domingo, 11 de enero de 2026

Canal Barceloneta : **Llorando por mi Querido Barrio: La Barceloneta en Crisis**

  Un vecino que llora por su Barrio

La Barceloneta, un lugar que solía ser sinónimo de tradición y vitalidad, se ha convertido en un espejo de la decadencia. Quien lo ha visto en sus mejores tiempos, ahora mira con tristeza el paisaje deteriorado de lo que solía ser su querido barrio. En mis recuerdos están las risas de los niños jugando en la playa, las familias paseando por sus calles angostas y los vecinos sosteniendo conversaciones animadas en la plaza. Hoy, sin embargo, esas imágenes parecen un lejano sueño. La Barceloneta, una vez vibrante y acogedora, se encuentra sumida en una profunda crisis.


Las calles, ahora repletas de desechos, reflejan una realidad desoladora. El incremento de personas durmiendo en la calle se ha vuelto alarmante, y cada nuevo día trae consigo un aumento en la suciedad. Coches y motos quemados adornan la acera como recordatorios crueles de la descomposición social. Los contenedores de basura, que deberían ser parte de un sistema de reciclaje y orden, se han convertido en hogueras improvisadas para aquellos que buscan escapar del frío o simplemente llamar la atención. Los cristales rotos de los vehículos se asemejan a la fragilidad de una comunidad que se tambalea en el borde del abismo.


A medida que el incivismo comienza a apoderarse del barrio, uno no puede evitar preguntarse: ¿qué está haciendo el gobierno? Los políticos de Barcelona, tanto del Ayuntamiento como de la Generalitat y del Gobierno central, parecen estar demasiado ocupados en sus propios asuntos. Lo que más se escucha de ellos son solicitudes de más dinero para aumentar sus sueldos o financiar sus lujos. Mientras tanto, el pueblo clama por soluciones efectivas. Pero, curiosamente, esos mismos que piden aumentos de impuestos son incapaces de ofrecer respuestas claras a las preocupaciones de los ciudadanos.


Los nuevos vecinos, muchas veces provenientes de otros lugares, no comprenden ni se involucran en la historia de este barrio. Vienen con expectativas, pero, al igual que aquellos que se instalan en cualquier sitio sin tener en cuenta lo que dejan atrás, también contribuyen a la sensación de desarraigo. La esencia de la Barceloneta se diluye frente a nosotros, y la comunidad a la que pertenecí durante tantos años se siente ajena, distorsionada por un constante flujo de cambios que no siempre traen consigo mejoras.


En las mañanas soleadas, cuando el cielo azul parece burlarse de la triste realidad, el afán de los turistas por disfrutar de la playa y disfrutar de sus Bares y Restaurantes  contrasta drásticamente con la imagen de indigentes que se encuentran a su paso. Esa escena es una bofetada para los que hemos crecido aquí; no solo porque debemos asumir la vergüenza de la situación, sino porque también sentimos impotencia al ver cómo el lugar que amamos se convierte en un espectáculo para la mirada ajena.

Siempre he considerado que el verdadero carácter de un barrio se mide por la calidad de vida de sus habitantes, y en este caso, la Barceloneta no está a la altura. Es doloroso ver que los políticos, en lugar de trabajar en soluciones concretas y rápidas, se enredan en discusiones estériles o en promesas vacías. Cada mes, escuchamos sobre iniciativas que nunca se ponen en marcha; cada campaña electoral, las mismas caras prometiendo el oro y el moro a aquellos que sufren en silencio. Pero, ¿qué ha cambiado? ¿Qué se ha hecho para mejorar las condiciones en las que viven nuestros vecinos? La respuesta es sencilla: nada.


Como vecino de la Barceloneta, me encuentro atrapado entre el amor por mi barrio y la frustración por la falta de acción. Llorar por la situación es un acto de impotencia, un grito sordo que resuena en mí cada vez que veo su rostro desgastado. Mis lágrimas provienen de recordar los días en los que el barrio era un remanso de paz y alegría, y no esta sombra triste que se arrastra por las calles.

La Barceloneta necesita urgentemente un cambio. No más discursos vacíos ni propuestas absurdas que nunca ven la luz. La comunidad requiere atención real, empatía y acción. Necesitamos el compromiso de funcionarios que, más allá de los beneficios personales, trabajen por la gente, por sus problemas, por la dignidad que todos merecemos.

Mi barrio, el de muchos, merece renacer. No quiero seguir llorando por él, quiero luchar junto a otros para devolverle su esplendor. Es hora de que quienes tienen el poder escuchen y actúen. Por la Barceloneta, por su gente, por nuestra historia
.


Canal Noticias : la bendición en los Tres Tombs de Sant Andreu

 

Beteve

Gatos, perros e incluso tornillos reciben la bendición en los Tres Tombs de Sant Andreu




Los carruajes tirados por caballos han hecho tres veces un recorrido que ha comenzado en la calle de Sant Adrià y ha recortado varias vías hasta el paseo de Fabra i Puig


Tres Tombs de Sant Andreu

Caballos y carruajes han recorrido las calles de Sant Andreu en la 98ª edición de Els . Vecinos y curiosos se han concentrado a ambos lados de las calles para seguir una cabalgata en la que también han participado los lanceros de la Guardia Urbana y jinetes. El séquito ha comenzado en la calle de Sant Adrià y ha recortado varias vías del barrio hasta llegar al paseo de Fabra i Puig. Como no podía ser de otra manera, han hecho tres tumbos.

Diversidad de animales de compañía

La festividad gira en torno a la santificación de san Antonio Abad, patrón de los animales y del gremio de arrieros. Por ello, muchos vecinos no han querido perder la ocasión para llevar a sus animales de compañía para que reciban la bendición. Pasadas las 12 h, el rector de la iglesia de Sant Andreu ha rociado con agua bendita perros, gatos e, incluso, tortugas, caracoles y conejos.

benediccio animals tres tombs sant andreu


Canal Gastronomia : El pequeño mesón de Cantabria donde todavía se come como antes: precios humildes y un tradicional cocido montañés

Gastronomia20M 


Mesón Cantabria
Mesón en Cantabria

Siguiendo el curso del Besaya, a pocos kilómetros de Reinosa, y atravesando un paisaje de valles y bosques —a menudo cubiertos de nieve en invierno—, se llega a Pesquera, uno de los municipios cántabros más pequeños de la región, con apenas 72 habitantes. 

Entre los tesoros históricos de este pueblecito destaca una famosa calzada romana en un excelente estado de conservación, que en tiempos de la Antigua Roma unía Segisamo (la actual Sasamón, en Burgos) con Portus Blendium (Suances, Cantabria). Hoy, más allá de la historia y la tranquilidad que respira Pesquera, uno de sus secretos mejor guardados es el Mesón Ventorrillo, un lugar donde la cocina casera y la tradición siguen viviéndose como se hacía antaño.

El Ventorrillo es un reflejo palpable de la pasión por la gastronomía de su dueño, Eusebio, que lleva al frente del mesón desde hace 23 años. Tras años de estudiar hostelería y acumular experiencia en el sector, en 2002, él y su mujer se toparon con aquel pequeño mesón en venta. Fue un flechazo: aquel lugar parecía esperarles a ellos. Muy pronto comenzó una historia marcada por la dedicación, el amor por la cocina tradicional cántabra y el deseo de mantener viva una experiencia que hoy sigue conquistando a quienes cruzan la puerta del Ventorrillo.

Mesón el Ventorrillo: un menú tradicional

Este pequeño restaurante familiar parece detenido en el tiempo. Allí manda la comida casera, abundante y sabrosa, preparada como se hacía antes, en un ambiente acogedor que recibe por igual a vecinos, curiosos y viajeros que buscan llevarse a casa un pedacito de la auténtica Cantabria. 

El calor de la estufa de leña impregna todo el salón y da la bienvenida al Ventorrillo nada más cruzar la puerta. Del techo de la barra cuelgan embutidos de todas clases y en las vitrinas reposan varios tipos de queso. 

El restaurante ofrece todo tipo de guisos tradicionales, desde el cocido montañés hasta la sopa de cocido o las alubias con chorizo, preparados con paciencia y sin artificios, y también platos de carne como churrasco, cachopo o entrecot, que completan una propuesta contundente y casera. 

Cocido montañés de El Ventorrillo.
Cocido montañés de El Ventorrillo.Cedida.

Allí, más que elegir a carta, los comensales disfrutan de un menú con varias opciones y precio cerrado, que incluye bebida y postre, con dulces igualmente caseros como natillas, arroz con leche o alguno de los ricos quesos de la vitrina. 

Los propios visitantes parecen resumir mejor que nadie la experiencia en el Ventorrillo. Como apunta uno de ellos, "no busques ni sofisticación ni cocina de diseño. Aquí se come, y se come bien; comida tradicional hecha a la manera de siempre". 

Otro añade: "Es un lugar acogedor y pintoresco, y la atención es estupenda. El cocido lebaniego al lado de la estufa es lo que apetece en invierno". Entre platos abundantes, sabores auténticos y el calor de la chimenea, el Ventorrillo se confirma como uno de esos rincones de Cantabria donde la tradición se mantiene viva y cada comida se disfruta como un pequeño regalo para los sentidos.

Sentarse a la mesa del Ventorrillo es reconectar con la calma de las comidas largas, con la charla alrededor de la mesa y la calidez de la tradición cántabra. En este mesón, los platos saben a volver a casa.

Canal Gastronomía : El restaurante con tres siglos de historia en Málaga que frecuentaban los bandoleros: su plato estrella son los huevos a lo bestia

Gastronomia20M 


Entrada a la Venta de Alfarnate

Cuando un restaurante esconde historias y leyendas en su interior, más de un curioso siente el interés de ir a sentarse en alguna de sus mesas. En España, existen locales gastronómicos que cuentan con esta característica, y más de uno se encuentra ubicado en la provincia de Málaga, donde está situado el templo culinario más legendario del país

Además, cerca de un pueblo de la misma provincia, en Alfarnate, también es famosa una venta de la que dicen que es la más antigua de la comunidad. A su vez, han pasado por ahí personajes populares de la historia como el rey Alfonso XIII y un bandolero del s. XIX. ¿Qué esperar de sus cocinas? Platos tradicionales de la Axarquía malagueña. 

Es la venta más antigua de Andalucía

Según el portal de Turismo de Andalucía, la Venta de Alfarnate "data del siglo XIII, siendo considerada como la más antigua de Andalucía". Afirman que, por sus puertas, han pasado "todo tipo de personajes y de toda clase social: arrieros, estraperlistas, bandoleros,... hasta el propio rey Alfonso XIII y San José de Calasanz, sin olvidar a artistas, pintores...". 

Además, tiene parte de museo, ya que alberga el Museo de Bandolerismo Andaluz. De hecho, en su interior, durmió uno de los bandoleros más conocidos del s. XIX: Luis Candelas. Nacido en el barrio de Lavapiés de madrid, solía robar a la gente adinerada y falleció en 1837 tras ser ejecutado con 33 años, a través del método del garrote vil.

Según explica el Ayuntamiento de Alfarnate en su página web sobre la historia de la Venta de Alfarnate, "tiene una habitación que fue acondicionada como calabozo, donde pasó una noche el bandido Luis Candelas en 1824. Dentro del recinto de la Venta, había una sala que todavía hoy se conserva, donde los presos que eran trasladados hacia la Real Chancillería de Granada pasaban la noche. Se conserva incluso el grillete que se les ponía en los pies para evitar su huida". 

En cuanto a su propuesta gastronómica, la cocina serrana y campera andaluza es la que reina en su carta, con especialidades como las migas de Alfarnate, el chivo al ajillo o la morcilla de cordero frita con tomates. 

Pero, sin duda, el plato estrella son los huevos a lo bestia, que lo sirven con migas, carnes y pimiento frito, un manjar gastronómico que nos permite conocer con el paladar la tradición y cultura de esta zona de Andalucía. Además, tiene un precio de 16 euros

sábado, 10 de enero de 2026

Canal Viajar : La ciudad medieval más bonita de España tiene un Conjunto Histórico único en el mundo y monumentos que deberían ser Patrimonio de la Humanidad

 CanalRViajar

Tiene uno de los puentes más bonitos de todo el país, así como unos jardines llenos de magia.

La ciudad medieval de Andalucía con monumentos únicos en el mundo que todavía no son Patrimonio de la Humanidad, y deberían.

A veces, cuando visitamos a una ciudad, quedamos tan maravillados con sus monumentos y su personalidad que nos marchamos completamente convencidos de que forman parte de la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO. La sorpresa está cuando, más tarde, buscamos el sitio que acabamos de visitar en internet y descubrimos que, increíblemente, no figuran en la lista.

Hay muchas ciudades dignas de pertenecer a la lista de Patrimonio de la Humanidad

Una de estas ciudades que inexplicablemente no posee ningún monumento declarado Patrimonio de la Humanidad la encontramos en el sur de la península, a hora y media de la ciudad de Málaga. Una ciudad que, si bien hoy día no figura en la lista, debería hacerlo más pronto que tarde.

En lo alto de un desfiladero

A medio camino entre las ciudades de Sevilla y Málaga se extiende una de las ciudades más especiales de toda Andalucía. Con una población actual superior a los 33.000 habitantes, Ronda fue constituida como tal durante la época romana, aunque la presencia humana en la zona se remonta al Paleolítico, siendo la Cueva de la Pileta (uno de los mejores exponentes del arte rupestre del Paleolítico en Andalucía) una excelente prueba de ello.

La ciudad se sitúa en lo alto de un desfiladero excavado por el río Guadalevín, extendiéndose a ambos lados del profundo tajo, lo que, junto a las casas de fachada blanca que dominan el pueblo, crea un escenario de lo más espectacular.

No es solo el aspecto geográfico lo que hace de Ronda una ciudad única; en ella también se encuentran algunos monumentos y edificios de gran belleza e importancia, los cuales, si viviéramos en un mundo justo, de seguro figurarían en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Puente Nuevo

Símbolo por antonomasia de Ronda, este monumental puente fue construido entre 1751 y 1793, después de que el primer puente que sorteaba esta zona del desfiladero se derrumbara, llevándose consigo la vida de una cincuentena de personas.

El Puente Nuevo ofrece uno de los escenarios más bellos

De una estructura más maciza y resistente, el puente actual tiene una altura de 98 metros, por lo que ofrece unas panorámicas de lo más espectaculares, además de hacernos sentir como si estuviéramos en una película medieval épica.

Baños Árabes

Este recinto termal, datado del siglo XIII, es una evidencia clara de la presencia musulmana en la ciudad. Considerado el mejor conservado de toda España, estuvieron enterrados hasta hace aproximadamente un siglo, por lo que casi todo lo que se mantiene de ellos es original.

El espacio se divide en tres zonas (fría, templada y caliente), las cuales se conforman con bonitos arcos de herradura, los cuales tienen aberturas en forma de estrella para dejar pasar la luz.

Los baños árabes son de los mejores conservados

Puerta de Almocábar

Situada en la parte sur de la ciudad, en el casco antiguo, esta imponente puerta fue construida en el siglo XIII, durante la época musulmana. Está compuesta por tres puertas sucesivas, las cuales están flanqueadas por dos grandes torres semicirculares, las cuales se integran en la antigua muralla de la ciudad.

La Puerta de Almocábar era una de las principales entradas a la ciudad

Casa del Gigante

Antigua vivienda de estilo nazarí, construida entre los siglos XIII y XIV, es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura islámica que podemos encontrar en el territorio. Bautizada en honor a los dos relieves de piedra que decoraban las esquinas del edificio (de los que hoy tan solo queda uno), se organiza alrededor de un patio central, muy típico de las casas andalusíes.

Jardines de Cuenca

Ubicados al borde del acantilado entre el Puente Nuevo y el Puente Viejo, estos hermosos jardines se inauguraron en honor al hermanamiento entre Ronda y Cuenca. Distribuidos en varias terrazas, ofrecen un agradable paseo rodeado de flores de todos los tipos, siendo las rosas unas de las grandes protagonistas, con más de 60 variedades.

Palacio de Mondragón

Joya de la arquitectura mudéjar-renacentista, se cree que fue construido en el siglo XIV para el rey Abd al Malik, hijo del sultán de Marruecos Abul Hassan. Más tarde, tras la Reconquista, los Reyes Católicos lo convirtieron en una de sus residencias. Construido alrededor de tres patios repletos de detalles mudéjares, además de dos pequeños jardines que ofrecen unas impresionantes panorámicas del entorno natural que rodea la ciudad, en la actualidad el palacio alberga el Museo Municipal, donde se explica la historia de Ronda.

Los Jardines de Cuenca tienen varios miradores que se asoman al desfiladero

Iglesia de Santa María la Mayor

Construida sobre la que era la Mezquita de Ronda, de la que aún conserva el mihrab, presenta una mezcla de lo más ecléctica de estilos arquitectónicos, combinando el mudéjar, el gótico y el renacentista. Catalogada como monumento, fue declarada Bien de Interés Cultural en 1931.

El Puente Nuevo une la parte antigua de la ciudad con la parte nueva

Cómo llegar

En caso de partir desde Málaga ciudad, el trayecto hasta Ronda no llega a la hora y media. La opción más rápida es a través de la A-357, hasta llegar a la A-367, que lleva hasta Ronda. Desde Sevilla, la opción más rápida, con un trayecto que no llega a las dos horas, es yendo por la A-376/5 hasta la A-384 y, posteriormente, la A-374.

Canal Viajar : Zambia, Zimbabue y Botsuana: el rugido de la vida

 CanalRViajar 

Emprendemos una aventura por la sabana del sur de África, siguiendo la huella de Livingstone en Zimbabue y Zambia, donde nos dejamos empapar por la bruma de las Cataratas Victoria antes de volar a Botsuana, tierra desde la que el explorador emprendió sus incursiones hacia el norte. Estos tres países borran sus fronteras para mostrar el pulso de la vida salvaje entre el estruendo del agua y el rugido de esa naturaleza en bruto que conquista el Parque Nacional Hwange o los canales del delta del Okavango.

Tres destinos de África capaces de encogerte el corazón.

Las aguas del Zambeze se desbordan con furia por las Cataratas Victoria, marcando la frontera entre Zambia y Zimbabue, y cambiando así su condición de río sereno a salto vertiginoso, con más de 107 metros de altura. “El humo que truena”, traducido del “Mosi-oa-Tunya”. No existe mejor nombre que el dado por los lugareños para describir ese momento en que la rauda masa líquida se precipita al vacío provocando un estruendo ensordecedor. Tan solo el ruido de los helicópteros que la sobrevuelan parece imponerse, por segundos, al fragor de la dama acuática, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1989.

Vista aérea de las cataratas Victoria.

Los parques nacionales Mosi-oa-Tunyaen Zambia, y Victoria Falls, en Zimbabue, las protegen con su frondosidad, ofreciendo miradores desde los que ser parte del desfiladero de basalto. Dos nombres distintos para designar un mismo prodigio de la naturaleza. La temporada de lluvias ha cesado y podemos pasear por los senderos sin acabar empapados. Las cascadas parecen fragmentarse en hilos, dejando al descubierto las paredes rocosas esculpidas por el cuarto río más largo de África. La vista resulta más impactante desde el mirador principal, donde los ojos se empañan del rocío provocado por la bruma del mayor salto mientras los rayos de sol dibujan arcoíris efímeros. La estampa responde, sin titubear, a por qué el lugar es una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo.

Un puente de acero une Zambia con Zimbabue desde 1905, desvelando nuevas panorámicas de los casi dos kilómetros de longitud de las cascadas más extensas del planeta. Bajo él se pueden realizar deportes de aventura, como puenting o rafting, mientras se aprecian los 50 millones de litros que se desploman cada segundo por el abismo. Algunos valientes se aventuran a pegarse un chapuzón en la Devil’s Pool, una piscina al borde del precipicio a la que solo se puede acceder si el nivel del caudal lo permite. Una experiencia más tranquila es la de recorrer el Zambeze en barco cuando el astro rey prende el cielo con sus últimos rayos mientras los hipopótamos abandonan el agua y las aves proyectan sus cantos finales del día. Por la noche, seguimos disfrutando del Zambeze en una de las tiendas del campamento Toka Leya, situado a su orilla. El río otorga su nombre a Zambia, antiguo protectorado británico conocido, hasta que obtuvo su independencia en 1964, como Rodesia del Norte. Su denominación se debía a Cecil John Rhodes, un magnate y político británico que soñó con un gran imperio inglés en el continente negro. En la actualidad, Zambia refleja una gran diversidad que se contabiliza en más de 70 dialectos, resultado de la convivencia de la misma cantidad de etnias.

Elefantes y cebras del Parque Nacional Hwange

La huella de los exploradores

Aunque la capital del país es Lusaka, a 10 kilómetros de las cataratas se sitúa Livingstone, una ciudad de calles tranquilas flanqueadas por puestos ambulantes, carteles de la cadena de comida rápida Hungry Lion y mercados de artesanía, que conserva la huella de los exploradores que desde aquí se abrieron paso hacia el interior del continente. Su nombre se debe a David Livingstone. El explorador de origen escocés llegó a estas tierras en 1855 y las bautizó en honor a la reina Victoria de Inglaterra. En el lado de Zimbabue, es Victoria Falls la localidad más cercana y base idónea para visitar las cataratas. Desde este punto se obtiene la vista más completa del muro líquido, casi 1.100 metros de sus 1.700 se encuentran en territorio zimbabuense.

Cebras del Parque Nacional Hwange

Todo esto es solo el aperitivo a un viaje que me adentrará en las profundidades de la sabana africana, siguiendo los pasos de Livingstone, aunque de una forma más cómoda. Desde una avioneta vislumbro una gran extensión de terreno virgen surcada por ríos invisibles y caminos polvorientos que se abren paso en la llanura de Zimbabue, la vieja Rodesia del Sur. Aterrizo a las puertas del Parque Nacional Hwange, al oeste del país, casi en la frontera con Botsuana. Anteriormente fue coto de caza, pero se protegió en 1949, siendo pionero en conservación. El jeep penetra en el mayor parque de Zimbabue a la caída del sol, cuando los horizontes de sus 14.651 km2 se colorean de tonos dorados, como queriendo indicarnos dónde se esconde el verdadero tesoro de la sabana. Siguiendo su luz, una nube de polvo desvela una manada de elefantes. Machos que nos miran desafiantes y crías que trotan torpes junto a sus madres. Más de 45.000 viven en este espacio, el cual puede presumir de poseer una de las mayores concentraciones de estos paquidermos, además de otras 100 especies de mamíferos y 500 tipos de aves. Alojarse dentro del parque permite ser testigo constante de sus movimientos.

Jirafas en Linyanti

Al encontrarnos en la estación seca, los animales se reúnen alrededor de los más de 60 pozos artificiales que salpican el parque. Frente a uno de ellos se alza Little Makalolo, un campamento de la compañía Wilderness con cinco tiendas perfectamente integradas en el paisaje. En la más alejada, termino echándome una siesta rodeada de elefantes que resoplan mientras hacen vibrar el suelo con cada paso. Cuando despierto, siento que me he acostumbrado a la esencia africana. Es el momento de capturarla guiados por Liberty en uno de los cómodos vehículos del campamento. Durante años, este guía fue manager de un hotel, pero decidió dedicarse “a la parte más importante de la experiencia con los turistas, el contacto directo con la naturaleza”. Delante de otra fuente de agua, Liberty monta un pequeño bar improvisado. Y, de pronto, da comienzo el espectáculo. Cebras y búfalos se acercan cautelosos, hipopótamos reposan a remojo. Más cerca descubrimos tres cachorros de leones peleándose por los restos de un kudú. El olor a carroña me hace estremecer.

“¿Qué animal te gustaría ver?”, pregunta mi guía mientras arranca el motor. Sin responder, ya parece haber leído mi pensamiento. Sigue un rastro invisible y gira hacia un árbol. Bajo su sombra descansan dos guepardos. Frente a ellos, un grupo de impalas se mueve con cautela. Me pongo tensa por un instante mientras contengo la respiración. África es la mejor muestra de la fragilidad de la existencia. Una vez que el reto está cumplido, seguimos ruta hacia la aldea Ngamo por caminos de arenas rojas salpicados por palmeras aisladas y matorrales de acacias entre los que se inclinan jirafas.

Leopardo en el delta del Okavango.

El paisaje cotidiano de los alumnos

Unas chozas circulares con techos de paja anuncian que hemos dejado atrás la frontera del parque. Varios niños corren tras el jeep agitando sus manos a modo de saludo para luego seguir su trayecto hacia la escuela. Las aulas acogen a 291 alumnos. En ellas, los profesores, a veces acompañados por guardabosques del Parque Hwange, les enseñan a reconocer las huellas de los animales o a comprender el equilibrio del ecosistema. “Muchos caminan más de 12 kilómetros diarios para llegar desde sus poblados”, explica el director. Me acerco al patio, donde unas chicas lavan sus tarteras. Sin dudarlo, entablan conversación conmigo en perfecto inglés. Pregunto curiosa qué animales han visto de camino al colegio y cuál es su favorito o si temen a alguno. Las respuestas son tan dispares como sorprendentes. Para ellas, la fauna es parte del paisaje cotidiano. Me fijo en sus recipientes y les pregunto qué han comido hoy. “Puede que tengan una única comida al día”, se adelanta el director. La pesadumbre me invade. Sí, África se muestra salvaje, natural, sin filtros. No obstante, en Ngamo hay visos de esperanza, ya que es una de las comunidades apoyadas por los programas de desarrollo que lleva a cabo Wilderness. La empresa, líder en ecoturismo y safaris, entiende que la conservación depende de la prosperidad de la zona. A dos calles, me espera en su casa Mr. Johnson, el jefe del poblado. A su lado, sus cinco nietas explican la importancia de las mujeres para esta cultura. “Yo pagué siete vacas por mi esposa”, asegura. “Antes nos dedicábamos a la caza, pero ahora estamos más enfocados en la conservación, sobre todo para atraer al turismo”. Ese cambio permite que más niños sean escolarizados y que la comunidad esté orgullosa de proteger el territorio. Los sonidos del poblado son los de la sabana cercana. La fauna es vecina, parte de su identidad.

Okoro navegando por el delta del Okavango

El laberinto líquido de África

Amanece en Botsuana. El sol se despereza lento, despertando la vida en el delta del Okavango mientras la niebla se disipa sobre los canales. El eco de un águila pescadora se confunde con el zumbido de insectos con ganas de desayuno. Cambiamos de país para seguir explorando la naturaleza africana en uno de esos caprichos prodigiosos del mundo, donde la geografía marca sus propios ritmos y límites. El Okavango nace en Angola para acabar desparramándose sobre la arena del desierto del Kalahari, que en Botsuana ocupa el 70 % del territorio. Muere sin ver el mar, dibujando un delta de interior único que deja a su paso un mosaico de islas, canales serpenteantes y lagunas cristalinas dueñas de una gran cantidad de fauna salvaje.

Chicas en la escuela Ngamo.

Sobrevolar el delta de interior más grande del mundo en una de las avionetas que despegan de las minipistas abiertas en plena sabana es la mejor forma de apreciar esa alfombra de intensos verdes en la que se enmarañan tentáculos azules dando forma a un paraíso de humedales antes de desaparecer en el desierto. Aunque será el mokoro, la canoa tradicional, el medio que nos conduzca sigilosamente entre juncos y nenúfares a las entrañas del Okavango. Los búfalos alivian el calor en las aguas mientras manadas de elefantes cruzan los canales en busca de alimento. Los 15.000 km2 del delta son también hogar de una rica población de aves acuáticas y de leones, leopardos, cocodrilos y otros depredadores. Campamentos como Vumbura Plains o Qorokwe, todos ellos de Wilderness, ofrecen el privilegio de contemplar la fauna del delta desde piscinas privadas y agradables terrazas conteniendo la sorpresa del próximo animal que aparecerá ante nuestros ojos.

Este terreno está dividido en concesiones gestionadas por operadores turísticos, para controlar el impacto del turismo en un país donde la riqueza de diamantes de su subsuelo lo ha mantenido virgen. En la concesión Kwedi se despliegan los llanos de Vumbura, uno de los puntos más espectaculares y menos conocidos del Okavango. El delta aquí serpentea por campos de palmeras tan altas que parecen rozar el cielo. Al noroeste de Botsuana se extiende la Reserva de Linyanti, una concesión que comparte vida con el delta. Más remota si cabe, esta región está compuesta por hábitats boscosos y vastas llanuras aluviales. Observar aves revoloteando sobre el río o deslizarse en una barcaza entre hipopótamos dormidos y cocodrilos tostándose ante el sol más redondo y anaranjado jamás visto son algunas de las actividades favoritas del campamento DumaTau. Al otro margen del Linyanti, tres árboles desnudos danzan sobre el agua, marcando la frontera con Namibia, en ese punto donde el mismo río recibe el nombre de Kwanda. Ahora es imposible llegar porque el caudal está bajo, pero para los animales no hay límites si de lo que se trata es de buscar su subsistencia. Más al este, el canal Savuti conecta con el Parque Nacional ChobeSavuti permaneció seco años hasta que el agua regresó misteriosamente, haciendo revivir un ecosistema dormido. El río seguirá su curso fusionando sus aguas con las del Zambeze para dar continuidad a la vida.

Muelle del campamento DumaTau, de la compañía Wilderness.

“¡Pula!”. Brindamos en torno a la boma mientras el sol se pierde entre los árboles de mopane arrasados por elefantes. Esa gran hoguera reúne a los viajeros del campamento alrededor de historias del ayer y del hoy, como la de Karabiner, uno de los guías de Linyanti. Llegó desde Gaborone, la capital de Botsuana, escapando del ruido y las prisas de la ciudad. Aquí tuvo que acostumbrarse a convivir con los animales. “La sociedad está cambiando mucho”, reconoce con cierto orgullo. “Antes, los hombres iban primero para todo y las mujeres se sentaban en el suelo.” Alzo la cabeza hacia uno de los cielos más limpios del hemisferio sur, y entonces soy consciente del delicado ecosistema ante el que me encuentro, el cual depende del equilibrio entre las lluvias de Angola y su evaporación en las arenas del Kalahari. Horizontes salvajes en un vacío inmenso donde casi puedo oír un “Doctor Livingston, supongo”. Esa belleza casi apocalíptica me sumerge, una noche más, en el sosiego más absoluto de África.

Canal Curiosidades : Argentina despide 2025 con una ola de calor que no afloja: alerta naranja en Buenos Aires y máximas que rozan récords en varias provincias

  .ecoticias.


Mapa Meteored con la ola de calor que atraviesa argentina

Argentina cierra el año 2025 bajo una ola de calor que está golpeando con fuerza al norte y al centro del país y que, además del riesgo para la salud, ha puesto a prueba a la red eléctrica. En Buenos Aires y su periferia, una falla en una subestación de la distribuidora Edesur provocó cortes de suministro que afectaron a miles de usuarios, según informó la agencia EFE.

El episodio de temperaturas extremas viene desde el lunes y el martes ya dejó cifras muy altas. En la ciudad de Santa Rosa, en la provincia de La Pampa (centro), los termómetros llegaron a 41 grados. Para este miércoles se esperaban valores aún mayores, con el Servicio Meteorológico Nacional manteniendo el aviso de alerta naranja para la capital argentina y su cordón urbano, además de la provincia de Entre Ríos (noreste). Este nivel implica un riesgo “de moderado a alto” para la salud.

En otras zonas, el mapa también aprieta. Rige alerta amarilla (riesgo de leve a moderado) en provincias del centro y del norte del país e incluso en la sureña Santa Cruz, un dato que ayuda a entender la extensión del fenómeno.

Cuando el calor deja de ser solo incomodidad

El calor extremo no se queda en el “qué bochorno”. En Buenos Aires, los servicios de emergencia sanitaria asistieron el martes a 200 personas descompensadas por golpe de calor, de acuerdo con la información recogida por EFE.

Ante esa situación, las autoridades reforzaron equipos médicos, bomberos y Defensa Civil para responder a posibles emergencias. Es el tipo de medida que se nota cuando las calles arden y la sombra se convierte en un bien escaso.

Y aparece la pregunta incómoda que muchos se hacen en días así. ¿Qué pasa cuando el calor coincide con un corte de luz, justo cuando más se necesita un ventilador o el aire acondicionado?

Apagón en la madrugada y más de 15.000 usuarios sin servicio al mediodía

En la madrugada del miércoles, con temperaturas superiores a 30 grados en Buenos Aires, una subestación de Edesur registró una falla que dejó sin suministro eléctrico a miles de usuarios de la capital y su área cercana. Con el paso de las horas, parte del servicio se fue recuperando, pero el impacto seguía siendo visible en los datos oficiales.

A mediodía del miércoles, 15.489 usuarios de Edesur continuaban sin electricidad, siempre según los registros citados por EFE. En un contexto de calor intenso, quedarse sin luz no es solo un contratiempo doméstico. También puede complicar el acceso a la refrigeración, la conservación de alimentos y la posibilidad de descansar en casa con unas condiciones mínimamente seguras.

Qué conviene tener en cuenta en una alerta naranja

Las autoridades de varios distritos pidieron a la población extremar cuidados ante las altas temperaturas. En la práctica, eso suele traducirse en medidas sencillas, pero importantes, como evitar la exposición al sol en las horas centrales del día, hidratarse con frecuencia y buscar espacios frescos, especialmente en el caso de mayores, niños y personas con enfermedades previas.

Este cierre de año deja otra idea sobre la mesa. Los episodios de calor extremo no solo afectan al bienestar y a la salud, también tensionan servicios esenciales como la electricidad. Y cuando ambas cosas se juntan, el día se hace mucho más largo. No es poca cosa.

Canal Noticias : La superficie quemada en 2026 en España, el triple que hace un año: "Dependerá de las olas de calor, son las que cambian todo"

   Noticia20M Un helicóptero trabaja en el incendio forestal en la localidad asturiana de Peñaflor (Grado). La  cantidad y voracidad de los ...