La sanción por beber alcohol en la calle será de 600 euros si afecta "gravemente" a la convivencia
El Ayuntamiento dará órdenes a la Guardia Urbana para que aplique la sanción más elevada de la Ordenanza de civismo

El Ayuntamiento de Barcelona quiere endurecer el importe de las sanciones por beber alcohol en la calle y aplicará la multa más elevada, de 600 euros, en aquellos casos en que este consumo afecte "gravemente a la convivencia". Según ha explicado el concejal de Sant Martí, David Escudé, este cambio se aplicará tan pronto como el teniente de alcalde de Seguridad, Albert Batlle, dé la orden oportuna. "Espero que sea inminente", ha anunciado.
La Ordenanza de civismo prevé multas de entre 100 y 600 euros por consumir alcohol en la vía pública. La sanción más alta, que raramente se impone, está reservada a los casos de "consumo de bebidas alcohólicas en lugares, vías, establecimientos o transportes públicos cuando perturban gravemente la tranquilidad ciudadana". Ahora, sin embargo, con la reapertura de los locales de ocio nocturno tras las restricciones de la pandemia, "la normativa se ha visto claramente superada".
A la hora de imponer las sanciones, sin embargo, se aplicará el régimen sancionador de la Ley de Seguridad Ciudadana porque tiene un rango superior que la ordenanza municipal, aunque el importe no variará.
El objetivo, que se acaben los botellones
Varios puntos de Barcelona tienen problemas recurrentes de botellots, ruido e incivismo, como el llamado "triángulo golfo", donde Colau ya anunció este jueves a los vecinos este cambio en las sanciones. El consistorio considera justificado aplicar ahora la sanción más dura de la ordenanza para que se acaben los problemas que viven los vecinos. "Aquí, esta virulencia no la habíamos visto nunca", reconoce Escudé.
El propio teniente de alcalde de Seguridad, Albert Batlle, también ha confirmado esta revisión de las sanciones por "hacer más disuasivos determinados comportamientos", en referencia a las botelladas. "Lo trabajaremos en las próximas semanas", ha anunciado. El primer teniente de alcalde, Jaume Collboni, fue más allá hace unas semanas y propuso endurecer la Ordenanza de civismo para que las sanciones por beber alcohol en la vía pública llegaran hasta los 1.000 euros.
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