Un modelo geodinámico revela que la mayor depresión gravitatoria del planeta, ubicada bajo el mar de Ross, se formó hace millones de años y podría haber influido en la expansión del hielo antártico

La Antártida está situada sobre la anomalía gravitatoria más intensa de la Tierra: una investigación publicada en Scientific Reports reconstruye el origen y evolución de este “agujero” de gravedad bajo el mar de Ross y sugiere que los procesos profundos del manto terrestre pudieron contribuir al desarrollo de los grandes casquetes de hielo del continente blanco.
Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Florida, en Estados Unidos, revela cómo los movimientos lentos de las rocas en las profundidades de la superficie de la Tierra durante decenas de millones de años condujeron al actual agujero de gravedad antártico: futuras investigaciones podrían revelar cómo el cambio de gravedad podría haber fomentado el crecimiento de las capas de hielo que definen el clima del continente helado.
Consecuencias sobre las masas de hielo y el nivel del mar
La profunda depresión gravitatoria que hoy se ubica bajo la plataforma del mar de Ross, en la cara austral del planeta, una anomalía denominada “gravity hole” o depresión geoidal antártica, no es un rasgo reciente sino un característica persistente del sistema interior de la Tierra.
Los autores usaron imágenes sísmicas del manto terrestre combinadas con modelos geodinámicos que permiten “rebobinar” el flujo de rocas en el interior del planeta hasta hace 70 millones de años atrás, según la investigación publicada en la revista Scientific Reports.
El resultado indica que la depresión geoidal más profunda en el campo no hidrostático del planeta ha existido al menos desde entonces, pero su intensidad y posición cambiaron de forma notable entre hace 50 y 30 millones de años, un intervalo que coincide con transformaciones climáticas importantes en el continente helado.
Aunque las diferencias son pequeñas en magnitud, tienen efectos medibles sobre el nivel del mar regional. Donde la gravedad es más débil, el mar tiende a asentarse ligeramente más bajo porque el agua “fluye” hacia zonas con gravedad relativamente mayor, de acuerdo a una nota de prensa.
Un centro gravitacional que habría "moldeado" lentamente las enormes estructuras de hielo de la Antártida
Esta dinámica implica que la superficie del océano alrededor de la Antártida está algo deprimida por efecto de esta anomalía gravitatoria, con consecuencias potenciales sobre cómo se distribuyen las corrientes y cómo responden las capas de hielo a cambios de masa y elevación.
El trabajo integra datos sísmicos globales y simulaciones físicas para validar que las estructuras de densidad en el manto, provocadas por procesos como la subducción profunda, son capaces de generar la huella geológica observada en la actualidad desde satélites.
Referencia
Cenozoic evolution of earth’s strongest geoid low illuminates mantle dynamics beneath Antarctica. Petar Glišović et al. Scientific Reports (2025). DOI:https://doi.org/10.1038/s41598-025-28606-1
Los científicos explican que aunque el “agujero” estaba sustentado inicialmente por anomalías en el manto inferior, en los últimos 40 millones de años la contribución del manto superior se ha vuelto más relevante, amplificando la depresión. Esto sugiere una posible conexión entre la evolución interna de la Tierra y el desarrollo de los grandes casquetes de hielo antárticos.
En otras palabras, el fortalecimiento de la depresión y su coincidencia temporal con el inicio de la glaciación generalizada en la Antártida sugieren que los cambios en la gravedad regional podrían haber influido en el régimen de niveles marinos y, como consecuencia de esto, en la dinámica de crecimiento de los hielos.
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