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Unas imágenes de la Nasa muestran que, donde antes había agua, ahora hay una piscina gigante de barro repleta de peces muertos

Imagina que el lago por el que llevas toda la vida paseando alrededor, de un día para el otro aparece completamente vacío. Aunque parece extraño y difícil de proyectar en cualquier mente, justo eso es lo que le ocurrió a la comunidad indígena de Waswanipi, en Quebec, Canadá.
Un suceso que nadie esperaba
Resulta que el lago Rouge se vació de repente, probablemente, entre el 29 de abril y el 14 de mayo, según informa la Nasa.
No fue cuestión de días, ni tampoco de magia. Tampoco se secó poco a poco, sino que un día se creó una especie de agujero en una de sus orillas... y el agua salió de repente.
En su trayecto, el agua recorrió casi 10 kilómetros hasta otro lago más grande, el lago Doda. Y fue entonces cuando dejó de ser un lago donde pescar para convertirse en una piscina gigante de barro repleta de peces muertos, tal y como mostraron las imágenes satélites de la Nasa.
¿Qué o quién ha vaciado el lago?
Desde el punto de vista de los expertos, hay una cierta combinación de factores que pueden haber provocado este acontecimiento.
La primera evidencia es que el terreno estaba cada vez más debilitado. Eso se debe a que el lago estaba en una zona elevada y a que sus orillas se fueron desgastando con el paso del tiempo, por lo que su inconsistencia la condenó a convertirse en un punto débil, idóneo para que algo parecido le ocurriera.
El segundo factor es que el lago estaba empezando a almacenar mucha agua en un periodo muy corto de tiempo. En invierno hubo mucha nieve en la zona y, una vez llegó la primavera, el deshielo se convirtió en un suceso imparable que hizo que entrara demasiada agua de golpe en el suelo.
En consecuencia, la tierra se mojó tanto que la superficie estaba demasiado empapada. Tanto, que perdió resistencia.
Un lago sin árboles
Otro factor clave es que en los últimos seis años hubo grandes incendios forestales. Y además, durante décadas el territorio se ha ido enfrentando a incalculables talas de árboles.
¿El resultado? Un territorio sin árboles que, cuando está repleto de nieve, ya no tiene sombras que puedan desacelerar el deshielo.
Al mismo tiempo, el suelo absorbía peor el agua y las raíces de los árboles ya no podían encargarse de sujetar la tierra. Por consiguiente, el lago se saturó de agua, las raíces ya no estaban ahí para sujetarlo y la orilla del lago se rompió.
El suceso fue algo así como sacar el tapón de una bañera repleta de agua, una imagen que resulta un buen ejemplo para ilustrar algo tan inusual.
Pero entonces, ¿las causas residen en un acontecimiento provocado por la naturaleza, o el ser humano está directamente implicado en el caso? Pues ahí está el debate sobre un acontecimiento atípico fuera de contextos glaciares o embalses artificiales.
Algo natural para el Gobierno
A decir verdad, los expertos señalan que no existen registros previos de un lago natural no glaciar que haya roto su propia ribera y se haya vaciado por completo.
Por eso, los expertos también sugieren que es demasiado extraño para que sea algo natural.
El Gobierno de Quebec, en cambio, determinó que la desaparición del lago Rouge fue natural y, por eso, decidió no investigar lo ocurrido.
Los científicos, al igual que la población de la zona, sugieren que ya sabían que esto podía ocurrir algún día. Sin embargo, también sospechan que la tala y los incendios aceleraron el incidente o lo hicieron más probable, ya que la pérdida de cobertura vegetal reduce la capacidad para absorber agua que, en teoría, tiene el terreno.
La voz de los expertos
Fácticamente, el agua ni siquiera utilizó sus desagües habituales para escaparse, sino que creó una nueva salida y atravesó una hilera de lagos y estanques más pequeños antes de llegar al lago Doda. Ante este surrealista mecanismo, la científica Diana Vieira, del Joint Research Centre de la Comisión Europea, expresó que el caso era “absolutamente asombroso”.
Por su parte, el hidrólogo Younes Alila, de la Universidad de Columbia Británica, explicó que “cualquier alteración del terreno, ya sea por el fuego o la tala, provoca que el suelo se sature durante más tiempo”.
Desde la pasada primavera, los habitantes de la zona han mostrado su preocupación a las autoridades porque nunca habían visto algo parecido. Asimismo, temen que otros lagos se vean afectados por esta misma dinámica -cada vez más frecuente en el norte de Canadá-, y denuncian que todavía no haya protocolos claros para avisar y proteger a la población.
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