jueves, 2 de abril de 2026

Canal Curiosidades : La catedral subterránea de Ávila

 Curiosidades

En el Valle de Tiétar se esconde toda una joya del patrimonio geológico, una cavidad con pasadizos laberínticos y varias salas con formaciones que parecen de otro planeta, que alcanzan los 20 metros en su punto más alto y que crecen a un ritmo bastante lento, un centímetro cada 100 años. Con una profundidad de 50 metros y un recorrido de cerca de un kilómetro, esta cueva ofrece una escapada perfecta para los amantes de la aventura, una tentación para quienes buscan esos lugares curiosos que se escapan de todos los cánones, como este pueblo con la torre templaria más extraña del mundo.

Aunque su existencia se remonta a más de 500 millones de años, su descubrimiento no se produjo hasta hace apenas 62 años y, como suele pasar con otras formaciones similares, fue de manera fortuita; como dan fe los hallazgos de las cuevas de Altamira y Lascaux.

UNA SORPRESA INESPERADA

En la tarde del 24 de diciembre de 1963 cinco jóvenes se encontraban explorando el Cerro de Romperropas cuando vieron salir vapor de un agujero, lo que, dada la época que era, les resultó ciertamente extraño. La curiosidad los llevó a adentrarse en una pequeña abertura de unos 60 centímetros de diámetro y a gatear por unos 50 o 60 metros, hasta llegar a la gran bóveda principal de las hoy conocidas Cuevas del Águila. Un año después, tras realizar los trabajos de acondicionamiento y los estudios pertinentes, se abrieron al público convirtiéndose en un atractivo turístico más de Ramacastañas, una pedanía de Arenas de San Pedro, al sur de la provincia de Ávila

 

Esta cavidad, que desde entonces ha registrado miles de visitas, se encuentra en un cerro de rocas dolomíticas que se formaron en una plataforma marina carbonata del Cámbrico hace más de 500 millones de años. Las aguas de los ríos Avellaneda y Arenas formaron a su paso por la zona una serie de cavidades en torno al nivel freático en el subsuelo, y el ensanchamiento de las mismas produjo una serie de colapsos de la roca, que dieron lugar a las salas que se pueden contemplar hoy día.

 

UNA AVENTURA PARA CADA VIAJERO

En el recorrido se puede apreciar una rica variedad de estalagmitas, estalactitas, escudos, columnas y coladas espeletémicas. Es como entrar en una catedral gótica cuya agujas y pináculos parecieran estar reflejadas en un espejo, donde llama la atención que gran parte de las formaciones son blancas. Esto se debe a que están impregnadas de moonmilk, una sustancia de minerales carbonatados, que puede ser cremosa o seca -depende del grado de humedad-, que se forma por la lenta precipitación de estas partículas disueltas en el agua. Las visitas –cuyo precio es de 11 euros– se realizan acompañadas de un guía, lo que permite conocer más acerca del descubrimiento, formación y singularidad de esta cavidad kárstica, única en el centro de la Península.

Para hacer más atractiva la visita a este cueva, que se mantiene a una temperatura constante de 17 grados, se organizan cuatro rutas especiales: Descubrimiento, en la que se desvelan todos los secretos de este rincón de la mano de uno de los que participaron en el hallazgo, Fantasía, una opción ideal para familias donde más de 30 figuras cobran vida –con un toque de imaginación–; Aventura, pensada para los más intrépidos que incluye una ruta alrededor del cerro de la formación; y Científica, en la que se profundiza más en los interrogantes que se esconden detrás de esta maravilla geológica.

UN ENTORNO PARA EXPLORAR

El valle en el que se encuentra la Cueva del Águila, que está dentro del Parque Regional de la Sierra de Gredos, ofrece numerosas opciones para completar una escapada a este destino. Recorridos en bicicletas de montaña o diferentes rutas de senderismo, como la que va desde Arroyo Frío, pasa por la fuente homónima, la cueva y la fuente de la central. Es un itinerario de 6,9 kilómetros con una dificultad moderada, que se puede realizar en unas dos horas y media. 

También está la Senda de los pescadores, una ruta de de dificultad media de unos 11 kilómetros a recorrer en unas cuatro horas, que parte en Arenas de San Pedro y pasa por el Puente los Llanos, la Fuente de las brujas y el Puente del Pozo Quirol y permite disfrutar de la belleza natural del río Arenal. También se puede optar por las rutas a caballo o por la observación de estrellas que, gracias a sus cielos sin apenas contaminación lumínica, resulta casi mágico.


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