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No se puede decir que no a un plan que implique un balneario, y menos aún si se trata de uno de los mejores y más bonitos de España.

El invierno es la época perfecta para disfrutar del encanto y la tranquilidad de los balnearios. Aunque muchos cierran en estas fechas para tomarse un descanso después de la Navidad, otros tantos se mantienen abiertos para continuar ofreciendo los beneficios de sus aguas termales. Así, febrero se convierte en un mes ideal para vivir esta experiencia: frío invernal, paisajes helados, nieve...
El termalismo en Europa en general y en España en particular convive desde hace siglos con los seres humanos. Fueron los romanos quienes introdujeron estas prácticas, pero es realmente en el siglo XIX cuando se empiezan a recuperar como espacios donde prima el bienestar y donde incluso la realeza acude a curarse de todos sus males. Precisamente en esta época surgen algunos balnearios nuevos.
Un poco de historia...
Uno fue el balneario de Elgorriaga, cuyas aguas comenzaron a explotarse en el año 1846, mediante la evaporación de las sales del manantial. La historia del balneario es de lo más curiosa: anteriormente allí había una venta y los propietarios se percataron de que el ganado siempre se acercaba a beber al mismo punto, así que decidieron analizar el agua. Descubrieron múltiples propiedades mineromedicinales.
Además, son las más saladas de Europa, con 336 gramos de sal por litro. Sus aguas tienen efecto antiinflamatorio y relajante, favorecen la movilidad articular y mejoran la vascularización de las vías altas, la irrigación y la regeneración de la piel. Se declararon de utilidad pública en 1919 y su fama era tal que de sus primeros visitantes fueron los hijos de Alfonso XIII, entre ellos Juan de Borbón -padre del emérito Juan Carlos I-.
El balneario a día de hoy
El balneario de Elgorriaga a día de hoy cuenta con un circuito termal repleto de experiencias y sensaciones. Alberga una piscina con nado contracorriente, cascadas, piscina de contraste fría, chorros de masaje, cuellos de cisne y jacuzzi interior. Y, por otro lado, una zona de relajación con tumbonas, sauna seca o finlandesa y sauna húmeda o baño turco, cabina de nebulización, duchas de contrastes y flotarium, donde se flota igual que en el mar Muerto.
El recorrido tiene un precio de 35 euros y es necesario llevar toalla o albornoz, chanclas, gorro y gafas de bucear propios. También se pone a disposición del usuario una amplia carta de masajes, tratamientos corporales, rituales de belleza y tratamientos de fisioterapia. Después, se puede disfrutar de la gastronomía navarra en el restaurante o la cafetería, donde además de raciones típicas, también hay hamburguesas, sándwiches y bocadillos.
Un entorno natural único
Se encuentra en el corazón del valle de Baztán en Navarra, por lo que su entorno es más que especial, es mágico. Una buena manera de adentrarse un poco más en el entorno es completando la Ruta del Agua, que conecta las localidades de Santesteban, Elgorriaga, Ituren y Zubieta (aunque también se puede empezar desde el balneario y llegar hasta Zubieta). Cuenta con once kilómetros de ida y vuelta que se pueden hacer en unas tres horas.

Si se busca algo más avanzado, siempre se puede ir hasta el monte de Mendaur, que está muy cerca. Esta zona de Navarra es una auténtica joya que no todo el mundo conoce y que, por eso, se considera tan preciada. El entorno y el balneario invitan a la relajación, al esparcimiento, a no pensar en nada más que en el bienestar propio. Todos aquellos que busquen una escapada de invierno tranquila, encontrarán en Elgorriaga todo lo que piden y más.
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