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Sabemos que nadie puede arrebatarle a Venecia el título de ser la Ciudad de los Canales, y sabemos también que el encanto de sus góndolas, los puentes y las elegantes mansiones es indiscutible. Pero si ya la conoces o si simplemente eres de los que huyen de los lugares masificados, tenemos cinco pequeños pueblos de Europa donde el agua fluyendo por las calles marca el paisaje. Todos ellos cuentan con atractivos de sobra para hacerle la competencia a la ciudad italiana. Y uno de ellos está en España.
Annecy, canales serpenteantes y casas color pastel

Las laberínticas calles medievales, y sobre todo, los canales del centro histórico, han hecho que este pueblo sea conocido con el sobrenombre de la “Venecia de los Alpes”. Descubrirás que te faltan dedos para contar las maravillas de esta perla francesa que se encuentra enclavada entre el lago y la montaña.
Sus numerosos atractivos los encontrarás en sus estrechas calles adoquinadas flanqueadas por coloridas casas y con múltiples soportales. Y sobre todo, en los pintorescos canales atravesados por históricos puentes, que conducen a los monumentos más emblemáticos. Entre ellos destaca el Palacio de la Isla, un monumento medieval en forma de proa de barco que se encuentra en el corazón del Canal de Thiou y es el icono de la localidad. Tampoco te pierdas el Castillo de Annecy, del siglo XII.
L´Isle-sur-la-Sorge, sabor provenzal

En esta localidad del sur de Francia, apodada la "Pequeña Venecia de la Provenza”, el agua fluye por los canales hasta el corazón del pequeño centro urbano. Y es aquí, entre estrechas callejuelas, donde se encuentra la Colegiata de Notre-Dame-des-Anges que destaca por una mezcla de arquitectura barroca y provenzal. No te pierdas tampoco la Torre de Plata, una mansión renacentista que es uno de los principales monumentos históricos de la región. El paisaje de esta localidad rural está salpicado de norias de madera cubiertas de musgo que le dan un encanto muy especial. El mejor plan: disfrutar de la gastronomía provenzal en alguno de los pequeños restaurantes que dan al agua.
Rasiglia, el alma más auténtica de Italia

En este pueblo italiano todo está construido alrededor del agua, creando a su paso numerosas cascadas y pequeños lagos. De apenas 50 habitantes, con tan solo un bar y un restaurante, está lleno de rincones encantadores. Durante el recorrido, además de tradicionales molinos, verás que todos los arroyos desembocan en el Peschiera, el embalse más grande de Rasiglia. Tampoco te pierdas los antiguos lavaderos, la pequeña Iglesia de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y los restos del castillo que se encuentra en la parte alta del pueblo.
Giethoorn, el pueblo sin calles

Si algo no falta en los Países Bajos son canales, construcciones que jugaron un papel clave en la creación de muchas de sus ciudades. Y si la mejor representación la tenemos en Ámsterdam, esta vez te llevamos a una joya escondida de Holanda, de la que posiblemente nunca has oído hablar. Se trata de Giethoorn, un pueblito conocido como "Pequeña Venecia del Norte", donde en lugar de calles encontrarás canales bordeados por casas con tejados de paja y bonitos jardines, en una imagen tan bucólica que parece sacada de una postal.
Y seguro que ya sabes cuál es la mejor manera de explorar Giethoorn: a bordo de una embarcación tradicional podrás recorrer sus pintorescos canales (conectados por más de 170 puentes de madera) mientras disfrutas del ambiente tranquilo que reina en este desconocido pueblo holandés, que por cierto, se encuentra a tan solo una hora de Ámsterdam.
Puerto de Mogán, la Pequeña Venecia de Canarias

Y dejamos para el final, uno de los lugares más especiales de Canarias, que es además, uno de los más turísticos de la isla. Situado en el suroeste de Gran Canaria, este antiguo pueblito de pescadores, que se encuentra protegido por altas montañas, cuenta con curiosos canales y diminutos puentes que conectan el puerto deportivo con el centro del pueblo. Una imagen aderezada con yates y barcos de pesca que le ha valido ser conocida como "La Pequeña Venecia Canaria". Caminando entre sus canales y puentes encontrarás casas blancas de no más de dos plantas, con puertas y ventanas de colores.
A los lugares de interés que encontrarás en este destino hay que sumarle la Iglesia de San Antonio de Padua con un tejado de madera tallada. Y por supuesto, las playas. Bordeando el pueblo se encuentra un extenso arenal dorado, de aguas cristalinas y turquesas, donde incluso se pueden vislumbrar peces de colores.
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