El periodista Santiago Tarín recuerda el asalto al Banco Central 41 años después: "Fue espectacular"
El periodista Santiago Tarín siguió los hechos desde la sede de RNE y destaca el silencio de la plaza de Cataluña durante el secuestro.
Este lunes hace 41 años del asalto al Banco Central, en la plaza de Cataluña de Barcelona. El 23 de mayo de 1981, 11 atracadores entraron con armas de fuego en la entidad bancaria, situada en la plaza de Cataluña, en la esquina con la Rambla. Hicieron unos 230 huestes, entre trabajadores, clientes y peatones, y los retuvieron durante 37 horas. Finalmente, el Grupo Especial de Operaciones de la Policía Nacional (GEO) entraron en el edificio. Mientras agentes y atracadores intercambiaban disparos, los huestes aprovecharon para salir del banco. Algunos atracadores también aprovecharon la confusión para salir de ella.

Santiago Tarín era entonces un periodista de 21 años que trabajaba en la sede de la Radio Nacional de España (RNE) en la plaza de Cataluña durante el atraco. En una entrevista en el programa 'Vía 15' ha asegurado que fueron unos hechos espectaculares. "Yo estaba frente al Banco Central, en una terraza de la radio donde nos instalamos nosotros y otros medios de comunicación, y teníamos una visión privilegiada de lo que pasaba, se convirtió en una especie de gran plató donde todos seguíamos lo que pasaba en el banco", relata el periodista.
Un silencio "estrepitoso" en Barcelona
Uno de los elementos que más impresionaron al joven Tarín fue la quietud que había durante las horas que duró el asalto al Banco Central. "Había mucho silencio, un silencio estrepitoso, me impactó mucho ver la plaza de Cataluña vacía un sábado y domingo, solo había palomas porque todos los accesos de alrededor estaban cerrados", describe.

Una de las preocupaciones de ese momento era el bienestar de las 230 personas que estaban retenidas en el banco. Son especialmente abuelitas las imágenes de uno de los trabajadores a los que los atracadores apuntaban a la cabeza mientras se comunicaban con los cuerpos policiales. "Recuerdo mucho la imagen del cajero, lo que cogieron como persona para tratar con los de fuera, lo sacaban para mantener conversaciones con las fuerzas de seguridad mientras lo mantenían encañonado y el hombre lo pasó muy mal", relata Santiago Tarín.
Finalmente sólo se produjo una muerte, la de uno de los atracadores en el tejado cuando los agentes de la Policía Nacional entraban en el edificio. Aparte, Ricard Martínez, un joven trabajador del banco y huesped del asalto, resultó herido en la pierna por un disparo. El líder de los atracadores ya había pedido una ambulancia y rápidamente fue trasladado al Hospital de Sant Pau.

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