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Las devastadoras inundaciones causadas por el colapso de un glaciar en la frontera de Nepal con China han dejado un trágico balance de cerca de 1.370 muertos y más de 5.100 desaparecidos, según las autoridades nepalíes. A estas cifras hay que sumar al menos 43 muertos y alrededor de 550 desaparecidos en territorio chino y tres víctimas mortales más en India.
Ante la gravedad del peor desastre ambiental de la historia en Nepal, el parlamento del país asiático ha declarado el cambio climático como una amenaza a la seguridad nacional. Lo ha hecho en una propuesta en la que además insta al Gobierno a defender con más contundencia los intereses nepalíes en las conversaciones globales sobre el clima.
«Nepal debe alzar su voz de forma más clara y enérgica en el debate internacional sobre los daños y pérdidas causados por el cambio climático», subraya el texto. La iniciativa fue presentada el pasado 2 de septiembre por el presidente de la cámara, Dol Prasad Aryal, que también afirmó que las condiciones cambiantes en el Himalaya requieren una mayor atención internacional.
Creciente riesgo
creciente riesgo al que nos enfrentamos»
, aseguró el primer ministro nepalí, Balendra Shah, durante su intervención. El man>2.000 millones de personas
Según alerta un estudio realizado por el Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD), los cambios sin precedentes y en gran medida irreversibles experimentados por las grandes masas de hielo del sistema montañoso Hindu Kush Himalaya, impulsados por el aumento de las temperaturas globales, ya suponen una amenaza para 2.000 millones de personas.
Este informe también destaca que los glaciares desaparecieron un 65% más rápido en la década de 2010 que en la década anterior. De mantenerse la actual trayectoria de emisiones, el 80% del volumen actual de los glaciares podría haberse perdido para 2100, lo que incrementaría a su vez el riesgo de inundaciones y deslizamientos de tierra.
Estas montañas albergan cada vez más lagos glaciares como consecuencia del retroceso y derretimiento de las masas de hielo. El ICIMOD calcula que el riesgo de inundaciones provocadas por el desbordamiento repentino de estos lagos glaciares en toda la alta montaña de Asia podría multiplicarse por tres para finales de siglo.
Marmolada
Pero las probabilidades de sufrir un fenómeno tan extremo como el de Nepal no se limitan sólo al Himalaya. Así lo demuestra, por ejemplo, el trágico derrumbe del glaciar de la Marmolada en los Dolomitas italianos acontecido en julio de 2022.
Once personas murieron y otras ocho resultaron heridas en la avalancha desencadenada por el colapso de la masa de hielo, que llegó a bajar a más de 300 kilómetros por hora por la ladera de la montaña, arrasando con la ruta de senderismo que pasaba por debajo de la cumbre.
Todo esto ocurrió poco después de una ola de calor que elevó la temperatura en la cima de la Marmolada hasta registros anormalmente altos de aproximadamente 10 °C. El Papa Francisco reaccionó a estos hechos con una llamada «a encontrar urgentemente nuevos caminos que sean respetuosos con las personas y la naturaleza».
Un pueblo sepultado
Otro serio aviso se produjo a finales de mayo de 2025, cuando el colapso de un glaciar sepultó prácticamente todo el pueblo de Blatten, en los Alpes suizos. El suceso dejó a más de 300 personas sin hogar y sin negocios, además de una víctima mortal.
El alud acabó con el 90% del casco urbano de esta pequeña localidad, además de precipitar el desprendimiento de unos 3,5 millones de metros cúbicos de materiales que descendieron a gran velocidad, llegando a bloquear el curso del río Lonza.
Los expertos tienen claro que detrás de este derrumbe está el cambio climático. Y es que el deshielo del permafrost está debilitando las rocas que antes estaban congeladas, haciendo más probables eventos de este tipo.
Megatsunami
En el último de estos sucesos analizados no hay que lamentar víctimas mortales ni graves daños a infraestructuras, pero la historia podría haber sido totalmente diferente. Nos referimos al enorme tsunami registrado en el fiordo Tracy Arm de Alaska en agosto del pasado año.
Todo comenzó cuando una enorme masa de roca de más de 64 millones de metros cúbicos se desprendió de lo alto de la montaña, cerca del glaciar South Sawyer, precipitándose hacia las aguas del fiordo.
Casi 500 metros de altura
El impacto fue tan descomunal que generó una ola de 100 metros de altura que se desplazaba a una velocidad de 70 metros por segundo. Al chocar violentamente contra las paredes del fiordo, el agua siguió elevándose hasta conformar un megatsunami que llegó a alcanzar una increíble altura máxima de 481 metros, según los estudios científicos realizados.
Afortunadamente, el desprendimiento tuvo lugar cerca de las 5:30 de la madrugada. Si hubiera sido en otro momento del día, podría haber sorprendido a uno de los muchos barcos turísticos que suelen visitar la zona.
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