Brasil tiene en su costa uno de los rincones más excepcionales del mundo: la isla de Queimada Grande o isla de las Cobras, un paraíso prohibido para los humanos debido al alto número de serpientes venenosas que habitan en sus 23 hectáreas. Se calcula que hay una serpiente por cada metro cuadrado de territorio, lo que la convierte en uno de los lugares más peligrosas del mundo. Pero, ¿por qué hay tantas serpientes venenosas en esta isla?
La historia de la isla de las cobras
Cuenta la leyenda que fueron los piratas quienes liberaron las serpientes para evitar que nadie pudiera acceder al tesoro que habían escondido en la isla. Más allá de la épica de los cuentos tradicionales, la comunidad científica coincide en que el origen de estas serpientes en el territorio hay que buscarlo 11.000 años atrás.
Emplazada a tan solo 30 kilómetros de la costa de São Paulo, se cree que en su momento la isla de las Cobras formaba parte del continente y que quedó aislada tras la subida del nivel del mar. El trozo de tierra se separó formando las islas de Queimada Grande y Queimada Pequeña, de 10 hectáreas, donde ya habitaban las serpientes. La falta de depredadores hizo que estos reptiles se hicieran con la isla hasta la actualidad.
Una de sus principales especies endémicas es la Bothrops insularis, una de las más mortales del planeta. Debido a que solo se encuentra en Isla de las Cobras, está en peligro crítico de Extinción según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Según sus datos, en 2019 había entre 2.000 y 2.500 ejemplares en Queimada Grande.
¿Se puede visitar la isla de las cobras?
Hogar de las serpientes más mortíferas del mundo, los dos islotes están abiertos únicamente a científicos e investigadores con autorización. En 1985, el Gobierno de Brasil publicó un decreto que prohibía el acceso a la isla debido la amenaza que suponían los humanos para la conservación de las especies y de la isla. Según UICN, la deforestación y la caza furtiva son los principales enemigos de las especies endémicas de la isla de las Cobras, ya que en el pasado se vendían en el mercado negro. Con el fin de proteger sus recursos ambientales y biológicos, la isla se declaró Área de Relevante Interés Ecológico -
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