ElPeriodico
Sitges lleva años reclamando obras en los tramos de Cala Ginesta y Cala Morisca
El Instituto Cartográfico y Geológico de Catalunya tiene inventariada una media de 100 deslizamientos al año, aunque el dato real es muy superior
El caos de Rodalies ha hecho poner más que nunca el foco en el mal estado de algunos tramos de la infraestructura ferroviaria en Catalunya. El último ejemplo se ha dado este mismo jueves en la línea RL4, que ha interrumpido la circulación de trenes entre Cervera y Tàrrega por riesgo de desprendimientos. Este caso se suma a las decenas de desprendimientos registrados en las últimas dos semanas, todos ellos asociados a la saturación de agua y a la falta de mantenimiento e inversión, reconocida por el propio Govern.
La situación ha provocado que los alcaldes de muchos municipios empiecen a levantar la voz ante el deterioro de los taludes y muros que colindan con las vías del tren. Algunos de los puntos más preocupantes están en el Garraf, el Maresme, el Ripollès y el Vallès.

Uno de los casos más inquietantes se da en el Garraf, donde hace años que la alcaldesa, Aurora Carbonell (ERC), reclama a Adif y al Ministerio de Transportes que realicen obras de mejora en los tramos de la R2 de Cala Ginesta y Cala Morisca: "En los últimos días hemos recibido una gran cantidad de mensajes de usuarios preocupados que denuncian que da miedo coger esta línea de tren".
Imagen alarmante
A diferencia de lo que sucede con algunos taludes degradados, en el Garraf los problemas de la infraestructura se ven a simple vista. Desde la playa, se pueden observar los pilares desgastados y, en algunos casos, sostenidos con maderas rotas sobre las rocas.

"Cada línea tiene sus propias circunstancias, pero el ferrocarril es muy dependiente del territorio que atraviesa", explica Pere Calvet, decano del Colegio de Ingenieros, Caminos, Puertos y Canales. Y Catalunya, tiene una orografía abrupta. "Hay varias formaciones geológicas propensas a los desprendimientos, que son un fenómeno natural que se da con cierta frecuencia", afirma Pere Buxó, jefe del área de ingeniería y riesgo geológico del Instituto Cartográfico y Geológico de Catalunya (ICGC).
El instituto cartográfico registra de media unos 100 deslizamientos anuales, la mayoría de ellos leves
"La actividad de deslizamientos, en Catalunya, es media; ni muy alta ni muy baja, pero es algo que sucede", precisa Buxó. El especialista sostiene que en Italia, por ejemplo, es un fenómeno geológico mucho más común, como se ha visto esta misma semana con el caso grave de Sicilia.
El instituto cartográfico, en los últimos 40 años, ha monitorizado, de media, unos 100 deslizamientos anuales –este dato, que incluye también desprendimientos en carreteras, es solo la punta del iceberg, ya que la mayoría de estos están reportados por Ferrocarrils de la Generalitat y el Servei Català de Trànsit pero no por Adif–: "Casi todos son leves, pero cuando afectan a los trenes enseguida condicionan al servicio".

"La construcción de vías de trenes y carreteras provocan un desequilibrio geológico, por el movimiento y excavación de tierras, que se debe compensar con elementos de refuerzo", subraya Buxó.
¿Cuáles son las zonas de más peligrosidad en Catalunya? "Los Pirineos, el Berguedà, el Ripollès, las cordilleras Prelitoral y Litoral, el Montseny y algunos territorios del Vallès", responde Buxó, repasando las zonas más abruptas de Catalunya. "Montserrat es un caso aparte por la típica caída de rocas", añade.
La R1
La línea del Maresme es un caso muy diferente. En la R1, el problema principal no son los deslizamientos sino el impacto del mar. Calvet considera que esta línea es "útil" y pronostica que tendrá una vida útil "larga", al ser un corredor de movilidad estructural.
"Sin embargo, la viabilidad a largo plazo dependerá de no ser reactivos y actuar con prevención", matiza. El ingeniero reclama ejecutar actuaciones de adaptación integrales: "Hay que proteger las vías a lo largo de toda la línea y no intervenir únicamente tras los desperfectos del último temporal".

En los últimos días se ha culminado justamente una actuación de emergencia para reponer el terraplén que quedó afectado por la borrasca Harry en Badalona, donde el alcalde, Xavier García Albiol (PP), también mostró preocupación respecto a la seguridad de las vías.
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