Una investigación sueca realizada durante un periodo prolongado ofrece observaciones sorprendentes sobre el consumo de queso en el desarrollo cerebral, desafiando algunas creencias establecidas sobre las grasas alimentarias.
Los investigadores siguieron a cerca de 28 000 personas durante 25 años. Su trabajo indica que los participantes que consumÃan más queso y crema entera presentaban un riesgo menor de desarrollar trastornos cognitivos. Esta asociación fue particularmente marcada en individuos sin predisposición genética conocida para la enfermedad de Alzheimer.
Para reforzar la fiabilidad, el equipo excluyó a los participantes ya afectados por demencia al inicio. También verificó los resultados eliminando a aquellos diagnosticados en la primera década, limitando asà la influencia de los cambios tempranos relacionados con la enfermedad. Este enfoque permite aislar mejor el efecto de la alimentación a largo plazo.
Estos hallazgos contrastan con las recomendaciones habituales que priorizan los productos lácteos desnatados. Sin embargo, trabajos anteriores publicados en revistas como Neurology indican que el queso no aumenta necesariamente los riesgos cardiovasculares. Estos aspectos son importantes porque las enfermedades cardÃacas y la demencia comparten factores comunes.
Lo importante no es un alimento aislado, sino la totalidad de la dieta. Hábitos como la dieta mediterránea, rica en verduras, pescado y queso, están asociados con una mejor salud cerebral. En el estudio sueco, los beneficios parecÃan estar vinculados a un reemplazo de la carne procesada por productos lácteos.
Los consumidores de queso entero en el estudio tendÃan a tener un mayor nivel educativo y una mejor salud general. Esto indica que el efecto beneficioso podrÃa provenir de un estilo de vida equilibrado, que incluye una alimentación diversificada y actividad fÃsica regular, más que del queso por sà solo.
Los nutrientes importantes del queso para el cerebro
Además, el queso es una fuente de vitamina B12, folato, yodo, zinc y selenio. Estos micronutrientes están implicados en la producción de energÃa de las células nerviosas y en la sÃntesis de neurotransmisores. Su presencia en la alimentación contribuye a mantener una cognición normal con el envejecimiento.
Sin embargo, hay que señalar que estos nutrientes no son exclusivos del queso. También se encuentran en otros alimentos como los huevos, el pescado o las verduras de hoja verde. Una alimentación diversificada permite cubrir estas necesidades sin depender de un solo tipo de producto.
Por último, la biodisponibilidad de estos nutrientes en el queso puede estar influenciada por la fermentación. Los productos lácteos fermentados, como algunos quesos, podrÃan ofrecer ventajas adicionales gracias a sus probióticos, pero los datos aún deben confirmarse para la demencia.

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