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El norte de España está repleto de contrastes: paisajes en los que las montañas chocan directamente con el mar. No es raro que cada vez sean más los que deciden descubrir estos lugares durante todo el año, pero aún más en los días libres de verano. Aquí la naturaleza, la historia y la impresionante gastronomía se imponen como referentes.
Si hablamos de estos tres pilares, el País Vasco resuena entre el resto, ya que aquí se pueden encontrar algunos de los lugares más emblemáticos de todos. Sin duda, uno de los mejores ejemplos de esto es el puente medieval levantado en el siglo XI. Una construcción "torcida" parece batallar en todo momento contra el mar, pero lo cierto es que en su momento fue un firme puente que unía la ermita de San Juan de Gaztelugatxe, una auténtica joya natural que desde la propia Diputación Foral de Bizkaia denominan como una "fortaleza de piedra contra el oleaje".
Este islote, situado en la costa de Vizcaya, se encuentra unido a tierra firme por este estrecho puente de piedra, famoso por su imponente ubicación sobre el mar Cantábrico y su curiosa historia. En lo alto del islote se alza una pequeña ermita dedicada a San Juan Bautista, con raíces que se remontan también al siglo IX.
La historia de Gaztelugatxe
El nombre "Gaztelugatxe" proviene del euskera y significa "castillo rocoso". A lo largo de los siglos, este lugar ha sido un importante punto de vigilancia y refugio. La ermita, situada en su cima, fue un enclave religioso y estratégico utilizado por monjes y guerreros. Ha sido reconstruida en varias ocasiones debido a ataques y desastres naturales, pero sigue siendo un lugar de peregrinaje para religiosos y curiosos.
Para acceder a Gaztelugatxe hay que pasar por un sinuoso camino que termina con un puente digno de película. Una vez que se atraviesa la construcción, el último paso que te separa del islote es un ascenso de 241 escalones tras los que se encuentra la ermita de San Juan. La tradición marca que una vez en el lugar se debe tocar la campana de la ermita tres veces mientras que pides un deseo, según la tradición este se cumplirá.
Sin embargo, la fama más reciente del islote se debe a que fue el escenario de una de las ficciones más populares de todas. Enfrentando al mar Cantábrico, Gaztelugatxe se vistió para representar a Rocadragón en la serie de Juego de Tronos.
Tradiciones y leyendas del islote
San Juan de Gaztelugatxe está envuelto en leyendas. Una de las más conocidas dice que San Juan Bautista llegó al lugar en tres grandes zancadas desde Bermeo, dejando su huella en una de las rocas. También se le atribuyen propiedades milagrosas, como la protección de los marineros y la cura de enfermedades.




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