lunes, 26 de octubre de 2026

Canal Noticias : Indemnizan con 219.723 euros a la familia de una chica de 24 años que murió por un fallo de diagnóstico tras ir cuatro veces al hospital

 Noticias20M


Urgencias, Hospital Sierrallana
Urgencias del Hospital SierrallanaEUROPA PRESS 

El Servicio Cántabro de Salud (SCS) ha aceptado indemnizar con 219.723,74 euros a los familiares de una joven de 24 años fallecida en agosto de 2025 a consecuencia de una trombosis venosa cerebral que padeció tras un retraso en el diagnóstico. 

La resolución, facilitada por la Asociación El Defensor del Paciente, explica que desde el 20 al 30 de julio de 2025 la joven acudió repetidamente al centro de salud de Suances, hasta en cuatro ocasiones, y al Hospital Sierrallana de Torrelavega, tres veces, con intensos dolores de cabeza y vómitos persistentes. 

Inicialmente, tras la primera visita a Urgencias de Sierrallana, "la impresión diagnóstica fue de gastroenteritis", se le dio tratamiento para los síntomas y se le pautó medicación y control por su médico de Atención Primaria, pero en los días siguientes, al repetirse la sintomatología, la joven tuvo que volver tanto al centro de salud como al hospital.

Tras las reiteradas visitas el propio Servicio de Urgencias del hospital solicitó un TAC craneal urgente que nunca llegó a practicarse, ya que la joven fue enviada nuevamente a su domicilio. 

Al día siguiente fue encontrada "tirada en el suelo, desorientada" y con una trombosis cerebral masiva. Tras permanecer ingresada en estado crítico en el Hospital Marqués de Valdecilla de Santander, falleció unos días después, el 14 de agosto de 2025. 

El SCS ha estimado íntegramente la reclamación de responsabilidad patrimonial que presentó la familia de la joven. En su reclamación sostenían que la asistencia sanitaria no fue adecuada porque, ante un cuadro "con factores de riesgo y signos de alarma evidentes", no se practicaron las pruebas diagnósticas indicadas y señalan, por ejemplo, el TAC craneal urgente que fue solicitado tras una de las visitas a Urgencias del hospital y que finalmente no se realizó. 

Retraso del diagnóstico

A su juicio, el retraso en el diagnóstico y tratamiento impidió iniciar la anticoagulación a tiempo, "favoreciendo las complicaciones que condujeron al fallecimiento", que entienden que se debe imputar íntegramente al retraso asistencial. 

La resolución del Servicio Cántabro de Salud que reconoce la indemnización alude a los informes solicitados en este expediente, que señalan que la atención que se prestó a la joven en el centro de salud de Suances y en el Hospital Sierrallana no fue la adecuada en tiempo y forma y "no se adecuó a la práctica clínica habitual ni a los protocolos de actuación vigentes". 

También se indica en el informe que en este caso hay "inicios de retraso diagnóstico" en la valoración inicial que pudo condicionar una demora en el inicio del tratamiento indicado para la patología de la joven. Y recogen, igualmente, que debieron tenerse en cuenta los antecedentes de toma de anticonceptivos orales como un criterio de alarma. 

El Servicio Cántabro de Salud reconoce la indemnización por un total de 219.723,74 euros: 89.413,59 euros para cada uno de los padres de la joven y 40.896,56 euros para la hermana.


Canal Magazine De TU a TU : Nuevo Programa

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Esta semana hemos charlado con Irene Tabera, periodista de investigación y autora de El hombre que susurraba al presidente, un libro que pone el foco en José Luis Rodríguez Zapatero después de su salida de la Moncloa.

También hemos charlado con J. J. Benítez, autor de una extensa obra en la que la investigación, el misterio y las preguntas sobre lo desconocido han acompañado a generaciones de lectores. Su nuevo libro, Amado Gurú. Crónicas desde la tierra, nos propone un experimento tan imaginativo como incómodo: una nave llamada Magonia llega a una Tierra deshabitada y una expedición de científicos extraterrestres intenta reconstruir cómo era nuestra civilización a partir de las señales, los símbolos y los restos que hemos dejado atrás.

Y por último hemos charlado con Jaume Asens, abogado especializado en derechos humanos y movimientos sociales, licenciado en Derecho y Filosofía por la Universitat de Barcelona y actualmente Eurodiputado por Comuns. Acaba de publicar Gaza después de Auschwitz. La rebelión de la conciencia: memoria y resistencia en tiempos de genocidio, un ensayo que combina memoria personal, crónica y análisis político para narrar las flotillas que intentaron llevar ayuda humanitaria a Gaza y otras formas de movilización internacional: marchas, boicots, acciones judiciales y protestas estudiantiles.


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Canal Viajar : A solo una hora de avión de España y junto al océano: la capital africana que está entre los mejores destinos para viajar en 2027

  CanalViajar

River Bou Regreg seafront and Kasbah in medina of Rabat, Morocco. Rabat is the capital of Morocco. Rabat is located on the Atlantic Ocean at the mouth of the river Bou Regreg.

La publicación Lonely Planet ha escogido los 50 mejores destinos del mundo a los que viajar en el año 2027 a través de su lista anual de Best In Travel. En esta edición hay joyas naturales, como la ruta de senderismo St. Cuthbert's Way en Gran Bretaña y apasionantes ciudades como Buenos Aires, e incluso ha entrado en el listado una de España (León)... pero hay otra que también está incluida y que no está lejos del territorio español.

Entre el medio centenar de destinos que el medio especializado en viajes ha escogido para el próximo año se encuentra también la extraordinaria ciudad de Rabat. La capital de Marruecos está a tan solo dos horas en avión de Madrid y a tan solo una desde el aeropuerto de Málaga, lo que la hace también uno de los mejores lugares para visitar si no se quiere hacer un viaje de larga distancia y solo se tiene tiempo para una escapada.

Rabat, el destino más increíble del norte de África

Rabat, Morocco - February 9th 2020: Avenue Mohammed V, one of Rabat most photogenic landmarks with palm trees, locals and tourists walking around

Tal y como recalca la publicación, la ciudad de Rabat aúna tanto asombrosos sitios arqueológicos y extraordinarios monumentos con una cultura costera que la hace totalmente única, convirtiéndola en uno de los destinos más increíbles del norte de África. Declarada Patrimonio de la Humanidad, en su antigua medina amurallada se pueden ver imponentes puertas, mientras que en la zona de Kasbah de los Oudayas es posible sentirse como en una película gracias a las casas azuladas que flanquean sus estrechas calles.

Otro de los sitios que no puede faltar en el viaje a la capital marroquí es la Torre de Hassan, erigida en el siglo XII y uno de los grandes símbolos de la ciudad, así como el mausoleo del rey Mohammed V, que está junto a ella, mientras que en la zona nueva, erigida a principios del siglo X, se erigen numerosos edificios de inspiración francesa. Además, a no mucha distancia de su impresionante casco histórico se esconden yacimientos con siglos de historia, como el de la antigua ciudad de Salé.

The historical Medina of the city of Rabat, capital of Morocco, viewed from the Bou Regreg River.

Además, al estar enclavada a orillas del océano Atlántico, la ciudad de Rabat también tiene apasionantes playas (como la del mismo nombre o la de Salé) en las que es posible relajarse después de una intensa mañana recorriendo el zoco de la metrópoli; todo ello ha hecho que la capital de Marruecos haya sido elegida como uno de los mejores destinos de todo el globo terráqueo para viajar en 2027.

La cercanía de Rabat con la Península Ibérica hace que sea muy fácil llegar a la ciudad marroquí, ya que se pueden coger vuelos directos desde cinco ciudades de España: tanto Madrid y Barcelona como Valencia, Málaga y Sevilla tienen conexión con esta apasionante urbe que no deja indiferente a nadie que la visita.






Canal Noticias Mi Bolsillo : Los precios en el súper suben un 54% más que los salarios desde 2021: el porqué de que hacer la compra se sienta tan caro

 Noticias20M


Nada ilustra mejor la epidemia inflacionaria que hemos vivido en estos últimos cinco años que una visita al supermercado. Aunque los precios de los alimentos están subiendo bastante menos de lo que ha sido habitual estos años, es difícil salir de hacer la compra sin pensar en lo caro que está todo. 

En septiembre, los alimentos se encarecieron un 2,7% en comparación con el mismo mes del año pasado, bastante por debajo del resto de precios del consumo, que se dispararon un 4,9%. De hecho, es una de las partidas que más contenida se ha mantenido desde que estalló la guerra en Irán. Si esto es así, entonces, ¿por qué se siente que ir a hacer la compra es tan caro? 

Para encontrar la razón hay que girar la vista a toda la montaña que la inflación ha ido acumulando estos años. Desde diciembre de 2021, el precio de los alimentos se ha incrementado un 31,8%, muy por encima de lo que lo ha hecho el coste de la vida en su conjunto (18%). Y también lejos de lo que lo han hecho los salarios. La compensación bruta por empleado tal y como la mide el Banco Central Europeo (BCE) se ha incrementado en España en ese periodo un 20,7%. Es decir, que el precio de los alimentos ha subido 11,1 puntos más que los sueldos. O lo que es lo mismo, un 54% más. 

Esto se traduce en que el poder adquisitivo de las nóminas en cuanto a la cesta de la compra se ha reducido notablemente. Además, hay determinados alimentos que han subido por encima de ese 31,8% general de la categoría. Es el caso de los zumos (56,1%); el azúcar, la confitería y los postres (46,2%); el café (40,6%), los lácteos (37,8%), las frutas (35,7%) o las hortalizas (33,7%).

Un artículo reciente en el blog del BCE se hacía eco de esta situación a nivel europeo. Replicando su metodología a los países de la UE con información disponible, España aparece como el cuarto en el bloque europeo donde más poder de compra han perdido las nóminas respecto a la cesta de la compra. Solo en Dinamarca, Italia y Estonia los consumidores han perdido más capacidad adquisitiva alimentaria que en España. Aunque el análisis debe tomarse con cautela, dado que no hay información desagregada para países como Alemania o Francia. 

Además, el BCE advertía de la importancia que tiene el precio de los alimentos en la percepción general que tienen los consumidores sobre la inflación.  La comida y la bebida tienen un peso importante en el presupuesto familiar. En concreto, se llevan un 16% del consumo de una familia promedio, algo más en las familias de menos ingresos. Además, son precios que los hogares conocen bien porque ven su evolución prácticamente todas las semanas cada vez que van a hacer la compra y se actualizan con frecuencia. 

Si a esto le añadimos que los alimentos se han encarecido más que el resto de lo que consumimos, es lógico que muchos hogares perciban que los precios del consumo han subido más de lo que realmente lo han hecho, pues identifican la subida en el coste de la vida con lo que ven en el supermercado. 

La consecuencia: un recorte en el gasto 

La gran subida en los precios de los alimentos en los últimos años ha provocado que muchas familias tengan que reducir su consumo ante la pérdida de poder adquisitivo. La Encuesta de Presupuestos Familiares del INE refleja que el año pasado el gasto en alimentos (una vez descontado el efecto de la inflación) estaba todavía un 11,5% por debajo de su nivel en 2021.

Si entramos al detalle, llama la atención cómo el presupuesto que destinamos a pescado se ha reducido un 20% desde el año 2021, el gasto real en café ha caído un 19%; en hortalizas, un 15,6%; en frutas, un 12,5% y en carne, un 10,5%. 


domingo, 25 de octubre de 2026

Canal Curiosidades : Arqueólogos hallan restos de 10 personas enterradas hace 3.500 años en Ourense y huesos de un oso de las cavernas: ¿qué revelan?

 CanalCuriosidades 



Los arqueólogos que investigan la Cova do Santo, en Rubiá (Ourense), han identificado restos de al menos diez personas enterradas hace unos 3.500 años. Los trabajos realizados entre 2025 y 2026 permitieron avanzar en el estudio de los huesos, pertenecientes a adultos, niños y un bebé que murió alrededor del nacimiento. Algunos presentan señales de artrosis, fracturas y desgaste dental.

Pero no fue el único hallazgo en esta zona de Galicia. En otra cueva cercana, la Pala da Zorra, aparecieron huesos atribuidos al oso de las cavernas, una especie extinguida que habitó Europa durante el Pleistoceno. Ambos yacimientos se encuentran en la Serra da Enciña da Lastra, aunque sus restos corresponden a épocas separadas por miles de años.

¿Qué revelan los huesos de las 10 personas enterradas en Ourense?

La Cova do Santo, situada en la parroquia de Pardollán, conserva restos de al menos diez individuos de diferentes edades. Algunos de los huesos presentan artrosis y fracturas, mientras que en varias piezas dentales se observa un desgaste considerable. Estas alteraciones permiten conocer parte de los problemas físicos que padecieron aquellas personas, aunque todavía no es posible establecer con precisión qué actividades realizaban o cómo era su alimentación.

¿Por qué es tan importante el enterramiento de la Cova do Santo?

En Galicia se conocen pocos enterramientos de la Edad del Bronce dentro de cuevas, y ninguno ha proporcionado tantos restos humanos como la Cova do Santo. Así lo señala la Xunta, que considera este yacimiento el más numeroso de su periodo en la comunidad.

Junto a los huesos aparecieron fragmentos de cerámica, una herramienta de piedra pulida y una pequeña cuenta de hueso. Por ahora no se sabe si esos objetos fueron depositados con los fallecidos o si llegaron a la cavidad en otro momento.

La investigación está dirigida por José Ramón Rabuñal y Diego Lombao, vinculados a la Universidade de Santiago de Compostela y al CISPAC. En el verano de 2026 recuperaron más de 160 restos arqueológicos, que se añaden a los materiales de la campaña anterior.

Queda por averiguar si las diez personas tenían algún parentesco y si fueron enterradas con pocos años de diferencia o a lo largo de varias generaciones. Esas respuestas permitirían conocer mejor cómo se utilizaba la cueva y quiénes acudían a ella para despedir a sus muertos.

¿Qué revelan los huesos del oso de las cavernas encontrados en Rubiá?

Para encontrar los restos del animal extinguido hay que trasladarse a la Pala da Zorra, también conocida como Pala do Rebolal. En esta cavidad aparecieron huesos de grandes mamíferos, entre ellos fósiles atribuidos al oso de las cavernas (Ursus spelaeus).

La presencia de esta especie en la zona ya se conocía por excavaciones anteriores. José Ramón Rabuñal explicó en una entrevista con Somos Comarca que algunos de aquellos restos habían sido fechados entre unos 23.000 y más de 39.000 años de antigüedad.

Los huesos recuperados en 2026 todavía no tienen una datación propia. Por eso, los arqueólogos no pueden precisar cuándo estuvieron esos animales en la cueva ni si los restos encontrados corresponden a un mismo periodo.

Tampoco han aparecido, por el momento, herramientas u otros materiales que permitan relacionar directamente esa acumulación de huesos con actividades humanas. Habrá que estudiar cómo llegaron allí y si pertenecen a animales que utilizaron la cavidad en momentos diferentes.

El interés de este segundo hallazgo está en la posibilidad de conocer mejor la presencia del oso de las cavernas en el noroeste de la península ibérica. Las futuras dataciones permitirán situar los fósiles en el tiempo y compararlos con los que ya se habían recuperado en la zona.



Canal Viajar : Cerdeña, mucho más que playas: una ruta entre minas históricas, vinos y gastronomía mediterránea

CanalViajar


Cerdeña es conocida por sus playas de aguas cristalinas y sus paisajes mediterráneos, pero la isla italiana esconde también un importante patrimonio industrial, una larga tradición vinícola y una gastronomía con personalidad propia. Una combinación que permite descubrir una cara menos conocida de este destino turístico.

Esta semana, en "Los Placeres de la Vida" de Radio Coruña Cadena SER, Alejandro Paadín nos propone viajar al suroeste de Cerdeña, donde está recorriendo una ruta que une antiguas explotaciones mineras, paisajes naturales, pequeñas bodegas y productos gastronómicos tradicionales.

Un itinerario que permite conocer cómo la minería y el vino han marcado durante siglos la economía, la cultura y la vida cotidiana de los habitantes de esta región mediterránea.

Las minas de Cerdeña: un viaje al pasado industrial de Italia

Una de las grandes protagonistas de esta experiencia es la Fundación Cammino Minerario di Santa Barbara, que impulsa la recuperación y puesta en valor del patrimonio minero del suroeste de Cerdeña.

La ruta permite visitar antiguas minas, complejos industriales y grutas de extraordinario valor geológico, algunas con formaciones de hasta 500 millones de años de antigüedad.

"Estamos visitando distintas minas, complejos y grutas con unos cristales absolutamente majestuosos", explica Alejandro Paadín desde la propia isla.

Durante el siglo XIX, esta región fue uno de los grandes centros de extracción minera de Italia. Según relata Paadín, las explotaciones llegaron a abastecer una parte fundamental de la demanda italiana de plomo, además de producir zinc y plata.

Actualmente, muchas de estas instalaciones han dejado de funcionar y están siendo recuperadas como espacios turísticos y culturales. El turismo industrial se ha convertido así en una nueva oportunidad económica para territorios históricamente vinculados a la minería, siguiendo experiencias desarrolladas en otros países europeos, como Alemania.

Entre los lugares que forman parte de este recorrido destaca la mina de San Giovanni, uno de los enclaves que permiten comprender la importancia de esta actividad para las comunidades locales.

La ruta del vino de Cerdeña: la uva Cariñena como protagonista

El recorrido no se limita al patrimonio industrial. También permite descubrir la tradición vitivinícola de Cerdeña, especialmente a través de la variedad Carignano, conocida en España como Cariñena y también como Mazuelo en La Rioja.

Se trata de una uva tinta extendida por distintas regiones mediterráneas que ha encontrado en Cerdeña un territorio especialmente adecuado para su cultivo.

En el suroeste de la isla, la producción se mantiene principalmente en pequeñas bodegas que conservan una identidad muy vinculada al paisaje y a las tradiciones locales.

"No es una zona productiva particularmente grande, pero sigue manteniendo esa genuinidad de carácter mediterráneo, con vinos de cierta estructura", señala Paadín.

Aunque los tintos elaborados con Carignano siguen siendo protagonistas, los productores también están explorando nuevas elaboraciones para adaptarse a las preferencias actuales de los consumidores.

La relación entre el vino y las familias mineras

Uno de los aspectos más interesantes de esta ruta es descubrir cómo la minería y la viticultura convivieron durante generaciones en las mismas comunidades.

Las familias combinaban frecuentemente el trabajo en las explotaciones mineras con las labores agrícolas. El vino no era únicamente un producto comercial, sino también un elemento fundamental de la alimentación y de las relaciones sociales.

Paadín explica que una de las guías del recorrido, hija de un antiguo minero, les ha permitido conocer cómo era la vida cotidiana en estas comunidades.

Los trabajadores compartían comidas, experiencias y conocimientos, formando grupos muy unidos en los que los productos del territorio tenían una importancia esencial.

En muchas familias, algunos miembros trabajaban en las minas mientras otros se ocupaban del campo y de los viñedos. Una organización económica y social que también encuentra paralelismos en regiones españolas como Valdeorras, El Bierzo o Asturias, donde la actividad minera y la producción agrícola han convivido históricamente.

"Estamos viendo el arraigo cultural del vino y la gastronomía en zonas donde había otro tipo de producciones industriales", destaca el colaborador de Radio Coruña.

Qué comer en Cerdeña: quesos, cochinillo, pasta y productos del mar

La gastronomía constituye otro de los grandes atractivos de este viaje. Cerdeña cuenta con una cocina propia, influida por su carácter insular y por la importancia histórica de la ganadería, la agricultura y la pesca.

Entre los productos y platos más representativos destacan los quesos pecorino y ricotta, el cochinillo asado, las pastas tradicionales y los dulces locales, además de una amplia variedad de verduras y hortalizas.

Paadín destaca especialmente la calidad de las materias primas y la autenticidad de las recetas que ha podido degustar durante su estancia.

La cocina sarda también concede un lugar destacado a los productos del mar. Las ensaladas de pulpo y otras preparaciones marineras forman parte de una tradición gastronómica que convive con los platos más característicos del interior.

En las zonas montañosas, el cordero y el cabrito adquieren especial protagonismo. La presencia de rebaños de ovejas y cabras explica también la importancia de los quesos tradicionales en la identidad culinaria de la isla.

La pasta, como sucede en otras regiones italianas, cuenta con especialidades propias que reflejan las particularidades de cada territorio.

Un destino para descubrir otra cara de Cerdeña

Más allá de sus conocidas playas, el suroeste de Cerdeña ofrece una alternativa turística basada en la historia, la naturaleza, el vino y la gastronomía.

La recuperación de las antiguas minas y su integración en rutas culturales permite conservar la memoria de las comunidades que vivieron durante generaciones de la extracción de minerales.

Al mismo tiempo, las pequeñas bodegas y los productores gastronómicos mantienen vivas tradiciones que forman parte de la identidad de la isla.

Para Alejandro Paadín, la experiencia permite comprender hasta qué punto el vino puede explicar la historia de un territorio, incluso en lugares donde la principal actividad económica fue durante décadas la minería.

Una propuesta de turismo diferente que combina patrimonio industrial, paisajes mediterráneos y experiencias gastronómicas, y que demuestra que Cerdeña tiene mucho más que ofrecer que sus famosas playas.


Canal Curiosidades : El palacio real junto a Segovia que estuvo un siglo vacío y hoy esconde 500 obras de arte

 Canal Curiosidades 



Un palacio real que permaneció prácticamente deshabitado durante más de un siglo vuelve a ponerse en el mapa. El Palacio Real de Riofrío, a escasa distancia de Segovia, reabre con interiores restituidos y un nuevo relato que combina arte, historia y naturaleza. Tras una intervención que incorporó más de 500 obras a sus salones y una renovación de espacios para visitantes en 2026, el conjunto ofrece hoy una experiencia distinta a la de otros Reales Sitios. Lo inesperado no solo está en sus salas decimonónicas: también en un oratorio con 149 pinturas rescatadas y en un bosque de 600 hectáreas donde todavía habitan ciervos y gamos. La sorpresa es doble: lo que se ve dentro deslumbra; lo que lo rodea explica por qué este lugar es único.

Dónde está y por qué casi nadie hablaba de él

En el entorno de La Granja de San Ildefonso, y arropado por un amplio monte mediterráneo, Riofrío ha pasado de ser un palacio discretísimo a convertirse en una visita con sentido propio. La reina Isabel de Farnesio impulsó su construcción a mediados del siglo XVIII como nueva residencia tras la muerte de Felipe V, pero el destino fue caprichoso: el edificio apenas se utilizó y quedó en gran medida vacío durante décadas. Solo en momentos muy concretos volvió a cobrar vida, como cuando el rey consorte Francisco de Asís, esposo de Isabel II, lo acondicionó en el siglo XIX, o cuando Alfonso XII se retiró allí tras la muerte de María de las Mercedes en 1878. Ese uso intermitente explica su condición de tesoro silencioso... hasta ahora.

Arquitectura italiana, cuatro fachadas y un patio que lo ordena todo

La traza del palacio es una declaración de intenciones. Encargado al arquitecto Virgilio Rabaglio, las obras comenzaron en 1752 y dieron forma a un volumen de planta cuadrada, tres alturas y cuatro fachadas prácticamente simétricas. Frente a la exuberancia ornamental de otros palacios barrocos españoles, Riofrío apuesta por una composición sobria y muy medida, articulada en torno a un patio central que organiza recorridos y estancias. Esa unidad arquitectónica, de inspiración romana, es parte del encanto: cada frente del edificio se percibe como una cara de la misma pieza, y esa coherencia espacial se siente al caminar por sus corredores y salones.

La restitución que lo cambió todo: más de 500 obras y un millar de piezas en salas

Lo que hoy se visita es fruto de una operación histórica reciente. Entre 2015 y 2016, Patrimonio Nacional desarrolló un proyecto de restitución basado en inventarios y fotografías antiguas para recuperar el ambiente del siglo XIX. No se trató de "colocar" cuadros: se reordenaron estancias y funciones, se eligieron textiles, mobiliario y objetos decorativos de los siglos XVII al XIX y se integraron más de 500 obras procedentes de otros Reales Sitios. El resultado permitió reunir en sus salas cerca de un millar de piezas y, lo importante, reconstruir atmósferas vinculadas a los periodos de Francisco de Asís y Alfonso XII.

Esa intervención devolvió sentido a rincones que habían perdido su lectura histórica. Se reactivaron recorridos, se recuperaron usos y se trazó un hilo narrativo que explica cómo se vivía y se trabajaba en un palacio que, pese a su silencio prolongado, conservaba las claves de la vida cortesana decimonónica.

Cómo se rescató un oratorio oculto

Antes de entrar en detalle conviene fijarse en un espacio que concentra varias capas de sorpresa. Durante los trabajos se localizó el altar del oratorio, que había quedado fuera de la vista, y se restituyó su función espiritual y estética original. Con la recuperación de ese eje litúrgico, el conjunto volvió a integrar una excepcional serie de 149 pinturas dedicadas a episodios de la vida de Cristo, pieza clave de su decoración en el siglo XIX. No es un simple añadido: es el corazón iconográfico de una estancia que hoy revela la sensibilidad religiosa y artística de la época.

Salas que cuentan la vida cotidiana de la corte

La visita a Riofrío no solo propone contemplar obras maestras colgadas de las paredes; invita a leer cómo se usaban los espacios. Telas murales, papeles pintados, grandes espejos y lámparas de cristal sitúan al visitante en un escenario que respira funcionalidad y etiqueta. Ahí es donde los detalles domésticos, a menudo invisibles en los grandes palacios, cobran protagonismo y ayudan a entender la trastienda de la corte.

  • Salón de Billar: recupera su vocación recreativa y muestra cómo se articulaba el ocio en una residencia regia del XIX.
  • Sala de Servicio al Comedor: conserva un montaplatos original que permite imaginar el ritmo del servicio y la logística de las comidas oficiales.
  • Dormitorio de Francisco de Asís: su función histórica pudo restituirse gracias a la reorganización de colecciones y espacios.

Estas estancias, junto a otras con alfombras, tapices y mobiliario de época, construyen una imagen nítida de la vida palaciega: menos solemne de lo esperado y más concreta en sus rituales diarios.

Un bosque real de 600 hectáreas: del coto cinegético al patrimonio natural

Riofrío no se entiende sin su entorno. En lugar de grandes parterres o composiciones ajardinadas, el palacio se integra en un bosque de encinas y praderas que suma más de 600 hectáreas. Históricamente vinculado a la caza de la monarquía, ese paisaje conserva poblaciones de ciervos y gamos y ofrece un marco excepcional para una arquitectura que, deliberadamente, rehúye la grandilocuencia exterior. El contraste es poderoso: la sobriedad italiana del edificio dialoga con un medio natural casi intacto.

Esa relación con el territorio ha dado un giro en 2026 con una propuesta museográfica que pone el foco en el valor ambiental e histórico de estos montes reales. El visitante ya no encuentra solo un palacio: encuentra un paisaje explicado.

Qué aporta el nuevo Museo del Patrimonio Natural

La gran novedad llega en otoño de 2026. El 14 de octubre se inauguró el Museo del Patrimonio Natural, que sustituye el enfoque tradicional del antiguo Museo de la Caza por una lectura más amplia del territorio. El nuevo espacio explica por qué estos bosques fueron estratégicos para la Corona y por qué hoy son relevantes para la conservación. Se habla de gestión histórica, de biodiversidad y de la relación entre arquitectura y medio, reforzando la identidad de Riofrío como lugar donde arte y naturaleza van de la mano.

2026, año de reapertura: accesibilidad, luz y mejor acogida

La experiencia de visita también ha cambiado. En abril de 2026 se reabrió el palacio tras la renovación del Centro de Recepción de Visitantes, con mejoras en accesibilidad, iluminación y espacios de acogida. Se ha trabajado para que los recorridos sean más claros, los ambientes se perciban con mayor nitidez y la entrada al conjunto resulte más cómoda. Con estas mejoras y el nuevo museo, Riofrío gana una narrativa contemporánea sin renunciar a su autenticidad histórica. El palacio que calló durante décadas tiene, por fin, voz propia.

Canal Viajar : Camprodon

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No puedes irte de Camprodon sin hacer una pequeña degustación gastronómica de los principales productos de nuestro municipio. Los embutidos, los quesos, las carnes de ternera y potro, las galletas Birba o las patatas del Valle te traerán al paladar un sabor que te transportará a nuestras tierras.

Camprodon y su Valle son especialmente conocidos por la restauración artesana de gran calidad.


Embutidos

La fuerte tradición ganadera y agrícola arraigada en nuestro territorio, se ha caracterizado por disfrutar de una cocina tradicional de montaña de gran calidad. Es por eso que uno de los productos de mayor valor son los embutidos del Valle de Camprodon.

De manera artesana y tradicional, los embutidos elaborados en el municipio se ven favorecidos durante el período de curación natural que, respetando los tiempos correctos y con la altitud, la pureza del aire, la temperatura y la humedad ideales durante el año, consiguen que el resultado sea inmejorable.

Las materias primas de calidad, el correcto proceso de elaboración y las condiciones meteorológicas idóneas, convierten el Valle en un municipio que reúne un amplio conjunto de carnicerías y charcuterías con una excelente oferta de km 0.

Canal Curiosidades : La rica simbología de la iglesia de la Virgen de la Carrasca: templarios, alquimia y esoterismo

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Se alza en la pequeña población turolense de Bordón, en pleno Maestrazgo, con más de siete siglos de historia


En la pequeña población turolense de Bordón, en pleno Maestrazgo, se levanta uno de esos edificios que no pueden entenderse contemplando únicamente sus piedras. La iglesia de Nuestra Señora de la Carrasca es el resultado de más de siete siglos de historia, durante los cuales se han sucedido templarios, peregrinos, clérigos, artistas y generaciones enteras de habitantes de Bordón.

Su arquitectura conserva las huellas de diferentes  épocas: el mundo medieval y la presencia de las órdenes militares; el gótico de los siglos XIII y XIV; las transformaciones de los siglos XVII y XVIII; el extraordinario conjunto de pinturas de 1719; la destrucción sufrida durante la Guerra Civil y, finalmente, los esfuerzos contemporáneos por conservar un patrimonio excepcional. Pero antes de la historia escrita encontramos una tradición que ha sobrevivido durante siglos.

La aparición de la Virgen y el origen del santuario

Según una antigua tradición, en el año 1212 un pastor que se encontraba con su rebaño entre los montes de Bordón descubrió una imagen de la Virgen en el tronco de una carrasca.

El hallazgo habría tenido lugar el 15 de agosto, festividad de la Asunción de María, aunque este detalle pertenece a la tradición religiosa y no puede comprobarse documentalmente.

La noticia llegó hasta los templarios de Castellote, que acudieron al lugar y trasladaron la imagen. La leyenda cuenta que al día siguiente la Virgen había regresado misteriosamente a la misma carrasca donde había sido encontrada. Interpretando aquel hecho como la voluntad de la Virgen de permanecer allí, los templarios habrían ordenado construir una pequeña ermita en el lugar de la aparición. Así habría nacido el culto a Nuestra Señora de la Carrasca.

Esta tradición no es excepcional dentro del mundo religioso medieval. En diferentes lugares del Maestrazgo existen relatos semejantes en los que una imagen de la Virgen aparece asociada a un elemento de la naturaleza: un árbol, una fuente, una roca o una cueva. En Bordón fue la carrasca la que quedó para siempre vinculada a la Virgen y acabó dando nombre al santuario. Debe diferenciarse, sin embargo, la tradición de los hechos demostrables. No disponemos actualmente de un documento de 1212 que certifique aquella aparición. La propia documentación patrimonial aragonesa presenta el relato como una tradición o leyenda sobre los orígenes del santuario.

Lo históricamente indudable es la fuerte presencia de la Orden del Temple en aquellas tierras. Bordón estaba integrado en el territorio dependiente de Castellote, una de las principales posesiones templarias de la zona. En aquel territorio fronterizo, las órdenes militares tuvieron una importancia fundamental no sólo desde el punto de vista defensivo, sino también en la organización y repoblación de las tierras conquistadas.

El pequeño santuario de Bordón debió ir adquiriendo progresivamente una importancia que sobrepasaba los límites de la propia población.

La tradición afirma que la devoción y los milagros atribuidos a la Virgen fueron tantos que los templarios decidieron sustituir la primitiva ermita por una iglesia de mayores dimensiones y establecer junto a ella un convento. La documentación patrimonial sitúa a finales del siglo XIII la existencia de aquel conjunto conventual y entre los siglos XIII y XIV la construcción de la iglesia gótica que constituye la base del edificio actual.

La tradición afirma que la devoción y los milagros atribuidos a la Virgen fueron tantos que los templarios decidieron sustituir la primitiva ermita por una iglesia

De pequeña ermita a gran santuario medieval

El crecimiento del santuario parece haber estado estrechamente relacionado con el desarrollo del propio Bordón. La iglesia medieval era muy distinta de la que contemplamos actualmente. Tenía una sola nave dividida mediante grandes arcos apuntados y estaba cubierta probablemente por una techumbre de madera. De aquella antigua cubierta ha sobrevivido un testimonio extraordinario: una viga policromada con pinturas de estilo gótico lineal.

En sus fragmentos todavía pueden apreciarse personajes religiosos, guerreros, figuras fantásticas y motivos heráldicos y geométricos. Es uno de los escasos vestigios que permiten imaginar la riqueza visual que debió poseer la iglesia medieval.

También pertenece al edificio gótico la portada lateral. Su arco apuntado está decorado con un apostolado de ejecución sencilla, recordándonos inmediatamente que estamos ante una construcción nacida en plena Edad Media.

En el exterior permanecen igualmente algunos canecillos pertenecientes a aquella primera fábrica, posteriormente absorbidos por las ampliaciones. La iglesia no estaba aislada. Las investigaciones patrimoniales indican que formaba parte de un conjunto más amplio. Junto a ella existieron dependencias que se han relacionado con un antiguo claustro, establos, bodegas y otras instalaciones conventuales, de las cuales todavía pueden reconocerse algunos vestigios.

De este modo, el santuario debió funcionar no sólo como lugar de culto, sino también como punto de acogida para religiosos, peregrinos y gentes procedentes de los pueblos de los alrededores.

La desaparición de los templarios

A comienzos del siglo XIV el mundo templario desapareció. La Orden del Temple fue perseguida y finalmente suprimida por el papa Clemente V en 1312. En los años siguientes sus posesiones pasaron en gran parte a otras órdenes militares, particularmente a los hospitalarios de San Juan de Jerusalén. Pero la desaparición de los templarios no significó el final del santuario de Bordón. Al contrario: la devoción a Nuestra Señora de la Carrasca continuó creciendo.

Este hecho resulta importante porque algunas interpretaciones modernas han querido ver símbolos templarios ocultos en las pinturas que actualmente decoran la iglesia. Sin embargo, debemos recordar que esas pinturas son de 1719, aproximadamente cuatro siglos posteriores a la desaparición de los Templarios. Puede existir una memoria templaria asociada al santuario, pero no debemos confundirla con la autoría de las pinturas barrocas.

La iglesia de Santa María de Bordón en 1399

Disponemos de un documento excepcional que demuestra la importancia que había alcanzado el templo a finales del siglo XIV. El 10 de mayo de 1399, los esposos Juan Pérez Usón y Toda Falcón, pertenecientes a una familia de infanzones de Bordón, otorgaron ante el notario Bartolomé de Birat, vecino de Mirambel, la fundación de una capellanía perpetua. El documento denomina al templo: «Iglesia parroquial de Santa María de Bordón».

La capellanía fue establecida bajo las advocaciones de San Jaime, Santa Lucía, Santa María Magdalena y San Nicolás y dotada con una renta anual de 450 sueldos jaqueses. Los fundadores establecieron detalladamente las obligaciones del capellán y dotaron el altar con cáliz de plata, misal, ornamentos litúrgicos, lámparas, candelabros y otros objetos necesarios para el culto. Esta capellanía estuvo situada en la que conocemos actualmente como capilla de Santa Lucía, una de las partes más extraordinarias del edificio.

La capilla conserva una magnífica bóveda de crucería y capiteles historiados donde aparecen representaciones religiosas, entre ellas Cristo bendiciendo, santa Bárbara, santa Lucía y la Adoración de los Reyes Magos. Resulta extraordinario pensar que aquella capilla que hoy puede contemplar el visitante ya era utilizada para el culto hace más de seiscientos años.

Un gran centro de devoción comarcal

La Virgen de la Carrasca no fue únicamente la Virgen de Bordón. Su fama se extendió por buena parte del Maestrazgo y llegó incluso a poblaciones del actual territorio castellonense. Una fuente del siglo XVIII, el padre Roque Alberto Faci, en su obra Aragón, Reino de Cristo y dote de María Santísima, publicada en 1739, recoge la antigua devoción existente hacia la Virgen. Según las noticias que transmite, documentos que se conservaban en Bordón y Tronchón afirmaban que ya en 1390 se consideraban antiquísimas las procesiones procedentes de Tronchón, Mirambel y Olocau del Rey. También acudieron durante distintas épocas peregrinos de Castellote, Cuevas de Cañart, Villarluengo, Morella, Luco y Todolella.

Aquellas concentraciones debieron ser multitudinarias para la época. Algunas llegaron a ocasionar tales aglomeraciones que, según la tradición recogida posteriormente, el arzobispo de Zaragoza llegó a prohibir alguna de ellas.

Durante siglos, por tanto, Bordón se convirtió periódicamente en lugar de encuentro de gentes procedentes de distintos pueblos, unidas por una misma devoción.

La Virgen de la Araña: una joya del siglo XV

La iglesia guardó además otra extraordinaria obra de arte. Durante el siglo XV llegó a Bordón una imagen de alabastro conocida como Virgen de la Araña. Hoy sabemos que fue obra del importante escultor gótico Pere Joan, uno de los grandes artistas de la escultura aragonesa y catalana del siglo XV, autor de trabajos para la Seo de Zaragoza.

La imagen fue realizada aproximadamente entre 1434 y 1440, relacionada con los encargos del arzobispo Dalmau de Mur. Su calidad debió ser extraordinaria.

Desgraciadamente, la Virgen de la Araña desapareció durante la Guerra Civil. Sólo algunas fotografías antiguas permiten conocer actualmente cómo era aquella escultura. La iglesia de Bordón llegó así a reunir dos imágenes marianas excepcionales: la antigua talla románica de Nuestra Señora de la Carrasca y la delicada Virgen de la Araña de Pere Joan.

El siglo XVII: una iglesia que continúa creciendo

El edificio siguió transformándose con el paso de los siglos. Durante el siglo XVII se levantó la torre, situada a los pies de la iglesia. Es una construcción de planta cuadrada y tres cuerpos realizada en piedra. Pero la transformación decisiva llegaría durante el siglo siguiente. El antiguo templo medieval ya no respondía plenamente a las necesidades ni a los gustos religiosos de la época barroca.

Durante el siglo XVIII se emprendió una profunda reforma. Se ampliaron espacios, se construyeron nuevas capillas laterales y, sobre todo, desapareció la antigua techumbre de madera. En su lugar se construyó una gran bóveda de cañón apuntado, dividida por los antiguos arcos fajones. Y entonces sucedió algo extraordinario. Alguien decidió que aquella nueva superficie no debía quedar desnuda.

1719: la iglesia se convierte en un gran lienzo

El año 1719 constituye uno de los momentos fundamentales de la historia del templo. Prácticamente todo su interior fue cubierto por una exuberante decoración pictórica. Muros, bóvedas, arcos y diferentes espacios quedaron integrados en un programa decorativo que todavía hoy sorprende al visitante. No se trataba simplemente de embellecer la iglesia.

Las pinturas transmitían un mensaje. Entre ellas aparecen representaciones alegóricas relacionadas con las virtudes y atributos de la Virgen María. Encontramos símbolos como una fuente, un pozo, la Torre de David, un espejo o el sol, acompañados por abundantes roleos y decoraciones vegetales.

Muchos de estos elementos pertenecen a una antigua tradición iconográfica mariana y proceden de imágenes bíblicas utilizadas durante siglos para ensalzar la pureza, fortaleza y carácter celestial de María. De esta manera, el interior de la iglesia se convirtió en una auténtica catequesis pintada.

En una época en que buena parte de la población no sabía leer, las imágenes tenían una extraordinaria capacidad para transmitir ideas religiosas. La arquitectura, la pintura y la liturgia formaban una sola cosa. Sin embargo, tres siglos después continúan existiendo una pregunta sin respuesta.

¿Quién pintó la iglesia de Bordón en 1719?

Hasta el momento no se ha podido identificar documentalmente al artista o taller responsable. La magnitud de la obra hace pensar que no fue una intervención improvisada. Debieron participar pintores acostumbrados a grandes superficies murales y probablemente varios ayudantes.

Algún día los libros de fábrica, protocolos notariales o cuentas parroquiales podrían proporcionar el nombre que actualmente desconocemos. Seguramente la guerra civil lo destruyo todo.

¿Un mensaje templario oculto?

Las extraordinarias pinturas han alimentado numerosas interpretaciones. Algunos autores han querido reconocer entre sus figuras símbolos relacionados con los templarios, la alquimia o antiguas tradiciones esotéricas. Incluso se han realizado comparaciones con otros edificios europeos cargados de simbología. Estas teorías han contribuido sin duda al misterio que rodea la iglesia. Pero debemos ser prudentes.

La relación medieval de Bordón con los templarios es histórica; la existencia de las pinturas de 1719 también lo es. Lo que no está demostrado documentalmente es que los pintores barrocos pretendieran transmitir cuatro siglos después un código secreto templario.

La interpretación más sólida continúa siendo la de un gran programa religioso, fundamentalmente mariano, concebido para glorificar a la Virgen y transformar simbólicamente el interior del templo. Eso no impide que algunos motivos sigan planteando preguntas y que futuras investigaciones puedan aportar nuevas interpretaciones.

1737 y las últimas grandes reformas barrocas

Las transformaciones continuaron durante las décadas siguientes. Las fuentes turísticas e históricas del Maestrazgo señalan una nueva reforma interior en 1737. Para entonces el santuario debía presentar ya un aspecto relativamente próximo al que conocemos actualmente: una estructura medieval profundamente transformada por el Barroco, pero conservando elementos góticos que sobrevivieron a las reformas.

En la sacristía se conservaba, además, como una auténtica reliquia, un fragmento de la carrasca en la que, según la tradición, había aparecido la Virgen. Las familias de Bordón llegaron a considerar un privilegio conservar pequeñas astillas de aquel árbol. Así, cinco siglos después del supuesto hallazgo de 1212, la carrasca seguía formando parte de la memoria colectiva del pueblo.

1936: la destrucción

La Guerra Civil española marcó uno de los episodios más dolorosos de la historia de la iglesia. En 1936 el templo fue desmantelado y una parte importante de su patrimonio religioso desapareció. Se perdió la antigua imagen románica de Nuestra Señora de la Carrasca, aquella talla que durante siglos había recibido la veneración de miles de personas.

También desapareció la extraordinaria Virgen de la Araña, realizada por Pere Joan en el siglo XV. Altares, objetos litúrgicos y otras piezas fueron destruidos o dispersados. Con ellos desapareció una parte irreemplazable de la historia artística de Bordón.

Las pinturas murales, afortunadamente, sobrevivieron. Deterioradas por el paso del tiempo, la humedad y las condiciones del edificio, permanecieron adheridas a sus muros y bóvedas esperando tiempos mejores.

Recuperación y protección del patrimonio

Con el paso de las décadas fue creciendo la conciencia sobre el extraordinario valor histórico y artístico del edificio. En 2002, la iglesia de Nuestra Señora de la Carrasca fue declarada Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés, garantizando así una protección institucional acorde con su importancia. Posteriormente comenzaron distintas actuaciones de conservación.

La Fundación Blasco de Alagón intervino en la capilla de Santa Lucía y, en 2014, emprendió trabajos de restauración sobre las pinturas murales del siglo XVIII. Los restauradores encontraron zonas muy deterioradas, con problemas de humedad y pérdida de adherencia de las capas pictóricas. El trabajo permitió recuperar parte de aquel extraordinario universo de imágenes creado casi trescientos años antes.

Una iglesia que resume ocho siglos

La iglesia de Nuestra Señora de la Carrasca no pertenece a una única época. En sus muros conviven muchas historias. Está la tradición de aquel pastor que en 1212 habría encontrado una pequeña Virgen entre las ramas de una carrasca. Está la memoria de los templarios que dominaron estas tierras y que, según la tradición, levantaron el primer santuario.

Está la iglesia gótica de los siglos XIII y XIV, de la cual permanecen sus arcos, la portada, los canecillos, la capilla de Santa Lucía y aquella extraordinaria viga policromada.

Está el documento de 1399 que nos permite escuchar, después de más de seis siglos, los nombres de Juan Pérez Usón y Toda Falcón fundando su capellanía en la «Iglesia parroquial de Santa María de Bordón».

Está la magnífica Virgen de la Araña de Pere Joan, desaparecida pero conservada en antiguas fotografías. Está la torre levantada durante el siglo XVII.

Y, sobre todo, está 1719, cuando unos pintores cuyo nombre todavía ignoramos convirtieron las bóvedas y paredes de la iglesia en un inmenso relato pintado. Después llegaron las reformas, las romerías, generaciones de peregrinos, las guerras, la destrucción de 1936 y finalmente la recuperación patrimonial. Quizá por eso la iglesia de Bordón produce una impresión tan particular. No es solamente un monumento.

Unos pintores cuyo nombre aún ignoramos convirtieron las bóvedas y paredes de la iglesia en un inmenso relato pintado

Es un lugar donde cada época dejó una capa sobre la anterior sin borrarla completamente. Bajo el Barroco permanece el Gótico; bajo el Gótico se adivina la memoria templaria; y detrás de todo continúa aquella antigua historia de una imagen encontrada en una carrasca.

Historia y leyenda se encuentran aquí constantemente. Después de más de ochocientos años, la Virgen de la Carrasca continúa presidiendo la memoria de Bordón, mientras las pinturas de 1719 permanecen sobre sus bóvedas guardando todavía una última incógnita: el nombre del hombre —o de los hombres— que las pintaron.

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