Aunque parezca una zona reducida, el centro de la Península Ibérica alberga una enorme variedad de paisajes que rodean la capital española a una distancia tan cercana que parece mentira que muchos de ellos aún sean completamente desconocidos. Guadalajara cuenta con algunos de los pueblos más bonitos de la región, así como con lugares tan misteriosos como secretos, como es el caso de este pequeño pueblo que no llega a los cien habitantes.
"No somos aragoneses, ni tampoco castellanos, que nacimos en la Riba (somos tierra de Medina) y nos llaman los rayanos", dice el dicho más conocido de Riba de Saelices. Este curioso pueblo se ubica en la Sierra del Ducado, que limita con la Alta Alcarria y el Señorío de Molina de Aragón, por lo que, efectivamente, está entre dos tierras, dos comarcas muy bien diferenciadas. El término municipal agrupa también La Loma y Ribarredonda, con el río Linares atravesándolo.
Si exploramos los alrededores del pueblo, nos encontramos con varios atractivos como el valle de Los Milagros o la iglesia de Santa María Magdalena del siglo XIII. Pero lo más destacado es el conjunto de Los Casares, un antiguo poblado hispanomusulmán coronado por un torreón islámico, en cuyo entorno se abre paso una cueva homónima de gran interés arqueológico, pues contiene grabados y pinturas prehistóricas, así como restos paleontológicos.
Es considerado Monumento Nacional desde 1935 y, desde su descubrimiento, uno de los yacimientos de arte rupestres más importantes del interior de la Península Ibérica. Su antigüedad puede ser de entre 15.000 y 30.000 años, pero lo más relevante es que ha servido para investigar nuevas opciones sobre la evolución del arte paleolítico de los primeros pobladores de la actual comarca de Molina de Aragón. Cuenta con una única galería que se formó hace 235 millones de años.
Además, en su interior también se han hallado restos de huesos de animales de la época como panteras, osos de las cavernas, ciervos, caballos, hienas, lobos, rinocerontes, marmotas o castores, que aportan información sobre las condiciones medioambientales en las que vivían. No solo es el interés arqueológico el que atrae a los visitantes, sino la belleza del entorno, pues se considera uno de los lugares más bonitos de toda la provincia de Guadalajara.
Además, está muy cerca del barranco del Hocino, un bosque mixto de encinas, sabinas y tejos cuyo paisaje es único, a pesar de que las llamas lo devoraron en 2005. En el entorno también pueden encontrarse restos de la guerra civil como trincheras o fortines, así como el tejar municipal de la década de 1930, la torre medieval junto a la iglesia de Santa María Magdalena o las ermitas de la Soledad y de Armallak. Queda demostrado que una escapada a Riba de Saelices realmente merece la pena.
Síguenos en nuestras Radios 24 Horas
Web lavidaesocio.com
Allí tenéis nuestras Radios
º Radio La vida es ocioº Radio CHILLº Radio Night Club
Blogger GrupoRadioLaVidaesOcio
No hay comentarios:
Publicar un comentario