampoco faltan sus iglesias neoclásicas, como la preciosa iglesia de la Asunción, símbolo de la localidad. 

Sus rinconcitos son encantadores, subiendo y bajando entre casas de marineros hasta llegar al barrio de Laranga y Galdona, donde hay vistas espectaculares al mar y la montaña. Y a su puerto, uno de los más antiguos de Gipuzkoa y reconvertido en puerto deportivo. Está ubicado en una bahía natural rodeado de acantilados, protegido del viento

Mutriku cuenta con veraneo por partida doble. Tiene una zona llamada "Siete Playas" que aparece cuando la marea baja y comienza en el propio puerto, dando lugar a varias playas salvajes en zona de acantilados. Además, tiene piscinas naturales en la playa del puerto, que se llenan de agua cuando hay pleamar y cuentan con todos los servicios. 

Piscinas naturales en la playa

Dónde comer barato y rico en Mutriku, País Vasco

Como buen pueblo pesquero, sus productos marineros son de diez. Y como buen pueblo vasco, sus carnes son un veinte. Todo ello se puede poner a prueba en Taberna Ametza, con especial mención a su bacalao a la plancha, que viene en raciones enormes por menos de 20 euros. 

Qué hacer cerca de Mutriku, País Vasco

A muy pocos kilómetros de Mutriku está el precioso pueblo de Ondarroa, una villa marinera y medieval ubicado en la desembocadura del río Artibai. Su puente de acceso es de Santiago Calatrava, tiene una torre del siglo XV y una iglesia de estilo gótico de 1462 en perfecto estado. Además, como curiosidad, en este pueblo está uno de los graffitis más bonitos del mundo, realizado por Murales Lian y dedicado a las mujeres tejedoras. 

Canal Viajar : Comer en Oporto: todo lo que no puedes perderte en la ciudad de las dos orillas

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En primer lugar, Oporto ofrece todo el amplio recetario de la cocina tradicional portuguesa. Es vox populi que la estrella nacional lusitana es el bacalao, que se prepara de muchas formas: bacalhau com natas (gratinado, con patatas y leche), en caldeirada, en buñuelos (pataniscas) y el popular bacalhau à brás (migado con patatas paja, huevo, aceitunas negras y perejil).

Como en el resto del país, en Oporto se degustan las gambas y el pulpo de diversas maneras, así como sopas y caldos de pescado. Los arroces caldosos rebosan de ingredientes marinos: mejillones, gambas, chipirones, rape, almejas, berberechos... a los que se suman vinho branco, tomate triturado y hasta seis especias.

Es muy curiosa una receta de cochinillo... ¡con almejas! y el pollo a la brasa con salsa muy picante (frango à piri-piri), receta oriunda de las antiguas colonias tropicales. O la versión primera de la feijoada, con alubia y cerdo cocido en salsa de tomate más zanahorias, repollo, chorizo, tocino y su guarnición de arroz blanco. Portugal la llevó a Brasil, donde es plato nacional.

La afición portuguesa por el queso, que veremos en los bocadillos portuenses, se justifica por la calidad del Azeitão (de oveja, cremoso y picante) y el Serra da Estrela, con un particular toque dulzón.

Pero Oporto tiene sus propias especialidades. Es una capital gastronómica que combina cocina tradicional y novedosa, y con una importante presencia de restaurantes japoneses (¡el poder del mar!) Aun así, es curioso que haya sido la francesinha, un sándwich, el bocado que ha pasado a la historia como emblema de la ciudad. Muy potente, pese a su tímido nombre, su sabrosura hace muy fácil dar cuenta de él. La tarea parece descomunal, pero se empieza y no se puede dejar hasta que no queda ni una miga. La francesinha se compone de carnes varias y queso. Todo ello, entre rebanadas de pan rústico y bañado en una salsa picante a base de tomate y cerveza.

Hay que probar también bifanas, cachorrinhos y rissóis. Las bifanas son bocadillos con tiras muy finas de cerdo marinadas con ajos, vino y cocinadas en salsa picante. Los cachorrinhos son básicamente otro bocadillo, pero el pan de este va tostado. En el interior, salchicha fresca y mucho queso con un punto picante. Y los rissóis son empanadillas fritas en forma de medialuna y rebozadas en pan, con relleno de gambas, bacalao o carne picada.

Del mar, la carne y el vino

Oporto trata el bacalao a su manera propia. La receta local por excelencia es el bacalhau com broa. Se hace al horno, cubierto con una capa de pan crujiente de maíz. Es muy jugoso y se acompaña con aceitunas negras. Se le pueden añadir trocitos de beicon, patatas y huevo. También gustan de tomarlo en buñuelos como aperitivo. Esas bolinhas se hacen con puré de patata, cebolla, huevo, perejil y el ingrediente central. Y sin salir del mar, es deseable probar un pulpo con salsa verde (polvo com molho verde) que no se encuentra en ningún otro lugar. Cocido con cebolla, perejil y ajo muy picaditos, se sazona con aceite y vinagre. Las sardinas asadas a la parrilla con sal gruesa también se aprecian en Oporto y, al igual que la vecina Galicia, son diestros en caldos y sopas. El caldo verde se encuentra en todas las tabernas y restaurantes: una espesa sopa de verduras rica en vitaminas, con col, patata, cebolla, ajo y aceite de oliva.

Por el lado carnívoro, existe una versión más ligera de nuestros callos. Son las tripas à moda do Porto, con un interesante origen. Se dice que, en el siglo XV, los barcos de la flota portuguesa se disponían a partir hacia África y el infante Enrique de Portugal requisó mucha comida dejando las despensas de la ciudad sin carne fresca que llevarse a la boca. Los lugareños empezaron así a cocinar las tripas, ganándose el sobrenombre coloquial de tripeiros. La versión de ese plato que ha llegado a nuestros días es un potaje contundente con callos, pollo, jamón, salchicha, alubias y zanahoria, todo ello sazonado con pimienta negra y laurel. ¡Verdadera dinamita!

Más allá de los pastéis

El capítulo dulce se nutre, como en el resto del país, de los pastéis de nata, tartaletas de hojaldre rellenas de crema y rociadas de canela. También del esponjoso bizcocho con queso cremoso pão de ló. Pero es más local la aletria, variante del arroz con leche que lo sustituye por fideos. Un acierto que recuerda al que hizo de la fideuá gandiense un simulacro de la paella.

Dejamos para la despedida (last but not least) el afamado vino de Oporto, con múltiples estilos y dos categorías principales: los de maduración reductiva (en botella sellada) y los que maduran en barrica de roble, donde la permeabilidad de la madera permite el contacto con el oxígeno. Son vinos a los que se añade alcohol vínico cuando aún están fermentando y conservan el dulzor de la uva entre los 19 y los 22 grados de alcohol.

Restaurantes que no te puedes perder en Oporto

Rua do Heroismo 215, 4300-255

Muy típicamente portugués, con sus azulejos blanquiazules, se inauguró en 1989, priorizando las recetas tradicionales del norte de Portugal. Recomendado en la Guía Repsol, tiene las paredes cubiertas de los dibujos realizados por personalidades en sus manteles y fotos de celebridades que han cenado allí.

Lo mejor: La carta destaca especialmente por sus embutidos artesanales, frituras y todas las creaciones horneadas. Especialistas en pulpo, lo sirven en arroz o empanado donde por un lado presentan el arroz cocido en el agua del pulpo y, por otro, las patas cortadas, empanadas y fritas. También son muy buenos sus entrantes del bacalao, como las bolinhas y las pataniscas.

Rua do Choupelo, 4400-088, Vila Nova de Gaia

Cruzando a la otra orilla del Duero, dentro del hotel homónimo de cinco estrellas adscrito a Relais amp; Châteaux, el restaurante Gastronómico que dirige Ricardo Costa ostenta dos estrellas Michelin haciendo una alta cocina creativa de producto local e imaginería francesa, con especial atención al maridaje.

Lo mejor: En el menú degustación que cambia anualmente destaca el “cochinillo 2021” y, sobre todo, los productos del mar que recibe diariamente. Con especial atención por armonizar los sabores de cada plato con los vinos que los acompañan, cuenta con una de las mejores bodegas del país.

Rua Formosa, 322, Loja R8- Mercado do Bolhão

En la galería superior de este histórico mercado, ubicado en un edificio neoclásico legendario, se asienta este restaurante especializado. Propone platos tradicionales portugueses que “cuentan historias de un pueblo resiliente e irreverente que transformó la fama de un pescado notoriamente malo en un ingrediente de excelencia”.

Lo mejor: Salvo una mínima concesión al pulpo, conocer a fondo el bacalao solo puede darse en el templo obsesionado con su producto. Recoge todas las recetas nacionales: escabechado con mejillones, a Zé do Pipo (con puré de patata dorado al horno)... Esta pasión continúa en postres como el milhojas de bacalao con crema dulce de huevo y helado de vainilla.

Un bautizo consecuente en la gastronomía real de Oporto pasa por degustar las recetas que sus ciudadanos adoran en los restaurantes y tabernas que hacen de ellas su bandera. Después se pasará a otras cosas, pero no sin haber conectado antes con el gusto popular de una ciudad, que es como su alma sensorial.

Por ejemplo, en ningún lugar como en A Regaleira (R. do Bonjardim 83, 4000-124) se pueden tomar con conocimiento las francesinhas, ya que fue donde se inventaron en los años 50. Mantiene su carisma con muy poquitas mesas, un ambiente cercano y tan asequible como su modesto pero famoso bocado.

En Gazela (Travesía do Cimo de Vila, 4) se inventó la réplica de los perritos calientes, rebautizados como cachorrinhos de Gazela, traducción literal del nombre y el local. Los sirven de dos tipos, pero ambos llevan la salchicha clásica portuguesa (linguiça) en un pan de Viena cocinado a la plancha y con queso.

En Casa Guedes Tradicional (Praça dos Poveiros, 130. 4000-393) hacen las bifanas más famosas de la ciudad, donde la versión portuense de ese pan redondo con carne mechada escoge la pierna de cerdo.

Este recorrido iniciático concluye en la Oficina dos Rissóis (Passeio de Sào Lázaro 5A, 4000-507), un exhaustivo muestrario de las opciones que encierra esta empanadilla con rebozo de croqueta cocinada al horno. Aparte de los rellenos clásicos, aquí se encuentran todas las variedades imaginables.


sábado, 22 de agosto de 2026

Canal Ferias y Fiestas : Fiesta de la almeja roja de Illa de Arousa

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Fiesta de la almeja roja de Illa de Arousa 1

Una celebración con raíces en la Ría de Arousa

La Fiesta Gastronómica de Exaltación de la Almeja Roja de Illa de Arousa es una celebración que invita a sumergirse en el espíritu festivo y la tradición culinaria de Galicia. Enclavada en el encantador Puerto do Xufre, esta fiesta ofrece un paisaje lleno de vida marina y colorido que refleja la riqueza del entorno costero. La Ría de Arousa, con sus aguas cristalinas y su diversidad de flora y fauna, proporciona el telón de fondo perfecto para una celebración que honra a uno de sus tesoros más preciados: la almeja roja.

A Illa de Arousa es un pequeño municipio en la provincia de Pontevedra que se ha ganado fama por la calidad y sabor distintivos de su almeja roja. Esta fiesta no solo es una celebración del marisco, sino también una oportunidad para que los lugareños y los visitantes se reúnan en un ambiente de camaradería y diversión. El puerto, con sus barcas a punto de salir a la pesca, y el bullicio de la gente que llega y se va, crean un escenario festivo que es inigualable.

La celebración de esta almeja en Illa de Arousa tiene una historia tan rica como el sabor del marisco. No es solo una cuestión de gastronomía, sino también de identidad cultural y comunitaria. La fiesta evoca recuerdos de generaciones pasadas que se han dedicado a la pesca en estas aguas, transmitiendo un legado culinario que ha perdurado por siglos. Cada año, cuando llega el último fin de semana de julio, la comunidad se une para honrar este manjar delicioso y conmemorar la rica herencia marina de Galicia.

Historia y origen de la Fiesta Gastronómica de Exaltación de la Almeja Roja

La historia de la almeja roja en Illa de Arousa se remonta a tiempos antiguos, cuando los pescadores locales comenzaron a explotar las ricas aguas de la Ría de Arousa. Este bivalvo se convirtió rápidamente en un símbolo de la región debido a su sabor único y su condición de recurso natural abundante. La fiesta de exaltación de la almeja roja es una evolución natural de esta tradición, que busca no solo rendir homenaje a este marisco, sino también promover el patrimonio culinario de Galicia.

En sus orígenes, la celebración era más modesta, con lugareños y pescadores compartiendo recetas y experiencias en torno a la almeja roja. Con el tiempo, esta festividad ganó notoriedad y comenzó a atrapar la atención de visitantes de fuera del municipio. Esto llevó a la organización de eventos más elaborados, incluyendo concursos culinarios, degustaciones y actuaciones folclóricas que reflejan la rica herencia cultural gallega.

La fiesta también tiene un fuerte componente comunitario. El evento es impulsado y organizado por los propios residentes de Illa de Arousa, quienes se sienten orgullosos de promover su marisco en todo el país. Este sentimiento de comunidad se extiende a través de actividades que fomentan la participación local y las conexiones entre vecinos.

Programa y actividades

La Fiesta Gastronómica de Exaltación de la Almeja Roja comienza el viernes por la tarde, cuando el puerto se llena de coloridas barracas y tenderetes donde se pueden degustar los diferentes platos preparados con almeja roja. La jornada comienza con una ceremonia oficial que incluye la lectura de un manifiesto en honor a este marisco emblemático.

El sábado se destaca por el Concurso de Mejor Receta con Almeja Roja, donde chefs locales e invitados compiten preparando platos innovadores. Los visitantes pueden participar en catas de vino y degustaciones de pescados locales. Por la noche, el ambiente se vuelve más festivo con actuaciones musicales en directo y bailes tradicionales gallegos.

El domingo es el día culminante, cuando se realiza la degustación general de almeja roja en todas sus formas posibles. Además, hay concursos de pesca con caña desde la orilla, donde los participantes intentan capturar el mayor número de almejas del mar. Este día también incluye una muestra de artesanía local y una feria de productos típicos gallegos.

Gastronomía: sabores de Illa de Arousa

El plato estrella de la fiesta es, sin duda, la almeja roja cocida o en ajoarriero. La preparación tradicional consiste en cocerlas ligeramente con un toque de azafrán y luego servirlas acompañadas de pan crujiente para mojar en el caldo resultante. También se pueden encontrar elaboraciones más sofisticadas como la almeja roja rellena con setas y queso, un plato que combina la sencillez del marisco con ingredientes premium.

Además de las preparaciones de almeja roja, es común disfrutar de otros productos típicos gallegos durante la fiesta. Los pimientos del padrón, los mejillones a la marinera y el pulpo a la gallega son algunos de los platos que no pueden faltar en esta celebración. La degustación incluye también preparaciones saladas como las empanadas y las croquetas, así como opciones dulces como el arroz con leche y el filloas.

Para acompañar la gran variedad de platos, los visitantes pueden probar vinos tintos de Ribeira Sacra y Albariño de Rías Baixas. Además, las sidrerías locales ofrecen una amplia selección de sidras naturales y espumosas, una bebida tradicional gallega que complementa a la perfección los sabores marinos.

El entorno: qué ver en Illa de Arousa

A Illa de Arousa es un destino turístico lleno de encanto, donde la belleza natural se funde con la cultura local. Los visitantes pueden disfrutar de paseos a orillas del río Umia, que atraviesa el municipio y ofrece vistas panorámicas del marisco en sus aguas. La Ermita de San Simón, un monumento histórico con una larga historia de devoción, es otro punto destacado para los turistas.

Para aquellos interesados en la naturaleza, el Parque Natural de las Rías Baixas ofrece oportunidades únicas para observar aves y disfrutar del paisaje costero. Las rutas de senderismo a través de este parque natural son ideales para explorar la biodiversidad de la región, incluyendo especies endémicas de plantas y animales.

Información práctica para visitantes

La Fiesta Gastronómica de Exaltación de la Almeja Roja se celebra el último fin de semana de julio. Para llegar a Illa de Arousa, los visitantes pueden tomar la carretera N-550 desde Pontevedra, que se conecta directamente con el municipio. Si viajan en transporte público, el autobús interurbano es una opción conveniente para llegar a Illa de Arousa desde la ciudad.

El aparcamiento está disponible en varios puntos del puerto y en las cercanías del municipio. Además, hay alojamientos disponibles en Illa de Arousa, incluyendo hoteles, hostales y casas rurales que ofrecen una experiencia más auténtica y cercana a la naturaleza.

Además, es recomendable reservar con antelación ya que las fechas de celebración son muy populares. Los visitantes también deben considerar llevar ropa cómoda para disfrutar al máximo del ambiente festivo y participar en todas las actividades propuestas durante la fiesta.

La Fiesta Gastronómica de Exaltación de la Almeja Roja en Illa de Arousa es mucho más que una celebración culinaria; es una experiencia única que permite vivir y saborear la cultura y la tradición gallegas al máximo. No te pierdas esta oportunidad para sumergirte en el encanto de Illa de Arousa y descubrir por qué este marisco es tan apreciado en Galicia.


Canal Noticias : De no poder pagar el alquiler a la calle: la vivienda, una de las principales puertas de entrada al sinhogarismo en Barcelona

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Barcelona no solo tiene cada vez más personas durmiendo en la calle. También tiene más personas que llevan poco tiempo haciéndolo. El último informe de Arrels sitúa en un 36,6% el porcentaje de personas que llevan menos de seis meses en situación de calle, siete puntos más que en 2023, cuando representaban el 29,5%.

El dato apunta a un aumento de las nuevas entradas al sinhogarismo en una ciudad donde acceder a una vivienda y, sobre todo, mantenerla, resulta cada vez más difícil.

La pérdida de vivienda aparece como una de las principales vías de entrada a la calle. Según el informe Vivir en la calle en Barcelona. Radiografía de una ciudad sin hogar, el 35,3% de las personas encuestadas afirma que la última vivienda en la que residió era de alquiler (26,8%) o de propiedad (8,5%).

No siempre se trata de un proceso inmediato: antes de acabar durmiendo al raso, muchas personas han pasado por distintas situaciones de exclusión residencial.

Para Sara Girón, responsable del equipo de calle de Arrels, la pérdida de alojamiento es actualmente uno de los principales elementos que explican la llegada de nuevas personas a la calle. "La pérdida de alojamiento es el gran indicador", explica en conversación con Metrópoli. A ello se suman los procesos migratorios de personas que llegan a Barcelona sin encontrar una respuesta habitacional.

Perder la vivienda no siempre significa perderla de golpe

Girón insiste en que no existe una única causa detrás del sinhogarismo. "Causas hay muchas y diversas. Es verdad que la problemática no está cerrada en una sola", señala. Sin embargo, desde el equipo de calle detectan que existe una problemática general de acceso y mantenimiento de la vivienda que acaba dejando a algunas personas sin una alternativa.

"Hay una problemática de vivienda general que está afectando", explica Girón. En algunos casos, el problema surge cuando un alquiler se renueva y el nuevo precio deja de ser asumible para quien lo ocupa. "Hablamos de alquiler que se renueva y el precio ya no es convertible para la persona que lo consume", apunta.

Tal y como indica Sara, no necesariamente existe una pérdida de empleo detrás. La precariedad económica puede formar parte del proceso, pero la pérdida de alojamiento responde a "situaciones diversas".

Los datos del informe muestran precisamente que el camino hacia la calle puede comenzar antes de perder definitivamente una vivienda. Un 23,3% de las personas encuestadas se encontraba previamente en una situación de vivienda insegura. Entre ellas, un 17,7% vivía con familiares o amistades sin contrato y un 5,6% en una vivienda ocupada.

Es decir, la calle puede ser el último eslabón de un proceso que empieza mucho antes: pasar de una vivienda estable a compartirla sin contrato, ocupar un espacio o no poder asumir las condiciones de un alquiler hasta quedarse finalmente sin alternativa.

Nuevas entradas y riesgo de cronificación

El aumento de las personas que llevan menos de seis meses en la calle convive con otra realidad: quienes ya llevan años en ella continúan teniendo dificultades para salir. Arrels señala que el descenso del tiempo medio de estancia registrado entre 2023 y 2025 se explica precisamente por la incorporación de muchas personas nuevas al tramo de menos de seis meses, no porque hayan desaparecido las situaciones de cronificación.

Girón advierte de que esta combinación puede convertirse en un problema mayor si no se actúa a tiempo. Desde el equipo de calle observan que las políticas actuales “no tienen capacidad de respuestas para el gran volumen de personas que hay en situación de calle”.

La preocupación está en qué ocurrirá con quienes acaban de llegar a la calle si no encuentran una salida estable. “Si no hay una respuesta de aquí a uno o dos años todas estas personas van a estar cronificadas”, advierte.

El propio informe apunta en esa dirección: las personas que entran en una situación de sinhogarismo en la calle difícilmente consiguen salir de ella. Además, un 24,3% de las personas encuestadas ha pasado por recursos residenciales temporales y posteriormente ha terminado o vuelto a una situación de calle.

Cuando la solución es temporal

El problema, por tanto, no termina cuando una persona consigue entrar temporalmente en un recurso. Albergues, hostales, pensiones o viviendas con apoyo pueden ofrecer una respuesta inmediata, pero no siempre garantizan una salida estable.

Según Arrels, un 24,3% de las personas encuestadas ha pasado por recursos residenciales temporales y ha terminado volviendo a la calle. Y entre quienes están esperando acceder a un alojamiento o vivienda, más de la mitad, el 51%, espera una solución temporal o precaria, como un albergue, una pensión o una habitación.

La situación también se refleja en las expectativas de las propias personas que viven en la calle: el 72% no está en espera para acceder a una vivienda y solo una de cada cuatro tiene una salida prevista.

Para Girón, mientras no aumenten las alternativas habitacionales, la respuesta seguirá siendo "insuficiente".

Una mayoría llega a la calle por primera vez

El aumento de las entradas recientes también obliga a mirar quién está llegando a la calle y no únicamente a quienes llevan años en ella. Según el informe de Arrels, el 62,7% de las personas encuestadas no había vivido episodios previos de calle, lo que significa que para la mayoría se trata de la primera vez que se encuentra en esta situación.

La cifra ayuda a desmontar la idea de que vivir en la calle es necesariamente una situación que se arrastra durante toda la vida. Hay personas que llegan por primera vez después de un proceso de pérdida de vivienda y exclusión residencial.

Dos realidades que avanzan simultáneamente

Desde el equipo de calle, el objetivo es precisamente intentar establecer un vínculo con estas personas y acompañarlas en función de sus necesidades. “Nuestro funcionamiento básicamente es vincular con las personas y generar relaciones y establecer relaciones de confianza”, explica Girón.

El acompañamiento, añade, se realiza respetando las decisiones de cada persona y coordinándose con los servicios sociales: “Acompañamos a la persona en lo que la persona decida y quiera”.

El reto está en que ese acompañamiento llegue a tiempo. Porque los datos muestran dos realidades que avanzan simultáneamente: personas que están entrando por primera vez en la calle y otras que llevan años sin encontrar una salida estable.

Y en medio de ambas está la vivienda. No como única explicación del sinhogarismo, pero sí como uno de los principales puntos en los que puede empezar el proceso que termina llevando a una persona a dormir al raso.



Canal Viajar : El Egipto oculto en las profundidades: siete días buceando por el sur del mar Rojo

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Casi 20 millones de turistas alzan cada año la mirada al cielo de Egipto para contemplar sus pirámides. Se asombran ante el legado histórico de las joyas arquitectónicas erigidas por faraones hace casi cinco milenios. En cambio, muy pocos se sumergen unos cuantos metros para descubrir que su patrimonio más antiguo nunca estuvo en tierra firme. Antes de faraones, piedras talladas y construcciones imposibles, este poliédrico país albergaba ya uno de los monumentos más suntuosos del mundo: las aguas del mar Rojo. Bajo la superficie turquesa de este mar entre desiertos se extiende un abismo de templos rebosantes de vida: jardines de corales milenarios que humillan a la clásica paleta de colores y desafían la galopante destrucción alimentada por el cambio climático.

Biólogos y ecologistas buscan el secreto en el ADN de estos ecosistemas coralinos, que permanecen inalterables a los efectos del estrés térmico, que en apenas tres décadas ha fulminado la mitad de los arrecifes de coral del planeta. La capacidad de adaptación a una nueva era que parece irrevocable acodera a los arrecifes del mar Rojo como un reducto de resistencia único en el océano.

La zona norte es la más conocida. Sus fondos aguardan cápsulas del tiempo como el SS Thistlegorm, un buque británico hundido por bombarderos nazis durante la Segunda Guerra Mundial que aún conserva su cargamento intacto: motocicletas, munición y camiones que yacen dormidos desde hace casi un siglo a unos 20 metros de profundidad. Esta y otras reliquias se encuentran, además, en el entorno del parque nacional Ras Muhammad, una reserva marina a orillas de la bella y turística Sharm el-Sheij con infinidad de colonias de corales accesibles para cualquier curioso, incluso para aquellos que nunca han vivido la experiencia de respirar bajo el agua.

En el sur del mar Rojo, mucho más feroz y exigente, la naturaleza impone sus normas. La mayoría de los puntos de inmersión distan decenas de kilómetros de la costa, las corrientes son habituales y explorar sus fondos se convierte en una travesía que solo pueden transitar buceadores experimentados. La fórmula para hacerlo es conocida como un “vida a bordo”, un viaje diseñado para apasionados de las profundidades.

Alrededor de una veintena de desconocidos y una tripulación entrenada para cohabitar con esta explosión de vida marina comparten su fervor, conviviendo en un barco con el que se recorren los puntos de inmersión más inhóspitos. Todo está medido al milímetro. Antes de partir de la ciudad sureña de Marsa Alam, se comprueban equipos, provisiones de comida y el botiquín para siete días sin pisar tierra, en los que el azul será el protagonista de todos los puntos cardinales.

Allí, donde casi nadie llega, empieza el verdadero reino salvaje de Egipto. Tiburones martillo, tigre, zorro e incluso los casi extintos longimanus —tiburones oceánicos de puntas blancas— encuentran en estas aguas uno de sus últimos grandes refugios. Los delfines ponen la banda sonora y las mantas bailan, con anémonas y gorgonias de fondo. Meros, pargos, napoleones y tortugas completan el escenario.

Con el amanecer suena la primera campana del día. Antes de zambullirse en el agua, los guías desvelan el mapa submarino y detallan cómo actuar para que todo el recorrido sea seguro. El olor a neopreno impregna la popa, donde las botellas de aire comprimido descansan y los buzos empiezan a prepararse para romper la superficie. Es la primera de las tres o cuatro inmersiones que se proponen al día, alguna incluso caída la noche.

Cada punto de buceo reúne características que lo diferencian del resto, aunque la naturaleza escoge cuándo sorprender: la media luna de Sataya suele ser hogar de delfines; Marsa Shona, de dugongos —las denominadas vaquitas marinas—; gambas, cangrejos y estrellas de mar asoman entre linternas en las inmersiones nocturnas en Abu Dabbab, y Claudia Reef se postula como uno de los enclaves favoritos de los submarinistas, por ser de los pocos en el que el espectáculo está garantizado: en este arrecife agrietado, los buzos aletean entre cuevas, cañones y pináculos que escurren los rayos del sol hacia aguas cristalinas y evocan a los cenotes mayas.

Para dar con los grandes del océano, los arrecifes Elphinstone y Daedalus son los enclaves estrella. El segundo es, quizás, el más extremo. Hasta allí esperan ocho horas de navegación, en las que la cobertura se va disipando hasta desaparecer por completo. A los pies de su faro, a 90 kilómetros de la costa egipcia, una inmensa montaña submarina emerge desde una profundidad de más de 500 metros, atrayendo grandes depredadores y pequeños supervivientes que habitan un azul que no avisa. A unos 30 metros de profundidad, de espaldas a una pared tapizada por vibrantes corales amarillos, rosas y lilas, los buceadores fijan la mirada en el infinito y esperan lo extraordinario: que un banco de barracudas, un enorme atún o, si hay suerte, la silueta de algún tiburón irrumpa de pronto en el vacío.

Maldivas, Galápagos, Azores, Filipinas y la remota roca de Revillagigedo en el Pacífico —perteneciente al Estado mexicano de Colima— completan el mapa marcado por los buceadores para disfrutar de los mejores “vida a bordo” del planeta. Todos ellos comparten un rasgo esencial: la naturaleza lleva el timón. Recuerda a quienes se empapan de ella una forma de viajar casi olvidada, en la que el ser humano no es creador, sino visitante, y lo extraordinario consiste en aceptar que casi nada estará allí cuando desee volver. Cada imagen será única, y cada encuentro un regalo a la paciencia.

Canal Ferias y Fiestas España : Ceuta: Una Ciudad muy Bonita

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Su esencia

Ceuta es la única ciudad española en el continente africano, y donde cuatro culturas llevan siglos celebrando juntas sin que nadie lo encuentre extraño. En sus calles conviven una catedral cristiana, una mezquita, una sinagoga y un templo hindú, cada uno con sus fiestas, sus calendarios y sus formas de celebrar. No es un dato turístico: es la vida cotidiana de los caballas, como se llaman a sí mismos los ceutíes, en honor a la pesca del caballo que durante siglos fue el motor económico de la ciudad.

Esa mezcla se nota en cada fiesta. La Semana Santa procesiona por las mismas calles donde días después el Ramadán llena de vida los barrios musulmanes, y donde la comunidad hebrea celebra sus festividades con la misma naturalidad. El Estrecho de Gibraltar no es aquí una frontera: es el escenario de una ciudad que ha aprendido durante siglos a celebrar con cuatro voces distintas.

Para entender Ceuta del todo hay que conocer su lenguaje de calle. Aquí no hay gaviotas: hay pavanas, inmortalizadas en una escultura de bronce de Pepe Caballa y la Pavana en el Muelle de España. A un amigo de confianza se le llama wito o wita. Darle a la mojarra es cotillear, comparando la lengua afilada con la punta de una lanza árabe. Y cruzar al otro lado es cruzar la frontera a Marruecos para ir de compras o comer, algo tan integrado en la rutina semanal que nadie lo explica si no te lo preguntan.

La ciudad también tiene sus propios rituales invisibles para el visitante. Cada mediodía, exactamente a las 12:00h, un cañonazo disparado desde las Murallas Reales retumba por toda la ciudad. Los locales ni se inmutan. Los de fuera pegan un salto. Cada jueves por la tarde, en la Plaza de África, la Comandancia Militar realiza el arriado de bandera ante decenas de ceutíes que lo siguen como parte de su rutina semanal.

Y si vas a un bar ceutí, pide un campero de corazones de pollo: bocadillo de corazones aliñados con especias de pincho moruno, limones encurtidos y aceitunas. Es el bocadillo más ceutí que existe y no lo encontrarás en ningún otro lugar. Del caldero del Mar Menor al pastel de carne, de los salazones de volaó a las trenzas de Agustina fritas en miel: la gastronomía que rodea cada fiesta merece su propia guía.

Las fiestas imprescindibles de Ceuta

Carnaval de Ceuta (4-22 de febrero)

Ceuta tiene su propio Concurso de Agrupaciones de Carnaval (COAC), con coplas, chirigotas y comparsas que durante semanas llenan el Teatro del Revellín de ingenio y sátira local. El carnaval arranca el 4 de febrero con la coronación del Rey Momo y la Reina, y se extiende hasta el 22 de febrero con el tradicional Entierro de la Caballa, el cierre más ceutí posible: enterrar al pez que da nombre a sus habitantes entre lágrimas de risa. La Mejilloná del 8 de febrero en el Auditorio de la Marina, con mejillones y agrupaciones en directo, es uno de los momentos más populares y genuinamente locales del calendario festivo ceutí.

Semana Santa (29 de marzo - 5 de abril)

Las cofradías ceutíes llevan desde el 27 de marzo preparando el ambiente con el Vía Crucis en la Parroquia de Santa María de África. Del Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección, las procesiones recorren las calles de una ciudad donde el incienso, los tambores y las cornetas conviven con los minaretes del barrio musulmán a pocas manzanas de distancia.

Romería de San Antonio (1-13 de junio)

Desde el 1 de junio y durante casi dos semanas, la cofradía de San Antonio prepara el ambiente con el triduo y los cultos en la Ermita del Monte Hacho, el promontorio que domina la ciudad y el Estrecho. El día grande es el 13 de junio, festivo local en Ceuta: los romeros parten desde el Parque de San Amaro en peregrinación hasta la ermita, donde la misa solemne y la procesión alrededor del pinar del Monte Hacho culminan con el reparto de los tradicionales panecillos bendecidos, uno de los símbolos más queridos de la identidad ceutí.

Fiestas Patronales Virgen de África (1-8 agosto)

La patrona de Ceuta sale en procesión desde su santuario y recorre las avenidas principales de la ciudad en una de las celebraciones más multitudinarias del año. La Feria de la Virgen de África combina los actos religiosos con una feria popular que durante días llena la ciudad de música, verbenas y el orgullo de los caballas por su patrona. El 5 de agosto es el día central, con la ofrenda floral a la imagen como momento más emotivo de las fiestas.

Día de la Mochila (1 de noviembre)

Cada 1 de noviembre, mientras el resto de España celebra el Día de Todos los Santos entre cementerios y flores, los caballas se echan al monte. Miles de ceutíes suben con sus mochilas cargadas de castañas, nueces, avellanas, almendras y frutas de temporada a los montes de García Aldave y el Monte Hacho para pasar el día al aire libre en familia. Muchos jóvenes acampan la noche anterior para coger sitio. El origen está en el siglo XIX, cuando los ceutíes cruzaban la ciudad a pie para llevar flores al cementerio de Santa Catalina y llevaban comida para pasar el día. Con las generaciones, la visita fúnebre derivó en una alegre jornada de convivencia en la naturaleza. Hoy los ceutíes defienden el Día de la Mochila con orgullo frente al avance de Halloween: es su fiesta, la que no existe en ningún otro lugar del mundo.

Calendario anual 2026

  • 1 de enero: Año Nuevo.
  • 6 de enero: Cabalgata de Reyes y Epifanía del Señor.
  • 4-22 de febrero: Carnaval de Ceuta (con la Mejilloná el 8 de febrero, el COAC del 11 al 15 y el Entierro de la Caballa el 22).
  • 20 de marzo: Eid al-Fitr, Culminación del Ramadán. Festivo oficial.
  • 27 de marzo - 5 de abrilSemana Santa (con el Vía Crucis desde el 27 de marzo).
  • 27 de mayo: Eid al-Adha, Fiesta del Sacrificio. Festivo oficial.
  • 4 de junio: Corpus Christi (se traslada al domingo 7 con actividades previas desde el día 1).
  • 13 de junio: Romería de San Antonio (día grande el 13 de junio, festivo local).
  • Del 1 al 8 de agosto: Fiestas Patronales de la Virgen de África (festivo local).
  • 15 de agosto: Asunción de la Virgen.
  • 2 de septiembre: Día de Ceuta
  • 8 de septiembre: Virgen de la Victoria.
  • 12 de octubre: Fiesta Nacional.
  • 1 de noviembre: Día de la Mochila.
  • 8 de diciembre: Inmaculada Concepción.
  • 25 de diciembre: Navidad.


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