Un vigilante, agredido en el centro de menores de Marcilla con una piedra: "Casi me matan"
El hombre, que lleva trabajado apenas una semana, ya ha sufrido dos episodios de violencia por parte de los menores
El centro de menores de Marcilla (COA) sigue en el ojo del huracán. A pesar de que se pretenda revestir todo de una aparente normalidad, lo cierto es que no dejan de llegar informaciones sobre los problemas que a diario se vive en en centro de menores.
Tal es el caso de un guardia de seguridad que lleva seis días trabajando en el centro y ya ha sido agredido dos veces. El guardia, que prefiere mantener su identidad en el anonimato, ha relatado para Navarra.com qué es lo que ha vivido en este corto espacio de tiempo.
"Llevo seis días trabajando allí y ya me han agredido dos veces. Casi me matan", empieza diciendo, sorprendido por la permisividad que rodea a todo lo que tiene que ver con los menores. "Hacen lo que les da la gana con el consentimiento del director. Él pone las normas pero nadie se preocupa de que las cumplan. Tienen que estar en la cama a las 12 de la noche, pero a las 4:30 de la madrugada están todos despiertos, se escapan cuando quieren, se saltan la valla, deambulan por el pueblo, pegan y roban a los chicos, acosan a las chicas...", relata.
El guardia cuenta también cómo fueron las dos agresiones. "La primera, el sábado de madrugada. Un menor le pegó a una monitora, luego se quería escapar. Yo no le dejé salir y él intentó agredirme. Me defendí, pero cogió una piedra del patio del jardín y me la tiró a una rodilla. Me hizo una herida. traté de inmovilizarlo, pero sacó una cuchilla. Llamamos a los forales y también forcejeó con ellos. Al final lo redujeron y se lo llevaron. Pero al día siguiente, el domingo, parece que sus amigos del centro quisieron vengarle. Me asaltaron tres menores, uno con una piedra y otros dos con palos. El de la piedra me dio por la espalda sujetando la piedra con la mano en toda la cara. Comencé a sangrar por la nariz. Fui al médico y me dijo que casi me rompe el hueso del pómulo y que si me llega a pillar con la boca abierta me habría roto la mandíbula"
