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Aunque esté muy lejos, Nueva Zelanda es uno de los países más espectaculares del mundo. Destaca por sus glaciares, sus fiordos, sus montañas y sus lagos con unos paisajes que cortan la respiración y quedan guardados en la memoria del viajero para siempre. Afortunadamente, España también presume de paisajes extraordinarios a lo largo y ancho del país. Te los enseñamos.

Selva de Irati
La Selva de Irati, en Navarra, es uno de los bosques mejor conservados de Europa gracias a su enorme cantidad de abetos y hayas. Un entorno verde y mágico, lleno de naturaleza intacta, que recuerda a los bosques lluviosos de Nueva Zelanda.

Hoces del Cabriel
En la frontera entre Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha se encuentran estos cañones de aguas cristalinas, que recuerdan por su pureza a los rincones más salvajes de Nueva Zelanda.

Lagos de Covadonga
Se encuentran en el corazón de los Picos de Europa, aunque bien podrían situarse en Nueva Zelanda, con sus lagos glaciares, sus montañas verdes y un paisaje sobrecogedor.

Islas Cíes
Las Islas Cíes, situadas en Galicia, combinan acantilados verdes, aguas cristalinas y playas de arena blanca, que podrían confundirse con la costa neozelandesa. La naturaleza es abrumadora y salvaje y te transporta automáticamente al otro lado del mundo..

Parque Nacional de Monfragüe
Monfragüe es un regalo para los sentidos gracias a sus enormes paredes de roca y al Tajo atravesando el paisaje. Un entorno salvaje y espectacular cuya estampa recuerda los cañones más remotos de Nueva Zelanda.

Sierra de Grazalema
Sus acantilados y barrancos, así como la exuberante naturaleza, llena de pinsapos, recuerdan a los paisajes de montaña más verdes y espectaculares de Nueva Zelanda.

Lagunas de Ruidera
Cascadas, saltos de agua y vegetación exuberante son algunas de las características de estas lagunas ubicadas en Castilla-La Mancha. Este entorno único no tiene nada que envidiar a los lagos neozelandeses.

Teide
Su silueta reconocible recortada sobre el horizonte es una de sus señas de identidad. La mezcla de colores del terreno, que se combinan con las nubes y la altitud, recuerdan a los escenarios volcánicos de Nueva Zelanda.

Sierra de Gredos
Se trata de un paraje ideal para sentir la naturaleza pura, con sus lagunas glaciares y valles escarpados. Un lugar extraordinario que te ayudará a sentirte casi como en Nueva Zelanda.

Valle del Jerte
Este paraje extremeño destaca por sus cerezos en flor, que tiñen de blanco los valles verdes. Sus ríos, gargantas y bosques recrean ese colorido tan característico de la primavera de Nueva Zelanda.

Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido
La grandiosidad de la naturaleza te deja sin aliento en este parque de valles profundos, cascadas y picos rocosos. Este paisaje tan extraordinario rememora directamente a los valles glaciares de la Isla Sur neozelandesa.

Picos de Europa
Situados entre Castilla y León, Asturias y Cantabria, se caracterizan por montañas escarpadas, valles verdes y ríos que nos trasladan directamente a los escenarios más salvajes de Nueva Zelanda.
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