Un gran botellón llena de desperdicios los Jardines de Ca l'Aranyó
Los vecinos aseguran que se suelen encontrar grupos de jóvenes, pero que esta vez una fiesta universitaria ha multiplicado la suciedad y las molestias.
Latas de cerveza y botellas de vino, de sidra o licores cubrían este jueves por la mañana los bancos, el suelo y algunos parterres de los Jardines de Ca l'Aranyó, mientras las papeleras también vistían de los restos que se habían depositado. Quien ha pasado por la plaza se ha sorprendido con este escenario. "Está hecho un fastidio, lleno de botellas, de latas... muy sucio", apunta Davia Guardia, un estudiante. El volumen de suciedad ha cogido por sorpresa también a los operarios de limpieza, que ya están acostumbrados a encontrarse de todo los sábados y domingos, pero no de esta magnitud entre semana.

Todo apunta a una postfesta universitària
Entre la basura abandonada se podían ver algunos vasos reutilizables de la fiesta mayor convocada por los universitarios de la UPF. Concretamente, en el Campus del Poblenou, que se encuentra justo delante de los Jardines de Ca l'Aranyó. Sin embargo, la programación de esta fiesta, tal y como se puede comprobar en la publicación de la organización en Instagram, anunciaba que se acabaría a las 23 h. Por lo tanto, todo apunta a que algunos grupos quisieron continuar de gresca en los jardines, ya que el vecindario se queja de ruidos hasta pasada la madrugada.
Un punto habitual de pequeños botellones
Según testimonios de vecinos de la zona, la fiesta en los jardines se habría alargado hasta las 2 h. "Desde la cama sentíamos gritos, rompecabezas de cristales, gritos y gente riendo", nos ha explica Asunción Bretón. Estos cristales han sido un desperdicio para los usuarios de la plaza y del parque de juegos infantiles. "La verdad es que hasta que no han venido los de la limpieza a retirar los restos hacía cosa venir con los niños. Está todo lleno de latas y de botellas", decía Anna Sánchez.
Otro vecino sufría por las patas de su perro. "Suele haber botelladas en esta plaza, aunque no tan grandes, y alguna vez mi perro se ha cortado con algún cristal —explica Nino—. Ahora voy mirando que no los hayan. Una cosa es que hagan botellada, que ya..., pero rompen botellas y cristales, cuando luego venden niños y perros y se pueden hacer daño". Según el vecindario, el problema de las botelladas es habitual en unos jardines rodeados sobre todo por oficinas y la facultad. Una zona, además, a tan solo unas calle de otra zona polémica, el llamado "triángulo golfo" del Poblenou.


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