lunes, 2 de febrero de 2026

Canal Curiosidades : Los quesos más saludables según nutricionistas: cuáles comer a diario y cuáles con moderación

 

Ponemos a prueba el refrán que no te la den con queso. Del viral requesón al siempre agotado cottage, preparamos la tabla sobre la mesa para descubrir qué manjar nutre más (y engorda menos)..

Hay quien odia el queso y lo evita hasta en el postre estrella de todas las cartas y quien lo adora cual ratón. Para estos segundos, una tapa de cualquiera de sus tipos es un éxito asegurado en las celebraciones venideras. Sin embargo, que cardiólogos como José Abellán adviertan de que "no es un alimento saludable ni que podamos recomendar consumir a diario, aunque se trate de el de mayor calidad", nos lleva a examinarlos de la mano de profesionales.

Los quesos que triunfan

No todos los quesos son iguales: "Existen grandes diferencias en cuanto a grasa, calorías, proteínas e incluso lactosa", explica Paula Valiente, nutricionista de Palasiet Wellness Clinic Benicassim. En términos de salud, el ricotta y el cottage son las mejores alternativas para la profesional, que precisamente coinciden con las tendencias de consumo más fit: "Contienen más agua y menos grasa, por lo que también aportan menos calorías, así que resultan más ligeros y digestivos".

La endocrina Montse Prados añade: "TikTok e Instagram han hecho lo suyo, quizá por su textura fotogénica. Pero es cierto que encajan en esa búsqueda de saciedad y energía más estable. Además, son versátiles: sirven para desayunos, meriendas, tostadas, ensaladas, recetas dulces y saladas".

Las opciones ocasionales

Dentro de este grupo de frescos podríamos incluir la mozzarella, en un puesto diferente para la nutricionista "porque el porcentaje de grasa ronda el 20% y su valor energético es más elevado". Por otro lado, los quesos curados o semicurados, como el de cabra, el feta o el azul "tienen más proteínas, pero mucha grasa y, por lo tanto, sube su densidad calórica".

Desde el punto de vista neurobiológico, el queso activa los centros de recompensa del cerebro, como pasa con el chocolate, generando una sensación de bienestar, añade Prados: "Está asociado a reuniones familiares y tradiciones. Se trata de un alimento con memoria afectiva. Las bacterias y enzimas amplifican la experiencia sensorial". Valiente completa: "Su combinación de sabor, sal y grasa estimula las papilas gustativas, que refuerza aún más las ganas de volverlo a comer".

La clave para las expertas, como en cualquier alimento, es ajustar las raciones. "Es suficiente con un trozo: 40 gramos", dice Prados. "Yo, como nutricionista, intento incluirlo a mis planes de alimentación, porque es un alimento que gusta, aporta placer y mejora también así la adherencia a un plan nutricional. Pero hay que adaptarlo a las necesidades de cada persona y elegir el tipo más adecuado", insisten.

Durante años, se asoció el queso con el aumento del colesterol. Sin embargo, la evidencia reciente sugiere que no todos los ácidos grasos saturados tienen el mismo impacto, asevera Prados. "En el queso, la matriz alimentaria (proteínas, calcio y fermentos) modula la absorción de grasas, reduciendo el efecto hipercolesterolémico".

Cottage, el saludable

Miles de recetas en redes sociales son responsables de que siempre esté agotado en el súper. Con 85 kcal. por cada 100 g, es poco calórico, bajo en grasas saturadas y sodio. "Adecuado en casos de hipertensión y control de peso, resulta saciante y muy proteico", apunta.

Ricotta, de moda

Otro viral pese a tener más grasa que el cottage (6 g frente a 1 por cada 100), pero bajo en sodio. "Suave, aceptable en dieta moderada, más digestivo que otros y conserva péptidos del suero con efectos bioactivos", explica Prados. 145 kcal/100 g.

De Burgos, el fresco

Con unas 160 kcal. por cada 100 g, sal moderada y 14 g de proteínas, se trata de un queso "con buen equilibrio, aunque la grasa saturada exige moderación", indica la endocrina Montse Prados. La fermentación corta reduce la lactosa y eso mejora su digestión.

Feta, máximo sabor en mínima dosis

"La sal es el limitante en hipertensión, aunque su sabor es intenso en pequeñas raciones que resultan satisfactorias", afirma la endocrina. Con 260 kcal/100 g y 14 g de proteínas, al estar en salmuera "su lactosa es mínima y estimula la microbiota", dice Prados.

Mozzarella, el acompañante de las pizzas

"Gracias a los cultivos vivos, su sabor es suave pero más desarrollado que el fresco", asegura Prados, para quien es una buena fuente de proteínas y calcio en formato digestivo. Tiene unas 250 kcal/100 g y sal moderada, pero más grasa saturada (12 g).

De cabra, el de los intolerantes a la lactosa

Es graso (18 g), pero favorece la digestión de las proteínas (20 g) propias de la leche de cabra. "Con ácidos grasos de cadena media, su metabolismo es más eficiente", incide Prados, que comería 30 g tres veces por semana a lo sumo. 280 kcal/100 g.

Azul, el intenso

Roquefort o gorgonzola son calóricos: unas 360 kcal/100 g. Altos en sal, su consumo debería ser ocasional, según Prados. "Su ventaja es que los hongos Penicillium y la maduración prolongada los convierten en ricos en vitamina K2". Son altos en proteínas.

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