Stonehenge es el monumento megalítico más conocido del mundo. Construido aproximadamente en la misma época que la Gran Pirámide de Egipto, hace 4.500 años, nos sigue impresionando y fascinando. Ayuda a ello que Stonehenge está recubierto de una capa de mitos casi tan antigua como su origen.
Este monumento conmemorativo se encuentra en Amesbury, en el condado de Wiltshire (Inglaterra), a pocos kilómetros de Salisbury. Sus piedras aún guardan muchos misterios. Expertos de la Universidad John Curtin (Perth, Australia) acaban de contar que han descubierto que la Piedra del Altar del monumento no procede de Gales, sino de Escocia. Es decir, viajó más de 700 kilómetros. Pero es que esa roca... ¡pesa seis toneladas!
¿De la escocesa cuenca de Orcadia?
Los análisis previos del yacimiento habían identificado dos tipos principales de piedra utilizados en la construcción de Stonehenge. Son el sarsén, procedente de las proximidades de Marlborough (a unos 25 km), y la piedra azul de origen galés. Algunas de las rocas más pequeñas fueron traídas del suroeste de Gales, a unos 190 km de distancia.
"Según nuestros análisis, los granos minerales específicos de la Piedra del Altar tienen en su mayoría entre 1.000 y 2.000 millones de años, mientras que otros minerales tienen unos 450 millones de años", explica Anthony Clarke, estudiante de doctorado y autor principal del estudio que publica Nature. "Esto proporciona una huella química distintiva que sugiere que la piedra procede de rocas de la cuenca de Orcadia (Escocia), al menos a 750 kilómetros de Stonehenge", asegura.
¿Cómo trasladar 6 toneladas de arenisca?
Los investigadores de Curtin estudiaron la edad y la composición química de los granos minerales de los fragmentos de la Piedra del Altar. Se trata de un bloque de arenisca y está situado en el centro del emblemático círculo de piedras. Tiene 50 cm de grosor, 5 metros de largo y uno de ancho.
Como dice Clarke, "dado su origen escocés, los hallazgos plantean preguntas fascinantes, teniendo en cuenta las limitaciones tecnológicas del Neolítico, sobre cómo se transportó una piedra tan maciza a grandes distancias en torno al 2600 a.C.". No fue fácil, por la distancia y porque en aquel momento las características geográficas y la naturaleza boscosa de la isla hacían que los desplazamientos fueran mucho más difíciles.
¿Vino por mar?
El equipo de la Escuela de Ciencias Planetarias y de la Tierra de Curtin no solo ha visto que esas seis toneladas de piedra vinieron de Escocia. Sus hallazgos apuntan a la existencia de métodos de transporte y organización social inesperadamente avanzados en la época en que la piedra llegó a su ubicación actual, hace unos 4.500 años.
Transportar una carga tan grande por tierra desde Escocia hasta el sur de Inglaterra habría sido extremadamente difícil, lo que indica una probable ruta marítima"
"Transportar una carga tan grande por tierra desde Escocia hasta el sur de Inglaterra habría sido extremadamente difícil, lo que indica una probable ruta marítima a lo largo de la costa de Gran Bretaña", plantea Chris Kirkland, profesor de la Universidad Curtin y coautor del estudio. "Esto implica redes comerciales de larga distancia y un nivel de organización social superior al que se cree que existió durante el Neolítico en Gran Bretaña", asegura.
¿La sociedad neolítica no eran tan local?
El descubrimiento del equipo de Clarke tiene grandes implicaciones. "Es probable que transforme las percepciones de los arqueólogos sobre aspectos clave de la vida en la Gran Bretaña prehistórica", explica David Keys en The Independent. Hasta ahora, la mayoría de los expertos han asumido que la sociedad neolítica británica era exclusivamente local o regional, pero si la piedra de Stonehenge vino de Escocia es porque tal vez hubo un aspecto panbritánico en la forma de vida de aquel tiempo.
El vínculo escocés ahora revelado implica que hace 4.500 años ya existía al menos cierta cooperación política y religiosa en toda la isla. La teoría sugiere cooperación geopolítica o incluso algún punto en común en lo religioso.
Quedan interrogantes
"Aunque ahora podemos afirmar que esta emblemática roca es escocesa y no galesa, todavía queda mucho por hacer para determinar con exactitud de qué parte del noreste de Escocia procede la Piedra del Altar", afirma Richard Bevins, coautor y profesor de la Universidad de Aberystwyth.
Los hallazgos son fruto del trabajo del grupo de Escalas Temporales de los Sistemas Minerales de la Universidad Curtin con el Centro John de Laeter, utilizando equipos de última generación. La investigación se llevó a cabo en colaboración con las universidades de Aberystwyth y Adelaida, y el University College de Londres.
Los misterios de Stonehenge
¿Cuándo se construyó?
Se levantó entre el final del Neolítico y principios de la Edad del Bronce. Los arqueólogos consideran como probables las fechas de construcción de las distintas fases y utilización entre el 3100 a.C. y el 2000 a.C. El foso y montículos circulares, los que constituyen la primera fase del monumento, se han datado en unos 5100 años atrás. La datación por radiocarbono sugiere que la primera piedra azul fue erigida entre el 2400 y el 2200 a.C., aunque no se descarta que hubiera habido asentamiento o uso de la zona anteriores al 3100 a.C.
¿Para qué se levantó?
Una teoría sugiere que este monumento conmemorativo sirvió de calendario celeste, ya que los huecos de su anillo exterior de piedra están perfectamente alineados con los solsticios de verano e invierno. Otra plantea que se trató de un mausoleo y otra habla de un lugar de curación.
¿Un calendario solar?
Una reciente investigación, publicada en la revista Antiquity, parece haber identificado cómo pudo haber funcionado este enclave. El estudio de Timothy Darvill, de la Universidad de Bournemouth, muestra que este monumento megalítico pudo haber ayudado a los antiguos británicos a realizar un seguimiento de los días, semanas y meses en un año solar de 365,25 días. "Cada una de las 30 piedras en el círculo sarsen representa un día dentro de un mes, dividido en tres semanas cada una de 10 días", detalló Darvill. Las piedras distintivas en el círculo marcan el inicio de cada semana.
¿Una gigantesca cámara de eco?
Un estudio de 2023 analizó las características sonoras del monumento, lo que puede dar pistas sobre su finalidad. Trevor Cox, profesor e investigador de acústica de la Universidad de Salford, descubrió que en su día el monumento de piedra actuó como una gigantesca cámara de eco. Por un lado, amplificaba los sonidos que se producían dentro del círculo para los que estaban dentro y por otro, protegía del ruido a los que estaban fuera.
¿Una red de pozos para qué?
En 2022, un equipo de geocientíficos y arqueólogos encontró cientos de pozos prehistóricos mientras realizaba un estudio geofísico del terreno alrededor. La fecha de los pozos va desde el año 8200 a.C. hasta alrededor del 1300 a.C. Esto implica que algunos son tan antiguos como los agujeros para postes de madera del Mesolítico y otros más jóvenes que el propio Stonehenge, que se construyó alrededor del 2500 a.C.